PARTE IX

EL TRASUNTO DE LA JERARQUÍA

Todos los mentores que se presentaron aquí han sido, y siguen siendo, encauzados y registrados en el Scriptoriun que tiene su sede en la Abadía, el Principal Retiro Exterior o Santuario de la Hermandad de los Siete Rayos (Iluminación) en los Andes Peruanos.

Algunos de los Mentores que hablan aquí son Santos Maestros Ascendidos, mientras que otros son Instructores que viven aún en forma física en la Tierra y sirven en las Escuelas de Misterio de la Gran Hermandad Blanca. Sus voces son transmitidas por medio de un sistema vocal de naturaleza telepática.

 

EL BIENAMADO SANAT KUMARA

Bienamados, todo el espacio está vibrante de amor, armonía y paz, tal como fue ordenado por muchos hombres de numerosas esferas. La luz de su amor acrece sin cesar en una gran llama, que ha de consumir toda lujuria, codicia, odio, maldad, y ha de barrer la tierra como una enorme ola.

Hace mucho tiempo, mientras presenciaba la aparición por el Este de una gran Estrella, comprendí que era la señal dada al hombre en la Tierra de que la redención estaba cerca, de que la salvación estaba presente.

A ninguna alma, no importa cuán degradada esté, le será negada la entrada a la gran escuela de la vida. Este es en verdad el tiempo en que el león descansará junto al cordero.

Sobre la Tierra existe gran confusión en la mente del hombre, lo cual provoca torbellinos y hasta pone en ebullición a los mares del odio; pero Él vino para probar que las agitadas aguas pueden ser calmadas y aquietadas, la furia de los vientos nocturnos puede ser acallada levantando la mano, no levantando la mano para matar y maldecir sino levantándola en amante bendición. El Padre colocó la Tierra y todos los cuerpos celestiales en los cielos. Fueron creados en la materia primordial espiralada para el hombre. El hombre estaba destinado a ser el dios de la forma física: el hombre, la expresión más elevada de la Deidad conocida en el Omniverso entero.

¡Oh, hombre! comprende que eras la más alta forma de Deidad en cualquier lugar del Universo. Nada hay que sea superior a ti. Y en esto eres grande; y en esto eres lo más bajo. Eres el más bajo porque conoces y las otras formas de vida no conocen. Por lo tanto, has de ser el sirviente y el hermano de dichas formas.

Hay vida e inteligencia en todas las formas, como lo sabía el hombre antiguo. El hombre no es el único ser pensante. Cada elemento, cada mineral –todas las formas- tienen una inteligencia que les es inherente, y el hombre es su guardián y hermano mayor. Eres el hermano mayor de todas las formas, esas innumerables formas en todo el Omniverso entero. Es tu deber elevarlas en una evolución cada vez más alta, junto con el progreso del hombre hacia los mundos de infinita grandeza, hacia la Luz Infinita.

La belleza de la edad que se acerca ahora, de la edad en que todas las dudas y temores se disiparán como una gran nube. ¡Y ha de oírse un gran tronar! ¡Los cielos se separan! Y entonces el hombre se ve a sí mismo y se mira en el espejo del conocer. Ya no hay más, confusión. El hombre acepta el cetro de su divinidad para que su progreso hacia las estrellas ya no pueda ser más impedido por las tinieblas de la ignorancia y la superstición. Conócelo, y al conocerlo se siente necesariamente tristeza; y empero hay alegría por la belleza que trae.

Pero ahora hablaré un momento sobre lo que nos amenaza y está próximo. Sí, pueden tener lugar detonaciones atómicas y bombardeos de rayos cósmicos, pero éstos son efectos. ¿Cuál es la causa?. La causa de la destrucción que ha de sobrevenir en la Tierra deriva del propio pensar del hombre.

Desde la época en que los Hijos de los Dioses conocieron a las hijas de los hombres y el animal-hombre apareció en la Tierra, el hombre ha luchado por salir de la bestialidad y llegar a la angelidad. Pero el pensar equivocado ha de emerger porque los elementos se niegan a seguir siendo contemplados como lo han sido por milenios en la Tierra. ¡Los elementos! ¡Es vida inteligente!. Forman parte del Uno Infinito, y debido a que son parte del Uno Infinito ya no responderán más al pensar equivocado del hombre. Y se rebelarán, provocando grandes mareas e intensos vientos. ¡Millones de seres humanos han de perecer! Volverán a nacer en otros mundos apropiados a su nivel de progreso. Y debido al remanente que ha de quedar, la Tierra será purificada y se elevará a nuevas vibraciones.

Muy pronto rugirán los vientos, más pronto de lo que pensamos. Ya están encima de nosotros, porque lo he presenciado en el plano que está situado inmediatamente encima del de la expresión física sobre la Tierra, y esto significa que si desciende un plano más hallará la realidad. Los campos y las grandes ciudades, serán lugares desolados sin habitante alguno. ¿Podéis imaginar una gran ciudad como Londres, Nueva York, París, donde millones de hombres y mujeres aman, trabajan, juegan? ¿Podéis imaginar una escena más desolada que una ciudad de millones de habitantes sin que quede alguno? Es lo mismo que si súbitamente el Universo quedase privado de hombres, porque el gozo del Creador radica en su más elevada expresión –el hombre. Sin el hombre El carece de amor. Aunque el hombre puede llegar a ser su mayor dolor, el hombre puede también levantarlo a su mayor aspiración. Porqué sin el hombre hasta el Uno Infinito no puede progresar, pues ¿porqué habríamos de limitarlo? Si el hombre puede progresar ¿no puede acaso progresar El también? ¿Acaso no puede mediante Su propia creación hallar nuevas emociones en el amor?

¡Oh, hombre de la Tierra! ¡Si supieras el amor que desciende sobre ti desde innumerables esferas, desde mentes invioladas! Si prestaras atención lo entenderías. No puede ser sino belleza. De todas las catástrofes que han de acaecer tan sólo la visión de una bella “rosa” permanecerá, porque el hombre adelanta en la luz purificada de su propia creación.

Las fuerzas del Dragón Negro –que pueden volver sordos los oídos del hombre a la música de las esferas, a las melodías de las huestes angélicas, pero que aún no han hallado el poder para detener los movimientos celestiales, porque, por más fuertes que sean sus ejércitos, la Luna permanecerá todavía para saludar el alba de un nuevo día. Y aún no han aprendido a detener el melodioso canto del arroyo ni en sus conquistas alcanzaron a las alturas que el águila domina al cernirse en los aires, como una gran plegaria que se levanta de la tierra hacia el Trono Infinito, porque el águila es la dueña de la Tierra por encima de todos ellos.

Recordad que la belleza de la Tierra está en la creación sobre la cual os mantenéis en pie, de la cual deriváis vuestro alimento. Se asemeja al pecho de nuestro Padre sobre el cual descansamos la cabeza para recobrar fuerzas. Es nuestra madre y es al mismo tiempo nuestro padre. La Tierra es un hermoso mundo, mucho más hermoso que algunos de sus vecinos. Siempre he amado la Tierra mucho más que las otras creaciones, porque veo dentro de ella una melodía que aún no ha escapado a los éteres. ¡La veo gritando como alguien sojuzgado! Pero no se verá privada de su canto celestial por mucho más tiempo.

No, digo que el Dragón Negro, con toda su fuerza negativa, no fue capaz de apoderarse de la belleza de la creación. Esta fuerza no fue capaz de negar el arroyuelo o de privar al mundo del canto del crepúsculo. Sí, si pudieran hacerlo nos privarían de al belleza de la noche, del canto del crepúsculo. Digo que llegó el momento en que el polvo levantado por el andar de los dioses ha de convertirse en el polvo que gira en torno de sus feas formas. ¿Moho ocioso, moho ha de ser!

En verdad está registrado en los más grandes archivos de akasha que Dios proveyó al hombre y que éste dividió. Este es el lema de la Tierra. El hombre debe regresar de sus numerosos pecados al Dios Unico, pues no es en la complejidad donde hallamos al Padre. En la simplicidad es donde lo hallamos.

Al servir recordad que cada uno de vuestro prójimo es una deidad. Que cada uno de vosotros piense que el hombre o la mujer o el niño que tiene ante sí no es ese hombre o esa mujer o ese niño sino que es el Padre en esencia. Si en la Tierra se pensara que cada cual es parte del Padre, con el debido respeto al grado, entonces los problemas de la Tierra se resolverían al punto.

Y ahora las hambrientas multitudes de la Tierra claman por un Salvador que pueda darles los pescados y los panes, quien, con una miserable sustancia pueda saciar y satisfacer su hambre. Claman ahora por las aguas de vida, por el maná de la sabiduría. Y digo que está escrito –en un edicto por el Altísimo mismo- que esto se hará, porque así El lo ha mandado: éstos son mis hijos; han de ser devueltos a mi pecho y han de ser alimentados con mi sustancia.

Nosotros que sostenemos la Tierra en una mano y que nos fue entregada para desarrollarla, para quererla y para que fructifique. Vemos ahora que la cosecha será grande y los graneros del Padre estarán llenos para la migración hacia una nueva grandeza de ser.

