por Christian Cirilli

26 Abril 2026

del Sitio Web ChCirilli

 

 

 

Christian Cirilli

es un analista político argentino, nacido el 20 de junio de 1972 en Buenos Aires. Licenciado en Administración (UBA), manifestó su interés en asuntos internacionales, economía, geopolítica y globalización, expresando sus opiniones en su "bitácora" personal:

LA VISIÓN.
Colabora con medios como KontraInfo y ha participado en programas de radio como Otras Voces (FM Crisol) y Radio Gráfica, además de numerosos canales de YouTube. Sus artículos son replicados por muchos portales y periódicos del mundo, y suelen ser utilizados en la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

 

 

 

 

 



En el artículo precedente ["La calma antes de la tormenta"] sostuve que la denominada "tregua" debe interpretarse como una pausa ilusoria:

una fase de distensión que sobrevino tras semanas de intensos y estériles enfrentamientos, pero que en modo alguno implica una desescalada genuina.

Por el contrario, esta calma relativa aparece como un recurso táctico impulsado por Washington - con el respaldo estratégico de Tel Aviv - orientado a reencauzar la consecución de sus objetivos políticos mediante una negociación de carácter coercitivo, habida cuenta de los magros resultados obtenidos en el plano estrictamente militar.

En consecuencia, insisto con ello,

no nos encontramos ante un proceso de pacificación, sino frente a un reacomodamiento de fuerzas.

Este se articula en torno a mecanismos ya conocidos:

la amenaza, la presión sostenida y asfixiante, y la búsqueda de una masa crítica internacional que permita erosionar la posición iraní sin recurrir - al menos de momento - a una escalada directa de gran magnitud.

En este marco, he señalado también que mientras Estados Unidos oscila entre la negociación y la presión militar, evidenciando vacilaciones estratégicas, Israel mantiene una línea de acción mucho más definida y consistente.

 

Su postura, caracterizada por una marcada intransigencia, responde a una agenda propia en Medio Oriente - el Gran Israel y la égida israelí - e incluso de alcance extrarregional, - el sionismo internacionalizado, que ya encarnó en Argentina, por ejemplo - que requiere, casi de manera estructural, una mayor implicación estadounidense para acabar con su desafío sistémico (Irán) y una prolongación del conflicto hacia otros lares (¿Turquía?).
 

 


El presidente argentino Javier Milei, autodefinido "sionista",

 viajó a Israel entre el 19 y el 22 de abril de 2026,

durante la tregua de este país con Irán y Hezbolá.

Suscribió con Benyamin Netanyahu los denominados "Acuerdos de Isaac",

orientados a consolidar un alineamiento irrestricto

 de la Argentina con Israel y el bloque occidental.

De modo inquietante, Netanyahu dijo:

"Cada vez que Javier Milei visita Israel,

ocurre justo antes de que pase algo muy importante".

La visita anterior fue el 11-12 de junio de 2025.

El 13 de junio, Israel atacó sorpresivamente a Irán con

su Operación "Rising Lion".

[Véase "Netanyahu y el ocaso de la legalidad internacional"]

 

 

Por otra parte, todos los actores involucrados - Washington, Tel Aviv, Teherán y las pusilánimes monarquías del Golfo - son plenamente conscientes de los costos extremos que podría ocasionar una escalada sin restricciones.

 

Sin duda esa fue la razón por la que Trump prorrogó unilateralmente la tregua el 22 de abril de forma "indefinida", sin fecha de finalización concreta, para seguir dando una oportunidad al "ablande" de la posición iraní.

Un ataque masivo contra infraestructura crítica o centros urbanos iraníes tendría como correlato una represalia de magnitud devastadora, incluso en escenarios que contemplen solamente armamento convencional.

 

Instalaciones sensibles como la central nuclear de Dimona - a la que ya han advertido con un golpe cercano - las plantas desalinizadoras o las refinerías del Golfo se convertirían en objetivos prioritarios, desencadenando no solo una catástrofe humanitaria regional, sino también una crisis energética y alimentaria de alcance global.
 

 


Tras el anuncio de Trump

de la extensión del alto el fuego

que vencía el 22 de abril, los iraníes salieron a las calles

festejándolo como una victoria.

Los Cuerpos de Guardias Revolucionarios

exhibieron esa noche un misil balístico Jorramshahr 4

en la plaza Enghelab de Teherán,

como si se tratara de un auténtico tótem.



La capacidad de resistencia y disuasión de Irán - con la retaguardia sinorrusa silenciosa pero incólume - continúa siendo un factor determinante de entereza.

 

Este elemento introduce un grado significativo de incertidumbre en la toma de decisiones de Washington, que parece inclinarse, al menos transitoriamente, por estrategias de presión indirecta - cercanas a lo que podría denominarse una lógica de "bullying" - antes que por una nueva confrontación abierta de consecuencias imprevisibles.

A ello se suma la dimensión marítima del conflicto.

 

El bloqueo selectivo en el Golfo de Omán por parte de la US Navy - privando a Irán de sus exportaciones o bien el comercio de aquellos buques dispuestos a pagar peajes - es apenas un espejo difuminado de las acciones iraníes en el Estrecho de Ormuz, de efecto mucho más evidente y profundo.

 

Sin embargo, el bloqueo estadounidense configura un escenario de fricción creciente que involucra especialmente a China.

El USCENTCOM afirmó que,

"redirigió" 34 navíos y que el bloqueo seguirá en vigor "hasta que Irán llegue a un acuerdo".

Asimismo, Washington ya concentra tres portaaviones en la zona (USS George H. W. Bush, USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford), con sus escoltas y apoyos logísticos.

Aproximadamente el 90% de las exportaciones iraníes de hidrocarburos tienen como destino China, por consiguiente, las interdicciones navales - particularmente aquellas que implican la captura o abordaje de buques con crudo iraní - constituyen un potencial foco de tensión con Beijing.
 

 

Fuerzas estadounidenses

interceptando e inspeccionando al buque sancionado M/T Majestic X,

que transportaba petróleo desde Irán, en el océano Índico.



