por Rubén Torres
02 Febrero 2015

del Sitio Web LaCosechaDeAlmas

 

 

 

 

 

 

Llegan vientos de cambio, no solo la conciencia global esta en periodo de transformación, sino que también se avecinan cambios al ras de suelo, allí donde realmente se palpa el drama.

 

La política, la economía, el trabajo… interiormente sabemos, que hay algo, que no sabemos describir, pero que intuimos que va a salir fuera y que va a ser palpable por todos.

 

Después de años de espera, de ver que el cambio queda para más tarde, que todo se retrasa, por fin se empiezan a notar las primeras brisas.

 

La corrupción política nos salpica a diario y nos damos cuenta que la 'democracia' era la etiqueta que justificaba el reparto de bienes, entre los nietos de los mismos que se lo llevaban muerto en regímenes anteriores.

 

La democracia fue el modo en que nos dicen que 'elegimos', pero no quien nos gobierna, sino quien nos roba, y a diario va quedando palpable que ninguno puede tirar la primera piedra, por mucho que traten de vendernos la honradez política y democrática, de esos hombres y mujeres, queda claro que desde el concejal del pueblo mas modesto hasta el presidente del gobierno, no quedan manos limpias, ni bolsillos vacíos.

Ninguna institución se salva, la oscuridad que reinaba en la sociedad acomodada de las décadas pasadas, no era más que una sociedad dormida, metida en una burbuja de ilusión, vacaciones mentales con pulserita "todo incluido" que ha permitido, que esto sea un tonto el ultimo y que al ser explotada esa irrealidad, muchos se dieran cuenta que vivían el sueño del quiero y no puedo.

 

La banca era una mentira, el dinero no lo era menos.

 

Todo se consumió entre los labios como tabaco seco; las mieles del éxito, realmente fueron las hieles del fracaso y el todo vale, dejo paso al hasta aquí hemos llegado. La santa crisis puso cada cosa en su sitio y ya no pudimos mirar para otro lado, la miseria que veíamos en los anuncios de las ONGs, ahora llamaba a nuestra puerta y se instalaba en casa indefinidamente.

 

Nos dimos cuenta de lo que realmente importa y nos bajamos de la nube de una hostia.

 

 


Algunos aun siguen en la inopia y a pesar de los palos, aun guardan la esperanza nostálgica de volver a caer en el sueño eterno de la falsa comodidad anterior.

 

Otros se zambulleron en el mar de la alternativa, la pancarta y la indignación, pero el sistema fue diseñado para esquivar al pueblo, para alimentarse de él, funcionar con su sangre, así que esto tampoco supuso una solución; las protestas fueron deglutidas y defecadas sin ninguna consecuencia.

 

Ahora nos venden el 'cambio' y casi podemos tocarlo con los dedos, lo tenemos delante y corremos para alcanzarlo, solo podemos desear que cuando el cambio se produzca no nos demos cuenta, que como auténticos burros, estuvimos persiguiendo otra zanahoria mas.

La detonación controlada del sistema ha hecho que súbitamente cambien papas, monarcas, gobiernos (algunos próximamente). Los viejos títeres que formaban parte de las vacas sagradas del mundo empresarial, están siendo "jubilados" de forma súbita.

 

La balanza esta moviéndose hacia otro extremo, el imperio del capital-deuda esta mostrando sus últimos estertores antes de morir, este imperio como todos los anteriores mueren de éxito, como una flor, justo cuando esta en su máximo esplendor, es cuando le comienza a acechar el rigor mortis.

 

Cuando por fin conquistan el mundo y consiguen imponer por la fuerza su dominio, despierta en sus entrañas la metástasis que provoca que todo se desmorone y con ellos, todo lo que tocaron.

 

Esa es la verdadera crisis...

Un imperio que muere y un pueblo que pasa por todas las fases de duelo, la negación, la frustración o indignación, el dolor y finalmente la aceptación.

Solo a partir de aquí se puede plantear un cambio social y este es el momento que estamos viviendo hoy.

 

Hemos aceptado el fin del imperialismo, y vamos a enterrarlo con mas pena que gloria; solo cabe esperar que al finalizar el sepelio, sepamos encauzarnos y responsabilizarnos como es debido.