Os daré un mandamiento divino para el tiempo que nos espera inmediatamente: ¡Alimentad las ovejas del Señor! Dad lo que os es requerido.

No deis las glorias de vuestro pasado sino lo que necesita el alma. ¡Decidles que habrá una catástrofe! Preparadlos para la catástrofe. Pero decidles que de ella surgirá más luz –Decidles, si, que la catástrofe llega a la Tierra; porque la noche está ya cerca  y el hombre no puede más trabajar, y la noche está ahora aquí- la catástrofe, el desastre, y la desesperación. Y las aguas han derribado las compuertas y los vientos destruirán y arrastrarán todo lo viejo. Es el fruto  de las tinieblas; puede ser soportado por todos los hombres si supieran que más allá del fin está el arco iris, la dorada promesa de la divinidad y la unicidad con nuestro Padre.

Si supierais cuántos innúmeros mundos hay en el espacio –estrellas de gran majestad y belleza que aparecen como resplandecientes gemas en el terciopelo negro del Omniverso- los millones de almas que están clamando, y sus voces resuenan como un repicar de paz hacia la Tierra. Si los hombres tuvieran conciencia de este amor y este afecto y este designio los problemas de la Tierra no serían problemas en absoluto.

Por consiguiente es nuestro deber darles este mensaje que es un mensaje doble: un aviso para que se preparen para lo que ha de venir en las aguas y los vientos; y en segundo lugar el mensaje de que hay seres que se preocupan, que obran como emisarios del Uno Infinito. Decidles que son amados, que serán guiados tal como piden ser guiados: “Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá”.

Serán atrapados y llevados donde las águilas se reúnen. No se los hallará en necesidad. Decidles que su Padre los ha oido. Su Padre está siempre lleno de gracia y de amor para con sus hijos.

Soy aquél cuya grandeza es como la más pequeña partícula de arena en la Tierra y es tan bajo como la cima de la más alta montaña. He conocido incontables existencias en este amado planeta. Conocer ahora la dulce esencia de la brisa y los cedros del Líbano, el álamo de América; sentir las gentiles aguas que acarician las innumerables riberas del mundo; conocer la armonía de la bella ida vegetal del planeta es una respuesta para la mente de los hombres.

En la Tierra los grandes reinos que podrían servir al hombre: el mineral, el vegetal, el animal –están en un estado caótico; porque aquél que fue creado para ser su señor no es señor en absoluto. La vida mineral, la vida vegetal, la vida animal hallan que su dios, su señor, es un señor ebrio que vacila de un lado para otro en su locura.

 Por eso ahora se rebelan contra él. Pero en otros mundos le responden y acarician a su señor, y de ello resulta una vibrante esencia dadora de vida cuya descripción está más allá de mi compresión y poder.

¿Acaso el hombre no ha deseado muchas veces retomar a la seguridad, a la tibieza de su madre?. Digo que es igualmente cierto del hombre para con el Padre. El hombre de la Tierra sabe a dónde ha de ir, pero muchas veces no halla el camino. Por lo tanto, la llegada de los tiempos que se aproximan a vosotros señala a todos el camino que conduce a El; porque este será vuestro lema espiritual.

          Os he hablado desde lo más pequeño de la creación en la Tierra y desde lo más extenso: El pequeño y lo grande son uno en El.

Paz para vosotros de toda la Creación y mi paz para vosotros.

He solicitado hablaros otra vez porque para mí llegó el momento de la gran iniciación y, en un sentido más estrecho, el de vuestra iniciación a otro plano de conciencia.

Hace ya mucho tiempo fui llamado a la Tierra para llevar a cabo cierta misión para los hijos de los hombres. Y ahora ha llegado el momento de retornar a Venus para estar a su lado cuando entre en la gran iniciación.

Este día en el Mar Santo de Galilea sus ejércitos lucharán de noche. Es el principio del fin y el fin del principio, tal como fue profetizado antaño, porque hoy, la larga lucha que ha tenido lugar en la impía Tierra Santa llegó a su ápice, punto de culminación –los ejércitos de Egipto y Siria y los ejércitos de Israel. Este es un suceso muy significante, como mi bienamado Hermano, el Maestro Kuthumi, les ha dicho muchas veces.

Este es el lugar en el mundo que es preciso vigilar, esta es la chispa, que ha de poner en ignición la llegada de Aquél que esperamos; ¿y acaso no lo servimos con excesiva paciencia y placer en el trato?

Esta es la lección que todos debemos aprender, no una vez sino muchas veces, en mundos de magnífico esplendor así como en mundos que son velados y oscuros en cultura y desarrollo. ¿Cuántas veces hemos aprendido esta lección? Y siempre seguiremos aprendiéndola, pues basta eliminar la curiosidad y eliminar la emoción de vivir y de buscar y el hombre dejaría de existir. Ni siquiera la creación sería posible. Así nunca llegaremos al fin de ese camino.

 Buscaremos siempre. Si no son países o tierras y pueblos, serán mundos o soles, o sistemas, o galaxias, supergalaxias; y más allá de todo esto conoceremos el placer en los reinos mismos de la luz, cada uno de los cuales agregará su propia vibración y su propia luz.

Una de las grandes leyes radica en que para recibir es preciso dar, porque, como la gigantesca represa, puede recibir las lluvias del cielo hasta que esté repleta y rebalsa y las aguas se derraman, pero es preciso que se derramen, dando su abundancia al suelo seco y resquebrajado que está debajo. Si no lo hace, entonces estalla y ya no puede contener más agua. Pero si se derrama y otorga su abundancia entonces, cuando vuelvan a caer las grandes lluvias del cielo, volverá a llenarse hasta la repleción y podrá dar otra vez mientras la sedienta tierra bebe cada gota y espera que la gran vasija le dé las aguas de su abundancia.

Hace mucho se había decretado que tendría que venir a la Tierra para ayudar a nuestro Hermano Mayor que gobierna el Sistema, y para ayudar a todos nuestros bienamados hermanos y hermanas en el Planeta Tierra. Pero en un momento dado tendría que retornar otra vez a mi propio Venus, el planeta que me fue entregado en custodia. Por lo tanto tuve que dar lo que era mío en abundancia a los hijos de mi Tierra.

 Ahora que lo he hecho –y lo digo sin sentimiento alguno de egotismo- y cumplido mi tarea, ahora recibiré las últimas lluvias que han de venir. Sólo las vasijas que han dado recibirán la lluvia. Así es siempre el proceso en nuestro desarrollo a lo largo de muchos milenios. Damos y recibimos; pero cada vez que recibimos, recibimos más. La vasija de agua no es una cosa estacionaria, permanente. Se vuelve cada vez más amplia; tiene cada vez más formas, es cada vez más perfecta a los ojos del Padre. Se transforma de una vasija de tosco barro en una vasija semejante a una gema de cristal finamente tallada. Nuestro Sistema Solar entero entra ahora en la gran iniciación, porque en verdad nos dirigimos directamente hacia el supersol que gobierna nuestra Galaxia, a cuyo alrededor incontables universos islas giran perpetuamente y tienen existencia.

Nuestro Sistema se encamina hacia el centro de esta actividad, y este aumento de la velocidad de vibraciones afectará profundamente todo en nuestro Sistema; ya sea mental, físico o espiritual no podrá escapar al cambio en la nueva vibración de energía que ahora se avecina.

Estamos ahora a la orilla de esta gran iniciación, nos aproximamos más y más a su centro y realización.

Por lo tanto me quedaré con Venus en este momento. Es por eso por lo cual Cristo retornará a la Tierra: porque siempre el gran Maestro de un sistema solar se encarna y presta su ayuda al planeta que está en el punto más bajo de progreso en dicho sistema, y asimismo porque El es el espíritu de la Tierra, cuya posición logró en su primera encarnación como el maestro Buda. Buda estaba destinado a la Tierra, pero Cristo al Sistema.

Tomemos como ejemplo a dos hombres. Ambos cometieron el mismo error, semejante en todos sus detalles.

Cada una ha hecho la misma cosa. ¿Pero podemos condenar a los dos hombres igualmente?. No, no podemos condenar a hombre alguno. Pero examinemos la causa de las cosas. En la Tierra el hombre siempre presta atención al efecto y nunca a la causa. Una vez que examina el corazón de las cosas hallará que es el corazón del Padre mismo; luego, que desde allí todos los rayos de creación surgen de Él. Nunca lo encontrará examinando únicamente los rayos. No los puede trazar partiendo del efecto y yendo a la causa. Debe hacerlo yendo de la causa al efecto. Así no consideramos el efecto que es lo que todos los hombres han hecho, sino la causa.

Consideremos a un solo hombre. Vemos que ha hecho cierta cosa debido a la ignorancia de la ley. El otro hombre conocía la ley. Se dice en vuestro mundo que la ignorancia de la ley no es una excusa valedera, pero en el reino del Padre el desconocimiento de la ley es una excusa. Pero una vez que hemos aprendido la ley, si claudicamos y cometemos un error, entonces estamos por cierto en una categoría diferente de aquellos que por ignorancia ejecutan la misma cosa. Ya veis, el pecado o error no radica en dar un paso en falso y caer en el hoyo que está en el suelo, el error es poner el pie dos veces, una vez que se sabe que no es la cosa que hay que hacer.

