por Christian Cirilli
11 Abril 2026
del Sitio Web ChCirilli

 

 

Christian Cirilli

es un analista político argentino, nacido el 20 de junio de 1972 en Buenos Aires. Licenciado en Administración (UBA), manifestó su interés en asuntos internacionales, economía, geopolítica y globalización, expresando sus opiniones en su “bitácora” personal: LA VISIÓN.
Colabora con medios como KontraInfo y ha participado en programas de radio como Otras Voces (FM Crisol) y Radio Gráfica, además de numerosos canales de YouTube.

Sus artículos son replicados por muchos portales y periódicos del mundo, y suelen ser utilizados en la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

 

 

 

 

 

 


No deja de resultar irónico lo que acaba de suceder en los ámbitos castrenses y judiciales de Estados Unidos.

Aunque fue confirmado y desmentido en innumerables ocasiones, no queda duda de que uno de los objetivos tácticos de la Operación Epic Fury era propiciar un "cambio de régimen" en Irán mediante una conmocionante acción de destrucción, destinada a sembrar el terror en los resortes administrativos del gobierno y, adicionalmente, a incitar a la población a sublevarse contra la teocracia.

 

No es casual que, en el primer día de operaciones, fueran asesinados el Líder Supremo Alí Jameneí - además de su asesor, el almirante Alí Shajani - y el comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, Mohammad Pakpour, como una forma siniestra de descabezar los mandos y de entender que sin ellos la Revolución Islámica estaba condenada.

Sin embargo, transcurrido poco más de un mes, los indicios de cambio comienzan a observarse en un "régimen" diametralmente distinto.

La Administración Trump no solo evidencia signos de crisis discursiva, oscilando entre llamados a la moderación y furiosas amenazas de un apocalipsis "civilizatorio".

 

También exhibe un índice de popularidad en descenso dentro del país y un creciente descontento internacional que no se transforma en abierta hostilidad únicamente debido a los lazos históricos de subordinación y temor hacia los Estados Unidos.

 

En este contexto, la sensación de caos administrativo rezuma a través de su sistema de comunicación, proyectando una imagen de desorden e incertidumbre tanto en el ámbito interno como en el escenario global.

Ya nadie parece tener en claro quién es el responsable de los sinsabores estadounidenses:

si un Irán meticulosamente organizado, la férrea y adherente influencia israelí, o las corrientes supremacistas que pululan en Washington.

Todo indica, más bien, que se trata de una combinación sinérgica de estos factores, cuya interacción amplifica las tensiones y complejiza aún más el panorama geopolítico.

La campaña militar, caracterizada por su intensidad destructiva, no ha cristalizado en la obtención de objetivos concretos. La violencia, desprovista de una finalidad estratégica clara, tiende a derivar en la esterilidad política y en un profundo contrasentido ético.

El principal impulsor del ataque conjunto contra Irán - lo sabemos por las propias palabras sentenciosas de Donald Trump - fue su secretario de Defensa, Pete Hegseth.
 

 

 

El presidente Donald Trump deja en evidencia a Pete Hegseth al señalar públicamente que fue "el primero en decir 'hagámoslo'," en alusión a un eventual ataque conjunto contra Irán.


 

Pese al despliegue de una devastadora capacidad de destrucción, Irán todavía muestra cohesión, espíritu de lucha y es capaz de responder militarmente.

 

Por ello, Pete Hegseth propugna la intensificación de la presión estratégica, lo que denomino metafóricamente "un giro del dial del dolor". Pero ello crea potencialmente algunas reticencias en "los ejecutantes".

Imbuido de sus atribuciones y de su propia virulencia, en coordinación con la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles (Susan Summerall), Hegseth procedió a descabezar parte de la cúpula militar estadounidense, imprimiendo al gobierno un tono marcadamente politizado de enceguecidas lealtades.

 

Podría decirse que la Administración ha llevado adelante una suerte de purga - un putsch - contra varios mandos profesionales que albergan dudas o reparos frente a una escalada total contra Irán.

En esencia, lo que Pete Hegseth intenta configurar para su empleador Trump es una suerte de "ejército partidizado" - una Guardia Imperial - más orientado a sostener los impulsos de reconfiguración de su presidente, en función de sus intereses personalistas o elitistas, que a resguardar los intereses nacionales conforme a la Constitución y al equilibrio de poderes.

Sin embargo, esto no debería sorprendernos:

constituye un modus operandi recurrente en los Estados Unidos.

 

Diría que, con menor torpeza y mucha menos crudeza, ocurre prácticamente siempre.

El brigadier general Smedley Darlington Butler ya expuso los objetivos de las guerras montadas por las élites estadounidenses en su libro de 1935 "War is a racket" ["La guerra es un latrocinio"] cuando sostuvo:​

He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las fuerzas armadas estadounidenses: en los Marines.

 

Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de los grandes negocios del Wall Street y sus banqueros.

 

En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo.

 

De tal manera,

en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular.

 

Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía burlar tranquilamente los beneficios.

 

Participé en la "limpieza" de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman.

 

En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la "civilización".

 

En 1923 "enderecé" los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas.

 

En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil. Fui premiado con honores, medallas y ascensos.

Pero cuando miro hacia atrás, considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone.

Él, como gángster, operó en tres distritos de una ciudad.

 

Yo, como Marine, actué en tres continentes.

El problema es que cuando el dólar estadounidense gana apenas el 6%, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el 100%.

 

La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera...

 


Posiblemente, el oficial militar más activo

de las denominadas guerras bananeras

haya sido el Mayor General del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos,

Smedley Butler (a la derecha de la fotografía).

No obstante su controvertida actuación, este personaje tuvo la franqueza

de exponer, con notable claridad retrospectiva, los intereses económicos y políticos

que subyacían a dichas intervenciones.



De manera tragicómica, esta misma lógica guerrerista - orientada a la expansión de los intereses corporativos estadounidenses con el soporte mesiánico correspondiente - fue descrita con notable agudeza por el fallecido humorista George Carlin:
 

 

 

Las verdades más crudas encuentran en el humor un vehículo eficaz: no las niega, pero sí amortigua el golpe de la realidad.


 

El hombre más relevante que ha caído en desgracia es el general Randy Alan George, 41º Jefe de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos.

 

Egresado de la Academia Militar de West Point en 1988, construyó una extensa trayectoria en mando y conducción de fuerzas, particularmente en el arma de infantería.

 

A lo largo de su carrera, acumuló experiencia operativa en la Guerra del Golfo, así como en los conflictos de Irak y Afganistán, habiendo comandado unidades en todos los niveles:

compañía, batallón, brigada, división y cuerpo de Ejército.

George había asumido como Jefe de Estado Mayor del Ejército el 21 de septiembre de 2023 y, conforme a la práctica habitual, se preveía que permaneciera en el cargo por un período aproximado de cuatro años.
 

 


El general del U.S. Army

Randy A. George.



Pero no fue así...

Casi con total seguridad, Randy George - cuyo pedigrí profesional da cuenta de un conocimiento profundo de la ciencia militar y la planificación operacional - habría manifestado serias discrepancias respecto de la posibilidad de emprender un desembarco en Irán y encarar una campaña terrestre, precisamente el escenario deseado por Pete Hegseth.

 

Quizás también se habría opuesto al uso de armamento nuclear, otra pulsión extrema que seduce a ciertos sectores del poder en Washington.

 

Es posible, además, que el general George hubiera advertido sobre las consecuencias jurídicas derivadas de los auténticos crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en el transcurso del conflicto.

