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por Juan Manuel de Prada
Pero lo cierto es que en los 'Archivos de Epstein' aparecen cientos de personas, de procedencias geográficas y dedicaciones variopintas, una turbamulta en la que los magnates se alternan con los científicos, los políticos o los cineastas.
Todos ellos se caracterizan por ser,
Se ha hablado mucho de las adolescentes que Epstein captaba para saciar los nefandos apetitos de la patulea que visitaba su isla, pero apenas se ha prestado atención, por ejemplo,
No cabe duda de que Epstein, si no era un poseso, era desde luego una persona muy seriamente infestada.
Y, al mismo tiempo, era un pobre diablo obsesionado con la promesa de 'la antigua serpiente':
Esta soberbia del hombre que se endiosa y se encarama en el trono divino es la gran tentación diabólica; e indudablemente era la aspiración última de este tarado narcisista, que había diseñado un plan de inseminación de mujeres que convertirían su rancho en una 'granja de bebés' evolucionados genéticamente.
Y, a la vez que aspiraba a crear esa estirpe olímpica, Epstein había convertido su isla en una trampa irresistible para incautos, un panal de rica miel al estilo del que Samaniego nos describe en su célebre poema:
Y el vicio que dominaba a las dos mil moscas atraídas por el panal de Epstein era la lujuria, casi siempre en sus variantes más perversas y menoreras.
Aquí podríamos preguntarnos por qué las élites están cada vez más acaparadas por gentes desaprensivas y degeneradas, criminales de la peor calaña sin límites morales de ninguna clase; lo comprobamos a nivel autóctono cada día, lo probamos cuando desviamos la vista allende nuestras fronteras.
La respuesta es muy sencilla:
Y las "democracias" occidentales, que son religiones antropoteístas, acaban exaltando los apetitos más rastreros y rebajando los impulsos más nobles:
Así que es inevitable que una religión antropoteísta acabe encumbrando, lo mismo en el trono que en la academia, a auténticas alimañas que necesita para seguir 'evolucionando' hacia el corazón de las tinieblas, hacia Cthulhu, hacia Gog y Magog.
A la postre,
Aunque los medios de cretinización de masas traten de ocultarlo con todo tipo de piruetas y contorsiones, Epstein y Ghislaine Maxwell no eran simples extorsionadores que buscasen ordeñar a las moscas que caían presas en su panal de rica miel.
El padre de Ghislaine, el turbio magnate Robert Maxwell, fue enterrado sacrílegamente en el Monte de los Olivos en Jerusalén con honores de Estado, en un funeral o aquelarre al que asistieron primeros ministros y gerifaltes de los servicios secretos israelíes.
Tras su muerte, se supo que Maxwell había sido agente del Mossad durante décadas; y resulta evidente que su hijita 'heredó' y continuó la labor proterva del padre, utilizando al tarado de Epstein como socio financiero.
En este sentido, conviene reparar en el giro belicista del berzotas
de
Trump, convertido en un pelele
en manos de
Netanyahu, que lo ha obligado a
santificar sus desmanes en Gaza y, no contento con ello, lo empuja a
asumir causas tan fétidas como el
ataque a Irán, que a Trump sólo
pueden acarrearle calamidades.
Encontramos escoria de todas las ideologías y procedente de todos los ámbitos de poder:
Con los 'Archivos de Epstein' ocurrirá a la postre lo mismo que ocurrió con la última crisis económica, en la que,
Así ocurrirá con los 'Archivos Epstein', cuyo completo desvelamiento desenmascararía,
Hay mucha gente que, cuando pretende localizar la última instancia del mal en las urdimbres secretas que gobiernan el mundo,
Como escribía Charles Baudelaire en su diario íntimo:
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