Por lo tanto, os doy este ejemplo para mostraros en que condición está la Tierra al presente. La Tierra ha tenido muchas civilizaciones y cuando una de ellas desaparece en el pozo sin fondo, el hombre se eleva en su desarrollo cultural y vuelve a construir otra vez una gloriosa civilización con grandes adelantos científicos y técnicos. Pero nuevamente la civilización se hunde en el insondable pozo. Este es el error de la Tierra, porque en Venus nunca se produjo la destrucción de una civilización. En el planeta  que conocéis con el nombre de Marte sucedió dos veces. ¡Pero cuantos centenares de veces tuvo lugar en la Tierra!

El hombre debe aprender a aplicar el conocimiento una vez que lo ha logrado. Estáis ahora en el proceso de desarrollar vuestras formas físicas. Si las desarrolláis y lo lográis, pero sin haber aplicado lo que habéis aprendido, no tardaréis en perder lo que habéis logrado. De hecho, estaréis en peor condición de la que estabais antes de empezar.

Así el hombre en la Tierra debe aprender a aplicar el conocimiento por medio de conductos constructivos. Por lo tanto, una vez que hemos pedido (porque el Padre dijo que si pedimos recibiremos) –una vez que hemos pedido y hemos recibido, la ley nos obliga a aplicar lo que hemos recibido, y luego debemos dar lo que hemos recibido.

Es mucho lo que he recibido durante el tiempo en que fui mentor en la Tierra, lo cual daré ahora por propio consenso a mis allegados a mi tierra y a mi pueblo. Pero la Tierra estará siempre junto a mi corazón.

Y ahora entramos en ese gran período de iniciación. Los cielos en la Tierra  llegarán a ser fantásticos. Mediante las muchas profecías que os han llegado de otras gentes que trabajan en todo el mundo, habéis logrado la comprensión de lo que va a tener lugar; y empero os digo en verdad que ninguna pluma ha registrado ni ninguna voz proferido lo que ha de llegar a ser una gran seál y manifestación en los cielos de la Tierra, porque los elementos mismos dominarán todo por un breve periodo. Se producirán grandes tempestades e inundaciones. Ya habéis oído decir que otrora llovió cuarenta días y noches. Esto nada es comparado con lo que lloverá. Tal vez llueva cuarenta meses. Toda la faz de la Tierra cambiará. Ya no se la reconocerá más.

Extrañas criaturas surgirán de las honduras de los océanos para asombro y sorpresa del hombre, criaturas mucho más grandes que los más grandes navíos oceánicos. Habrá plagas y hambrunas.

 Aparecerán bestias y criaturas desconocidas.

La Tierra está pronta a convertirse en “sol” –no como el Sol de nuestro Sistema- pero estará rodeada por una corona dorada. Está entrando en una velocidad más elevada de vibraciones. Se convertirá en “sol”; pero no es conocido en nuestro sistema de astronomía porque nunca fue examinado por vuestros astrónomos.

Iréis desde un mundo tridimensional a un mundo cuatridimensional. Ya nadie más podrá veros o ver vuestro mundo. Esto debe necesariamente tener lugar cuando pasaréis por el centro de la gran nube cósmica. Y entonces todas las profecías, tal como las inscribieron Joel y muchos otros, serán ciertas: cuando el Sol se vuelva de color rojo sangre y la Luna sea tan colorada como el rubí, y el día  ya no estará más y las tinieblas reinarán sobre la Tierra por un período de dos semanas. La confusión será muy grande. “Y el oxígeno disminuirá en la Tierra por un breve período, seguido por períodos de gran humedad, de candente calor y de zonas agostadas que alternarán con la gran humedad. Casi todo lo que existe sobre la fax de la Tierra será destruido.

¿Cuándo llegará ese tiempo?. Ya estamos en él. Cada día crece en intensidad. Gran parte de las naves que vuelan por los aires son derribadas. Todos los días nos enteramos de nuevos desastres. ¡Más huracanes! ¡Más inundaciones! ¡Los casquetes polares disminuyen todos los días! ¡El nivel de las aguas se eleva! ¡Los terremotos aumentan en intensidad!.

Los gobernantes del mundo son presas del pánico, pero no lo muestran exteriormente. Las bacterias benéficas de las cuales nuestra vida depende perecen rápidamente, de modo que nos veremos expuestos cada vez más a lo que es dañino para nuestra forma física.

Todo terminará en la Tierra dentro de dos años a contar desde este día –todo perecerá a no ser por el hecho de que algunos podrán elevar su vibración al nuevo nivel. Pero recordad, todo lo que decae y perece ante vuestros ojos se debe a una renovación total. Regocijáos al ver estas cosas, porque significa que vuestra salvación se acerca, y no vuestra sentencia.

Y por lo tanto podéis decir a vuestro prójimos que la catástrofe llegará, pero que es vuestra salvación. ¡Regocijáos! Porque el pasado se desvanece.

Si el hombre pudiera renunciar a lo antiguo, tendría entonces una vislumbre de un más glorioso nuevo.

 Aquellos que no pueden renunciar a lo viejo tendrán que volver a comenzar por el principio. Atrasarán el progreso de su alma varios millones de años, y otra vez tendrán que pasar por las diversas formas del hombre de las cavernas a lo largo de miles de años, aun millones, hasta que logren el desarrollo de esta misma etapa otra vez.

 Y nuevamente se les ofrecerá la posibilidad de aceptar lo nuevo, y si no pueden aceptarlo, retrocederán otra vez millones de años.

Esta no es una retrogresión como parecería. Es una retrogresión en lo físico, empero es una progresión desde el punto de vista del desenvolvimiento espiritual, porque en el reino del Padre no existe la retrogresión -–¡no una grandeza que se expande continuamente. ¡Para que así seamos merecedores de pasar por la gran iniciación! Pues, sea que un ser o un hombre o un espíritu o una entidad alma comande un planeta o un sistema solar o solamente su reducida familia, nunca sabe si será capaz de aguantar el “fuego”, la prueba de fuego de la gran iniciación.

Aplicad lo que habéis aprendido y dad alegremente lo que habéis recibido. A medida que viajáis y platicáis en los tiempos venideros que nos fueron destinados a cada uno de nosotros, no penséis en lo que llevaréis o en el dinero que tenéis en el bolsillo o en la ropa que os pondréis. No penséis en esas cosas porque el Padre os proveerá lo necesario. Aceptadlo y os será otorgado, porque habéis aceptado una prueba de confianza y una misión; y el Padre os proveerá de su abundante granero para que os sirváis bien.

Este es tiempo de dar y aplicar. Y es también lo que ahora haré. No es el toque de clarín o la orden que se da a un solo hombre, sino la orden del día al entrar en esta fase del Planeta Tierra, y por cierto en nuestro Sistema entero.

¡Trabajad, porque ha de venir pronto la noche en que ningún hombre podrá trabajar!. ¡Trabajad porque la noche se avecina!. Literal y figuradamente. El hombre pregunta: “No sabemos que cosa creer. Algunos dicen que la catástrofe ha de sobrevenirnos. Proclaman que el fin del mundo está aquí. Otros afirman, no temáis; mediante nuestro desarrollo científico –somos los dueños de la creación- podemos hacer esto o aquello”. El hombre está buscando. Su corazón está más hambriento que nunca porque siente las nuevas vibraciones.

¿No es cierto acaso que un hombre hambriento es aún más hambriento cuando huelo el olor del alimento?. Hasta Cristo fue tentado en el desierto cuando estaba ayunando, ¿no es más susceptible a los trozos de un sabroso alimento el hombre que está en ayunas?.

El hombre huele su alimento, estas vibraciones nuevas, y su hambre se hace más intensa. Ha aguzado su apetito por las cosas del Espíritu. Por lo tanto, cuando se siete lleno de confusión como se siente ahora, dice:

“¡Hermano: ¿dónde hallaré la copiosa comida que ha de darme más satisfacciones para el desarrollo de mi espíritu?”.

Habréis de contestarle:

“Si, quienes dicen que la catástrofe se acerca están en lo cierto; hablan de veras; pero la Tierra no terminará. Llegará a ser nueva, como está escrito. No dice que el mundo terminará. Dice que habrá un “nuevo cielo y una nueva tierra”, no una nueva Tierra debido a la destrucción de al antigua, sino una nueva Tierra –la vieja que se hará nueva.”

Así decidles las palabras con las cuales el Hermano Mayor desea alimentar a Su rebaño. Es la manera de ser el Padre. La catástrofe ha de venir para que el hombre aprenda la lección de la experiencia. Pero tan sólo lo grande y bello y bueno serán la herencia de la catástrofe. De ella surgirá la humanidad a semejanza del fénix en su gloria dorada.

