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Nancy Morán todo lo que sabe: "No quiero saber cuál es la ley, quiero saber quién es el juez"...
Estas son algunas de las lecciones que Roy Cohn, uno de los abogados mas poderosos y mejor conectados de Nueva York, dio a Donald Trump, que lo llama "mi mentor".
Basta leer sus consignas, para entender por qué fue quien más influyó en el ex-presidente de Estados Unidos. La película El aprendiz, que se estrena hoy en Estados Unidos, cuenta la turbia relación entre los dos.
El Gobierno acaba de demandar a la promotora inmobiliaria fundada por su padre, Fred, acusándoles de discriminación contra personas de color en los procesos de selección de inquilinos.
Tras las negativas de otros abogados que no veían muchas posibilidades al caso, Trump pidió consejo a Cohn.
El ya en ese momento conocido abogado se hizo cargo del caso de los Trump y llego a interponer una contrademanda por 100 millones de dólares al propio Gobierno por difamación.
Fue desestimada y, tras dos años de litigio, los Trump firmaron un acuerdo comprometiéndose a prevenir situaciones discriminatorias en el futuro - que, por supuesto, no cumplieron y les valieron nuevas denuncias - pero nunca aceptaron culpabilidad alguna...
Donald Trump siempre lo vendió como una victoria frente al Gobierno... (como aun lo hace hoy día con sus "derrotas" contra Irán).
adquirió pronto rango de celebrity en Nueva York y la gente lo reconocía por las calles conduciendo su Rolls Royce negro
con su nombre en la matrícula.
Trump, ávido de dar el salto a la Gran Manzana, aprendió una importante lección que se convertiría en parte de su ADN como empresario y político:
"Cohn es mi mentor", reconocería al periodista Ken Auletta.
Pronto alcanzo rango de celebrity...
Su activa vida social y salidas nocturnas por los locales mas selectos de la capital le sirvieron para cultivar sus conexiones, ejercer de fixer entre personajes de poder, engrosar su cartera de clientes y alimentar las columnas de cotilleo filtrando alguna información mas o menos verídica a sus amigos cronistas de sociedad.
Tampoco en la sala de un juzgado le importara alterar la realidad e inventarse hechos, acorralar a sus oponentes hasta el acoso o tirar de influencias; cualquier cosa que fuera necesaria para ganar.
Y era también un asiduo cliente de la discoteca...
Fue el abogado de los dueños de Studio 54 (en la foto, con uno de ellos, Steve Rubell, a la derecha) en algunos de sus famosos pleitos. Y era también un asiduo cliente de la discoteca.
Poseía grandes dotes de oratoria, podía hacer sus exposiciones durante horas sin mirar ni una nota.
El Colegio de Abogados acabaría retirándole la licencia estando ya enfermo y tras varios juicios acusándole, entre otros cargos, de,
Nada de ello parecía hacerle mella.
De hecho, se jactaba de no cumplir con sus contribuciones fiscales:
Cohn criticaba en público a los homosexuales, así que nunca
reconoció serlo. Ni padecer sida. Hasta el último momento dijo tener
cáncer de hígado
Lo cierto es que siempre estuvo acostumbrado a estar rodeado de gente con poder.
Hijo único en una familia mas que acomodada de Nueva York, de niño disfrutaba de las conversaciones sobre los casos de su padre Al, que llegaría a ser juez de la Corte Suprema del estado de Nueva York.
Sus padres insistían en que Roy les acompañase a todos sus actos sociales y el aprendió desde muy joven que los favores son una valiosa moneda de cambio.
Una cicatriz le recorría la nariz desde niño. Se hizo un nombre por su capacidad para comprar y vender influencias y retorcer la ley.
Sus adversarios lo retrataban como "la personificación del diablo"...
Una cicatriz le recorría la nariz desde niño. Se hizo un nombre por su capacidad para comprar y vender influencias y retorcer la ley. Sus adversarios lo retrataban como
"la
personificación del diablo".
Su nutrida red de contactos era una de las claves de su poder.
Su cartera de clientes no entendía de colores. Un
día podía estar
en una cena solidaria recaudando para el Partido Demócrata y otro
apoyando una precampaña republicana.
En 1979, Roger Stone, conocido en los círculos políticos por haber sido el mas joven de los implicados en el caso Watergate, acababa de ser designado para llevar la campana presidencial de Ronald Reagan en el área de Nueva York y necesitaba un espacio para sus oficinas.
Cohn medió para que Trump atendiese a Stone y ya se mostró muy interesado en los mecanismos de la campaña de Reagan.
Por aquellos años, Trump ya empezaba su discurso de la Great America que está siendo destruida por las malas decisiones económicas de sus dirigentes... y de la que años mas tarde se erigiría 'salvador'.
El respaldo legal. Trump, en 1984, acompanado por Cohn, durante uno de sus numerosos pleitos. Aquí, en uno relacionado con un equipo de futbol del que era propietario.
Trump fue uno de sus primeros clientes.
Aunque pretendiera vender que su cáncer había remitido por completo, en el verano de 1984 Cohn comenzó a trabajar en sus memorias.
Aseguraba que,
Ni siquiera él pudo imaginar que, décadas más tarde, sería su amigo y pupilo Donald Trump quien mantendría vivo su legado al llegar a la Casa Blanca,
Y aunque hubo un tiempo, en los peores momentos de su enfermedad, en los que Cohn se sintió abandonado por Trump, este acudió a su funeral en agosto de 1986 y, cuando ganó las elecciones de 2016, le dijo a Stone:
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