También es cierto que, gracias a sus fuentes diversificadas, el abastecimiento energético chino no se encuentra en riesgo inmediato.

 

Pero, aun así, China difícilmente pueda desentenderse de que una ruta marítima clave para sus intereses esté siendo bloqueada por una potencia extranjera.

 

No reaccionar - aunque sea de forma indirecta - proyectaría una imagen de debilidad: la de una potencia incapaz de resguardar y hacer valer sus propios intereses estratégicos.

 

En este sentido, experiencias recientes - como el viraje del gobierno venezolano tras la captura de Nicolás Maduro y el previo bloqueo de facto en el Mar Caribe - han dejado a China en una posición incómoda: la de un "tigre de papel" que se desentiende de sus inversiones ante la irrupción de una potencia capaz de imponer hechos consumados sobre el terreno.
 

 


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro,

recibe en el palacio de Miraflores al enviado especial

de China para Asuntos de América Latina, Qiu Xiaoqi.

Esto ocurrió el 2 de enero de 2026, apenas un día antes

de su secuestro por parte de

fuerzas especiales estadounidenses.



Pero Irán, como se repite constantemente, no es Venezuela.

En primer lugar, tienen con qué luchar. No sólo hablo de armamento, sino de temple y cohesión.

Además, China está relativamente cerca.

 

Existe información bastante fidedigna de que han enviado al Golfo de Omán (desde Adén) una pequeña pero potente Fuerza de Tareas compuesta por,

  • el destructor Tipo 052D #122 "Tangshan"

  • la fragata Tipo 054A #576 "Daqing"

  • el buque de suministro Tipo 903A #889 "Taihu",

...con el fin de proteger su comercio, atento a los recientes abordajes estadounidenses sobre buques iraníes.

¿Se animarían los estadounidenses a enviar sus MH-60S Knighthawk con comandos si un buque de guerra chino está patrullando a la par?

Déjenme dudarlo...

Sin embargo, Estados Unidos enfrenta una restricción política fundamental: no puede retirarse del conflicto sin al menos exhibir algún tipo de resultado que pueda ser presentado como una victoria, aunque sea en términos simbólicos.

 

Entre tales objetivos se inscriben la eventual cesión del uranio enriquecido por parte de Irán, el abandono a Hezbolá o la limitación de sus capacidades misilísticas de largo alcance. Incluso les encantaría compartir los beneficios del tránsito por Ormuz.

 

Por el contrario, la aceptación plena de las condiciones iraníes (su "plan de 10 puntos") implicaría una derrota política total, comparable - en términos de impacto estratégico - a la apresurada huida de Saigón, erosionando aún más su pretensión de restablecer una hegemonía global efectiva (ya no habría más un "... great again").

En este contexto, la actual "calma" responde no solamente a la falta de ideas para salir airoso o, directamente, salirse del pantano iraní. También responde a la necesidad de evitar un shock económico inmediato.

 

El control - e incluso algo peor, el descontrol - del Estrecho de Ormuz tiene efectos directos sobre los mercados energéticos (inventarios), los precios internacionales y la estabilidad financiera global, lo que introduce un poderoso incentivo para contener, al menos temporalmente, la escalada.
 

 

 

Los inventarios globales visibles de petróleo están cayendo hacia mínimos históricos. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, se han reducido en 255 millones de barriles (mb), hasta situarse hoy en 7.864 millones. En abril, las caídas alcanzan 10,9 millones de barriles diarios, el mayor descenso mensual registrado desde 2017.

En total, las disminuciones acumuladas ya suman 474 millones de barriles, mientras que los flujos a través del Estrecho de Ormuz se mantienen en torno al 10% de su nivel habitual, es decir, unos 2 millones de barriles diarios.

Incluso en un escenario donde el tránsito por el Estrecho de Ormuz comience a recuperarse hacia finales de abril, esto no evitaría que los inventarios globales visibles alcancen mínimos históricos

A medida que los inventarios continúan disminuyendo, el mercado físico del petróleo empieza a exigir precios más altos para entregas inmediatas.

La lógica es directa: con niveles de almacenamiento reducidos, los compradores no pueden depender de contratos a futuro más baratos si necesitan suministro inmediato.

Cuando los inventarios se acerquen al nivel mínimo necesario para sostener las cadenas de suministro globales, el ajuste del mercado solo podrá darse mediante una reducción de la demanda.


 

El dilema, en consecuencia, resulta evidente y explica la marcada contradicción discursiva en la Casa Blanca:

mientras proliferan los mensajes orientados hacia la necesidad de un acuerdo, persisten - e incluso se intensifican - las amenazas de destrucción para lograrlo.

 

Dado que esta tensión es estructuralmente difícil de resolver, y considerando además la firmeza de la posición iraní - evidenciada, por ejemplo, en su negativa a participar en instancias adicionales de negociación - todo indica que el escenario se encamina hacia una nueva fase de intensificación del conflicto.

En última instancia,

Estados Unidos parece haber ingresado en un laberinto con márgenes de maniobra cada vez más acotados.

En ese marco, además, la aplastante presión israelí probablemente termine inclinando la balanza hacia una opción de mayor confrontación, aun a riesgo de ampliar significativamente la escala y las consecuencias del enfrentamiento.
 

 


Este meme muestra a

 Donald Trump y a Mojtabá Jameneí jugando al póker.

El primero, retomando la frase que popularizó contra Volodimir Zelenski,

le espeta al persa que "no tiene cartas para jugar";

a lo que éste responde: "No es verdad, tengo el Estrecho".

El chiste está en que Jameneí muestra una "escalera de póker" [straight]

que en inglés tiene similar sonoridad que Strait (Estrecho).



Se ha especulado incluso con que Trump habría considerado escalar el conflicto mediante el uso de armas nucleares, lo cual considero plausible atento a la sorprendente purga de militares en pleno conflicto.

 

Según versiones no corroboradas - difundidas por el analista ex CIA Larry Johnson, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, habría rechazado facilitarle el acceso a los códigos de lanzamiento 1 durante una reunión en la Casa Blanca.
 

 

Ante el rápido crecimiento de las sospechas periodísticas,

Donald Trump se vio forzado a desmentir en público

que evaluó el uso de armas nucleares contra Irán.