 

El cambio ha de ser para tomar la soberanía, que nos fue negada durante milenios.

 

Debemos convencernos que no somos los seres viles y monstruosos que nos vendieron los viejos 'sabios' de Sión, que somos soberanos y estamos por encima de todos ellos, que tenemos autoridad y la vamos a ejercer.

Nuestra toma de poder debe pasar por unos pasos transitorios, pero finalmente debe desembocar en unas condiciones, por las que no debemos renunciar en modo alguno, ni como raza, ni como pueblo.

 

Unas condiciones inapelables e innegociables, que garanticen la verdadera libertad del Ser humano, su soberanía y su legitimidad para iniciar su propio proyecto sin intervención externa, ni influencia de terceros.

 

 

 

 



Sin Dinero

Existe la engañosa creencia que el regreso al patrón oro garantizaría el regreso de la estabilidad a nuestra sociedad.

 

Esto no solo es mentira, sino que es una treta bastante oscura y evidente. El patrón oro no es nuevo, y nunca garantizo nada.

 

Anteriormente con este patrón vigente, existieron crisis y hambrunas, por lo tanto esto no debe ser tomado en cuenta mas que como un modelo transitorio.

 

El verdadero objetivo que nos debe mover es la desaparición total del dinero, sin concesiones, ni sustitutos, nada de trueques, ni valores materiales en especies.

 

Los metales preciosos y las gemas, deben perder el estatus que poseen y ser un recurso natural mas, para el desarrollo tecnológico humano.

 

Una vez desaparezca el dinero, desaparece la desigualdad, el clasismo, la delincuencia, la corrupción, la exclusión y todo lo negativo que aporta el tener o no tener dinero.

 

No solo debe ser tomado esto, como algo utópico e irrealizable.

  • No podemos aspirar a conceptos como la energía libre mientras exista el dinero

  • No podemos aspirar a tener derechos humanos mientras exista el dinero

  • Ni podremos tener autosuficiencia mientras exista el dinero...

 

 


Sin Patria

La territorialidad, la mentalidad fronteriza, encerrada en una bandera, jamás podrá ser una mente libre.

 

Luchar y morir por un trozo de tierra debe quedar anclado en el pasado para siempre; nadie debe ser dueño de nada en el planeta. Debemos subir al siguiente escalón y tener una mentalidad planetaria, sin fronteras, ni banderas.

 

Este es otro escollo que debemos solventar, erradicar la programación patriótica y borrar definitivamente la identidad encerrada en un trapo de colores.

 

Esta mentalidad básica y reptiliana, es la que nos ha impedido progresar y es la que ha provocado que se justifique la invasión y el sometimiento de una regiones sobre otras.

 

Tenemos un planeta entero que nos ofrece de forma desinteresada todo lo que necesitamos, pero preferimos seguir acotando esos tesoros que se nos ofrecen y continuar impidiendo que todos disfrutemos de ellos libremente.

 

Todo un planeta, pero lo despreciamos y caemos en nacionalismos estúpidos e inútiles, los mas abiertos de mente se proclaman ciudadanos del mundo, pero en realidad somos huéspedes y debemos garantizar, que al irnos debemos dejar esto, mejor de lo que lo encontramos.

 

No somos dueños de nada, ni tenemos autoridad sobre la tierra que pisamos.

 

La Tierra es un ser vivo y debe ser respetado.
 

 

 

 

 


Sin religión

La religión es el cáncer del alma, es la negación de su propia esencia, es la autoridad de la oscuridad.

 

Una civilización que pretende progresar en igualdad, sin diferencias económicas y sociales, sin diferencias territoriales, con libertad física, debe también liberar su mente necesariamente.

 

Abolir la esclavitud física que da el dinero y la esclavitud mental que otorga la religión. Desterrar esos dioses que se transformaron, que cambiaron su nombre y manipularon al hombre.

 

No podemos caer otra vez en el mismo error, el dios que hundió las antiguas civilizaciones, que saboteo todos los intentos de progreso, que salvó y eligió a unos pocos, para continuar sembrando el caos y la destrucción, para después transformarse en el dios del amor jesuitico y seguir derramando sangre inocente dos mil años mas.

