|
La Mente Herida Una Psicosis del Mundo Moderno
por Kingsley L. Dennis del Sitio Web KingsleyDennis
Hay algo esencialmente erróneo en cómo está el mundo actualmente.
Somos una especie con un carácter noble, un gran espíritu, y un alma sagrada.
En nuestros corazones solo deseamos el mejoramiento de todos, el amor, la justicia y la comunión. Y aun así lo que estamos presenciando en el mundo no es ni más ni menos que una absoluta locura.
Tenemos que decirlo exactamente como es:
Yo propongo la posibilidad de que exista cierto tipo de infección/invasión/contagio que produce una "locura mental" tan normalizada en nuestro interior que apenas la reconocemos.
Es decir, su "presencia" ha arraigado dentro de nuestras diversas formas de condicionamiento social (o quizá incluso lo produzca) para encubrir su existencia.
Esta locura normalizada usurpa nuestros patrones de pensamiento genuinos, lo que da lugar a que, cuando todos compartimos esta psicosis colectiva, la locura generalizada parezca una "característica normal" de la civilización humana.
Y a quienes están "despiertos" a la mente y al espíritu humanos genuinos se les considera locos - anómalos - como nos muestra el siguiente cuento:
El rey y su amor por la sabiduría (mente genuina) se corrompieron por las gotas venenosas del líquido de la bruja (virus/agente patógeno) lo que dio como resultado una epidemia masiva de locura (psicosis/mente herida).
Entonces, esa mente corrompida se convirtió en la
narrativa dominante que influía en el comportamiento social. Esta
mente herida es como un contagio infeccioso.
Estas normas se transfieren a mitos culturales que sirven para transmitir y reforzar estos sistemas colectivos de creencias.
Mediante afirmaciones inconscientes terminamos por validar nuestro propio pensamiento corrompido.
Esta semilla de psicosis, una vez plantada, aspira a propagarse y reforzarse a través de derivaciones y manifestaciones que legitiman su propia existencia "lógica"; confraterniza con nuestras propias vías neuronales como un cáncer mental, como alguien de dentro en lugar de un intruso, de manera que no percibamos su presencia tóxica.
Pero en lo más profundo de cualquier persona
sensible/sensitiva persiste una engorrosa sensación de que algo no
está "del-todo-bien".
Una categoría más reciente para designar a tales personas es la de "teórico de la conspiración" que es un brochazo para desestimar a la gente con ideas o pensamientos contrarios a esta "norma".
Y quienes parecen aceptar y alentar tales normas son incorporados "al redil" y se les apoya en sus trayectorias profesionales.
La mayoría de aquellos que ostentan una mente herida no están en tratamiento psiquiátrico, sino que gobiernan la mayor parte de nuestras instituciones sociales, políticas y financieras.
Los
cargos con gran poder necesitan su
propia mentalidad específica que en general corre a cargo de la
mente corrompida.
Al igual que cualquier otro virus o agente patógeno, trata de difundirse infectando a tantos portadores como sea posible.
Aquellas personas que acarrean la mente herida (lo sepan o no) actúan como sus transmisores y amplificadores, reforzando su frecuencia dentro del campo no-local colectivo de consciencia.
A lo que nos referimos como epidemia psíquica es
una posesión colectiva o una perturbación en dicho campo. Tales
trastornos pueden tener diversos efectos sobre la salud mental y el
bienestar de la gente.
Cuando una persona se siente estresada o traumatizada es como si tuviese una herida abierta que favoreciese la infección adicional.
Al principio es bastante sutil ya que nuestras sociedades modernas han ideado innumerables maneras de interferir en nosotros.
Cuando una persona integra aún más la mente herida puede que se haga vulnerable a la victimización:
El monje Thomas Merton dijo que nuestras sociedades modernas padecen una crisis de cordura:
Si todas las instituciones modernas están infectadas por un sistema de patrones mentales de pensamiento corrompidos, en tal caso como sugiere Merton, esta precariedad se amplificará y empeorará.
Las neurosis individuales son aprobadas institucionalmente y se les da soporte dentro de una cultura que ha basado sus normas sociales en tales irracionalidades.
Quizá no sea de extrañar que la gente sea tan susceptible a este patógeno mental cuando se nos acerca disfrazado con piel de cordero.
Como siempre ocurre, habitualmente la gente más
vulnerable es aquella condicionada por la autoridad y/o la
pasividad. Desafortunadamente, este rasgo se implanta inicialmente
mediante la escolarización obligatoria.
El virus de la mente herida se aprovecha de tales individuos de pensamiento grupal, ya que son los campos de juego de masas más abiertos a las epidemias psíquicas.
La "mente de masas" de la humanidad ayuda a la transmisión y proliferación del patógeno psíquico: la mente herida.
Como el famoso psiquiatra R.D. Laing dijo en una ocasión:
La percepción consciente quizá sea nuestro
mejor antídoto...
La mente humana moderna se ha formado a partir de muchos rasgos que incluyen,
La mente herida busca desarrollar dentro
del individuo mayores grados de falsedad y carencia de empatía.
Podemos ver cómo tales personalidades recorren el escenario mundial.
Es un pensamiento del tipo:
Y también es muy probable que este cliché haya sido un producto de la mente herida con la intención de verificarse a sí misma.
Podría parecer que estamos forcejeando para
despertar en contra de nuestro propio hechizo de sueño.
De manera similar, los gnósticos consideraban que la humanidad estaba "dormida", en un trance - una forma de embrujo material - que nos cercenaba del contacto con una fuente divina genuina.
En lugar de ello, somos gobernados por un "dios
falso o defectuoso",
un demiurgo, que tiene la
malévola intención de mantenernos atrapados dentro de los dominios
de lo material.
Existiremos dentro de un rango más estricto de estímulos condicionados que programan opiniones y patrones de pensamiento específicos que validan el agente patógeno.
Una persona que está más condicionada a la obediencia es más susceptible de recibir el virus mental.
Quizá sea por ello por lo que nuestras sociedades modernas están estableciendo rígidas órdenes de control y obediencia, como cuando viajamos, pasamos por los aeropuertos, etcétera.
Puede asemejarse a la preparación de una conducta automática como requisito para una mente automatizada.
El místico George Gurdjieff escribió:
Adoptando la mentalidad de la mente herida participamos en nuestra propia supresión y fomentamos el comportamiento de un autómata.
Tenemos que reconocer que nuestros sistemas sociales tradicionales se configuran para corroborar y reforzar la mentalidad de consenso.
Cualquier resistencia genuina no puede proceder
de ningún "movimiento de masas" sino solo de aquellas personas que
pueden pensar y actuar con independencia.
Puesto que todos estamos interconectados dentro de un campo no-local, todos somos susceptibles de ser infectados por este virus predatorio.
El texto gnóstico 'El evangelio de Felipe' dice:
El peligro radica en nuestra
distracción...
Después de todo,
Nuestras culturas modernas parecen querer evitar que la mayoría de la gente busque sus propios caminos de desarrollo genuino.
Esta es, sin duda, la razón por la cual nuestras
sociedades basadas en el
capitalismo de consumo
requieren una masa ajustada de trabajadores y consumidores que vivan
una vida regulada, predecible y conformista.
Si no podemos aportar armonía y sentido común al mundo que nos rodea, al menos deberíamos brindárnoslos a nosotros mismos...
|