Algunas misceláneas adicionales dan cuenta de que este conflicto tiene aún mucho hilo en el carretel y un futuro promisorio de mayor violencia.

En primer lugar, el papel díscolo de Israel, que no contempla ningún tipo de acuerdo con sus adversarios y no renunciará, bajo ninguna circunstancia, a lo que percibe como una "oportunidad histórica" para someter - o destruir - Irán, presionando a Washington para que profundice su involucramiento.

Tel Aviv se negó en inicio a emparentar el teatro libanés con el iraní. Luego, bajo recomendación estadounidense, aceptó un alto el fuego que, en la práctica, no respeta ni respetará.

 

Sin ir más lejos y solo por poner un ejemplo, la ciudad de Bint Jbeil presenta ya un paisaje devastado, comparable al de Gaza - que, dicho sea de paso, continúa siendo bombardeada:

la destrucción es catastrófica y brutal.

 

Esto es lo que quedó de Bint Jbeil,

que fuera la segunda ciudad más grande del Líbano después de Beirut.

El dron que sobrevuela y examina las ruinas pertenece al ejército israelí.

De fondo, se oye "Givati", el himno de la Brigada Givati

de las Fuerzas de Defensa de Israel,

entonado como una señal de orgullo por la devastación causada.



Si bien Israel se prestó a una deliberación con representantes libaneses, no piensa abandonar su presencia en el sur del Líbano.

 

Por el contrario, mantiene operaciones y control efectivo en áreas situadas por debajo de la llamada "Línea Amarilla", una demarcación que no constituye una frontera internacional reconocida, sino un límite de carácter militar que define, de facto, su zona de seguridad dentro de territorio libanés.
 

 


Existe una línea de demarcación de facto conocida como Línea Azul,

establecida por la ONU en el año 2000 tras la retirada israelí del sur del Líbano.

Aunque no constituye una frontera internacional definitiva,

funciona como referencia operativa entre ambas partes.

En el contexto de la reciente escalada regional, con ataques israelíes contra Irán

y la consiguiente activación del frente por parte de Hezbolá,

se registraron enfrentamientos y movimientos de tropas en el sur libanés.

En ese marco, Israel forzó una "Línea Amarilla" como concepto militar

para describir áreas de seguridad o avance, sin que se trate de

una delimitación formalmente reconocida a nivel internacional.



Además, en otro orden de cosas, se registraron episodios de demolición y profanación de imágenes cristianas, e incluso templos enteros,

por parte de las tropas de "la única 'democracia' de Oriente Medio"; actos absolutamente innecesarios y ofensivos.

Dos reflexiones al respecto:

en primer lugar, la veneración de imágenes de Cristo, María o santos es una característica del catolicismo, las iglesias ortodoxas, maronitas y afines, pero en el protestantismo (y su subproducto político, el evangelismo) se las considera "pecado de idolatría".

 

Es probable que el cuerpo pastoral y los feligreses evangélicos no se sientan particularmente afectados por la destrucción de una imagen de Cristo debido a esta peculiaridad, pero más aún por la lealtad ciega hacia la ideología sionista que impera en Israel.

 


La ilustración muestra

a dos pastores evangélicos, Biblia en mano,

proclamando "Ellos son nuestro mayor aliado",

mientras, en paralelo,

 un infante israelí destroza con una maza la cabeza de Jesús.

Sin embargo, no existiría ninguna contradicción:

estos sectores sionistas-cristianos

 tienen un desapego por las figuras religiosas

y una ferviente fidelidad a Israel que,

aunque la disfracen de argumentos religiosos,

son mayormente ideológicos.
 

En segundo término, no pasa desapercibido que estos episodios se inscriben en un contexto de creciente instrumentalización religiosa de la política, con figuras como Donald Trump construyendo una narrativa cristiano-mesiánica 2 - apoyada en sectores del evangelismo - y en abierta fricción discursiva con el Papado romano.

Súmese a eso la tensión que tanto Estados Unidos como Israel están teniendo con el Reino de España - y en menor medida, con Italia 3 - históricamente considerados bastiones católicos.

Volveré sobre este tema, pues todo tiene que ver con todo.

Pero, en honor a la verdad, si bien existe un evidente antagonismo entre ciertos cristianismos y el supremacismo judeo-israelí, estos orates tampoco han mostrado demasiados reparos a la hora de identificar enemigos; de hecho, ¡hasta la sinagoga Rafi Niya fue bombardeada por ellos!

Esto nos da la idea de que las élites israelíes y sus cómplices no aborrecen una religión como tal, sino las opiniones políticas que se desprenden de ella:

apoyan y se alían al evangelismo electrónico estadounidense, o a las iglesias pentecostales, e incluso, al Islam sunita.

Pero desprecian al catolicismo, al cristianismo maronita o al Islam chiíta, porque ejercen críticas morales y políticas sobre su accionar.

 

Allí creo ver el motivo a la destrucción del Jesús crucificado...

Por otro lado, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, volvió a la carga contra Irán luego de "permitirle" vender petróleo para estabilizar el mercado.

 

Ahora que los persas están cobrando por Ormuz, Bessent lanzó sus sabuesos contra bancos chinos por donde estarían pasando las transacciones, incluso, en criptomonedas.
 

 

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent,

amenazó con sancionar a bancos chinos por intermediar

en las compras de petróleo iraní.

Además, anunció que se van a renovar

las sanciones al petróleo ruso.



Mucho se viene hablando sobre la prosecución de negociaciones intermediadas por Pakistán.

 

Trump de hecho no ha parado de vociferar sobre el tema porque necesita urgentemente resultados concretos y pactados.

Pero Irán no puede aceptar nuevas negociaciones en Islamabad mientras persista un bloqueo en el Golfo de Omán e Israel viole abiertamente sus propios compromisos.

Además, el alto el fuego que Trump afirma haber prorrogado indefinidamente carece de sustento:

todo bloqueo naval de aguas internacionales constituye un acto de guerra.

Esto ha frustrado al presidente estadounidense, quien prontamente acusó a Irán de no tener un liderazgo serio porque quedó acéfalo y están inmersos en un conflicto interior.
 