Cuántas veces contemplamos la Tierra, sabiendo al contemplar cada pequeña y mísera creación y criatura, que aquí se yergue un dios si fuera capaz de comprenderlo y aplicarlo a su divinidad. Porque un verdadero dios no se sienta en un trono en la inactividad, mientras que las masas se presentan ante él en adoración. Esta no es divinidad como algunos de la Tierra suelen creer, sino que la divinidad es entronización, sí pero un dios de acción que penetra en el ser de cada criatura que ha creado; los llena de vida y majestad y grandeza.

Dios desea que el hombre (el hombre que El creó) gobierne Sus mundos celestiales. Desea que cada hombre se haga cargo de Sus mundos.

 Reconoced en cada uno de vuestros semejantes que pasa a vuestro lado en la rutina del día –reconoced en él a un dios en potencia. Porque algún día, cada cual, no importa si estén en institutos de corrección, o si han sido condenados a muerte sea en una cámara de gas o por la horca, algún día esta alma comandará un planeta, y luego un sistema y después una galaxia. Todos estamos en camino a este legado.

Y el toque de clarín es: “¡Venid a vuestra patria la Tierra!”, como he dicho, “¡Volved al vacío de vuestro ser!”.

Cuando cada hombre podrá sentir el amor y la amistad de otro hombre, entonces el león se acostará junto al cordero, como está escrito. Porque todos somos parte de una Mente Eterna y, para reintegrarnos a dicha Mentes, todos nosotros debemos unir nuestros espíritus. Que la rutina del día no os canse. Mantened siempre ante vuestros ojos la meta, no la meta eterna, porque no hay meta eterna, sino la meta del momento que, en un sentido, será una meta eterna. Mantenedla ante vosotros brillando siempre como un gran sol de oro. No apartéis el rostro de su irradiación y calor. Permaneced dentro de él. Dejad que os abrace en su calor. Id a donde el Padre os conduce.

 Haced lo que el Padre piensa, os conviene mejor.

Porque este es el momento en que habéis muerto incontables veces, por lo cual habéis sido crucificado, se que fuerais un hombre o uno que está en el trono. Aceptad ahora vuestra graduación y preparaos para la gran iniciación.

 

ARCANGEL MIGUEL

¡Ave! ¡Ave!. Comprended que nunca estáis solo, que sería imposible que estuvierais solo. Estáis atado para la eternidad a la hermandad de servicio.

Aquellos del Casco de Oro rodean la Tierra cada vez más estrechamente a medida que entramos en la gran iniciación. Nos sumergimos más profundamente en lo que ha de ser nuestra destrucción y empero será nuestra salvación, como la de Aquél que fue a la Cruz del dolor. Fue Su destrucción; y empero Su gloriosa Transfiguración.

Seamos merecedores de la Cruz.

 

JOSE DE ARIMATEA

Saludos a la luz de la Cruz. Este es tu hermano, José.

Agrego mis palabras a las de mi maestro Sanat Kumara, que ahora nos deja. Y sin embargo hemos conocido su espíritu y su sustancia. Por lo tanto nunca nos abandonará completamente.

Pero deseo deciros: El Grial, recordad El Grial. Está brillando y resplandeciendo y llamándonos como lo hacía hace muchos siglos cuando lo teníamos en las manos. Es el símbolo, el pequeño Cuenco de arcilla que simboliza a la Tierra, que pronto ha de ser llenado hasta rebosar; no con sangre, sino con el maná del Padre, el maná de la verdadera sabiduría y comprensión cósmicas.

Bienamados, recibid, aplicad y dad libremente. Y pronto hemos estar junto y presenciaremos el retorno del Grial a la Tierra en el firmamento. ¡Así sea!

 

ARCANGEL URIEL

 Antes que la memoria del hombre vuelva a repetir su relato, nosotros los seres a quienes el hombre mortal conoce con el nombre de arcángeles fuimos el único pensamiento viviente en cierta parte ilimitada del reino del Padre. Recorrió los caminos como las legiones de César, empero sin armas de piedra o de acero, sino con la Verdad a modo de espada de dos filos.

Tan sólo la Verdad puede existir en este vasto océano al que habríais de llamar gustosamente espacio. con todo, no es espacio. Es una criatura viviente, que respira, y de tal belleza y magnificencia que si un hombre mortal pudiera contemplarla dejaría de existir en forma y en pensamiento.

Hemos surgido de las emanaciones de la Deidad, porque así habríamos de conocer su sustancia y servicio. No venimos al son de trompetas porque en este vacío no tardarían en aparecer mundos y millones de formas creadas por el Padre. las llamadas huestes angélicas de los lejanos mundos, galaxias, sistemas y cielos, corrían hacia su consecución, interior y exteriormente, limpiando y purificando con oleadas de bruma violeta y nubes de púrpura.

Presenciamos una vez una gran bola de fuego en espiral que giraba en su órbita elíptica, y que vino a descansar finalmente en cierta posición más allá del orbe conocido como el Sol, porque era un intruso; éste era un mundo intruso que rodeaba el Sol, porque bajo la resplandeciente corona de ese mundo existía nuestro mundo, no mirando hacia el azul del cielo sino hacia el oro del Sol y el cegador fulgor del oro. Hay más realidad bajo la luz del Sol que en el azul del cielo en el cual existen los mundos planetarios y conocen sus movimientos.

Hemos conocido la vida en el Sol antes que viniesen los mundos. Luego la Tierra –uno de los más nuevos miembros del Sistema, el hijo que fue añadido, tal como Judas Iscariote fue añadido a los Doce- fue añadida como duodécimo planeta, el último de los mundos. No llegaron según posición que ocupan desde o hacia el Sol.

Y después de incontables edades contemplamos cómo esa roja bola de fuego se volvía negra a medida que la temperatura disminuía, y luego castaña, al sobrevenir las lluvias. Por último el planeta se tornó verde y dio nacimiento a todas las formas de carne, criaturas aladas; y las criaturas de las profundidades dieron a luz según su clase; y la Tierra estaba pronta para recibir la semilla del hombre -–el hombre-ángel. Hemos presenciado esta procesión por millones de años.

Y ahora, proveniente del pasado se oye el son de una trompeta de plata. Cuando nuestro Bienamado Maestro, que es el Señor en este Sistema Solar, vino a la Tierra, las huestes celestiales se regocijaron, tal como está escrito que se regocijaron la noche que Él llegó. Y arriba estaba la señal de la noche: la Estrella Blanca-Azul que vino y abrazó la Tierra en su esplendor y su amor desde la lejana hueste angélica.

¡Hombre de la Tierra! Hablas de las cosas del cielo, empero ni siquiera comprendes las cosas de la Tierra.

¡En verdad el cielo te rodea por todas partes! Te basta mirarlo desde tus rutinas diarias, desde tus malentendidos e indocilidades cotidianos, y tus apetitos y tu codicia para darte cuenta que el cielo te rodea por doquiera en su grandeza siempre en expansión.

Y ahora, al cabo de todo ese tiempo, después de millones de años de lluvias, al pensar en estas cosas, el tiempo que el hombre ha estado en la Tierra no es sino un instante. y nuevamente han de llegar las lluvias y purificar todo. Las lluvias de las cuales se escribió en verdad que será la “última lluvia” –pero primero vendrán los vientos. Retrocediendo en las etapas del planeta en su primera concepción de la materia primordial y cósmica, y cuando la Tierra haya cumplido su propósito, te digo en verdad que se desintegra en pensamiento. Retorna a los elementos de los cuales surgió. Y el hombre adelanta cada vez más en mayores lecciones de espíritu a medida que se conoce mejor.

El hombre contempla sus muchas penas y no comprende, sólo mediante el amor fue tocado el corazón de César y la impronta de la verdad dejó su marca en el corazón del hombre. A lo largo de las edades el amor realizó sus propios milagros, y el corazón hambriento de la humanidad ahora está mucho más abierto que antes.

Los hambrientos corazones del mundo claman por la verdad, porque carecen de todo lo demás. Se les impartió una estricta disciplina muchas religiones y ciencia materialista, pero el corazón humano no respondió a estas disciplinas. Y con esto aprendieron una gran lección, porque ahora saben que sólo las emanaciones de la Deidad podrán satisfacer su hambre, y buscan otra vez el sagrado maná del cielo. Digo en verdad que el maná ha de venir y será visto por todos los hombres.

En lo alto de los cielos abiertos la hueste acude ahora hacia ti. Se ha escrito en verdad de ellos; ni dormitan ni se duermen.

 “El cordón de su calzado no está roto; sus carros son rápidos como ráfagas; sus espadas afiladas para la cosecha; y las gentes rugen contra ellos como el rugido de muchos leones. Mira, las tinieblas y el dolor están sobre la tierra”.

Tantas veces un mortal se preocupa por las cosas del día a tal punto que todas sus energías son absorbidas y pierde su fuerza por la futilidad de cada día y de sus muchas encrucijadas. Captemos al menos unos pocos instantes de cada día y veamos la visión que pronto dejará el reino de las visiones y fantasías y el reino de la ilusión, y bajará y morará entre nosotros; y será una realidad y podremos sentir su gran sustancia.

¿Pues no hemos servido acaso incontables milenios en muchas tierras, bajo muchos nombres, bajo muchas razas?. Hemos probado los frutos de muchos pueblos de toda carne.

