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03 Febrero 2026
Antiguamente las campañas electorales se apoyaban en los mítines multitudinarios de los candidatos, o pegando carteles en las calles, o en los periódicos.
En 1960 Kennedy ganó las elecciones gracias a la televisión:
En 2016 Trump ganó gracias a
la manipulación de las redes sociales...
Mientras Trump aceptaba ayuda de Facebook, Google y Twitter, a Hillary Clinton le ofrecieron servicios equivalentes, pero los dirigentes de su campaña rechazaron la oferta.
El comercio electrónico vende mercancías y las elecciones candidatos.
Por lo demás, las técnicas de persuasión son las mismas:
Para comprar votos, no hacen falta programas electorales, ni pancartas, ni reivindicaciones.
En 2016 los votantes sólo atendieron a los mensajes en su muro de Facebook. La estrategia fue novedosa y es un ejemplo de ingeniería social que se ha convertido en tema de estudio para las facultades de sociología.
La campaña electoral de 2016 fue igual que,
El equipo que diseñó la campaña lo integraban unos cien informáticos, ingenieros de redes y especialistas en bases de datos dirigidos por Brad Parscale.
Lo llamaron "Proyecto Álamo" y contenía los perfiles sicológicos de 220 millones de personas en Estados Unidos.
La campaña de Trump compró a empresas como,
No podía fallar porque en Internet el seguimiento
se hace al instante; si algo falla, se elimina sin más.
Hay que afinar mucho más.
Cada mensaje tiene un contenido diferente, moldeado por una máquina. Para influir en la decisión de un votante hay decirle lo que necesita escuchar.
Cada diana humana se clasifica en base a más de 4.000 rasgos característicos, en línea y fuera de ella:
El equipo de Parscale se apoyó en Michal Kosinski, investigador del Centro de Psicometría de Cambridge, que junto con David Stillwell, había creado una aplicación informática para Facebook llamada myPersonality.
Era un cuestionario al estilo de las antiguas
revistas para evaluar los rasgos de personalidad de casi 60.000
personas en función de sus respuestas.
El modelo permite a una máquina predecir las
preferencias y comportamientos de los seres humanos. Por sí solos
los "me gusta" de Facebook pueden predecir la religión y la postura
política de una persona con una cierta precisión.
La psicografía y la medición de los rasgos sicológicos permite dirigirse a audiencias amplias con mensajes específicos.
La publicidad es individualizada:
Kosinski ha demostrado la eficacia de la
publicidad orientada a la individualidad, al mostrar que puede
atraer hasta un 63 por cien más de "me gusta" y hasta 1.400
conversiones más en las campañas de Facebook, al hacer coincidir las
mercancías y los candidatos con los rasgos características de la
personalidad del internauta.
En Estados Unidos y, sobre todo, con un candidato como Trump, que carece de principios, el objetivo de una campaña electoral no es sólo obtener el mayor número posible de votos, sino lograr reducir el de sus oponentes, por ejemplo, fomentando su abstención.
En las últimas semanas de las elecciones, el
equipo de campaña gastó 150 millones de dólares en anuncios de
Facebook e Instagram para desalentar la participación electoral de
los partidarios de
Clinton.
Además, la maquinaria electoral impulsó la recaudación de fondos, logrando 275 millones de dólares en donaciones a través de Facebook.
También organizó las apariciones públicas de Trump en función del lugar de residencia de la población inclinada al voto en un punto determinado.
Referencias
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