 

No podemos seguir por más tiempo engañados; hoy señalamos a Sión y esperamos su muerte, no debemos reencarnarlo, en forma de Dragón encarnado u otra hermandad o familia foránea.

 

Basta ya de someternos a voluntades externas, a dioses traidores y guías oscuros.

 

Ningún demiurgo debe continuar sembrando el caos en este planeta, ningún pueblo debe ser tocado por la mano de ningún ente, nadie ha de ser el elegido y ningún mesías leproso debe guiar nuestros pasos.

Sin religión, sin intervención, sin control mental, sin culpa y sin miedo.

Un Ser libre debe de tener una mentalidad libre...

 

De este modo, existirá un libre albedrío real y tendrá la opción de reconectar, si lo desea, a su propio origen, a su propio Dios real, a su propia fuente y religar verdaderamente su alma.
 

 

 


Sin mentiras

Un inicio bajo el convencimiento de delegar la soberanía a la humanidad, debe pasar por un proceso de desclasificación obligatorio.

  • Se nos debe otorgar por derecho el verdadero conocimiento de nuestros orígenes, saber realmente quien estuvo detrás lastrando nuestro progreso e impidiendo que la paz aflorara en nuestro pasado.

     

  • Poner cara, nombre y apellidos a todos aquellos que conspiraron e impidieron nuestro proceso evolutivo, como seres conscientes, sean estos humanos o no.

     

  • Conocer no solo nuestra historia y nuestro origen, sino también que se esconde tras todas aquellas cuestiones que nos impiden vivir sanos, conscientes y equilibrados.

     

  • Conocer nuestro entorno, conocer nuestro planeta, conocer nuestro sistema solar, sacar a la luz del día, toda la información relativa a la habitabilidad de nuestro sistema y las estructuras de vida que existen en nuestro entorno cósmico.

Es indispensable que nuestro arranque tenga consigo un proceso de responsabilización tanto personal como colectiva y esto no puede ser efectivo sin el conocimiento que nos ha sido negado.

 

Estas cuatro grandes losas que hemos ido arrastrando en nuestro camino, deben ser elevadas y acompañadas por unas pautas para asegurar la verdadera intención que nos indique que realmente vamos a poder hacernos responsables de nuestro futuro.

 

Un ahora, donde toda la tecnología y toda la industria creada para nuestro sometimiento y nuestro control, sea desmantelada y destruida.
 

 

 


Debemos…

Desmantelar y destruir, toda la tecnología de control mental insertada en nuestro sistema, desactivar la Luna, destruir el sistema de pirámides y obeliscos y dejar de emitir en frecuencias electromagnéticas que fueron claramente diseñadas para la hipnosis colectiva.

Desmantelar, destruir y erradicar toda la tecnología de control del clima, calentamiento ionosférico, fumigación de nanopartículas en los cielos, y la manipulación artificial de las placas tectónicas.

 

 

 

 

Es totalmente necesario empezar a respetar el clima y evitar convertirlo en una herramienta de extorsión.

Eliminar todos los tóxicos químicos de las aguas y de los alimentos, erradicar toda la manipulación genética de los vegetales y erradicar la explotación animal. Desmantelar toda la industria alimenticia basada en la explotación y la artificialidad, que no es responsable ni con el medio ambiente, ni con la salud del consumidor.

 

Equilibrar y repartir de forma global los recursos, liberar las semillas e impedir que la burocracia mercantil se apodere de esos recursos que el planeta nos dona.

Erradicar las formas de energía que supongan un lastre en nuestro avance, y no permita el libre acceso de esos recursos de forma universal. La energía debe ser libre, gratuita, accesible y limpia, para todos, y para el planeta.

 

Los sistemas de explosión deben dejar paso a otros sistemas que sean mas justos y mas inmediatos, que impidan una monopolización de ese recurso y abra la posibilidad de desarrollo y progreso, de todos aquellos, que finalmente se beneficien de estos modos de energía.

Erradicar la industria química y la industria farmacéutica, que a día de hoy carecen de ética y no velan por la salud ciudadana. Convivencia de distintas terapias y distintas formas de tratamiento libre y gratuito.