 


En otro exabrupto,

 el presidente estadounidense Donald Trump

desestimó su propia propuesta de viajar a Islamabad,

calificándola como una pérdida de tiempo.

Además, sostuvo que "nadie está a cargo en Irán"

y que, si realmente quieren resolver algo,

"tienen que llamarlo".

 

 

No obstante, el 25 de abril, el canciller iraní Abbas Araghchi voló a Islamabad - a sabiendas de que no irían representantes estadounidenses - como primer destino de una gira de tres etapas que incluye Omán y Rusia.

Así pues, sí parece haber "alguien a cargo".

 

Araghchi visitó Pakistán en carácter de ministro de Relaciones Exteriores, vinculado estrechamente a las disposiciones del Líder Supremo y las instituciones decisoras del Estado.

 

Se dice que el ministro puso en claro cuál debería ser la "hoja de ruta" para finalizar el conflicto, que podríamos adivinar como no muy alejada del Plan de los 10 Puntos.
 

 


El ministro de Asuntos Exteriores iraní,

Abbas Araghchi,

se reúne con el jefe del ejército de Pakistán,

el mariscal de campo Asim Munir,

el 25 de abril de 2026, en Islamabad.



En rigor, Estados Unidos no va lograr nada con amenazas y encaprichamiento. Ya jugó sus cartas militares y solo consiguió mayor desconfianza, resquemor y enquistamiento.

Según el analista indio M.K. Bhadrakumar, Donald Trump debería dar un "salto de fe":

abandonar la lógica del "cambio de régimen" - orientada a instalar un gobierno afín - y, en cambio, apostar por una rápida integración de Irán en la economía mundial.

 

No negociar como hasta ahora a punta de pistola.

Se trataría de aplicar la lección aprendida tardíamente por Estados Unidos en su relación con Vietnam. Pero para ello debería sacudirse la rémora insidiosa israelí, lo cual no resulta factible.

Al cierre de este artículo, en el salón de baile del Washington Hilton, en la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca,

Trump, Melania, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y varios otros miembros del gabinete, entre ellos el inefable Pete Hegseth y la vocera Karoline Leavitt,

...lucían sus esmóquines y vestidos, y lanzaban loas a los logros de su gobierno.

 

Pero no tan lejos empezaron a escucharse disparos provenientes de un hombre de 31 años 4 que intentó (si es que no se trata de un bluff) atentar contra el presidente.

No llegó a hacerlo porque fue retenido por la seguridad en la entrada del salón y los disparos se suscitaron durante el forcejeo.

No obstante, es un aviso.

 

En el artículo del 25 de marzo intitulado "La mano tendida, el puño escondido" vaticiné:

Si Estados Unidos se enfrenta a un desembarco fallido - otro Galípoli - el destino del presidente Trump no será como el del Lord del Almirantazgo Winston Churchill, que pudo reponerse a ese fracaso y terminó siendo el primer ministro que se enfrentó a Adolf Hitler.

 

Más bien le sucederá algo más cercano a lo ocurrido con John F. Kennedy tras el fiasco de Bahía de Cochinos y la Crisis de los Misiles.

 

Ojo porque en el gran país del norte no se suelen aceptar los fracasos así como así (a buen entendedor... pocas palabras).

Por supuesto, en ese párrafo me refería a la carnicería militar que habría implicado un desembarco anfibio, un escenario que entonces parecía muy plausible.

 

Sin embargo, también señalé - en "Una Tregua de Cristal" - que la operación especial diseñada para capturar uranio, bajo la tapadera de un rescate de pilotos abatidos, resultó un fiasco de tal magnitud que se convirtió en un punto de inflexión para el planeamiento.

 

Ese fracaso terminó por exponer ante Hegseth y Trump - que habían purgado la FFAA de militares renuentes - la inviabilidad de una guerra terrestre.

 

No fue casual, por tanto, que poco después impulsaran una tregua y la apertura de negociaciones para obtener diplomáticamente lo que no pudieron obtener manu militari.
 

 

El momento en que Trump, Vance y el resto de los comensales

advierten el estampido de tiros en la puerta del acceso.

El servicio secreto actúa inmediatamente

en resguardo de la figura presidencial y su esposa.



Nunca es improbable que un "loco suelto", por el motivo que fuere, manipulado o no, intente un magnicidio.

 

Pero también es cierto que esas probabilidades aumentan cuando estamos en presencia de un presidente que tiene un estilo confrontativo, ofensivo, que está sospechado de delitos aberrantes (Archivos Epstein), de influencias externas (Israel) y que encima, ni siquiera puede dar rienda suelta al patrioterismo (flag-waving, dicen los norteamericanos) porque los iraníes se encargan de trolearlo con vídeos virales con estilo Lego.

 

Los fallos repetitivos, en el "país de la Libertad", se pagan con renuncias, juicios políticos o la muerte.

En Estados Unidos se percibe un creciente malestar social, con episodios de protestas en distintas grandes ciudades, hartos del ultrapresidencialismo mesiánico.

 

En Minneapolis (Minnesota) se registraron disturbios significativos que derivaron en víctimas mortales, en el contexto de tensiones ya acumuladas.

 

A ello se suman incrementos en los precios de los combustibles y niveles de inflación que, aunque moderados en comparación con economías caóticas como la argentina - que es el peor contraejemplo - impactan en la percepción del costo de vida de muchos ciudadanos.

Tampoco sería descabellado que fuera un mensaje para no pactar una salida negociada y proseguir la guerra "a como dé lugar".

 

Como en La Cosa Nostra,

se entra vertical, pero si quieres salirte, lo harás horizontal.

Existen muchos intereses en juego, y muchísimo dinero fluyendo.

En definitiva, el escenario descrito revela un sistema internacional atravesado por una tensión estructural creciente, donde la aparente contención del conflicto no implica una resolución, sino una reconfiguración precaria de fuerzas en pugna.

 

La "calma" actual funciona más como un interregno que como un camino hacia la estabilización, en un contexto en el que los márgenes de decisión de las principales potencias se estrechan por la interdependencia energética, la disuasión militar mutua y la presión de actores regionales con agendas propias.