Pete Hegseth - de evidentes rasgos sociopáticos - no sólo encarna una rígida visión ideológica fuertemente influida por el sionismo cristiano (en ese orden de prioridad) 1 y por lecturas literalistas como las difundidas por la Biblia Scofield. 2

 

También proyecta, como su jefe, una concepción del poder profundamente personalista, en la que la audacia geopolítica y la afirmación de liderazgo parecen primar sobre la prudencia estratégica.

En ese marco, la disposición a contemplar escenarios de escalada - incluso aquellos que implicarían el envío de tropas estadounidenses a un conflicto terrestre de alta intensidad, e incluso, insisto, con el uso de armas nucleares - puede interpretarse como parte de una lógica donde las convicciones ideológicas, la ambición política y la construcción de poder convergen.

Eso sí, como advirtió hace 91 años Smedley Butler, Hegseth encarna la ambición desmedida de las élites turbocapitalistas estadounidenses:

sueña con el trono de espadas de King's Landing y no vacila en enviar jóvenes estadounidenses a la muerte si ello le permite resguardar a su "Dios" Israel, escalar las escaleras del poder y, de paso, enriquecerse mediante maniobras bursátiles con acciones de Lockheed-Martin.

Hegseth es un verdadero "pichón de Trump" (o de Lindsey Graham, o de John McCain o de cualquier neoconservador/straussiano que ocupe un lugar en la toma de decisiones):

inculto, sádico y apasionado por el dinero, las ideas supremacistas y el poder ilimitado.

En ese sentido, reinterpreta las ambiciones expansionistas de sus aliados - los sionistas revisionistas de Israel - apropiándose del ideario del "Gran Israel" y de las narrativas teológico-políticas que lo legitiman, para proyectarlo sobre una concepción análoga de "Gran América del Norte".
 

 

 

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, "enamorado" del relato del Tercer Templo de Israel, sostiene desde el Hotel King David de Jerusalén que 1917 fue un milagro - año de la Declaración Balfour.

 

1948 también - año de la creación del Estado de Israel, y 1967, igualmente - año de la Guerra de los Seis Días, la mayor guerra preventiva y territorialmente expansiva de Israel.

 

En esa lectura de raíz teológica y geopolítica, la historia no avanza por contingencias humanas, sino por designios "divinos" que legitiman la expansión y consolidación del Estado israelí.



Aunque pueda poner los pelos de punta, no resulta en absoluto ridículo que, dentro de esa lógica mesiánica, todas las decisiones políticas se amparen - como hacen los sectores sionistas en Israel - en una dádiva divina, en una elección incuestionable e irrechazable de "Dios".
 

 

 

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, recita - más que pronunciar - un discurso en el que cabalga el mito monroísta de James Monroe y lo matiza con la expansión sobre "las Américas" y la fetichización del derecho a portar armas.

 


Asimismo, así como los hebreos articulan el concepto de "Tierra Prometida", estas corrientes "cristiano-sionistas" de impronta turbocapitalista elaboran un cóctel ideológico en el que se amalgaman teología, geopolítica y lógica de mercado, resignificando nociones religiosas en clave de poder y expansión.

Su misión "evangelizadora" - con las bombas, la cruz y la estrella de David en un combo de McDonald's - es capturar todo un espacio de influencia americano, ya no solamente en términos políticos o económicos, sino bajo un ropaje ideológico-religioso y una ocupación material.
 

 

 

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, anuncia la "Gran América del Norte": un espacio que se extendería desde el norte de Sudamérica hasta el Polo Norte, incluyendo Groenlandia.

 

Esta proyección, lanzada al tablero geopolítico, encuentra antecedentes en los idearios imperialistas de la era victoriana británica y del colonialismo francés.

 

Más cerca en el tiempo, dialoga con nociones como el Lebensraum alemán o la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental nipona, e incluso con formulaciones de "misión providencial" asociadas a proyectos de expansión territorial como el Gran Israel.

 

 

En el fondo, se trata de una reformulación contemporánea de lógicas coloniales: la pretensión de estructurar un espacio de dominio bajo justificaciones ideológicas.

 

En esa línea, lo que Marco Rubio planteó en la Conferencia de Seguridad de Múnich puede leerse como la explicitación de ese vector en la política occidental reciente. [Véase "Grito de guerra en Múnich"].

Cualquiera que ejerza un mínimo de raciocinio, que señale las limitaciones materiales o que contradiga la fe, los "sagrados designios de Dios" o el supuesto "destino manifiesto" de Estados Unidos e Israel, se convierte automáticamente en un enemigo:

una suerte de impío condenado a la expulsión de la vida social o a la denigración pública.

No resulta tampoco sorprendente que haya sido retirado el general David M. Hodne, un alto oficial del U.S. Army graduado de West Point, quien se desempeñaba como comandante general del Comando de Transformación y Entrenamiento.

 

La formación de las huestes constituye un asunto particularmente sensible cuando se pretende imponer un "cambio de mentalidad" o, en términos más críticos, insuflar un mesianismo sionista-cristiano...

Aun menos sorprendentes es la destitución del mayor general William "Bill" Green Jr., el 26.º jefe de capellanes del U.S. Army, digamos, una autoridad moral y ética dentro del Ejército. Que todo cuadra con todo...

Otros 9 altos mandos también tuvieron la misma suerte, entre ellos,

  • el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Charles Q. Brown Jr.

  • la jefa de Operaciones Navales, almirante Lisa Franchetti

  • el vicejefe de la Fuerza Aérea, general James Slife

  • el jefe jurídico de la Fuerza Aérea, teniente general Charles L. Plummer

  • el jefe jurídico del Ejército, teniente general (R) Joseph B. Berger III
     


El general David Hodne,

encargado del adiestramiento en el U.S. Army,

y el jefe de capellanes, mayor general William Green Jr.,

pasados a retiro por la Administración Trump

bajo la cartera de Pete Hegseth.



No coincidir de manera profunda ni expresar reservas frente a ciertas decisiones del "régimen" de Trump no es condición suficiente para ser considerado un elemento entrópico

 

Ni siquiera la lealtad incondicional garantiza estabilidad en el cargo:

la propia fiscal general Pam Bondi, ferviente defensora del presidente, terminó siendo descartada tras apenas 14 meses en el cargo.

Su gestión, marcada más por la sobreactuación judicial que por resultados consistentes, tuvo como uno de sus episodios más ruidosos la imputación de sambenitos criminales a Nicolás Maduro - incluida su caracterización como jefe del difuso "Cartel de los Soles" - una construcción que fue desmentida incluso por el propio aparato de inteligencia estadounidense.

Pam Bondi fue despedida, probablemente, debido a la insatisfacción de Trump con la forma en que gestionó la divulgación de los documentos del "Caso Epstein", cuyas tapaderas, de tan burdas y evidentes, resultaron más perjudiciales que las propias revelaciones.

 

Además, se avecinan serios problemas judiciales para Trump y sus secuaces, por lo que es posible que Bondi haya olfateado ese desenlace y no le haya caído tan mal su remoción.
 

 


La procuradora Pam Bondi

fue una ferviente admiradora de Donald Trump,

pero ello no le garantizó

un lugar privilegiado en su administración.

El presunto ocultamiento y la deficiente gestión

de los archivos del caso Jeffrey Epstein

terminaron por eyectarla del poder,

envuelta en acusaciones de incompetencia.



Estos cambios en la configuración interna del gobierno estadounidense evidentemente se alineaban con la amenaza lanzada por Trump en su discurso del miércoles 1° de abril por la noche de intensificar los bombardeos contra la infraestructura civil iraní.

 

En aquel desagradable discurso sostuvo que:

En las próximas dos o tres semanas, vamos a golpearlos con extrema dureza... los llevaremos de regreso a la Edad de Piedra, donde pertenecen.

