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por Redacción CODIGO OCULTO
27 Marzo 2026
del Sitio Web
CodigoOculto

© Imagen: Gillis Lowry
Un reducido grupo de mundos lejanos podría contener las claves para
responder una de las preguntas más profundas de la ciencia:
si existe
Vida más allá de la Tierra...
En ese contexto, los astrónomos han logrado
acotar significativamente los destinos más prometedores para la
búsqueda.
De los más de 6.000
exoplanetas descubiertos hasta la fecha, los
investigadores han identificado poco menos de 50 mundos rocosos con
las condiciones más favorables para albergar vida.
Estos hallazgos, publicados en la revista científica Monthly
Notices of the Royal Astronomical Society, evocan la premisa de
la película Project Hail Mary, donde el personaje
interpretado por Ryan Gosling emprende un viaje hacia otro sistema
estelar en un intento desesperado por salvar la Tierra.
Durante su travesía, entra en contacto con un
extraterrestre llamado Rocky y con microorganismos ficticios
como Astrophage y Taumoeba, en una narrativa que refleja, desde
la ficción, los desafíos reales de la astrobiología moderna.
La profesora Lisa Kaltenegger, directora
del
Instituto Carl Sagan de la
Universidad de Cornell, dirigió el estudio junto con un equipo de
estudiantes universitarios.
Utilizando datos de la
Misión Gaia de la Agencia
Espacial Europea y del
Archivo de Exoplanetas de la NASA,
identificaron planetas ubicados en la denominada zona habitable.
Esta región se encuentra a la distancia justa de una estrella.
No está tan cerca como para que las
temperaturas sean extremas, ni tan lejos como para que las
condiciones sean gélidas.
Los planetas de esta zona tienen más
probabilidades de tener agua líquida en su superficie, un
ingrediente clave para la vida ('vida' como el de la Tierra).
El estudio también destaca los planetas que reciben niveles de
energía estelar similares a los que la Tierra recibe del Sol.

Diagrama
que muestra los
límites de la zona habitable
en función del tipo
de estrella
con exoplanetas
rocosos,
tomado de Bohl et al.
(2026).
Los límites de la
zona habitable varían
según el color de la
estrella, ya que las diferentes
longitudes de onda de
la luz calientan la atmósfera
de un planeta de
forma distinta.
Crédito de imagen:
Gillis Lowry / Pablo Carlos Budassi
Una Búsqueda inspirada en la
Ciencia y la Ficción
"Como ilustra tan bellamente el Proyecto
Hail Mary, la vida podría ser mucho más versátil de lo que
imaginamos actualmente, por lo que determinar cuál de los 6000
exoplanetas conocidos tendría más probabilidades de albergar
extraterrestres como Astrophage y Taumoeba - o
Rocky - podría resultar crucial, y no solo para Ryan Gosling",
afirmó la profesora Kaltenegger.
"Nuestro artículo revela a dónde se debería
viajar para encontrar vida si alguna vez construyéramos
una nave espacial 'Hail Mary'."
El equipo identificó 45 planetas rocosos dentro
de la zona habitable que podrían albergar vida.
También seleccionaron 24 candidatos adicionales
dentro de una zona habitable tridimensional más restrictiva, que
supone límites más estrictos en cuanto a la cantidad de calor que un
planeta puede tolerar.
La lista incluye mundos bien conocidos como,
-
Proxima Centauri
-
TRAPPIST-1f
-
Kepler 186f,
...junto con objetivos menos familiares como TOI-715
b.
Entre los objetivos más atractivos se encuentran,
-
TRAPPIST-1 d, e, f y g, que se encuentran
a unos 40 años luz de la Tierra
-
LHS 1140 b, a unos 48 años luz de
distancia
Estos mundos destacan no porque se sepa que están
habitados, sino porque combinan las características que más
interesan a los astrónomos:
composición rocosa, temperaturas
potencialmente templadas y la posibilidad de retener una
atmósfera...
Sin atmósfera, incluso un planeta en la zona
habitable puede resultar inhóspito (para un tipo de vida como el
de la Tierra).
El estudio también señala planetas que reciben de sus estrellas
niveles de radiación casi similares a los de la Tierra.
Entre ellos se encuentran los planetas en
tránsito TRAPPIST-1 e, TOI-715 b, Kepler-1652 b, Kepler-442 b y
Kepler-1544 b.
Otros, como Proxima Centauri b, GJ 1061 d, GJ
1002 b y Wolf 1069 b, fueron descubiertos gracias a la sutil
oscilación que provocan en sus estrellas anfitrionas.
Esa combinación es importante.
Los planetas en tránsito pasan por delante de sus
estrellas desde nuestro punto de vista, lo que permite a los
telescopios captar la luz estelar que se filtra a través de
cualquier atmósfera que puedan tener.
Los planetas detectados por oscilación son más
difíciles de estudiar de esa manera, pero aún así ayudan a los
científicos a identificar qué mundos rocosos cercanos merecen una
atención más detallada.
Poniendo a Prueba los Límites de
la Habitabilidad
Los investigadores también se centraron en planetas cercanos a los
límites interior y exterior de la zona habitable para comprender
mejor dónde comienza y termina la habitabilidad.
Aunque el concepto se ha estudiado desde la
década de 1970, se necesitan nuevas observaciones para confirmar o
refinar los modelos existentes, señaló Kaltenegger.
Los planetas con órbitas muy elípticas también pueden aportar
información.
Estos mundos experimentan niveles de calor
variables a medida que se acercan y se alejan de sus estrellas, lo
que ofrece pistas sobre si un planeta debe permanecer en la zona
habitable en todo momento para sustentar la vida.
Entre los candidatos del borde interior se encuentran K2-239 d, TOI-700e
y K2-3d, junto con Wolf 1061c y GJ 1061c, que se identifican a
través de la oscilación estelar.
TRAPPIST-1g, Kepler-441b y GJ 102 podrían ayudar
a los investigadores a estudiar el límite exterior más frío de la
zona habitable.
"Aunque es difícil determinar qué hace que un
lugar sea más propicio para la vida (como el de la Tierra),
identificar dónde buscar es el primer paso clave; por lo tanto,
el objetivo de nuestro proyecto era señalar:
'Estos son los mejores objetivos para la
observación'," afirmó Gillis Lowry, actualmente
estudiante de posgrado en la Universidad Estatal de San
Francisco.
El investigador Lucas Lawrence,
actualmente estudiante de posgrado en la Universidad de Padua, en
Italia, señaló:
"Queríamos crear algo que permitiera a otros
científicos realizar búsquedas de manera eficaz y seguíamos
descubriendo cosas nuevas sobre estos mundos que queríamos
investigar más a fondo".