Irán, lejos de ser un actor debilitado, conserva capacidad de respuesta y disuasión, lo que limita las opciones de una escalada abierta por parte de Estados Unidos, al tiempo que Israel no para de impulsar su línea intransigente hacia la profundización del conflicto.

 

En paralelo, la dimensión global del enfrentamiento - particularmente en el plano energético y marítimo - introduce a potencias como China en la ecuación, elevando el riesgo de expansión del teatro de crisis.

El sistema parece avanzar hacia una etapa de mayor inestabilidad controlada, en la que la diplomacia coercitiva, la presión económica y la disuasión militar conviven en un equilibrio frágil.

Pero hay más... 

En trabajos anteriores he abordado las analogías entre Israel y Ucrania en su rol de actores intermedios (aunque de relevancia), funcionando como "gendarmes" y/o "aguijones" en la estructuración y prolongación de los conflictos en curso con Irán y Rusia, respectivamente.

Ambas naciones no solo comparten afinidades en torno a determinadas corrientes nacionalistas de derecha:

el banderismo y el sionismo-revisionista, pese a sus trayectorias históricas complejas y a episodios de fuerte contradicción ideológica, mantienen hoy una relación de acercamiento político basado en sus ideas supremacistas que algunos han descripto como un "bromance" contemporáneo.

No obstante, Israel ha mantenido una postura cautelosa respecto de su cercanía con Kiev, en parte debido a la significativa población de origen ruso dentro de su sociedad, así como por la presencia de reluctante simbología nazi entre los ucranianos, interpretados en Israel como potencialmente problemáticos pese a que, en muchos casos, su uso parece estar más orientado a incomodar a los eslavos - Rusia acaba de proclamar el "genocidio soviético" - que a una carga antijudía directa.

 

Cabe recordar, además, que,

el propio Zelenski es de origen judío, lo que añade complejidad a estas percepciones...

Sin embargo, puede identificarse un hilo articulador entre ambos gobiernos: los vinculados a corrientes neoconservadoras, afincadas en el Estado Profundo, influenciadas por el pensamiento de Leo Strauss.

Vale decir, los straussianos...

Estos círculos - con presencia de "intelectuales" mayormente judíos - han sido asociados al desarrollo de mundos conceptuales como la idea del "choque de civilizaciones" y a visiones jerárquicas del orden global.

 

En ese contexto se inscribe también el Project for a New American Century (PNAC), que promovió la consolidación de la hegemonía estadounidense en el período posterior a la Guerra Fría.

No resulta extraño, en este marco discursivo, que figuras políticas (y retorcidas) como Javier Milei adopten formulaciones que resuenan bajo ese repertorio ideológico, como la idea de la incompatibilidad cultural con ciertos mundos civilizatorios ["con determinadas culturas no vamos a poder convivir"], o la caracterización de Israel como "bastión de Occidente".

 

Tampoco resulta extraña esta velada persecución del cristianismo, dado que fue precisamente ese el bastión y núcleo moral de Occidente no hace tantos años atrás.
 

 

El presidente argentino, Javier Milei,

pronunció un discurso de tono segregacionista y supremacista

en la Universidad Bar Ilan de Israel.

Allí aludió a la existencia de

"cosas que están bien" y "cosas que están mal",

un concepto binario excluyente.

La formulación remite inevitablemente

a los carteles de "La Maldición" (The Curse)

y "La Bendición" (The Blessing)

exhibidos por Benyamin Netanyahu en la

Asamblea General de la ONU en 2023 y 2024.



En la misma línea, hemos visto,

a Trump prometer que "toda una civilización morirá esta noche" (en referencia a Irán, acentuando el cariz de la guerra como un asunto puramente civilizatorio).

 

O que Netanyahu sostenga desde hace años que existe una lucha entre "civilización y barbarie", idea-fuerza que ha intentado imponer en foros tan variopintos como la Asamblea General de la ONU incluso antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Demás está decir, para quien tengan dudas, que la civilización estaría de su lado...

No es casual, tampoco, que Estados Unidos, Israel y Argentina,

hayan sido las únicas naciones que votaron el 25 de marzo de 2026 en contra de una resolución [A/RES/80/L.48] que califica la trata de esclavos africanos y la esclavitud racializada como "el crimen de lesa humanidad más grave de la historia". (Hubo 52 abstenciones, especialmente países europeos, entre ellos, Ucrania).

Son síntomas de supremacismo político devenido en abierto racismo...
 

 


Los "supremacismos civilizatorios"

enquistados en Estados Unidos e Israel

impidieron votar a favor una Resolución

de condena de la esclavitud africana.

Resulta llamativo que Argentina

- que tempranamente avanzó en la abolición de la esclavitud

con la libertad de vientres de 1813

y su supresión constitucional en 1853 -

haya acompañado esas posiciones;

solo explicable por la orientación internacional ideologizada

de su gobierno, que suele adherirse a los votos

del eje israelo-estadounidense de manera

automática e irreflexiva.



Los straussianos no desaparecieron de escena con Trump; más bien adaptaron sus modos de operar, pese a los tempranos discursos electoralistas sobre "drenar el pantano" de elementos apátridas que prometió el actual presidente.

 

Lejos de replegarse, se reconfiguran y actúan con discreción, haciendo llegar su mensaje como históricamente lo han hecho.

 

Su dejo supremacista se ha percibido fuertemente en el discurso neocolonialista de Marco Rubio en Múnich, en la previa del ataque a Irán.

 

A la par, continúan tejiendo su entramado internacional, que abarca círculos iluminados de Taiwán, Japón y Corea del Sur hasta los enclaves del poder imperialista europeo, con presencia en la dirigencia de la Unión Europea, la OTAN y, de manera destacada, Londres...

Si bien "La guerra de inflexión" - como la he denominado oportunamente - ha concentrado la atención y los análisis, la guerra en Ucrania no ha cesado ni se ha detenido.

 

Por el contrario, continúa su curso con combates encarnizados y dinámicas que escalan peligrosamente.