¡Ojalá recordáramos todas las vidas que hemos vivido!. Si supiéramos contar y recordar cada mano que se ha posado en amor sobre nuestra afiebrada frente, cada vigoroso brazo de un joven que nos ha soportado en nuestra miseria y en nuestros dolores, la palabra bondadosa de nuestro amante prójimo o de su mujer.

Recordemos el amor que hemos conocido a lo largo de incontables vidas. Estas cosan son indelebles. Todas esas cosas existen aún en el tiempo. Todas estas cosas siguen existiendo en el tiempo, porque el amor se perpetúa y nunca muere. Sólo el odio se expande en furia en un indominable torbellino.

Queridos míos, en este momento os estamos enviando el rayo y frecuencia de nuestro bienamado Maestro Instructor, Olvidad lo que os rodea. Perdeos. Dejad que vuestra mente flote en el vacío como si estuvierais en la mano del Creador.

Digo que Cristo nunca estuvo tan próximo a Sus seguidores. Sus sirvientes aquellos que están abajo y por debajo. ¿Podéis, con limitada mortalidad, tratar de reconstruir el cuadro desde el comienzo, desde el momento de vuestra llegada a la Tierra hasta ahora, o vislumbrarla como un gran cuadro y servicio?. Prestad tranquilamente atención a la serena vocecita.

Es mi privilegio traeros aquellas palabras de Él. Escuchad mi voz en la dulzura del sueño al abrirse camino hacia vos como la blanca paloma de la Redención. ¡Escuchad! ¡Estad atentos y esperad!. Porque el reino del cual hemos hablado llega ahora a la escena de la Tierra. En verdad los hombres han dicho, desde que hemos predicado y oficiado, el reino está próximo. Bienamados, el reino está aquí ahora.

 Seamos ahora una parte viviente de su ser.

 

ARCANGEL MIGUEL

¡Ave sheoi! Si pudierais conocer la gloria que excede la Luz creativa y los cielos que se regocijan. Pues, mientras aquellos del Casco de Oro giran una y otra vez en torno de la Tierra, sabemos que éste es el tiempo que para el hombre, sumido en su contemplación de la noche estrellada que se despliega sobre las abruptas montañas, llegará el día del gran conocimiento para cada corazón.

El Día de la Gran Revelación que fue profetizado es ahora inminente en vuestro asuntos. Es preciso que os ataviéis con armadura, como os han enseñado en todo tiempo. No temáis el brillo de la armadura porque es vuestro pasaporte para realidades más elevadas.

Es vuestro rasgo distintivo; es vuestro broquel de las edades. Sólo por su fulgor el hombre os conocerá.

Pasad más tiempo escuchando las palabras de vuestro Padre Divino: se ha de hablar en plural y decir, “Estos son mis hijos bienamados en quienes me complazco”. Los Veinticuatro Mayores están sentados en torno del Trono y esperan recibiros.

Llegáis a una época en que es de vasta importancia hablar francamente para que así muchas almas puedan elevarse a su etapa final de desarrollo.

 Muy pronto todos los secretos serán revelados a la luz del nuevo día en que ya nada podrá estar oculto, nada que es oscuro dejará de estar expuesto a la Luz. Algunos se marchitarán y decaerán; otros surgirán en respuesta a la nueva energía. Todo será expuesto en su verdadera forma y estado.

No puedo hablar por mucho tiempo porque mi luz disminuye. El rayo que extendí hasta vosotros ahora retorna a su fuente. Pero no hablemos en enigmas, ni tampoco lo hagamos en bello lenguaje con el mero fin de pronunciar un bonito discurso. Hay significado en esto, Marcadlo bien. Que todos  vuestros servicios sean solamente para este menester.

El hombre ha llegado ahora a la cúspide de su creación y perfección en la Tierra. Ha servido su inmemorial propósito, y ahora está en la cumbre de una montaña. ¡El hombre en la Tierra está entronizado como un dios y ni siquiera se da cuenta de su deidad!.

Oid las legiones que avanzan y avanzan, pero no las del Dragón Negro, ni las de las hordas negras del espacio.

 Oid las Legiones de la Luz que penetran en vuestro conocimiento.

Se producirá la luz cegadora del rayo y el estallido del trueno. El hombre estará desnudo ante su Creador y el hombre conocerá, porque toda la historia sólo fue vivida y escrita para que el hombre pudiera conocer. El hombre ha subido a las alturas y descendido a las profundidades de su experiencia en la Tierra para lograr la divinidad del saber.

Y del retumbar y polvo del pasado oirá su propia voz.

En algún día cercano, después del Día de la Gran Revelación, una multitud presenciará y oirá la voz que les habla, la voz que se hincha como mil voces de ángeles, empero aquella que dice: “¡Ven a tu patria, Tierra! ¡Ven a tu patria! ¡Ven a tu patria!.

 

ARCANGEL RAFAEL

Rama Eloi, Eloi Rama.

Recordad, a medida que las nuevas vibraciones penetren como una oleada de Verdad espiritual –y cuando digo oleada es que quiero dar sentido literal y figurado de dicho término- que se ha de manifestar en todos los planos: físico, mental y espiritual –recordad que los grandes vientos del Creador os abrazan; el pasto anhela jugar con vuestros pies, los vientos con vuestro pelo. Con ello quiero decir que estaréis de pie sin vergüenza alguna como la llama ante el altar que es Él quien es vuestra Vida.

El libro de Oro está ahora abierto, el sello roto, que nunca será puesto de nuevo; y en el Libro de Oro sólo unos pocos nombres están escritos.

 La Tierra es la Estrella Rojo Oscuro de la Creación.

¡No os imagináis lo que se verá en los cielos! ¡Grandes manifestaciones espirituales! ¡El mundo entero estará de rodillas!. Las rocas se derrumbarán sobre aquellos que buscan refugio –aquellos que buscaron la vida de su hermano- para escapar al siempre vigilante ejército de la horda de oro, la horda de los carros dorados y de las alas de oro. Agrego la espada de oro de doble filo, que es la Espada de la Verdad que emana de la boca del Padre. ¡No escatimará su juicio!.

 

ARCANGEL MIGUEL

De esta esfera de vida emana ahora una bruma dorada que ha de encerrar a vuestro mundo aunque durante incontables millones de años estuvo bañado en la irradiación dorada que surgía de dicha esfera y le daba calor y luz que simbolizan el Amor Divino y la Sabiduría Divina del Padre –calor y luz para calentar el ser físico del hombre y otorgarle la llama de la Vida espiritual. Porque es la afinidad entre esta esfera y la vuestra lo que crea la vida y hace posible vuestra búsqueda de la Verdad.

Se reúnen ahora en esa esfera Aquellos del Casco de Oro que están avanzando hacia vuestro mundo: de todo el espacio la alianza de nuestro Padre Infinito, la alianza del arco en el cielo.

Pronto habrá un arco que nunca fue visto antes en el cielo de la Tierra, un arco de magnífico color, del cuan emanarán sones musicales que llegarán al oído de todos los hombres, y ellos sabrán que es un llamamiento; sabrán que es amor; sabrán que es un deber.

De este arco de belleza, este arco de deber reclama lo que es suyo, aparecerá primero una gran irradiación violeta que cubrirá el mundo entero: Aquellos del Casco de Oro de nuestra esfera que nunca antes se acercaron tanto a la Tierra. Sólo en épocas pasadas aparecieron en la Tierra en unos pocos casos en diligencias especiales encomendadas por el Padre Infinito. Y se les confirió el título de Arcángeles, los mensajeros espirituales que estaban por encima de los ángeles o de los mensajeros, los mentores de los mensajeros.

Acuden ahora a la reunión final de los carros de oro cuando éstos se congreguen para vencer los últimos restos de las tinieblas de la Tierra; porque se manifestará sobre el mundo entero un fulgor dorado y, cuando se levante, aquéllos que quedarán conocerán en verdad que ellos son los guardianes de su hermano.

Esta es nuestra parte de la misión, porque no pasará mucho tiempo sin que esta esfera ya no sirva más.

Y esto es siempre el trabajo de aquellos que viven en el centro mismo del sistema solar y bajo la dorada corona de luz. El hombre siempre ha buscado con empeño ese gran orbe, y es justo que así sea.

¡Hombre de la Tierra! Despierta a estos nuevos acordes que no son acordes perdidos. ¡En verdad, nunca se perdieron! Siempre permanecieron –el laúd de cinco cuerdas que el hombre de la Tierra ha de tañer y cuya música empero no comprende.

Ahora hay una nueva cuerda, una nota que es real –no extraña- sino llena de celo por los hombres de la Tierra que se aplicarían plumas y cera para desarrollar alas que les permitiesen volar hasta el gran Cuerpo Solar, porque en la leyenda del joven que quería volar al Sol –y empero sus alas se derritieron- en verdad el hombre deseaba volar hacia ese gran cuerpo que le dio la vida, porque creía que al esta encerrado dentro de él se hallaría a sí mismo y al eterno misterio de los misterios. Porque los antiguos pueblos de nuestro mundo no creían que ese cuerpo era uno de grandes llamas y calor; comprendían su verdadero significado como centro y vida de este sistema.