Representación
artística
de cómo podría
ser el sistema planetario TRAPPIST-1,
en la que se muestran
(de izquierda a derecha) TRAPPIST-1 a, b, c, d, e, f, g y h,
basada en los datos
disponibles sobre los diámetros, las masas y las distancias
de los planetas
respecto a la estrella anfitriona.
De ellos, se cree que
TRAPPIST-1 d, e, f y g
son los planetas más
parecidos a la Tierra.
Crédito de imagen:
NASA/JPL-Caltech
Aprender de nuestro Sistema Solar
La coautora Abigail Bohl, de la
Universidad de Cornell, explicó que nuestro propio Sistema Solar
proporciona un punto de referencia útil.
"Sabemos que la Tierra es habitable, mientras
que
Venus y
Marte no lo son.
Podemos utilizar
nuestro Sistema Solar como
referencia para buscar exoplanetas que reciban energía estelar
en un rango similar al que reciben Venus y Marte."
"La observación de estos planetas puede ayudarnos a comprender
cuándo se pierde la habitabilidad, cuánta energía es excesiva y
qué planetas siguen siendo habitables - o tal vez nunca lo
fueron".
"La misma idea se aplica a los planetas excéntricos:
¿cuánta excentricidad orbital puede tener
un planeta y aún así conservar el agua en su superficie y
las condiciones habitables?".
"Identificamos planetas en los extremos
interior y exterior de la zona habitable, así como aquellos con
las excentricidades más altas, para poner a prueba nuestra
comprensión de lo que se necesita para que un planeta sea y siga
siendo habitable.
También identificamos los objetivos que son más observables con
el Telescopio Espacial James Webb (JWST)
y
otros telescopios."
Orientando las Observaciones
Futuras
Los investigadores también destacaron los mejores objetivos para
diferentes métodos de observación, lo que aumenta las posibilidades
de detectar signos de vida si estos existen.
Su catálogo ayudará a orientar las observaciones con los telescopios
actuales y futuros, incluidos,
Según Lowry, estudiar estos pequeños
exoplanetas es la única forma de determinar si tienen atmósferas y
de refinar nuestra comprensión de la zona habitable.
Añadió que el equipo ya ha comenzado a examinar 10 planetas con
niveles de radiación similares a los de la Tierra.
Dos de ellos, TRAPPIST-1 e y TOI-715 b, están
lo suficientemente cerca como para ser estudiados en detalle con
los telescopios actuales o futuros.
El sistema
TRAPPIST-1 ya es un foco principal de las observaciones
con el Telescopio Espacial James Webb, dirigidas por la astrónoma de
Cornell Nikole Lewis.
Tanto TRAPPIST-1 como TOI-715 son pequeñas
estrellas rojas, lo que facilita la detección y el estudio de los
planetas del tamaño de la Tierra que orbitan alrededor de ellas.
Los hallazgos de la investigación titulada "Probing
the Limits of Habitability - A catalogue of Rocky Exoplanets in the
Habitable Zone" han sido publicados en Monthly Notices
of the Royal Astronomical Society.
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