Como lo expresado por Trump, con su habitual aire grandilocuente, no era más que "lo mismo de siempre", su adlátere Marco Rubio intentó trasladarlo al plano táctico, enumerando - como si se estuviera al inicio de una campaña militar - los clásicos objetivos bélicos.

 

Sin embargo, en ningún momento hizo mención de los propósitos políticos, de los cuales no lograron cumplir ni uno solo.
 

 

 


Marco Rubio optó por ofrecer un recorte empobrecido de los objetivos de la guerra, omitiendo toda referencia a los fines políticos, pese a que Carl von Clausewitz sostuvo que,

la guerra no es más que un instrumento al servicio de la política...

El tuit dice:

"El Presidente Trump pronunció un discurso poderoso esta noche.

 

Fue claro sobre nuestros objetivos en Irán:

Destruir sus fábricas de armas, su Armada, su fuerza aérea y sus posibilidades de tener alguna vez un arma nuclear.

El liderazgo del presidente envía un mensaje al mundo de que Estados Unidos defenderá a su pueblo y sus intereses, y mantendrán la paz a través de la fuerza".

Sin embargo, el 3 de abril ocurrió un hecho que pudo haber marcado un antes y un después en el devenir de la guerra:

un cazabombardero biplaza F-15E Strike Eagle de la USAF fue derribado por los sistemas antiaéreos de Irán - aquellos que Trump aseguraba haber borrado de la faz de la Tierra - en el sudoeste del país, en las áreas cercanas a los Montes Zagros y a provincias como Isfahán y Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad.

El problema no radicaba únicamente en la pérdida del valioso aparato:

tanto el piloto como el oficial de sistemas de armas se habían eyectado con éxito y permanecían en territorio hostil, mientras fuerzas iraníes - e incluso civiles movilizados - participaban en su búsqueda con el objetivo de capturarlos con vida.

 


Si bien no se reveló

la matrícula del Boeing F-15E Strike Eagle,

sí se sabía que pertenecía al 494th Fighter Squadron,

integrado en el 48th Fighter Wing,

cuya base habitual es RAF Lakenheath (Inglaterra).

Nótese la librea roja en la punta de la doble deriva,

coincidente con la parte destruida señalada abajo.

Nótese, además, la configuración de la cabina en tándem:

 adelante, el piloto, detrás, el operador

de sistemas de armas o WSO.
 

 


Una sección de la toma de aire del F-15E

con la insignia que devela el Escuadrón de procedencia.
 


Sorprendidas por el hecho, las autoridades estadounidenses intentaron inicialmente negar el suceso y, más tarde, llegaron incluso a especular con la posibilidad de que Rusia hubiera suministrado el novísimo sistema S-500 Prometheus, lo cual resulta, por supuesto, un despropósito total.

Mientras los medios amplificaban las imágenes difundidas por Irán - con abundantes restos del aparato - y la oferta de recompensas por capturar con vida a los tripulantes, en Washington crecía la preocupación por el impacto propagandístico que tendría la eventual exhibición en cámara de uno o ambos como prisioneros de guerra, a quienes la mass media occidental calificó impropiamente como (potenciales) "rehenes".

Presas del pánico, tuvieron que admitir la baja y montar una espectacular misión de búsqueda y rescate.

 

Volveré más adelante con este tema...

Mientras eso sucedía, la secretaria de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, juntaba representantes de 40 países para evaluar la apremiante situación en torno al Estrecho de Ormuz.

 

Lejos de lo que se quiso hacer creer, la reunión no contempló medidas coercitivas militares, sino presión diplomática, sanciones económicas, un trabajo coordinado con la Organización Marítima Internacional y acuerdos conjuntos.

Ciertamente, los británicos están comprendiendo - y manifestando - que no existe posibilidad de abrir el Estrecho de Ormuz por la fuerza bruta.

 

Las acciones desesperadas y arrogantes de Trump, plasmadas en su discurso incendiario del 1º de abril y en la promesa de severos castigos adicionales, no hacen más que enquistar la posición iraní y tensionar la oferta del mercado energético, con repercusiones sobre el liderazgo internacional del dólar.

Los británicos y sus aliados congregados en Londres entienden que la crisis solo puede resolverse mediante un acuerdo con Irán, lo cual, por supuesto, exige poner fin a los ataques y a toda forma de hostigamiento.
 

 

 


La secretaria de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, ha comprendido la necesidad de intentar alcanzar algún acuerdo con los iraníes para flexibilizar el tránsito en el Estrecho de Ormuz.

 

Por supuesto, debe hacerlo desde cierta posición de "autoridad" para sostener la fachada imperial.

 

Sin embargo, Londres - por ahora - no ha caído en la trampa de sumarse a una coalición que parece haber perdido su apuesta inicial y que se empantana en continuos "saltos hacia adelante".

Pero,

¿cómo lidiar con la impronta de "macho man" de Donald Trump - título, por cierto, de su canción favorita, Macho Man, interpretada por Village People - que lo impele a lanzar improperios absolutamente fuera de tono para su investidura y a augurar la destrucción creciente de un enemigo que resiste con inteligencia práctica y determinación?

Bueno, solapadamente, una pista apareció en Islamabad en la reunión del 29 de marzo entre los cancilleres de,

  • Egipto - Badr Abdelatty

  • Arabia Saudita - Faisal bin Farhan Al Saud

  • Pakistán - Mohammad Ishaq Dar

  • Turquía - Hakan Fidan,

...donde el cuarteto se puso de acuerdo en las bases de una desescalada consistente en la cesación inmediata de las hostilidades, el inicio de conversaciones de paz, la seguridad de objetivos no-militares, la seguridad de las rutas marítimas y la primalidad de la Carta de la ONU.
 

 


Los ministros de Asuntos Exteriores de

Pakistán, Egipto, Turquía y Arabia Saudita

deliberan sobre los pasos para desescalar

el conflicto regional provocado por Trump y Netanyahu

contra la República Islámica de Irán.



Como no podía ser de otra manera, se advirtió no solo una comunicación fluida con la parte estadounidense - y menos dinámica con algunos contactos iraníes - sino especialmente con la conexión china (a través de Pakistán) y rusa (a través de Turquía).

De hecho, Mohammad Ishaq Dar voló raudamente a Beijing el 31 de marzo para entrevistarse con Wang Yi, director de la Oficina de la Comisión Central de Asuntos Exteriores, mientras que Recep Tayyip Erdoğan y Vladimir Putin conversaron telefónicamente el 3 de abril.

 

Putin y Xi estuvieron siempre al tanto de los avances al respecto.

Es importante destacar que, el mismísimo 3 de abril, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas enfrentó la inacción sino-rusa - y también la francesa, tras la humillación pública infligida por Trump a Emmanuel Macron - quiénes en un terceto insólito dilataron el tratamiento de medidas coercitivas contra Irán.

El presidente galo, al igual que los británicos, aunque ellos hablan con evasivas, sostuvo que una empresa militar en la zona era "poco realista".

 

Esta parálisis impidió conferir un manto de legalidad a una eventual intervención estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz, al bloquear la autorización del uso de la fuerza "defensiva" para proteger a los buques que transitan por el paso de los ataques iraníes.

 

La propuesta había emanado de la Casa Real Al Khalifa de Baréin, gravemente afectada en lo económico por el bloqueo, por los misiles persas y por la hostilidad de su propia población chiita.

 

Con notable intencionalidad, la pausa sino-franco-rusa pretendía darle curso a lo que estaba formulándose en Islamabad...