Ahora este cuerpo tiene mucha edad, como suelen envejecer los cuerpos celestes. Hace quince mil millones de años que existe. Ahora ha de morir, anunciando su fin a los confines del Universo como una gran estrella que estalla. Pero el fin es un comienzo, porque nos ha servido bien y progresamos: la Humanidad de este Sistema está en marcha hacia otras partes del reino del Padre.

Empero este orbe no terminará mientras el Milenio no haya pasado, cuando otra vez se desencadenen las fuerzas de las tinieblas. Entonces llegará el fin y este Sistema se desintegrará en pensamiento. Porque es sólo el pensamiento –ya que todos los cuerpos celestes, sea estrella o mundo, son sólo las formas en las cuales se forman las Palabras del Padre. Son sus Palabras las que fueron dichas en el principio que se la Luz y se la sustancia. Son Sus Palabras, y algunas se desintegrarán en pensamiento –aquellas que en el principio sólo eran pensamiento.

Algún día en un futuro no distante, veréis ante vuestros ojos una dilatada llanura de púrpura, una luz dorada que os atrae por su calor y ardor. ¡Imaginad lo que espera a quienes en la Tierra han probado ser Sus hijos! No han de carecer de Verdad. Por muchos siglos nuestro Padre ha oído las palabras de los sinceros en la Tierra: “Padre nuestro, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Esta plegaria será ahora contestada.

Ha de ser en la Tierra como en el cielo. El hombre ya no tendrá necesidad de cosa alguna. Ocupará pronto su lugar de verdadero hijo de Dios, ¿acaso no dijo el Maestro, Jesús el Cristo: “¿No sabéis que sois dioses?”.

Sabedlo y aceptad el cetro y el orbe de vuestra divinidad, no es que os exaltaréis por encima de vuestro prójimos, sino que aceptáis el don que el Padre siempre tuvo a la disposición de Sus hijos que sólo deseaban ver la Luz.

Y, pondréis el pie en planicies de increíble grandeza –vos y los otros de la Tierra que son la cosecha que los ángeles han de venir a levantar. La cosecha será levantada con ternura y atarán los haces con los cuales formarán los almiares que esperan en los campos una luz apropiada que tenga afinidad con su propia luz. Y luego han de desaparecer de la Tierra. En un abrir y cerrar de ojos ya no estarán más.

 Vendrán en un gran anfiteatro natural mientras todos los ángeles, tal como está escrito en las Escrituras Santas –las Escrituras Santas que fueron escritas bajo el mando y la autoridad de la Luz de esta esfera- cantarán ante Su Trono. En verdad está escrito y ha de cumplirse.

Y cuando tenga lugar el canto, el canto que nunca fue oído en la Tierra, porque en él se mezclan las voces de las almas de todos aquellos que participaron en su hermandad. Los animales y las aves participan en este cantar vibracional de las esferas. Y veréis ante vuestros ojos una fantasía de belleza y color y sonido y armonía que juntos se mezclan en la adoración a la Luz que es yo soy.

Y veréis cómo ante vosotros se abren bellas flores y árboles y viñas, y se mecen de un lado para el otro en respuesta a vuestro canto, y abren sus pétalos y rostros, extendiéndose hacia lo alto, mirando hacia el Sol. Toda la Creación del Padre ha de responder al unísono porque, tal como lo vemos de esta esfera, no sois ni países ni naciones, ni individuos ni animales, ni esclavos ni libres, sois un solo ser, el ser que es la Tierra. Sois UN SOLO HOMBRE, un hombre con muchas heridas, quien pronto ha de estar libre y aliviado de sus heridas.

Aunque os dediquéis a vuestras actividades mundanas cotidianas, buscad la parte más honda de vuestro corazón. entended con alegría que este es el tiempo que esperabais. Haced conocer a vuestros compañeros que el Maestro no ha de tardar en poner otra vez los pies en la Tierra. Este es el momento en que todos los hombres han de regocijarse. ¡Las campanas del cielo repican! ¡Se oyen los sones de las trompetas!.

 

ARCANGEL GABRIEL

No quieren decir lo que está escrito. “Padre, Padre, ¿por qué me has desamparado?” ¿Por qué habría el Maestro, que hacía constantemente promesas solemnes a Atón –el Dios Único- por qué habría El en su desesperación de dudar finalmente del Padre y decir, “¿Por qué me has desamparado?”. Estas son palabras de cobardes, de quienes no han cumplido su misión, no las palabras del Cristo. Estas palabras fueron mal interpretadas, porque no existen en el lenguaje arameo de aquella época. Fueron dichas en la más antigua Lengua Solar o Lengua Madre a la que, desde luego, recurriría el Maestro en aquel momento. Las palabras no son ‘sabactani’; están escritas con ‘z’ –‘zbactani’, z-b-a-c-t-a-n-i. ‘Eli, Eli, lama zbactani’, lo cual significa: “Aquellos que me difaman mantendrán abiertas mis heridas”. –‘aquellos que me difaman mantendrán abiertas mis heridas’. ‘Eli, Eli, zbactani’. “Padre, Padre, a ti encomiendo mi espíritu; es el fin”. Las grandes máquinas de guerra del mundo se están amontonando.

En la Tierra Santa vemos el principio del fin para la Tierra. Otra vez Egipto e Israel. ¿No es acaso significativo?. Y seguirá creciendo y creciendo. La mayor batalla que haya tenido lugar en la Tierra se entablará ahora, no sólo entre aquellos que luchan contra sus compañeros, sino también entre los elementos. La Tierra misma será un campo de batalla. las fuerzas de la Naturaleza se desencadenarán debido al pensar y al hacer equivocados del hombre, por haber adorado en palabras y no en hechos y no haber servido a su Maestro.

Que gran tiempo fue aquel en que los heraldos del cielo proclamaron el anuncio de que esa noche habrá “Paz en la Tierra” para El –El que fue Buda. Fue la Luz de Asia; la Luz del Mundo que se manifestó en el humilde ambiente de esa noche.

Era yo Gabriel del Sol, como mis Hermanos, pero desde aquella época he sido Gabriel de la Nave Estelar hasta que el trabajo esté completado.

Los ejércitos se detendrán debido a un gran cataclismo natural. Las armas se derretirán en las manos de los combatientes. Finalmente se darán cuenta que la Tierra ha llegado a un lugar donde las vibraciones ya no toleran más un acto de muerte desenfrenada por parte de sus habitantes. Por siglos el hombre ha derramado sangre sobre la Tierra una y otra vez. No ha pasado un día sin que la sangre del hombre fuera derramada sobre la Tierra. Ahora la vibración se niega a matar.

No será un acto del Padre, ni tampoco un acto de un armamento militar superior. Será el propio pensar del hombre que rebota sobre él. Por su pensar durante muchos miles de años se creó la vibración. Finalmente, en la gran guerra en cuyo curso el hombre levanta el arma contra su prójimo, ésta no podrá funcionar en la nueva vibración. Todo lo que provoca destrucción se derretirá.

Si un hombre profiere una palabra destructiva, se desintegrará. Todo lo negativo se desvanecerá.

Todos los gobiernos y autoridades han de caer, como está escrito antes que Él retorne. No predicamos la sedición; ni la tiranía ni los actos de los traidores. ¡Predicamos a Jesús el Cristo!

¿Cómo puede proclamar esta nación de los Estados Unidos de América o cualquier otra nación de la Tierra que sigue al Maestro si está construyendo fuerzas de destrucción cada vez mayores, maneras más perfeccionadas de matar al prójimo?

 Vuestros dirigentes proclaman como una verdad que cuanto más poder tengan, gozarán de más paz. No se conquista la paz colocando el cañón de un revólver en la espalda de un hombre.

Qué clase de paz es ésta sino la paz de los idiotas y los insensatos y de los que están al servicio de Satanás.

Cuando el Maestro era Buda profirió la gran verdad: “¿Cómo y cuándo podrá cesar el odio si se lo enfrenta con más odio?.

¡Vuestro país no es cristiano! No sigue al Maestro Jesús. Si lo fuera abandonaría las armas y destruiría todas sus armas atómicas. No tendría ni armas destructivas ni armas protectoras. Sólo confiaría en Él para ser protegido. Él es la única protección. Por lo tanto, este país que se preparó para dirigir el mundo, debe caer ahora con este mundo, tal como fue escrito.

¡Caerán total y completamente sobre la faz de la Tierra todas las naciones! Y entonces el nuevo gobierno, con Cristo como Rey y la casa de David reinará nuevamente supremo.

  Esas cosas tendrán lugar, esos portentos y signos, cuyo igual nunca vio el mundo antes. ¡Los mares se levantarán furiosos!. Los monstruos de otra edad vagarán por la tierra. las grandes criaturas que vivieron otrora, pesando muchas, muchas toneladas, andarán otra vez por las calles.

Aparecerá el hambre. Gran pestilencia de langostas. Los mares devolverán monstruos que la Tierra creía que habían muerto desde hace mucho tiempo y se arrastrarán por las costas.