Los rusos no solamente avanzan lentamente hacia el eje Sloviansk-Kramatorsk-Konstantinovka, que es la zona defensiva nodal de Ucrania, sino también en el teatro sur Zaporozhie-Jersón, y algunos teóricos se animan a decir que Rusia tampoco ha renunciado a capturar Odesa y que pronto tendremos noticias de aquello.

Sin embargo, los progresos más consistentes se observan en Járkov y Sumy, zonas de amortiguamiento fronterizo, lo que indica que Rusia prioriza aún una estrategia de desgaste prolongado, forzando la dispersión de las fuerzas ucranianas en teatros no críticos.

Por otra parte, la guerra de drones se está convirtiendo en una pesadilla para Moscú; tal es así que Rusia denunció todos los lugares europeos e israelíes donde se fabrican esos artefactos para que Ucrania haga uso.

 

Medvédev afirmó que ahora que se conocen esas fábricas podrían convertirse en "blancos legítimos".
 

 


Direcciones vinculadas con

la producción de drones en Ucrania.

Nótese que no solamente son europeos los proveedores.

¡También hay israelíes!



No se trata solamente del peligro material que supone la inagotable fabricación de estos aparatos.

 

El permiso concedido por Polonia, Finlandia y los Estados bálticos para que drones ucranianos sobrevuelen sus territorios y golpeen objetivos rusos desde direcciones hasta hace poco inconcebibles (algo adelanté en "Puentes Rotos") se intensificó notablemente.

 

¡Eso convierte a estos países en beligerantes... !

Por si fuera poco, la UE acaba de aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros (unos 106.000 millones de dólares) que le dará margen de maniobra al régimen de Kiev para sostener la guerra durante algunos años más.

Asimismo, augura la pronta membresía de Ucrania en la UE.

Respecto de la incorporación de Ucrania a la UE promovida por los sectores más belicistas, no solo requeriría reformas internas en Ucrania, sino unos costes económicos y políticos altos y el riesgo de importar un conflicto abierto dentro del bloque.

Por supuesto, esto es fogoneado por la burocracia imperialista, pero algunos dirigentes más racionales, como el belga Bart de Weber, son reticentes a dar ese paso, no por principios, sino por los peligros que podría conllevar.

A la vez, el resultado electoral de abril en Hungría que puso en el gobierno a Péter Magyar, líder del partido de centroderecha y proeuropeísta Tisza, acabando con el "reinado" de 16 años de Viktor Orbán-Fidesz, fue una excelente noticia para Zelenski, pues ya quedó demostrado que con la nueva dirigencia no habrá veto húngaro a la ayuda mancomunada.

 

A la vez, es improbable que Magyar tenga apego por los reclamos de las minorías húngaras de Transcaucasia, pues su mirada está "en el oeste", lo que quita conflictividad a la relación con su vecino ucraniano.
 

 


El primer ministro húngaro Péter Magyar

busca una mayor asimilación a la Unión Europea,

 lo que de alguna manera erosiona las relaciones con Rusia

 y allana un entendimiento con Ucrania.



El oleoducto Druzhba, que tenía problemas de abastecimiento hacia Hungría y Eslovaquia, ha quedado reabierto, despachando crudo ruso.

 

Evidentemente la salida de Orbán (y su veto) logró que los "problemas técnicos" en Ucrania se solucionen mágicamente.

 

No obstante, a partir del 1° de mayo de 2026, Rusia detendrá el tránsito de petróleo kazajo a través del ramal norte del oleoducto hacia la refinería alemana PCK Schwedt al finalizar el contrato de paso.

 

El crudo no es ruso, pero ellos brindan el transporte. Esta restricción afecta hasta el 30% del suministro de la refinería (unos 43.000 barriles diarios) que brinda combustible de varios tipos.

 

La medida rusa representa es una represalia por la continua hostilidad alemana.
 

 


El oleoducto Druzhba (Amistad)

fue construido y puesto en operaciones

en 1964 por la Unión Soviética con destino a

abastecer de petróleo a Europa del Este,

cuando formaban parte del "campo socialista".

Con el tiempo se convirtió en uno de los oleoductos

 más largos del mundo (más de 4.000–5.000 km,

según cómo se midan sus ramales).



A tono con una Europa cada vez más ideológicamente intempestiva y militarizada, que parece convencida de estar llegando a su hora decisiva, Polonia y Francia han decidido realizar maniobras en el flanco oriental de la OTAN, incluyendo ejercicios de disuasión nuclear en el entorno del Báltico.

 

Estas prácticas consolidan una lógica de confrontación creciente con Rusia y Bielorrusia, elevando el umbral de riesgo en una región ya tensionada al límite.

En varios artículos, pero en especial el que denominé "Europa elige la guerra para no enfrentar su fracaso", he hecho mención a la competencia desatada entre Reino Unido, Francia y Alemania por liderar el próximo Drang nach Osten, 5 ante la previsible retirada estadounidense hacia otros escenarios.

 

Alemania está volcada a la producción de armas y municiones como nunca antes.

 

Por muy mal que todavía puedan verse los ejércitos europeos, están consolidándose lentamente, con tecnología renovada, ejercicios constantes y la instauración de un complejo militar-industrial propio.

Esto está prendiendo las alarmas en Moscú.

Recientemente, el ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, Viktor Baluevsky, lanzó duras críticas en la Cámara Pública contra la llamada "paciencia estratégica" de su país, denunciando el constante corrimiento de las "líneas rojas" y advirtiendo sobre la necesidad de "luchar en serio" o enfrentar la derrota existencial.
 

 

Viktor Baluevsky

sostiene que la "autocontención" y el "gradualismo"

de la Operación Militar Especial en Ucrania

 no ha hecho más que acumular sacrificios

y erosionar la imagen de superpotencia

que debería tener la Federación Rusa.

En su visión, las verdaderas "líneas rojas"

solo pueden definirse mediante el uso efectivo

de las todas las armas decisivas

que Moscú tiene en su arsenal.
 


Viktor Baluevsky sostiene que el "gradualismo" de la Operación Militar Especial en Ucrania no ha hecho más que acumular sacrificios y erosionar la imagen de superpotencia que debería tener la Federación Rusa.