La situación enervó a Washington:

rusos, chinos y europeos - e incluso cuatro importantes naciones musulmanas - habían caído en la cuenta de que deben negociar con Irán una salida diplomática para evitar el colapso de la economía energética global, con sus inevitables repercusiones en los ámbitos alimentario e industrial, pues la energía es la savia del sistema.

Ello obedece a que resulta inviable la liberación manu militari del Estrecho de Ormuz y a que la decisión de Teherán de administrarlo conjuntamente con Omán parece estar tomada.

Paradójicamente, la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos ha brindado a Irán la oportunidad histórica de obtener ingresos mediante el cobro de peajes en esa "Termópilas moderna", estimados en un valor de alrededor de 1.000 millones de dólares anuales, y de asestar un golpe a Washington donde más le duele:

denominar tales ingresos en yuanes, riales e incluso en euros, para lo cual Teherán ha hecho una propuesta formal a la UE.

Estados Unidos, que en 2018 - por decisión de Donald Trump y bajo el influjo de Benyamin Netanyahu - se retiró unilateralmente del Plan de Acción Integral Conjunto para reimponer sanciones asfixiantes a Irán bajo la falsa acusación de que estaba emprendiendo un programa nuclear con fines bélicos, se ve ahora en la situación inversa:

Teherán hará uso de sus ventajas geográficas - y de su implacable determinación política - para imponer tributo al tránsito, prohibir toda carga con destino a Estados Unidos e Israel, e iniciar un paso fundamental hacia la desdolarización mundial.

 

 

Sin ningún tapujo, el inmundo ultraguerrerista senador Lindsey Graham expone cómo el peaje en el Estrecho de Ormuz está perjudicando la supremacía del dólar.

 


Un Irán beneficiado por el mero hecho de erigirse en el "dueño de la barrera" y de admitir únicamente monedas distintas del dólar para levantarla provocaría que los países de la región - todos ellos exportadores de petróleo - se supeditaran a esa condición y dejaran de adquirir bonos del Tesoro de Estados Unidos para nutrir sus reservas.

 

Ello dificultaría a Washington sostener su endeudamiento público, su "exportación" de inflación y su fenomenal programa de rearme. A largo plazo, sería la ruina...

En ese tenor debe entenderse la respuesta extremadamente iracunda de Trump:
 

 

 


El 4 de abril, tras el derribo del F-15E, las conversaciones secretas sino-rusas con Irán y los países reunidos en Islamabad, el entendimiento tácito con los europeos (quienes no se sumaron a los caprichos de Washington) y la dilación en el tratamiento de una "solución militar" en el Consejo de Seguridad, Donald Trump estalló en un irrespetuoso arrebato de ira y escribió en Truth Social:

"El martes será el Día de la Planta Energética y el Día del Puente, todo en uno, en Irán.

 

¡¡¡No habrá nada igual!!!

 

Abran el maldito Estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno. ¡SOLO OBSERVEN!

 

Alabado sea Alá".

La furia de Trump no solo resulta inaudita en un dirigente de clase mundial - especialmente en el líder de una potencia como Estados Unidos - sino que se asemeja a la de quien acaba de comprender que su plan y su esfuerzo bélico no valieron de nada y que, por el contrario, brindaron a Irán la oportunidad de oro para salirse con la suya.

Trump parece haberse dado cuenta de que, aun con toda la destrucción infligida y con la terrorífica proliferación de cadáveres - contando al ilustre Alí Jameneí y a las 168 desgraciadas víctimas del colegio de Minab - sus militares no ganaron la guerra, sino que la perdieron...

 

El estrecho de Ormuz se erige así como la medalla de Teherán, el núcleo mismo del sistema. Las amputaciones y laceraciones en el resto del cuerpo preservaron el corazón... ¡y éste sigue latiendo!

Pero, si algo faltaba para agravar la irritación y la amargura en Washington, fue lo sucedido entre el 3 y el 6 de abril, cuando fuerzas estadounidenses ejecutaron un aparente rescate de dos tripulantes de un cazabombardero F-15E Strike Eagle derribado el día 3, cuyo paradero se desconocía o cuya autoevacuación era inviable, en uno de los hechos más confusos de la guerra.

En rigor, Estados Unidos informó haber encontrado y recuperado casi de inmediato al piloto, aunque supuestamente no había logrado localizar al WSO (Weapon Systems Officer, Oficial de Sistemas de Armas).

 

El día 4 se observó sobre territorio iraní, con notable claridad, la presencia de aeronaves especializadas en misiones CSAR: 3

  • dos HC-130J Combat King II - derivados del Hercules

     

  • cuatro helicópteros de rescate HH-60W Jolly Green II - derivados del Blackhawk - con capacidad de repostaje en vuelo

Estas unidades operaban bajo la cobertura de cazas F-35A Lightning II, F-16C Fighting Falcon, drones MQ-9 Reaper y aviones de ataque A-10C Warthog, y aparentemente lograron el rescate de uno de los tripulantes (el piloto).

El costo de la incursión fue, al parecer, extremadamente elevado:

los iraníes afirman haber derribado o averiado un A-10C, un F-16C, un MQ-9 y, probablemente, dos HH-60W.

 

 

Increíble escena filmada con un teléfono celular el 4 de abril, en la que se aprecia con nitidez a un HC-130J Combat King II reabasteciendo a bajísima cota a dos helicópteros HH-60W Jolly Green II en las inmediaciones de Dehdasht, en la provincia de Kohgiluyeh y Buyer Ahmad, al suroeste de Irán.

 

 

La historia del día 5, cuando dos MC-130J Commando II - empleados usualmente para la infiltración de fuerzas especiales - aterrizaron en un descampado cerca de Isfahán, transportando, según diversas versiones, cuatro helicópteros ligeros MH-6 Little Bird y no menos de 60 infantes completamente pertrechados, no tendría relación alguna con la búsqueda del WSO, aunque se haya intentado justificar bajo ese argumento.

Se trataría de una acción atípica, por el tipo de recursos empleados, para rescatar a una sola persona en un área remota y distante, más allá de la importancia del activo humano.

Todo indica que ambos tripulantes, en verdad, fueron extraídos exitosamente el día 4 - de haber sido capturados por Irán, ya existirían evidencias de su cautiverio - mientras que la segunda operación habría estado vinculada con,

la pretendida incautación de uranio enriquecido, probablemente oculto en la cadena montañosa cercana a Isfahán...

Es más:

es probable que los F-15E - uno de los cuáles fue derribado el día 3 - se dedicaban a bombardeaban las carreteras que conducían al ya seleccionado punto de despliegue de las fuerzas especiales, y ablandar las defensas antiaéreas circundantes.

¿Habrá sido la negativa a esta misión la que eyectó del cargo al general Randy George el día 2? ​

El 18 de marzo de 2026, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica [OIEA], Rafael Grossi, acusado de ser un agente del Mossad, sostuvo que casi la mitad del uranio iraní enriquecido hasta el 60% de pureza - un paso corto del grado militar - se encontraba almacenado en un complejo de túneles en Isfahán y que, en ausencia de evidencias en contrario, probablemente seguía allí.
 

 

 

El polémico director general del OIEA, el argentino Rafael Grossi, sostiene que la mayor parte del uranio enriquecido iraní - concentrado en Isfahán - podría tener potencial uso militar.

 

Grossi opina constantemente sobre el programa nuclear iraní pero evita referirse al arsenal nuclear clandestino y jamás declarado de Israel...

 

 

Las tropas iraníes, probablemente alertadas por los bombardeos previos y también por sus drones de vigilancia, 4 se desplegaron sigilosamente 5 previendo una insersión aerotransportada, que llegó el día 5.