Y todas estas cosas sucederán pronto; pero ¿acaso no estamos preparados?. No nos hemos acaso preparado para ese tiempo sabiendo que de él surgirá el mayor bien para todos los hombres que pueblan la Tierra a medida que progresen en una grandeza que se expande cada vez más, hasta que lleguen al corazón de Dios. Y cuando lleguen al corazón de Dios, habrá otros corazones hacia los cuales ascender. En verdad se dijo, “Quo vadis Dimine?” –‘¿a dónde vas Señor?’ Siempre diremos, ¡¿Adonde vas Señor?” mientras Él recibe cada promesa en su progreso. Y cuando lleguemos a ser señores y dioses, y hasta rectores del universo, El seguirá siendo el Señor y nosotros seremos llamados Sus amigos.

Hablo ahora del gobierno mundial, con vuestro permiso. Atlantis tendrá nuevamente un Poseid, y Lemuria un Zorai. Los incas tendrán su Inca, y Egipto un Faraón. En Egipto, uno de los grandes centros del gobierno mundial, al iniciar un nuevo Faraón una nueva dinastía, será conocida en los milenios por venir por los historiadores como la dinastía Dorada. Las siete grandes colonias de la Madre patria van a retornar, como también la Madre patria. La Hermandad del Lago Titicaca devolverá al gran Disco solar de Oro al Templo del Sol.

El nuevo gobierno del mundo se basará en el antiguo gobierno del Sol, al que los científicos modernos no comprenden. No era la adoración del Sol mismo. Era la forma más pura: la adoración de Atón –la expiación que el Maestro creó dando la Sangre que manó de Su costado en el Gólgota. Estableció la vibración en la Tierra que había hecho para siempre el rayo eterno de la Tierra al Padre, un rayo que no tiene fin. Este era el propósito y el significado de Su muerte en el Calvario.

¿Habría el Gran Creador enviado a Su hijo a la muerte de desesperación y fracaso en la Cruz? Implica ello que el Creador admitía la derrota. ¡El no comete errores!. Nosotros cometemos los errores. ¡Jesús vino a la Tierra para vivir, no para morir!. Decidlo en vuestras iglesias. Dicen, “Jesús vino para morir de modo que todos los hombres pudieran ser salvados por el derramamiento de Su sangre.” No vino para morir. Si hubiera venido para morir ¿por qué habría de enviarlo en primer lugar el Padre? Arguyen en sus fundamentales y estrechas enseñanzas que Jesús vino a enseñar a los hombres, pero rechazaron la verdad. Por lo tanto Dios, Su Padre, no tenía otra alternativa que la de poner a Su Hijo en la Cruz, para que por medio del derramamiento de Su preciosa sangre todos los hombres pudieran ser salvados y lograr para ellos mismos una perpetua y eterna en el paraíso. ¡Estas son las palabras de Amón!. No es la enseñanza de nuestro celestial Padre.

Jesús no vino fundamentalmente para morir. El no es el Cristo muerto. Todo su evangelio se basa en el hecho que Jesús murió para ellos. El vivió para ellos, queridos míos; ¡El no murió para ellos!. Debemos seguir Sus enseñanzas, Sus palabras, Su vida. En cambio estamos viviendo en la sombra de Su muerte. Ellos no viven Sus enseñanzas, y empero se llaman naciones cristianas.

 No son cristianas. Siguen al Tenebroso.

Sus fábricas de municiones, sus cámaras secretas llenas de humo no son las cámaras en las que entraría el Cristo.

Por eso esa farsa, las Naciones Unidas, caerán. Por fuera es la piel de cordero, pero dentro es una bestia rapaz.

No se basa por cierto en la vida del Maestro. Si pudieran olvidar su muerte u cómo les aseguró un fácil camino al cielo, podrían resolver la situación del mundo.

Pero se les ofreció una oportunidad. Ahora es demasiado tarde. Ya la hoz se echaba al campo y se puso fuego al altar que ha de determinar lo que paja y lo que es gema pura. El rastrojo será quemado; sólo las gemas permanecerán.

En los próximos decenios la Tierra estará inmersa en un caos de la peor especie. Cambiará de eje, no una vez, sino tres veces. ¡Dante en su Infierno no hubiera podido pintar peor tragedia! No soy un profeta de la lobreguez; soy un profeta de los hechos.

Porque es trágico, si, pero es más trágico verlo proseguir. Cuanto más pronto sea eliminado, más pronto se establecerán las nuevas vibraciones y será mejor para todos los hombres.

 Hasta aquellos que han de perecer serán puestos en libertad para progresar y aprender donde han de aprender. La ley dice que no hay retrogresión, sólo progreso. En este momento hay en la Tierra sólo unos pocos hombres que puedan progresar en este ambiente. Todos los demás han de desaparecer de una manera u otra.

En este momento un cometa se dirige hacia la Tierra que es once veces mayor que ella. Proviene de la región de Vega. Se predice en el Libro de Juan que una gran piedra caerá sobre la Tierra cuando ésta atraviese la cola de ese cometa.

El gobierno de la Tierra, el centro mismo y su cuartel general, no estarán en la Tierra cuando ésta atraviese la cola de ese cometa.

El gobierno de la Tierra, el centro mismo y su cuartel general, no estarán en la Tierra. Habrá doce que se sentarán como representantes en el concilio de la Tierra y que gobiernan como Faraón, Inca, Zorai y Poseid, y los otros. Pero Aquel que gobierna la Tierra como Su escabel ya no estará en la Tierra. Y no hablo en enigmas, aunque es sabido que Gabriel suele hablar en enigmas. Es sólo un enigma para los de poco entendimiento. Pero el verdadero gobierno de la Tierra estará en otra Estrella, no en una estrella a millones de kilómetros de distancia, sino una que conviene a la Tierra y está vinculada con ella, y será conocida como Zabeka Musor, la Escuela de Vida.

 

ARCANGEL MIGUEL

Si lo deseáis regresaremos por un instante a una remota época de la antigüedad, mucho más antigua de lo que se puede comprender en términos de años terrestres, e imaginaos una gran masa, de llamas azul-violaceas que giran en espiral elevándose cada vez más y llevando al hombre a una grandeza siempre en expansión en el Universo de nuestro Padre.

Recuerden lo que dijo Jesús: “No conozco otro Gran Espíritu superior al Padre. Es el Antiguo de los Días. Sé, bienamados, que nada hay superior a Él, empero sé que hay otros superiores a Él. Creo que existen.

¿Qué es esa jerarquía de Dioses, de Creadores, en el Omniverso? Deseo hacer hincapié en esta cuestión para que podáis comprender la terminología. Es cierto, tal como algunos de vosotros han sugerido, dios Padre es el Padre a quien se refiere Jesús. Es un Dios-Creador, el Dios-Creador de toda la antigua mitología y leyendas. El es el Dios –Dios Padre- Pensamiento Encarnado en la Estrella Sol Sirio. Pero hay Dioses superiores a Él magnificencia que están más allá de toda comprensión.

Hay mundos en el espacio donde el hombre no es sino colores y matices siempre cambiantes, mundos de fantástica iridiscencia y fulgurante belleza, en los que una forma se mezcla con otra, siempre una, siempre cambiante. Hay mundos donde el hombre se convierte en un tono, el tintineo de una campana, mundos que ni siquiera alcanzamos a comprender, que harían que Dios Padre -–pensamiento Encarnado en Sirio- aparezca como un grano de arena en una costa solitaria.

Sin embargo, por encima de todo esto el Omniverso mismo es el TODO EL UNO PERFECTO, el PADRE INFINITO, el TODO CREADOR, el UNO QUE SE CREO A SI MISMO,  y LO llamamos simplemente en nuestro Orden SEMPITERNIDAD.

¿Qué es aquello que está tras el plan que ahora se desenvuelve en la Tierra? Hay un plan mayor más allá; aun fuera de la migración que partió del Sistema Solar, tal como la realizamos antes, y la respuesta es que nos llaman de las honduras de la noche en el espacio para servir a quienes claman por nosotros.

¿Cuál es el propósito de la escuela de la Tierra? ¿Qué significado tienen todas las lágrimas, los dolores, la muerte, la miseria, la angustia? Para el desarrollo personal, si, pero ¿para que otra cosa? ¿Cuál es el plan más grande? ¿Tan sólo para que un mundo se convierta en cenizas a causa de una guerra atómica? ¡No!. La lección que es preciso aprender es que el Espíritu puede llegar a conocerse a si mismo, que el hombre puede liberarse de la plaga del gran adulterio.

Un día en vuestra Tierra se verá un cegador relámpago. Todo lo viejo perecerá, quemado como paja en el altar de la verdad. Sólo permanecerán las ‘gemas’, las ‘gemas’ que pueden soportar la Llama Eterna.

La Tierra es una escuela para los dioses. El hombre –la pequeña Cosecha del hombre sobre la Tierra- el hombre que ha perdido los vestigios de lo humano –éstos son los que están hoy en la Tierra. Está escrito, no que la Cosecha sea grande; ¿acaso lo es? Si, está escrito así: y los labradores escasos.

 La Cosecha es grande según el número de labradores; pero del total de la población de la Tierra, la Cosecha es flaca.

