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por Lautaro Rivara 07 Enero 2026 del Sitio Web TodosLosPuentes
contra Venezuela del 3 de enero no ha resuelto ni el impasse político, ni el problema petrolero, ni la ausencia de evidencia legal contra el presidente venezolano Nicolás Maduro. Publicado en Diario Red 07 Enero 2026
La frase pertenece a Fidel
Castro, y fue enunciada en ocasión de la despedida de los mártires
cubanos caídos en 1983 defendiendo la isla de Granada, como el 3 de
enero de 2026 otros 32 cubanos fueron abatidos defendiendo la
soberanía de Venezuela y a su jefe de Estado.
Pero el problema de Donald Trump es precisamente ese:
Indudablemente el Pentágono se anotó un rotundo éxito operativo, que por otro lado tan sólo demuestra lo que todo el mundo en el hemisferio sabía ya en relación a la abrumadora superioridad tecnológico-militar que ostenta el gran hegemón.
Aunque muchos y muchas analistas tiendan a confundir las declaraciones altisonantes del mandatario estadounidense con la realidad, basta echar una mirada rápida al panorama venezolano para desmentir la peregrina idea de que,
De hecho, la ex-vice-presidenta Delcy Rodríguez asumió sin sobresaltos como presidenta encargada y fue ratificada en su cargo por todos los poderes del Estado y por todos los sectores de la conducción chavista, incluyendo al Ministro de Relaciones Interiores Diosdado Cabello y al Ministro de Defensa Vladimir Padrino López.
Otro de los problemas del posible pantano al que Marco Rubio y Pete Hegseth han llevado a Trump tiene que ver con el escenario electoral:
Lejos de galvanizar a Trump de cara a la opinión pública, el bombardeo de Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro han generado en la ciudadanía norteamericana sentimientos que van desde un entusiasmo destemplado hasta una consistente oposición a nuevas aventuras militares.
Si un apoyo genérico de un 40 por ciento nos parece aún demasiado elevado, es necesario contrastarlo con los verdaderos espasmos de 'fervor patriótico' pluripartidista que guerras (invasiones) anteriores - como las de Irak y Afganistán - generaron inicialmente en el electorado local.
Nada de eso está sucediendo ahora, en parte por el paradójico hecho de que Trump llegó por segunda vez a la presidencia prometiendo acabar de manera instantánea con los conflictos abiertos y no embarcar al país en nuevas "guerras eternas".
Pero el pentagonismo, el espinazo de lo que el propio Trump solía denunciar como el putrefacto deep state, ha retomado un protagonismo belicista sin mediaciones, marginalizando por completo las últimas veleidades aislacionistas del movimiento MAGA.
La Improbable Bonanza Petrolera
Pero el impasse venezolano no sólo es político y militar, sino que es también económico.
Trump prometió pero no puede garantizar que la acción armada (no sólo el bombardeo a Venezuela sino la "Operación Lanza del Sur" y la militarización del Gran Caribe en general) generen retornos de corto plazo, con la salvedad ya mencionada de las pingües ganancias del complejo militar-industrial.
Es elocuente que las acciones de algunas de las principales compañías armamentísticas estadounidenses (Lockheed Martin, Northrop Grumman e ITA) hayan cotizado en los mercados al alza al día siguiente del ataque a Caracas.
El problema se relaciona obviamente a la candente cuestión petrolera.
Como sea, es improbable que una "transición" o "cambio de régimen" propicie una inversión masiva y de corto plazo de estas y otras empresas trasnacionales.
Trump aseguró que la salida de Maduro bajará los precios del petróleo, lo que tendría un impacto positivo en la inflación doméstica y podría reforzar el apoyo de su base electoral.
Así, el mandatario prometió resultados "en menos de 18 meses", aunque anticipó que esto requerirá de "un tremendo volumen de dinero que tendrá que ser gastado".
Pero esta previsión sumamente optimista y aún no comprobada contrasta con un hecho cierto:
La Efímera Vida del "Cártel de los Soles"
Otro flanco débil se relaciona con el frente legal.
Como es de esperar, Maduro y Cilia Flores serán sometidas a procedimientos pseudo judiciales y sobre todo al escarnio público.
De hecho hace pocas horas Trump debió aclarar que "no están en guerra con Venezuela", volviendo a insistir en presentar el bombardeo del país sudamericano - el primero en la historia en esta subregión - el asesinato de más de un centenar de personas y el secuestro de un jefe de Estado como una acción policial en vez de militar.
El problema pasa por probar penalmente la larga estela de constructos imaginarios, excesos retóricos y denuncias hiperbólicas vertidas contra Maduro, el PSUV y el chavismo en el último lustro, fabricadas como meras argucias para la intervención ("narco-coartadas" que ya analizamos aquí).
La primera víctima de estos excesos fue el tan publicitado "Cártel de los Soles".
Mientras que en la primera denuncia contra Maduro por "narco-terrorismo" elaborada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en 2020 el afamado cártel era citado decenas de veces y Maduro aparecía sindicado como su jefe criminal, la nueva acusación abandona discretamente dicha nomenclatura.
De temible organización criminal trasnacional, el cártel es degradado en el nuevo indictment a mera "cultura de la corrupción".
Pero si la existencia de redes clientelares y de corrupción son ahora una justificación legal y legítima para la intervención militar, nadie estará a salvo en lo sucesivo.
Pero esta indeterminación no es un error, sino que es el mismísimo corazón de lo que se ha dado en llamar el corolario Trump a la Doctrina Monroe.
Un artículo del 6 de enero aparecido en The New York Times repara en un hecho clave.
Es decir que la mismísima agencia especializada de los Estados Unidos contra el narcotráfico nunca realizó, en más de cinco años, una sola investigación u operación contra un cártel que nadie, salvo los seguidores adictos a Trump, tomó en serio.
Caído el vértice - el "Cártel de los Soles" - el resto de la denuncia contra una presunta asociación criminal trasnacional acaudillada por Maduro se derrumba con la fragilidad de un castillo de naipes:
Curiosa acusación ésta última, considerando que el chavismo medió en varias mesas de negociación que buscaban alcanzar un acuerdo de paz y desmovilizar a las guerrillas remanentes en Colombia.
Obviamente que todo esto fue posibilitado por la articulación de los intereses del complejo militar-industrial, las grandes compañías petroleras, la afiebrada imaginación colonial del rey Trump y su corte, junto con el poder casi omnímodo de imponer narrativas que tienen las grandes corporaciones privadas de prensa y las plataformas digitales:
Pese a las falacias descritas, a las violaciones sistemáticas y flagrantes del derecho internacional, y a los vicios de origen de un proceso penal lanzado contra un presidente secuestrado en un acto de guerra ilegal no aprobado por el Congreso, como en todos los casos de lawfare,
Como sea, una victoria pírrica como la que describía Fidel Castro en 1983 puede dar lugar a una larga y traumática estela de derrotas, acelerando el declive hegemónico norteamericano, que encubre en la fuerza de su poderío militar sus cada vez más profundas líneas de fisura:
Así como durante mucho tiempo se habló en Estados Unidos del "síndrome de Vietnam", quizás en el futuro se hable también del "síndrome de Venezuela"...
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