 

Durante esa jornada, dejaron que las fuerzas especiales del 427th Special Operations Squadron, que son parte del US Air Force Special Operations Command (AFSOC), se posen en el territorio y comenzaron a propinarles fuego indirecto, de modo tal que se vieron obligadas a abortar la misión por haber perdido el "factor sorpresa".

La urgencia por evacuar impidió el despegue de los MC-130J, que debieron ser abandonados en el lugar junto con los cuatro MH-6; todos destruidos mediante cargas explosivas por los propios estadounidenses.

 

Los transportes C-235W, de menor tamaño y menor carrera de despegue, sí lograron evacuar la zona, pero únicamente con el personal, sin equipo pesado, sin helicópteros y, obviamente, sin el pretendido uranio.

En definitiva,

todo indica que la versión según la cual las fuerzas estadounidenses se encontraban allí para rescatar al WSO fue una invención destinada a encubrir una operación especial desastrosamente fallida cuyo objetivo habría sido capturar uranio enriquecido oculto en una montaña cercana a la ciudad de Isfahán.

El éxito de esa infiltración le habría otorgado a Trump un formidable golpe de efecto para relanzar su imagen y la de las FF.AA. estadounidenses.

 

Asimismo, podría confirmar las (siempre latentes) sospechas de que Irán ha puesto en marcha ¡esta vez en serio! su programa nuclear de armas nucleares, y presionar hacia una coalición internacional al respecto.

 

Pero en cambio, la imagen ofrecida resultó patética y apenas pudo ser disimulada por el relato oficial...
 

 

 


Como puede apreciarse en esta "geolocalización satelital", el F-15E Strike Eagle fue derribado (coordenadas 32° 22' 52'' N, 51° 40' 19''E) al suroeste del Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán, donde se sospecha que existen toneladas de uranio enriquecido a grados de pureza cada vez mayores.

 

Probablemente, esos bombardeos eran la antesala de una osada misión especial pensada para penetrar en los túneles.

Nótese el círculo situado más al sur, donde los Hércules y los Little Bird fueron "dejados atrás" (left behind) e incendiados.

 

Asimismo, obsérvese la carretera 65, bombardeada por los F-15E para impedir el despliegue hacia la zona de inserción y evacuación.

La infausta experiencia de los comandos, que al menos evitaron caer en cautiverio, remite al desastre de la Operación "Eagle Craw" desarrollada el 24 y 25 de abril de 1980 bajo la presidencia de Jimmy Carter, con el propósito de rescatar a los "diplomáticos" retenidos durante la Crisis de los Rehenes en Irán, 6 episodio que contribuyó decisivamente a su derrota electoral y al ascenso de Ronald Reagan.
 

 

 


Resulta imposible no trazar un paralelo entre las operaciones especiales desplegadas en Tabas en 1980 y en Isfahán en 2026, ambas fallidas.

 

El impacto de estos fracasos podría acarrear consecuencias similares:

en 1980, selló el destino de la presidencia de Jimmy Carter.

 

¿Será este el principio del fin para Donald Trump?

De todas maneras, Trump y su magistral aparato propagandístico construyeron una versión distinta de la (posiblemente) ocurrida: todo fue un rotundo éxito.

 

Las fuerzas especiales lograron evacuar al WSO, porque Estados Unidos jamás deja atrás a uno de los suyos y no importa el saldo material. Hollywood ya tiene una nueva historia para una secuela aggiornada de Behind Enemy Lines.

Lo cierto es que uno de los cazabombarderos F-15E encargados de destruir instalaciones, defensas aéreas y la carretera 65 fue derribado.

 

Ello bastó para prender las alarmas en la zona y poner en peligro la misión contigua, que, aun así, se llevó igualmente a cabo. Los iraníes estaban advertidos y, para una operación especial, no contar con el elemento sorpresa suele resultar fatídico.

 

Así terminó:

sin el objetivo cumplido, aunque al menos ningún comando ni tripulante pudo ser capturado (pero sí encontraron los restos de una tal "Amanda Ryder").

 

 


El comunicado publicado en Truth Social por Donald Trump el 5 de abril de 2026 señala el exitoso rescate de ambas tripulaciones.

 

Como ocurre con muchas de sus declaraciones, probablemente mezcle verdades con falsedades.

 

Es cierto que Estados Unidos goza de superioridad aérea - lo que no impide que algunas de sus aeronaves sean derribadas - y que se juega por la recuperación de sus efectivos caídos.

 

Sin embargo, ese éxito podría encubrir el fiasco que habría significado la operación especial montada en las cercanías de Isfahán. 7
 

 

 


Uno de los vicepresidentes de Irán, Esmaeil Saghab Esfahani, sostuvo en un tuit que,

"¡Anoche, el hermoso cielo de nuestra querida Isfahán no solo fue testigo de la caída de unos pocos aviones! ¡Fue como si un gran escenario se hubiera derrumbado!

 

La ira y la desesperación de Trump confirman la destrucción de un gran plan. Por ahora, todo lo que podemos decir es esto:

tal vez esta operación nunca fue un "rescate" en absoluto.

El resto de la historia se revelará en el futuro.

 

Esperen y verán...".

 


Documento de una soldado estadounidense

llamada "Amanda Ryder" después de que fuera encontrada

entre los restos de uno de los aviones destruidos en Isfahán.

Los documentos incluyen un permiso de entrada a Israel.



Aunque poco y nada comentado, se sabe que el buque de asalto anfibio estadounidense LHA7 USS Tripoli, que transportaba unos 5.000 Marines y otro personal embarcado, fue alcanzado por una rápida andanada de misiles, lo que le obligó a retirarse hacia el sur del océano Índico.
 

 


El USS Tripoli (LHA-7)

habría sido alcanzado por misiles antibuque iraníes

mientras navegaba en las inmediaciones

del Estrecho de Ormuz el 5 de abril.

Algunas fuentes sostienen que, tras el incidente,

se replegó de inmediato hacia el océano Índico.

Sin embargo, en medio de la habitual "bruma de guerra",

no existen confirmaciones independientes sobre daños

ni sobre el estado real de la embarcación.



El 6 de abril, a través de intermediarios en Pakistán, Egipto y Turquía, los estadounidenses intentaron negociar una tregua temporal de 45 días en Ormuz, pero Irán no manifestó ningún interés.

 

Sin embargo, Irán deslizó un plan de 10 puntos como base para negociaciones futura, que incluye una paz permanente y el levantamiento de sanciones contra Irán (desarrollaré más adelante).

 

Para ese momento, el barril Brent había tocado los 109,74 dólares.

El 7 de abril, en un estado casi catatónico, inédito para un presidente moderno, abrumado por sus impotencias y fracasos, y exacerbando la única carta que le quedaba - como señalaba George Carlin - esto es, la de la destrucción absoluta, Trump lanzó un espeluznante mensaje en Truth que parecía optar por el ataque nuclear...

 

En él se sostenía:

Una civilización entera morirá esta noche, para nunca más ser recuperada. No quiero que eso ocurra, pero probablemente pasará.

 

Sin embargo, ahora que tenemos un Cambio de Régimen Completo y Total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez algo revolucionariamente maravilloso pueda suceder, ¿QUIÉN SABE?

 

Lo descubriremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del Mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte, finalmente terminarán.

 

¡"Dios" Bendiga al Gran Pueblo de Irán!

Lo expresado prendió las alarmas del mundo entero y aceleró las gestiones para la búsqueda de la tregua en los países de la región (incluyendo Rusia), espantados por lo que parecía ser un brote psicótico del presidente Trump...

 

Hasta su gran apoyatura durante la elecciones, la hoy opositora ex congresista Marjorie Taylor Green expuso:

¡¡¡ENMIENDA 25!!!