Se necesitan millones de años desde que el hombre ha estado en la Tierra para que se pudiera producir la evolución de esa pequeña y concentrada gota de vida en el crisol del tiempo.

La Tierra es una escuela para la divinidad –no lo es Marte, ni Venus, ni Júpiter, ni el magnífico Saturno, ni el espiritual Neptuno, ni Plutón ni Mercurio, ni siquiera el Sol y sus muchos cuerpos. El loto surge del limo de la tierra. Y ahora tenemos un único pimpollo. El Padre baja su mirada desde el azul del cielo y el oro del Sol y contempla cómo un puro y único loto abre sus pétalos sobre el limo, y no tardará Él en inclinarse y arrancarlo para llevarlo nuevamente a su patria.

Por lo tanto vos y nuestros compañeros estáis condicionados por doquiera para la Gran Transmutación. Y luego marcharemos hacia otros universos y mundos que claman por nuestra ayuda. Cuando el hombre cumpla su día de graduación y logre la divinidad, el trabajo empieza. ¡Por incontables millones de años el hombre se ha elevado desde el animal para convertirse otra vez en ángel! ¡Pensad en las vidas y las intrigas, las batallas, los amores que tuvieron que desaparecer para producir una gota del elixir eterno!

Perdámonos en ese ejército siempre creciente, en esa cosa viviente que ha de ser una alborada cuyo brillo extenderá un fulgor dorado sobre toda la Tierra.

Aquellos que corren a las rocas no hallarán abrigo. Ningún refugio a prueba de bombas dará adecuada seguridad. Ninguna caverna es bastante profunda, ninguna montaña es bastante alta, porque este es el día de la Gran Transmutación en que todos los elementos serán modificados. No sólo os preparan para otras atmósferas, sino que ahora las dimensiones cambian.

 Estáis abandonando el mundo, el reino de la tercera dimensión. Estáis entrando en la dimensión de la comprensión. Aceptad lo que el Padre os ha preparado.

Lo físico, tal como está desarrollado, sólo ha de servir por breve tiempo. El trabajo es una de estas cosas, pues, aunque no lo sepáis, estáis en este momento ante el Trono de Dios Padre.

Algún día rememoraremos nuestro Sistema Solar y lo veremos estallar  como una estrella en el más alejado rincón del reino del Padre, porque una vez que haya cumplido su propósito se desintegrará en pensamiento.

En verdad somos un ejército. Hay rincones en el Omniverso donde no hay luz, sólo las tinieblas, y hasta un ejército suele mostrarse como el insignificante puntito de luz de una candela. Pero es preciso recordar que, no importa cuán densas sean las tinieblas, no importa cuán vasta sea la noche, la pequeñísima llama de una candela mantiene a raya la tenebrosa oscuridad. En su insignificancia es invencible porque es luz.

Luego, como la diminuta llama de una candela, surgiremos en una región que nunca había conocido antes la luz y traeremos la luz, tal como lo habían hecho los trabajadores del antiguo Egipto a través de Akhenatón.

Las gentes nunca lo habían visto antes. Algunos quedaron ciegos, porque era demasiado brillante. No pudieron comprenderlo, como ocurre hoy, por causa de la luz cegadora. Era una cosa a la que había que evitar, que temer. Y muchos se refugiaron en el amparo de la oscuridad.

¿Tiene el hombre la oscuridad? Decimos, no; ¡esto no es cierto!. el hombre teme la luz. desea nuevamente estar en la oscuridad del útero donde no hay luz, porque sólo allí se siente seguro, siente la calidez y la vida. Se necesita coraje para salir a la luz –para no quedarse en las tinieblas-.

 

ARCANGEL GABRIEL

Se produjo la confusión en la mente del Planeta Tierra. Aunque las gentes de la Tierra dicen que Marte es el dios de la guerra, Saturno el de la lobreguez, Neptuno el dios del misterio, Plutón el dios de Hades, ¡no! –estos son los atributos de la Estrella Roja; de la Tierra: ¡lobreguez, desesperación, guerra, muerte!. Este planeta estuvo en las garras y está en las garras de las hordas negras, de una galaxia distante conocida en el mundo oriental con el nombre de orden de los Dragones Negros, encarnados ahora en la Tierra en el comunismo y en todos los movimientos totalitarios. Se sientan en los tronos de la Tierra. En verdad os digo, se sientan en todos los tronos de la Tierra.

Esto lo supo esa noche una mujer en Belén . Sabía que los trabajadores que habrían de realizar la tarea para la cual habían sido llamados ya estaban en la Tierra –los Avatares Menores que vinieron para realizar ese trabajo, no meramente en aquella época, sino que habían venido antes durante incontables milenios. Estaban al servicio de este Maestro, ya fuera El Buda, Zoroastro, Melquizedec, Shem y otros. Pero sabía que su deber se cumpliría por la primera y última encarnación sobre la Estrella Roja cuando El vendría otra vez para el día, el día de Miguel de la Gran Transmutación.

Las horas negras están sufriendo ahora la agonía de muerte del Dragón, y en la agonía de muerte de una bestia muchos son los que han de perecer; pero finalmente, la bestia es derrotada. ¡Los mártires de Dios se regocijarán!.

Jesús dijo: “¡Mirad lo que han hecho al Maestro!. Si es así, ¿qué harán a los sirvientes?”. Vuestro corazón y alma, vuestro trabajo y mano han de tocar la frente de aquellos que miran constantemente hacia lo alto, buscando la nube que ha de venir. Vuestra presencia les tranquilizará el alma; llegará el día en que andaréis junto a ellos regocijándoos y cantando, como está en verdad escrito: “Los campos y todos los árboles batirán palmas con alegría”, porque salimos en paz tomados de la mano y nos reunimos en el lugar donde se reúnen las águilas y descubrimos nuevamente que estamos en Su mano.

Si el hombre en la Tierra pudiera tan sólo comprender que cada y toda alma es preciosa a su vista, por más degradada que se. Todos se levantarán con el tiempo al sonido del llamado y se pondrán en marcha como un solo hombre. El hombre está destinado a ser puesto en el trono del Omniverso para vigilar todas las estrellas, planetas, soles, mundos, que son sus pensamientos en acción.

Nada hay al final. Tan sólo hay el vivir –pero primero el servir.

 

HERMANO FELIPE

Lo que ahora estáis haciendo es prepararos para lo que ha de seguir a la catástrofe. Ya es demasiado tarde para prepararse para la catástrofe o para el tiempo que la precederá inmediatamente. Muchos creen que los Visitantes del Espacio vendrán y proveerán a todo. Os puedo asegurar que no lo harán. Sólo la presenciarán.

La vida se llevará según los medios y los modos convencionales de la Tierra. Esto será tan sólo por un periodo muy breve, y en rápido orden surgirá una gran civilización utópica sobre la Tierra a la manera de un fénix.

Pero hemos visto que todavía muchos no están prontos. No pueden renunciar a las comodidades y otras cosas a las cuales están acostumbrados y, sin embargo, en cuanto empiecen las catástrofes esos lujos y comodidades ya no tendrán fin alguno. ¿Cómo podrán lavar su ropa en máquinas careciendo de electricidad? ¿Cómo llevar a cabo las tareas del hogar? ¿Tendrán que ir a los fondos de su casa y asar la carne de un modo primitivo. La cocina eléctrica ya no funcionará más. No podrán encenderla. El gas tampoco funcionará.

 Tendrán que abandonar sus casas para poder vivir: retornarán a las cuevas. El hombre en la Tierra no ha de retornar al salvajismo como lo hizo en el pasado. Este es uno de los grandes fines de la llegada de las Gentes del Espacio –el de evitar esta catástrofe- porque el Remanente, a menos que no se lo ayude, regresará a las cavernas. No tienen otra elección.

Y muchos morirán porque carecerán de la habilidad para fabricar armas para asegurarse el alimento y otras necesidades como lo hicieron sus antepasados. No estarán adaptados físicamente ni tendrán la fuerza ni el aguante para vivir.

Os puedo decir sin pesimismo alguno que los próximos setenta años serán así. La Nueva Edad no aparecerá de súbito con ciudades de cristal que se extiendan a todo lo largo y lo ancho de la Tierra. No puede sobrevivir en un segundo. Serán unos setenta años de arduo trabajo para reconstruir una tierra totalmente destruida y convertirla en una Nueva Edad después de la próxima llegada de Jesús. No agitará una varita mágica ni todos seguirán las ovejas que pacen en las pasturas llevados de la mano por el Maestro que los conduce a los campos utópicos. No ocurrirá así. Habrá trabajo y más trabajo para desarrollar el nuevo mundo.

Luego, más o menos en el mismo período, el hombre se ha de convertir en estudiante para aprender de sus prójimos en la tierra que están más adelantados que él. Será instruido por sus Hermanos del espacio exterior, en especial los jóvenes que se interesan por los aspectos científicos y electrónicos, mientras que otras tareas serán más sociológicas e históricas para mostrar al hombre el pasado y la verdadera naturaleza de las civilizaciones pretéritas y su significación para el presente, y para enseñarle la verdadera historia del mundo, mientras que los Visitante