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01 Mayo 2026 del Sitio Web RTEsp
Un hombre en un 'scooter' hace el signo de la victoria mientras pasa junto a un cartel que representa la guerra en Oriente Medio desencadenada por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, Líbano, 21 de abril de 2026. Hassan Ammar / AP
política exterior Alexander Langlois, Washington debería evitar cualquier retorno al conflicto militar directo con Irán, independientemente del resultado de las negociaciones...
En este contexto, el riesgo de un eventual regreso a la guerra, junto con el agravamiento de los daños a la población civil y el sufrimiento económico que caracterizan el conflicto, sigue siendo alto, incluso en medio de los rumores de futuras conversaciones.
En definitiva,
Inicialmente, las conversaciones indirectas que comenzaron el 11 de abril y duraron aproximadamente 21 horas antes de fracasar, constituyeron un esfuerzo de buena fe para poner fin a los combates.
Ambas partes comprenden las consecuencias negativas de esta guerra.
Ese componente existencial para Irán, sumado a los desafíos que enfrenta EE.UU., hace que el rumbo del conflicto sea preocupante para Trump.
Tras haber llevado a cabo una campaña de bombardeos masivos y después de su retórica grandilocuente sobre la aniquilación de la civilización, las opciones del presidente para una escalada incluyen,
Su decisión de bloquear los puertos iraníes justo después del fracaso de las conversaciones en Islamabad refleja una postura intermedia dentro de esta dinámica.
Esta medida también representa el reconocimiento de que,
Peor aún,
Una estrategia de empobrecimiento de todos los iraníes constituiría un crimen de guerra de castigo colectivo, cuyo espectro ya se había planteado con sus amenazas de paralizar la infraestructura energética iraní.
Esta comprensión explica por qué el inquilino de la Casa Blanca optó por extender indefinidamente el alto el fuego con Irán el 21 de abril, en lugar de reanudar los ataques.
Entiende que profundizar una guerra impopular
justo antes de las elecciones de mitad de mandato, en medio de
pésimos resultados en las encuestas, empeoraría su imagen pública.
Suposiciones
Erróneas
Si bien resulta doloroso para la República Islámica, no logra reabrir el estrecho de Ormuz, y mucho menos impedir por completo que la flota clandestina iraní transporte petróleo a rivales de Estados Unidos como China.
Aunque los analistas más belicistas consideran que Teherán acabará perdiendo la confrontación con Washington, la realidad es mucho más compleja, sobre todo porque,
En este contexto, los funcionarios de la Administración Trump, confiando en el debilitamiento de la determinación iraní, esperan con ansias un desenlace improbable.
Desde el inicio de la guerra, Irán ha ganado influencia al reforzar su control sobre el crucial punto estratégico logístico para productos energéticos y otros bienes esenciales, como fertilizantes.
No necesita recurrir a tácticas tradicionales
para mantener este control; basta con que sostenga los ataques y la
amenaza de los mismos para, en la práctica, 'cerrar' el estrecho.
Washington parece creer que una mayor presión puede forzar la capitulación iraní en el tema del estrecho y que otros países deberían ayudar a Estados Unidos a resolver este problema, aunque contribuyó a crearlo.
Es probable que estas suposiciones sean erróneas.
Su persistente deseo de presionar a otros Estados para que aborden el problema, incluso mediante una nueva coalición, refleja la escasa confianza que la Administración tenía en esa suposición desde un principio.
Peor aún, refleja el deseo de obligar a otros actores a resolver problemas que Estados Unidos mismo creó.
Esto no es una buena política:
Esa mentalidad explica el fracaso de las conversaciones en Islamabad, y es probable que vuelvan a fracasar sin un cambio radical en la postura de la Casa Blanca.
Irán comprende que ha aumentado su influencia y, como resultado, ha optado por endurecer su posición negociadora.
Lo que el ministro de Asuntos Exteriores omaní, Badr Albusaidi, declaró justo antes del inicio de la guerra - que Teherán estaba dispuesto a hacer importantes concesiones en su programa nuclear durante esa ronda de conversaciones en Mascate - ya no constituye la postura de la República Islámica.
Esta situación representa el último revés para
Irán, al igual que en 2018, cuando Trump abandonó un acuerdo
nuclear funcional y efectivo con Teherán, lo que llevó a Irán, según
el analista, a expandir sus capacidades nucleares y su arsenal.
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