 

No ha caído ni una sola bomba en Estados Unidos.

 

No podemos matar a una civilización entera.

 

Esto es maldad y locura..

 


Marjorie Taylor Greene pidió públicamente

la aplicación de la 25ª Enmienda.

Esta Enmienda constitucional es el mecanismo legal

que establece qué sucede cuando un presidente

no puede cumplir con sus deberes, ya sea por

muerte, renuncia, destitución o

incapacidad física o mental.



Ese mismo día, miles de iraníes - con una presencia destacada de mujeres - formaron cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas y puentes.

 

Frente a la amenaza de bombardeos, se interpusieron con sus propios cuerpos, desafiando el peligro con una mezcla de coraje e integridad que interpelaba directamente a Trump.
 

 

 

Cientos de civiles iraníes, con banderas de la República Islámica, se apostaron en puentes y centrales energéticas formando cadenas humanas, desafiando la voracidad criminal estadounidense.

 

 

Mientras esto ocurría, las 'apuestas' por un eventual impeachment (juicio político) contra Trump crecían exponencialmente en Estados Unidos, mientras proliferaban las críticas y pedidos de destitución de Hegseth y Rubio.

Más allá de la retórica explosiva de Donald Trump y de su Madman Theory, de la cual he hablado aquí, durante las últimas horas del día 7 se vivieron momentos sumamente angustiantes, pues resultaba imposible discernir si se trataba de tácticas de negociación llevadas hasta el límite o si, por el contrario, el mundo se encontraba ante psicópatas sin escrúpulos, incluso capaces de recurrir al uso de armamento nuclear...

En mis análisis anteriores he señalado la temeraria e inmoral capacidad de estos dirigentes occidentales - especialmente los israelo-estadounidenses - para desatar el poder del átomo con tal de no verse humillados por la propia cadena de acontecimientos que ellos mismos desencadenaron de manera irresponsable y criminal.

Sea como fuere, la semilla sembrada en Islamabad lanzó un brote verde el 8 de abril, el cuadragésimo día de guerra:

la confirmación provino del vicepresidente estadounidense J.D. Vance, cuando sostuvo "un posible acuerdo" poco antes de que expirara el ultimátum.

La base de las negociaciones y la tregua serían los 10 puntos completos planteados por Irán, a saber:

  1. Compromiso de no agresión.

  2. Mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz.

  3. Aceptación del enriquecimiento de uranio.

  4. Levantamiento de todas las sanciones primarias.

  5. Levantamiento de todas las sanciones secundarias.

  6. Derogación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

  7. Derogación de las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA.

  8. Pago de una indemnización a Irán.

  9. Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región.

  10. Cese de la guerra en todos los frentes, incluido el conflicto con Hezbolá en Líbano.

Aun considerando la relativa fiabilidad de la palabra de Donald Trump - y de los dirigentes occidentales en general - la base de las negociaciones en torno a los 10 puntos citados habría sido en inicio refrendada por el presidente estadounidense.

 

 

 

El mensaje de Trump del 7 de abril a última hora dice:

"Basado en conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir, de Pakistán, en las que solicitaron que detuviera la fuerza destructiva que se enviaría esta noche a Irán, y sujeto a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, acepto suspender el bombardeo y ataque a Irán por un período de dos semanas.

 

¡Esto será un CESE AL FUEGO bilateral!

 

La razón para hacerlo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y estamos muy avanzados con un Acuerdo definitivo relativo a la PAZ a largo plazo con Irán, y la PAZ en el Medio Oriente.

 

Recibimos una propuesta de 10 puntos de Irán y creemos que es una base viable sobre la cual negociar.

 

Casi todos los diversos puntos de discordia del pasado han sido acordados entre los Estados Unidos e Irán, pero un período de dos semanas permitirá que el Acuerdo sea finalizado y consumado.

 

En nombre de los Estados Unidos de América, como Presidente, y también representando a los Países del Medio Oriente, es un Honor tener este problema de largo plazo cerca de su resolución".

Es imposible no ver el panorama general desesperanzador para el eje anglosionista Trump-Netanyahu:

  1. Las bases militares estadounidenses en la región están destruidas o han sido impactadas de consideración; ya no es viable la permanencia segura y se ruega a India una retaguardia estratégica en sus puertos [Ver "Puentes rotos"].
     

  2. Excepto los submarinos, no hay posibilidad de que la U.S. Navy se acerque al Golfo Pérsico sin encajar un golpe en su línea de flotación, por lo que un desembarco anfibio es una idea aventurada.
     

  3. Los israelíes no han dejado de probar su propia medicina absolutamente todos los días, siendo sometidos a un bombardeo brutal por parte de la misilería persa.
     

  4. Washington se vio forzado a levantar sanciones a Rusia e Irán para que inyecten petróleo a la oferta global y así equilibrar los precios.
     

  5. Hezbolá se ha levantado de sus cenizas y enfrenta a los hebreos por las aldeas del Líbano.
     

  6. Irak finalmente se liberó de las tropas invasoras de la OTAN, presentes desde 2003.
     

  7. Los kurdos fueron tentados, pero por primera vez no se prestaron a la manipulación de levantarse contra sus vecinos Irak e Irán. La imprudente masacre previa ordenada por el presidente de Alqaedastán (ex Siria), Ahmed Al-Sharaa, íntimo aliado de Occidente, parece haberlos convencidos.
     

  8. Europa está más preocupada por la estanflación que en sumarse a una aventura en Medio Oriente y pone al borde del cisma a la OTAN.
     

  9. Francia se ha sumado ¡a Rusia! para bloquear una legitimación en el Consejo de Seguridad de la ONU para emprender una "liberación militar" de Ormuz.
     

  10. Ningún país árabe, ni tampoco Pakistán - que tiene un acuerdo de defensa mutua con Arabia Saudita - se subió al carro de la Coalición anti-iraní.
     

  11. Todos los pusilánimes miembros del CCG - con Qatar, el financista del terrorismo takfiri, a la cabeza - han perdido miles de millones de dólares al no poder facturar por energía, turismo y bienes raíces.
     

  12. China, para colmos, entabla conversaciones con la oposición taiwanesa (Kuomintang) para conversar sobre un proceso pacífico de asimilación mutua, desactivando la baza que le quedaba a Washington.

 

La presidenta del Kuomintang (KMT) taiwanés,

 Cheng Li-wun, en su encuentro con

el presidente de China, Xi Jinping,

durante su amistosa reunión en Beijing,

el 10 de abril de 2026.



A Trump, como anticipé en "La Guerra de Inflexión" (fíjense en la imagen con Lionel Messi) solo le queda hablar de Cuba, un eslabón cercano y débil, mientras vislumbra el desastre en que ha convertido el marco situacional global (por ello el lanzamiento de Hegseth de la "Gran América del Norte").

En cuanto a Irán:

no solamente administrará de ahora en más el Estrecho de Ormuz a sus anchas (como Turquía lo hace, legalmente, con el Bósforo y Dardanelos luego del "antecedente Galípoli", gracias al Tratado de Montreux de 1936), cobrando en monedas diferentes al dólar por el paso marítimo, sino que probablemente se convertirá en una potencia nuclear, ya que Mojtabá Jameneí no tiene por qué seguir la fatwa de su padre Alí Jameneí.

En el proceso, se desprenderá del OIEA, Rafael Grossi y sus especulaciones malintencionadas. ¡Y quien les dice que hasta no construya un ICBM que llegue hasta territorio americano! (si lo hicieron los norcoreanos...)

