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por Paula María, Elsa Martín,
Cinta Fosch
Articulo también
AQUÍ la telaraña de acuerdos con países emergentes para tratar de blindar su suministro de materias críticas... pero Pekín lleva 20 años de ventaja...
Fue la reacción internacional a la irrupción de una nueva arma geopolítica que hoy, al igual que entonces, pertenece en exclusiva a Pekín:
China recurrió a ella por primera vez en 2010 contra el país nipón como contraofensiva por una disputa de barcos pesqueros.
Pasaron diez años hasta que, en 2023, la activó de nuevo para responder a las barreras de la Casa Blanca de Joe Biden al flujo de chips y otros equipos tecnológicos made in America.
Este año, el Gobierno de
Xi Jinping ha reaccionado a la
guerra de aranceles de
Donald Trump girando otra vez
la llave del desarrollo tecnológico global, al vetar la exportación
de siete de los 17 elementos que forman las llamadas 'tierras
raras', un grupo de componentes químicos (escandio, itrio
y los 15 elementos del grupo de los lantánidos) tan difíciles de
extraer como vitales para el avance digital, militar y energético
del mundo entero.
Eso sigue igual, pues Pekín continúa siendo el mayor proveedor global de la mayoría de las materias primas críticas, con cuotas cercanas al 100% en tierras raras, magnesio o galio.
Pero algo ha cambiado desde aquella disputa.
EE.UU., Canadá y, especialmente, la Unión Europea
han disparado en los últimos dos años la firma de acuerdos
bilaterales con gobiernos de países donde abundan esos minerales, en
su mayoría, economías emergentes o en desarrollo de África y América
Latina.
Frente a los contratos take or pay (tómalo o paga) que en el petróleo y el gas blindan a importadores y exportadores con indemnizaciones millonarias ante cualquier incumplimiento, aquí se abren paso conceptos como asociación estratégica, carta de intenciones o memorandos de entendimiento (MoU).
Son mecanismos de cooperación entre el país que tiene el mineral y el que lo quiere.
Aunque su objetivo es mitigar el riesgo de suministro y reforzar la cadena de valor de esas materias primas, sus compromisos no son vinculantes.
Se podría decir que la industria y el comercio mundial de semiconductores, energías limpias, ciberseguridad, tecnología, inteligencia artificial o defensa dependen de la buena voluntad y el interés mutuo entre gobiernos de toda condición.
Actualidad Económica ha tenido acceso a la lista completa de acuerdos intergubernamentales sobre minerales críticos recopilados por la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el brazo energético de la OCDE (Las Olas de Calor resucitan la Maquinaria del Carbón en China y elevan el Consumo Mundial en 123 millones de toneladas).
Desde 2020, cuando arrancan sus registros, hasta 2023, último ejercicio completo, el número anual de alianzas pasó de dos a quince.
En un año se firmaron más que en el conjunto de los tres anteriores. Aunque los acuerdos que trascienden públicamente todavía son pocos, su frecuencia aumentó un 650%.
En los primeros seis meses de 2024 se sellaron otros once convenios, casi tantos como en todo el año previo y más que en cualquiera de los demás ejercicios de la serie histórica.
La Unión Europea figura como la que más alianzas ha firmado y China, pese a controlar la minería y el refinado de recursos minerales dispersos por todo el planeta, es la gran ausente.
En resumen, China tiene reservas propias de muchos minerales estratégicos y los que no tiene en su territorio los ha blindado desplazando un batallón de empresas estatales donde está el recurso.
En La fiebre del oro verde (Planeta, 2025), su último libro, define las materias primas como el "desafío oculto" de una transición ecológica que ha exacerbado la "chino-dependencia".
Desde Estrasburgo, el eurodiputado socialista Nicolás González Casares defiende el modus operandi de la UE en esa carrera desbocada por los tesoros del subsuelo.
En el otro extremo, Casares sitúa a China, con un control vertical desde la extracción hasta el refinado gracias a una diplomacia de infraestructuras vinculada a la Belt and Road Initiative, piedra angular de la política exterior del país que combina inversiones masivas, préstamos y desarrollo de infraestructuras a cambio de acceso preferente a recursos críticos.
Y en el medio está la UE.
Para Golmayo, el gran error de la Unión Europea ha sido que cada país ha buscado su interés particular:
Para el profesor, la palabra clave es negociación...
Y señala a un paso más:
La Unión, completa, vive en la dicotomía:
Centrando el foco en Europa, los Veintisiete, aparte de China, dependen de la República Democrática del Congo, que suministra el 68% de su cobalto, o de Chile, que aporta el 78% del litio.
Por ello, para entender la coreografía de
alianzas que bailan los gobiernos, hay que ponerse en los zapatos de
los países emergentes.
Hace unos días, el Gobierno de Gabriel Boric constituyó, con una ceremonia en el Palacio de la Moneda, el Comité Consultivo de Alto Nivel que dirigirá la estrategia de minerales críticos del país.
Formado por empresas, académicos y políticos, el objetivo es posicionar a Chile como referente mundial en estos recursos.
...explica Dorotea López, directora del
Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y
uno de los 16 integrantes del citado Comité.
En Chile, asegura,
La Unión Europea y Chile firmaron en diciembre de 2023 la actualización del acuerdo marco que rige su relación bilateral.
Llevaban negociando un nuevo marco, sin éxito, desde 2016.
Desde 2011, Bruselas tiene su propia lista de materias críticas que actualiza cada tres años.
Los minerales entran o salen en función de una ecuación que cruza su importancia para la economía comunitaria, la previsión de demanda y el riesgo de suministro. En la última revisión, de 2023, la UE tachó dos elementos e incorporó seis, elevando de 30 a 34 su listado.
Si hace una década evaluaba medio centenar de
materiales candidatos, en la última actualización analizó 70.
Unas veces la barrera es económica y otras, temporal.
Las reservas sin explotar pueden suponer 10 o 15 años de trabajo hasta empezar a extraer el mineral.
Parra rechaza que Europa deba sortear los lugares donde Pekín ya ha puesto la pica.
EE.UU. tiene cierto grado de autosuficiencia, pero la UE depende de China.
La ofensiva de Trump urge a la UE a asegurar un flujo estable de materias críticas.
El problema es que muchas de sus alianzas están en fase inicial o aún en negociación.
El Instituto Español de Estudios Estratégicos ha avisado de esa vulnerabilidad este mes:
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