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y la reducción del número de habitantes previstos
reflejan la
pérdida de impulso NEOM
El proyecto, presentado como una revolución urbana, avanza ahora entre recortes, retrasos y una financiación que se agota mientras el proyecto deja de ser un símbolo de modernización para convertirse en un aviso sobre los excesos del poder...
La idea de construir una urbe futurista de acero
y cristal concebida para redefinir el modo de vida en Arabia Saudita
se enfrenta ahora a la realidad de una ejecución parcial, mucho más
reducida que la que se presentó como un emblema de la modernización
del reino.
El objetivo inicial de albergar a 1.5 millones de
residentes ha pasado a unos 300.000, y el calendario de entrega ha
perdido toda precisión.
La primera fase, que debía culminar en 2030, avanza a un ritmo cada vez menor, con una inversión que ya supera los 50.000 millones de dólares y una financiación exterior que no llega.
se reduce a una mínima fracción de su tamaño prometido y pierde ritmo de construcción. NEOM
Según un documental emitido por Discovery Channel en 2023, el propio príncipe planteó transformar un plan urbano de 2 kilómetros de ancho en dos torres enfrentadas que se extendieran de forma continua a lo largo del desierto.
Aquella visión de una ciudad suspendida, sin
calles ni coches, debía representar el salto del país hacia una
economía digital y sostenible...
Las estimaciones presupuestarias alcanzaron cifras desorbitadas:
Cada módulo de 800 metros exigía más de 3 millones de toneladas de acero estructural y más de 5 millones de metros cúbicos de hormigón.
Uno de los responsables del diseño recordó que incluso se planeaba colgar un edificio de 30 plantas bajo un arco, suspendido sobre una marina artificial excavada en la arena.
El aumento del coste de los materiales y la falta de una red logística capaz de abastecer el volumen necesario ralentizaron la construcción.
A ello se sumó el descenso del Fondo de Inversión Pública Saudita, la principal fuente de financiación del proyecto, que según The Wall Street Journal se redujo a unos 15.000 millones de dólares en febrero de 2024.
tal y como fue proyectada. NEOM
Uno de los golpes más significativos fue la
cancelación de la planta desalinizadora de Oxagon, valorada
entre 1.500 y 2.000 millones de dólares, que debía suministrar el
30% del agua de la ciudad.
Ingenieros y antiguos empleados de Neom explicaron al Financial Times que la construcción de los módulos iniciales requería volúmenes de cemento superiores a la producción anual de Francia.
En ese mismo reportaje, un diseñador afirmó que el coste de los revestimientos equivaldría al total de la producción mundial del mayor fabricante del sector.
Algunos admitieron que los cálculos se revisaban sobre ilustraciones antes de realizar estudios de viabilidad, con la instrucción de que,
Lo que se concibió como un centro urbano sin
emisiones, sostenido por energías limpias, se ha convertido en una
construcción fragmentada y dependiente del tiempo político del
príncipe heredero.
Trojena, el resort de montaña destinado a acoger los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029, sigue en marcha, mientras que The Line permanece como una franja interrumpida de cimientos en el desierto.
La imagen de una ciudad suspendida entre
espejos ha perdido su impulso inicial, pero sigue siendo el
emblema de un país decidido a demostrar su poder mediante la
arquitectura, aunque el terreno se resista a construir sus enormes
sueños.
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