Son estas "realidades sobre el terreno", sin ningún logro concreto para el eje Washington-Tel Aviv más que un tendal de cadáveres, y la volátil situación económica global, las que fuerzan a Donald Trump a optar entre destruirlo todo o intentar un respiro.

Y digo bien... ¡un respiro...!

Resulta difícil creer que los iraníes puedan caer nuevamente en la trampa de confiar en los compromisos de Trump y Netanyahu, dirigentes cuya credibilidad ha sido reiteradamente puesta en cuestión.

 

Ambos se han caracterizado, justamente, por ser violadores seriales de alto el fuego y no son lo que se dice "amantes de la paz".

Ahora bien:

también es cierto que la guerra trae un agotamiento extremo y a veces basta una propuesta lanzada al aire, y cierta presión internacional, para que "al menos se escuchen un poco".

Nadie sabe, además, cómo Estados Unidos, si realmente desea salir del berenjenal en el que se ha metido, podría influir sobre Israel, que se opone visceralmente al fin de la guerra hasta que Irán sea reducido a un "Estado fallido".

 

Ese ha sido el objetivo de la dirigencia sionista desde hace 40 años y no lo abandonará fácilmente.

 

Netanyahu ha trabajado con el AIPAC para cooptar dirigentes norteamericanos hasta la fidelidad suicida en pos del gran propósito de subyugar Irán y no permitirá que los estadounidenses se retiren.

Israel ha bregado durante años con el fin de impedir que Irán se transforme en un "polo civilizatorio".

 

Sin embargo, la guerra, de manera paradójica, lo está convirtiendo en la Moby Dick arponeada que nada por los océanos con el cuerpo de Ahab enredado sobre su lomo...

Así las cosas, Israel habría aceptado la tregua hasta tanto se desarrollen conversaciones en Islamabad como punto de encuentro.

Pero sólo con Irán.

 

Netanyahu negó que el alto el fuego incluya a Líbano, lo cual ya vulnera uno de los 10 puntos planteados por Irán. Para que no quepan dudas lo hizo ejecutando un ataque feroz sobre las posiciones de Hezbolá (y civiles libaneses).

 

Al parecer, los iraníes creían que todos los puntos estaban "cerrados" pero Israel se encargó de desmentirlo prontamente.
 

 


El miércoles 8 de abril de 2026,

el Líbano se vio sacudido por

el bombardeo israelí más intenso

desde el inicio de la guerra.



Aldeas enteras del sur libanés fueron convertidas en ruinas, con más de un millón de personas desplazadas.

 

Se ignora el número de muertos pero se estima en dos mil. La gravedad de los ataques parece indicar que se usó auténtica alevosía para confundir al enemigo y tomarlo por sorpresa... de paso, conspirar contra cualquier salida negociada.

 

En fin:

Israel siendo Israel...

Ante esa eventualidad, Irán decidió mantener el Estrecho totalmente cerrado, amagando con no asistir a la conversaciones a pesar de las fuertes presiones internacionales, incluso de sus aliados silenciosos.

Es más:

la vocera presidencial, Karoline Leavitt, reveló que Trump ni siquiera se molestó en leer el conciso plan de 10 puntos y que "lo tiró a la basura".

No es serio implicarse en conversaciones bajo estas premisas.

 

 

 

 

También el 8 de abril de 2026, la portavoz de la presidencia, Karoline Leavitt, afirmó que el "Plan de 10 Puntos" iraní no fue tomado en cuenta por Trump... a pesar de los sostenido por él mismo por escrito de... ¡un día antes!

 

¿Es esto una fachada para no reconocer una derrota o Trump está preparando un nueva traición?

 

 

Considérese que han pasado apenas 40 días de guerra, y Estados Unidos (con su promotor hebreo, que pretende además la consecución del Gran Israel) no ha conseguido ninguno de los objetivos planteados por "Epic Fury":

  1. Cambio de régimen en Irán,
     

  2. Desmantelamiento de los programas de misiles
     

  3. Desmantelamiento del enriquecimiento de uranio y
     

  4. Aseguramiento del Estrecho de Ormuz.

Con la llegada de este alto el fuego, solo se estaría buscando con urgencia prioritaria la reapertura "controlada" del estrecho, que de todos modos nunca se cerró completamente sino selectivamente.

 

Los misiles iraníes mermaron pero todavía hay reservas; se supone que 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido están firmemente en su poder, el régimen "impopular" de los mulás sigue al mando, ahora más radicalizado que antes.

De manera frágil,

la tregua de dos semanas, no obstante, está teniendo lugar.

 

Al menos en lo que atañe a Estados Unidos e Irán.

 

Es un remanso entre tanta muerte y nervios crispados.

 

Y un freno a los costos materiales.

Islamabad ha brindado la oportunidad y las garantías  8 para propiciar algún tipo de acercamiento, aunque la desconfianza impera en la delegación iraní - encabezada por Mohammad-Bagher Ghalibaf, presidente del Majlis - y las demandas resultan, por ahora, incompatibles.

De hecho,

  • Irán no pretende ceder el control del Estrecho de Ormuz, mientras Estados Unidos exige su "internacionalización"

  • Irán busca el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio, en tanto que la Administración Trump demanda una renuncia total

  • Teherán rechaza la presencia de tropas estadounidenses en la región, mientras Washington - y sus aliados árabes - se niegan a negociar ese punto

  • Asimismo, Irán exige el levantamiento de todas las sanciones, reclama reparaciones de guerra y solicita garantías de seguridad, algo que Estados Unidos jamás de los jamases ha brindado

 


La delegación iraní encabezada por

el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf,

y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi,

llegó a Islamabad la madrugada del

sábado 11 de abril de 2026.



Por lo que se sabe hasta ahora, la delegación iraní ha puesto sobre la mesa dos condiciones previas "para empezar a hablar":

  1. la exigencia de un alto el fuego integral en el Líbano

     

  2. la liberación de los activos iraníes congelados

El primero es un tema sumamente espinoso porque depende de la obstinación israelí, que para colmos ha anexionado de facto el sur libanés.

 

Y lo sabemos:

la clase dirigente israelí influye de sobremanera sobre estadounidense... y no al revés.

A la vez, Irán tiene una "deuda de honor" con Hezbolá, que ha soportado desde el 7 de octubre de 2023 la hostilidad acérrima de Tel Aviv con apenas el apoyo solidario de Teherán.

 

Ahora es momento de reivindicaciones, de no dejarlos solos.

El segundo punto es fuertemente resistido por Trump:

él mismo criticó a Obama por liberarle 1700 millones de dólares a Irán, tras la firma en 2015 del PAIC, que habían sido embargados tras la Revolución Islámica de 1979 en concepto de compensaciones por la toma de la embajada.

Esto recién empieza y se necesitará no solamente "soluciones creativas" donde ambas partes cedan y queden satisfechas, sino garantías concretas para fomentar una confianza que se halla extremadamente resquebrajada.
 

 


El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance,

camina junto al jefe de las Fuerzas de Defensa y

jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán,

el mariscal de campo Asim Munir ,

y el viceprimer ministro y ministro de

Asuntos Exteriores pakistaní, Mohammad Ishaq Dar,

tras su llegada a Islamabad, Pakistán,

el 11 de abril de 2026.



La guerra concebida para doblegar a Irán terminó por desnudar las contradicciones estructurales de sus promotores.

 

Lejos de consumar el anhelado "cambio de régimen", la Operación "Epic Fury" no solo fracasó en sus objetivos estratégicos, sino que precipitó tensiones internas en Washington, debilitó la credibilidad internacional de Estados Unidos y fortaleció la cohesión de la República Islámica frente a la agresión externa.