 

Desde su perspectiva, las verdaderas "líneas rojas" solo pueden definirse mediante el uso efectivo de las armas decisivas que Moscú tiene en su arsenal, incluidas las nucleares.

No obstante, el presidente ruso prefiere ser más metódico.

 

Afirmó que las acciones militares siempre implican dificultad y riesgo, evitó dar plazos sobre el final del conflicto y sostuvo que Moscú seguirá avanzando hasta completar las tareas fijadas.
 

 

Por su parte, el presidente Vladimir Putin

 fue enigmático sobre cómo cumplirán

los objetivos de la campaña.



Por otra parte, Ucrania va camino a resolver su crónica escasez de recursos humanos.

Venimos viendo constantemente a los matones-reclutadores perpetrando secuestros públicos para enviar al frente a sus presas como carne de cañón...

Pero esa "caza del hombre" se hará menos dificultosa cuando el estatuto especial de protección temporal otorgado a los ucranianos en la UE, una condición de cuasi refugiados establecida en 2022, finalice en marzo de 2027.

 

Ello obligará a retornar (excepto condiciones especiales) a miles de "voluntarios".

 

Los países de la UE con mayor número de refugiados ucranianos son,

  • Alemania (1.330.000)

  • Polonia (965.000)

  • Chequia (400.000)

  • en España hay unos 220.000

Otro asunto, que podría parecer menor pero adquiere una particular sensibilidad en el contexto actual, es la próxima iniciativa que la cancillería rusa presentará ante la Naciones Unidas para que se reconozca el "genocidio del pueblo soviético".

 

Este año, por primera vez, el 19 de abril fue oficialmente consagrado a la memoria de las víctimas del genocidio perpetrado por la Alemania nazi y sus colaboradores durante la Gran Guerra Patria (1941–1945).

La elección de esa fecha no es arbitraria: el 19 de abril de 1943 se promulgó el Decreto del Presidium del Sóviet Supremo de la Unión Soviética n.º 39,

"Sobre los castigos para los criminales nazis alemanes culpables de asesinar y torturar a la población civil soviética y a los combatientes capturados del Ejército Rojo, así como para los espías, traidores a la Patria entre los ciudadanos soviéticos y sus cómplices".

Existen pruebas jurídicas, presentadas en los documentos del Tribunal de Núremberg, que permiten afirmar que la guerra contra la URSS desatada en 1941 fue una guerra de exterminio.

 

De hecho, el 16 de septiembre de 1941, el jefe del Alto Mando de la Wehrmacht, mariscal de campo Wilhelm Keitel ordenó a las FF.AA. alemanas no tener piedad por los civiles.

 

Hablé sobre ello en el artículo "El Desfile de la Victoria, la de ayer... y la de hoy".
 

 


El excelente libro de Laurence Rees,

titulado "Una Guerra de Exterminio",

demuestra que la campaña contra la Unión Soviética

no respondió únicamente a objetivos militares o geoestratégicos,

sino que estuvo atravesada por una lógica de aniquilación física y civilizatoria.

Cuento con esta magnífica obra en mi biblioteca personal

y he tenido la oportunidad de leerla en más de una ocasión.
 


De hecho, mientras unos 6 millones de judíos fueron asesinados durante el Holocausto, aproximadamente 13,7 millones de rusos fueron asesinados bajo la política directa de destrucción racial, y otros 5 millones fueron asesinados por la hambruna deliberada provocada por Hitler.

Alemania paga indemnizaciones vitalicias a las víctimas del Holocausto judío... pero no paga un euro a las víctimas soviéticas.

Respecto de España existen unas ansias irrefrenables por parte del gobierno israelí y sus colegas estadounidenses de darle una verdadera lección.

Como sabrán, España denegó el uso de las bases estadounidenses para atacar Irán, gestando una "rebelión" que tuvo algún correlato en otros países, como Italia.

 

Anteriormente, durante la Cumbre de La Haya de 2025, España había sido la única nación europea en resistirse al aumento del gasto militar exigido por Trump de elevar hasta el 5% del PIB.

Pero eso no ha sido todo:

España también insiste en rever el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, en tanto y en cuanto el mismo está supeditado al respeto del derecho internacional que Israel evidentemente no cumple (ni cumplió nunca, dicho sea de paso).

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, dijo:

Es importante recordar que el artículo 2 del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel se refiere al respeto del derecho internacional y de las normas del derecho humanitario.

 

Y es completamente evidente que ni en el Líbano, ni en Cisjordania, ni en la Franja de Gaza, Israel está respetando esto.

 

Y esto debe impulsarnos a reflexionar, así como a actuar.

Netanyahu montó en cólera y respondió:

 

 

Video también AQUÍ...

Enojado, Netanyahu se refirió a España diciendo:

"Israel no permanecerá en silencio frente a quienes nos atacan.

España ha difamado a nuestros héroes, los soldados de las FDI - el ejército más moral del mundo. Aquellos que atacan a Israel en lugar de a regímenes terroristas - quienquiera que lo haga - no serán nuestros socios en relación con el futuro de la región.

No estoy dispuesto a tolerar esta hipocresía y hostilidad. No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato."

 

 

La clara influencia del lobby israelí sobre la Casa Blanca, y los propios rencores estadounidenses están haciendo considerar al Pentágono la posibilidad de castigar a España mediante la suspensión de su membresía en la OTAN y la exclusión de los militares españoles de puestos relevantes en la estructura de mando de la Alianza.

Por cierto, el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) permite la salida voluntaria de un país miembro un año después de su notificación. Pero no existen estados intermedios, como la suspensión o congelación de la membresía.

 

Por lo tanto, debería modificarse el Estatuto Constitutivo para que esto efectivamente ocurra.

¿Cuál sería el objetivo de suspender o expulsar a España de la OTAN?

 

¿No sería más apropiado, por ejemplo, aplicarle sanciones económicas, como siempre amenaza Trump?

¡No tiene sentido!

 

Al menos que...