 

Un gremio medico destinado a sanar y no a paliar como hasta ahora. Volver a poner en activo el código hipocrático deontológico que a día de hoy ha dejado de estar generalizado dentro del sector medico.

Restauración de los valores de género que al día de hoy han quedado desvirtuados y tergiversados.

 

Devolver a cada género el rol que le pertenece y dar la opción de elegir de forma libre el patrón que desempeña cada genero en el entorno social, laboral y familiar. Convivencia basada en el respeto, protección a la vida, la infancia y la vejez.

 

Guardar un equilibrio natural entre los roles masculinos y femeninos, sin que supongan una solapación o posición de autoridad de unos sobre otros.

Eliminación de todo tipo de armamento así como la desaparición de las milicias y los cuerpos de seguridad.

 

Demolición de lugares de confinamiento como acuartelamientos, cárceles, campos de concentración o de refugiados, y reservas raciales. Identificación de entes sin conciencia, los cuales han estado históricamente relacionados con la política, la iglesia, la banca, el crimen y el tráfico humano.

Eliminar el corporativismo, la burocracia legislativa, los documentos identificativos, los reglamentos, tratados, pactos, contratos, todo lo que implique una posición de superioridad de un ser sobre otro o una desigualdad.

 

Nadie es más que nadie y los elementos de juicio han de ser suprimidos, así como todas y cada una de las leyes.

Finalmente erradicar toda aquella tecnología e ingeniería social, que esté pensada y diseñada para la fragmentación, la división, el enfrentamiento, la exclusión, la desigualdad y la iniquidad.

 

La tecnología debe obedecer a la conciencia, debe ser una herramienta de progreso, no un objeto de sumisión como sucede hoy.

 

El pensamiento ideológico debe ir orientado al bien común, al avance general y al compromiso social, ninguna idea debe quedar por encima del ser humano, nada surgido de la mente puede pesar más que la conciencia.

El diseño final de una civilización soberana, debe ser un diseño para la vida, para mantenerla, para cuidarla. Un diseño de vida en común en libertad, disfrutando de la Tierra que nos acoge y recorriendo su orografía sin trabas.

 

Casas con puertas abiertas, puertas sin cerraduras, el fuego del hogar disponible a cualquier hermano, compartiendo con orgullo tu plato, regalando con honra tu esfuerzo y tomando con humildad las gracias.

Esto no puede ser una utopía simple, si de verdad nos están ofreciendo una posibilidad real de cambio.

 

Esta debe ser una revolución progresiva, lenta, pero segura, no una simple reforma:

ya aprendimos que las promesas de hoy son las cadenas del mañana...

No podemos caer otra vez en el mismo error y confiar en el pan para hoy, hambre para mañana, como hasta ahora.

 

Si reclamamos la libertad, debemos tener la responsabilidad de saber administrarla, ser ciudadanos del mundo y a la vez soberanos de la Tierra.

 

Gobernar con mano de hierro nuestros bajos instintos y alimentar con guante de seda nuestras emociones. Sin caer en la vergüenza, ni el ridículo, que durante siglos nos señalaban las mentes psicópatas al ver manar nuestras lagrimas.

  • La sangre no puede manchar más la tierra

     

  • Las vidas de los inocentes no deben quedar más expuestas

     

  • La injusticia no debe gobernar los corazones

     

  • El rencor se lo ha de llevar el viento...

Ni los 'sabios' de Sión, ni la familia Dragón, ni la hermandad blanca, ni nada que se le parezca, ningún grupo de iluminados, son los que deben decidir sobre nuestro futuro.

 

No es momento de remiendos, ni de nefastas segundas partes. No debemos aceptar ningún parche, no queremos salvadores, tampoco reformadores, gestores o tecnócratas, sino revolucionarios con conciencia, gente comprometida con el pueblo, con nuestra raza y con el planeta, humanos tomando las riendas del futuro humano, personas sintientes, sin miedo, con los pies en el ahora y la mirada en el mañana.

Nuestro próximo paso ha de ser, conquistar nuestra propia soberanía...