Las purgas en los ámbitos castrenses y judiciales estadounidenses, el desconcierto discursivo de la Administración Trump y la incapacidad para alcanzar logros políticos tangibles revelan el agotamiento de una doctrina basada en la coerción, la intimidación y la supremacía militar.

 

Como advirtió Smedley Butler hace casi un siglo,

la guerra continúa siendo un instrumento al servicio de intereses económicos y ambiciones, pero también puede salir mal...

En este contexto, el Estrecho de Ormuz se erige como el verdadero epicentro del conflicto y como símbolo del desplazamiento del equilibrio global.

La incapacidad de imponer una solución por la fuerza ha obligado a reconsiderar la vía diplomática.

Así, la ironía se vuelve evidente:

la operación destinada a someter a Irán terminó otorgándole mayor legitimidad y margen de maniobra en el tablero geopolítico.

El "cambio de régimen" finalmente parece haber comenzado, pero no en Teherán, sino en el poder estadounidense y en la arquitectura misma del orden internacional.

 

Nadie puede creer que Trump salga inmune de este atropello y algunas alianzas incólumes, como la OTAN, ya sufren el impacto.

La tregua que asoma en Islamabad constituye apenas un respiro en medio de la tempestad. Su fragilidad recuerda que la paz no nace de la devastación, sino de la prudencia, la negociación y el reconocimiento de los límites del poder.

 

El desenlace de esta crisis determinará si el mundo se encamina hacia una nueva era de equilibrio multipolar o hacia el abismo de una conflagración aún más devastadora...

 

 

 

Referencias

  1. Conviene no confundir planos: el cristianismo es una religión que predica el amor al prójimo y aspira a la conversión espiritual universal; no incorpora entre sus pilares la noción de un "pueblo elegido".

     

    En su horizonte moral, todos los seres humanos son hermanos y están llamados al Reino de "Dios". De allí que el mandato ético del "buen samaritano" y el rechazo del odio ocupen un lugar central.


    En ese marco, las corrientes denominadas "cristiano-sionistas" pueden interpretarse como una apropiación ideológica de elementos religiosos con fines que desbordan - e incluso contradicen - ese núcleo ético.

     

    Su lectura recurre de manera selectiva a textos y tradiciones, produciendo una resignificación perversa de las enseñanzas atribuidas a Jesús.


    Históricamente, el cristianismo emerge en el seno del judaísmo del Segundo Templo y se constituye como una escisión que, si bien conserva las Escrituras hebreas (Antiguo Testamento), introduce una reformulación teológica a partir del Nuevo Testamento y del reconocimiento de Jesús como Mesías.

     

    Por ello, la idea de un "judeocristianismo" puede entenderse solamente como continuidad histórica, pero no como identidad doctrinal plena, dado que ambas tradiciones divergen en aspectos centrales de su teología y de su comprensión del mesianismo.
     

     

  2. La Biblia Scofield es una edición comentada de la Biblia publicada por primera vez en 1909 y editada por el teólogo estadounidense Cyrus I. Scofield.

     

    No es una "Biblia distinta", sino una Biblia con notas interpretativas al pie, introducciones y referencias cruzadas que guían la lectura según una doctrina específica, en especial, las interpretaciones proféticas sobre el fin de los tiempos, la lealtad a Israel y el Apocalipsis.

     

    Esta Biblia es muy popular en el mundo evangélico anglosajón (especialmente en EE.UU.), constituyendo el actual "cristianismo sionista".
     

     

  3. Combat Search & Rescue = Búsqueda y Rescate en Combate.
     

     

  4. La cobertura radar de largo alcance es extremadamente difícil en las zonas montañosas iraníes, porque las alturas bloquean las ondas de radar en todas direcciones. Es por ello que Irán confía en patrullas de pequeños drones con cámaras.
     

     

  5. Entiéndase que Irán es un país de superficies enormes y accidentadas, que ha estado bajo bombardeos constantes y que carece de superioridad aérea en su propio territorio. Por consiguiente, los despliegues terrestres no deben hacerse de manera masiva sino en pequeñísimos grupos.
     

     

  6. La Crisis de los Rehenes en Irán fue un conflicto diplomático que comenzó el 4 de noviembre de 1979, cuando estudiantes iraníes seguidores del ayatolá Ruhollah Jomeiní tomaron la embajada de Estados Unidos en Teherán.

     

    Mantuvieron cautivos a 52 diplomáticos (muchos espías de la CIA) durante 444 días, hasta el 20 de enero de 1981.

     

    El suceso deterioró profundamente las relaciones entre Irán y Estados Unidos y marcó un punto de inflexión en la política de ambos países.

     

    La Operación Eagle Craw fue un fallido intento militar de Estados Unidos para rescatar a los diplomáticos retenidos.
     

     

  7. Dice:

    "DE PARTE DEL PRESIDENTE DONALD J. TRUMP:
    ¡LO TENEMOS! Mis compatriotas estadounidenses, durante las últimas horas, el Ejército de los Estados Unidos llevó a cabo una de las operaciones de Búsqueda y Rescate más audaces de la historia de EE.UU., para uno de nuestros increíbles Oficiales de Tripulación, quien también resulta ser un Coronel altamente respetado, ¡y a quien me entusiasma informarles que ahora está SANO y SALVO!

     

    Este valiente guerrero estaba detrás de las líneas enemigas en las traicioneras montañas de Irán, siendo perseguido por nuestros enemigos, quienes se acercaban más y más cada hora, pero nunca estuvo verdaderamente solo porque su Comandante en Jefe, el Secretario de Guerra, el Jefe del Estado Mayor Conjunto y sus compañeros combatientes estaban monitoreando su ubicación las 24 horas del día, y planeando diligentemente su rescate.


    Bajo mi dirección, el Ejército de los EE. UU. envió docenas de aeronaves, armadas con las armas más letales del Mundo, para recuperarlo. Sufrió heridas, pero estará bien.

     

    Esta milagrosa Operación de Búsqueda y Rescate se suma al rescate exitoso de otro valiente Piloto, ayer, el cual no confirmamos porque no queríamos poner en peligro nuestra segunda operación de rescate.

     

    Esta es la primera vez en la memoria militar que dos pilotos estadounidenses han sido rescatados, por separado, en lo profundo de Territorio Enemigo. ¡NUNCA DEJAREMOS ATRÁS A UN COMBATIENTE ESTADOUNIDENSE!


    El hecho de que hayamos sido capaces de realizar ambas operaciones, sin un SOLO estadounidense muerto, o incluso herido, demuestra una vez más que hemos logrado un Dominio Aéreo y una Superioridad abrumadora sobre los cielos iraníes.

     

    Este es un momento del cual TODOS los estadounidenses, republicanos, demócratas y todos los demás, deberían estar orgullosos y unidos. Realmente tenemos el mejor, más profesional y letal Ejército en la Historia del Mundo.

     

    ¡DIOS BENDIGA A AMÉRICA, DIOS BENDIGA A NUESTRAS TROPAS, Y FELICES PASCUAS PARA TODOS!"
     

     

  8. Islamabad es el mejor interlocutor en esta instancia. A diferencia de India, que se la jugó por Israel en la primera semana de la guerra, Pakistán no ha propiciado puñaladas por la espalda a Irán, nación con la cual se siente hermanada.

     

    A la vez, tiene un pacto de asistencia militar con Arabia Saudita, pero no ha disparado ni un tiro en su defensa porque la situación bélica de la región es compleja y atípica.

     

    Irán no entró en guerra con Riad, sino con Estados Unidos, que se ampara en territorio saudí. A la vez, el Ejército pakistaní debe ser el único con íntimas relaciones tanto con Estados Unidos como con China.