Marruecos se deje tentar por los cantos de sirena israelo-estadounidenses y ejerza presión militar sobre los enclaves de Ceuta y Melilla... y por qué no... las islas Canarias, y cuente para ello con apoyo militar y diplomático de Israel y Estados Unidos.

Consideremos que Rabat tiene excelentes relaciones con Tel Aviv (ha firmado el Acuerdo de Abraham) y Washington (que apoya su reclamo sobre el Polisario saharaui).

Y hablando del norte de África:

Unos 12.000 hombres de grupos secesionistas tuaregs de la región septentrional [Frente de Liberación del Azawad o FLA] y la filial de Al Qaeda en el Sahel [Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM)], entrenados, según reportes, por asesores franceses, británicos y ucranianos, intentaron derrocar al gobierno de Assimi Goïta, quien conjuntamente con Níger y Burkina Faso, conforman la Alianza de Estados del Sahel (AES).

Se hicieron intentos de apoderarse de instalaciones clave en Bamako, principalmente el palacio presidencial.

 

También se atacaron ciudades importantes (Gao, Kidal, Kati y Sevaré) con el objetivo de capturar edificios de la administración municipal.

 

Aparentemente fueron repelidos por el ejército maliense y el Afrika Korps ruso (ex Wagneritas reconvertidos tras la caída en desgracia de Yevgeny Prigozhin). La situación todavía no está del todo controlada y es confusa.

 

Aunque Bamako parece retornar paulatinamente a su normalidad, Kidal estaría en férreas manos tuaregs.

 

Un terrorista tuareg

detenido por miembros del Afrika Korps ruso.

Se estima que existen entre 2500 y 3000 miembros rusos,

una cifra insignificante respecto de

las tropas antigubernamentales que los atacaron.

No obstante, están extremadamente bien organizados

y cuentan con buen sostén logístico y tecnológico,

incluso, drones Orlan-10 de vigilancia, dos aviones pesados Su-24M

y helicópteros Mi-24D de ataque, además de vehículos blindados,

cañones D-30 de 122mm y morteros pesados.



En Malí hay 860 minas de oro que producen 50 toneladas al año. La reserva en oro de Mali es cero. La de Francia, 2.436 toneladas.

 

Mali también es rico en... ¡uranio...!

En definitiva...

Lejos de una estabilización, lo que emerge es una dinámica en la que las grandes potencias administran simultáneamente múltiples escenarios de desgaste.

 

Estados Unidos enfrenta una doble restricción:

no puede permitirse una derrota estratégica en Ucrania ni una retirada sin resultados en Irán.

Esa tensión lo empuja a sostener ambos frentes.

Israel, en Medio Oriente, y Ucrania, en Europa del Este, operan como vectores distintos, pero funcionalmente equivalentes:

no resuelven los conflictos, los intensifican y los anclan en el tiempo, obligando a una implicación sostenida de Washington y Europa.

En ambos casos, la lógica no es la desescalada, sino la creación de condiciones que hagan políticamente inviable cualquier repliegue.

Subsiste, además, la institucionalización de la religión con visos supremacistas y mesiánicos, lo cual hace a este cóctel aún más peligroso.

Del otro lado, tanto Irán como Rusia han demostrado capacidad para absorber presión y prolongar el conflicto bajo esquemas de desgaste.

 

La consecuencia es un sistema que no converge tampoco hacia la resolución, sino que se fragmenta en múltiples puntos de fricción simultáneos, donde cada teatro influye sobre los demás:

  • la energía conecta a Irán con Europa

  • la guerra en Ucrania condiciona los márgenes de acción de la OTAN

  • China aparece como actor transversal en ambos

Increíblemente, cuando el escenario iraní queda empardado a la espera de una resolución política, se empiezan a acelerar los preparativos militares en el escenario ucraniano, y de manera inesperada, estalla el Sahel, donde los rusos habían desplazado a franceses y norteamericanos.

Algo parece evidente:

el sistema internacional no se encamina hacia una ninguna salida negociada, sino hacia una fase en la que los conflictos tienden a sincronizarse, donde la aparente calma de uno se espeja con la escalada o el estallido de otro.

En ese cruce - entre Ucrania, Medio Oriente, el Sahel - reside el verdadero riesgo:

ya no una explosión inmediata, sino ¡una escalada distribuida, persistente y cada vez más difícil de revertir...


 

 

Referencias

  1. El sistema nuclear estadounidense no es "un botón" que alguien aprieta ni algo que un general pueda conceder o negar a gusto. Es una cadena de mando extremadamente protocolizada, diseñada para que la orden sea auténtica, rápida y ejecutable, pero también verificable.
     

  2. Paula White-Cain (entre todos los nombres, un Caín blanco) es una figura influyente dentro del evangelicalismo sionista por su cercanía a Donald Trump.
     

  3. Fueron militares italianos de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) quienes reemplazaron el Cristo de Debel, que había sido destruido por un soldado israelí.
     

  4. Se trata de Cole Thomas Allen, de 31 años, con residencia en Torrance, un suburbio de Los Ángeles. Trabaja como profesor en la empresa C2 Education, dedicada a la preparación de exámenes y tutorías. En 2024 incluso fue reconocido como mejor profesor del mes. Allen era graduado del Instituto Tecnológico de California. En 2017 obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica y el año pasado completó un máster en informática en la Universidad Estatal de California en Domínguez Hills. Entre sus logros figura una invención poco común: desarrolló un freno de emergencia para sillas de ruedas, lo que le valió un reportaje en la televisión local. En 2024, Allen realizó donaciones a la campaña de Kamala Harris, rival de Donald Trump en las elecciones presidenciales. California es uno de los bastiones más sólidos del Partido Demócrata. Las autoridades lo describen como un "lobo solitario", mientras que el presidente estadounidense lo calificó de "persona enferma y desequilibrada".
     

  5. Significa "empuje hacia el Este" y utilizado durante la Edad Media para que los pueblos germánicos colonicen territorios eslavos (con participación de la Orden Teutónica), concepto que fue retomado por la Alemania nazi y su Lebensraum (espacio vital). Los rusos creen que la OTAN, con sus continuas expansiones hacia el Este europeo, aplicaron ese y Europa del Este "viejo sueño".