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por Andrés Gil
Corresponsal en Washington
16 Julio 2026
del Sitio Web
ElDiario

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El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio,
pronuncia el discurso de apertura durante el acto
Reunión ministerial sobre el resurgimiento del
terrorismo político, celebrado en el Departamento de
Estado de EE.UU., el 16 de julio de 2026, en Washington,
D. C.
Brendan
Smialowski/AFP/Getty Images |
El
nivel de la asistencia varía entre los países:
España,
por su parte, participa
"a nivel
de consejero de embajada",
explican
fuentes de Exteriores...
El pasado 4 de julio marcharon 400 militantes neonazis
por el centro de Washington DC impunemente.
Una de las primeras cosas que hizo el presidente
de EE.UU.,
Donald Trump, al regresar a la
Casa Blanca fue,
indultar a los asaltantes del
Capitolio de enero de 2021...
Pero a la Administración Trump le obsesiona
Antifa, que ni siquiera existe como organización ni entidad
política, hasta tal punto de organizar el secretario de Estado
Marco Rubio, una reunión con 66
países, de Europa, América y Asia, para abordar el supuesto,
"resurgimiento internacional del
'terrorismo político' de extrema izquierda".
"España ha sido invitada y asiste a nivel de
embajada", explican fuentes de Exteriores a elDiario.es.
Así, el secretario de Estado ha asegurado que,
"durante demasiado tiempo, nuestra doctrina
antiterrorista ha tenido un punto ciego en lo que respecta a la
violencia extremista proveniente de la izquierda política.
Incluso hoy en día, la mera idea de que el
terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza
seria se trata como una fantasía febril de la derecha o, peor
aún, como una peligrosa conspiración fascista.
Así lo consideran muchos sectores de la
prensa, del ámbito académico y universitario, así como muchas de
nuestras instituciones tradicionales.
Sin duda, veremos cómo este dogma
resurge en la cobertura de esta misma conferencia. Oiremos cómo
se resta importancia a este tipo de violencia y terror
organizados.
Ha surgido toda una industria en torno al
estudio del extremismo en nuestros países, existen centros de
estudios, becas, revistas especializadas y consultoras que
comparten el entendimiento tácito de que solo un tipo de
violencia política representaba una verdadera amenaza para
nuestro sistema:
una bomba colocada por un grupo
neonazi se veía como un acto de maldad atroz y asesino.
En cambio, una bomba colocada por un
revolucionario marxista se percibía simplemente como
un trágico exceso de idealismo.
Esa es la implicación subyacente en la forma
en que abordan el asunto".
"La violencia de izquierda no solo se justificaba. Se trataba
como algo sagrado, una categoría protegida en sí misma", ha
asegurado Rubio.
"Esa era debe terminar. El terrorismo
político de extrema izquierda no es algo reciente ni una novedad
moderna. No es una invención de políticos conservadores.
Durante gran parte de la era moderna, fue, de
hecho, la forma predominante de violencia política".
A continuación Rubio ha citado a,
...pero no los crímenes de Estado
cometidos por las dictaduras sangrientas latinoamericanas amparadas
por EE.UU.,
a cuyos torturadores formaba en la
Escuela de las Américas...
Rubio también ha hablado de,
...pero no los asesinatos de las dictaduras
europeas fascistas alentadas por Washington, como la
española, griega o portuguesa, por ejemplo.
"Hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este
viejo mal aquí, en Estados Unidos", según Rubio, que no ha
mencionado
el asalto al Capitolio de 2021 ni los asesinatos e intentos
de asesinato contra políticos demócratas.
"La proporción de ataques y complots
terroristas de extrema izquierda ha alcanzado niveles no vistos
en décadas".
De acuerdo con el secretario de Estado de EE.UU.,
"la izquierda radical puede adoptar diversos
lemas e ideologías, pueden llamarse a sí mismos
anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o
marxistas.
Pero su naturaleza fundamental es un
resentimiento disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la
justicia y la liberación; una necesidad abrumadora de derribar
lo que hombres más grandes han construido, de destruir lo bello
y lo justo en nombre de personas que solo rebosan fealdad y que
no tienen nada más que ofrecer al mundo que violencia y terror.
El mundo que imagina el comunismo es pequeño,
plano, gris, despojado de toda excepcionalidad y vaciado de todo
lo bueno y noble que hay en el alma humana.
El mundo que imagina es un mundo sin
valentía. Y el mundo que imagina el comunismo es un mundo sin
Dios.
Para estos arquitectos de la violencia
revolucionaria, el gran logro de nuestra civilización, para
ellos, supone una humillación insoportable; es un recordatorio
de lo que no pueden hacer y de lo que no pueden llegar a ser.
Así que, en su lugar, eligen destruir".
De acuerdo con el secretario de Estado de EE.UU.,
el mundo,
"se enfrenta a una amenaza internacional.
No se trata de células distintas y aisladas,
sino de redes interconectadas. No reconocen nuestras fronteras;
de hecho, no creen en el propio Estado-nación.
Se coordinan, se comunican, viajan, se
entrenan y actúan conjuntamente, compartiendo la misma
infraestructura, los mismos enemigos y la misma misión.
Los militantes de
Antifa y sus camaradas viajan
desde toda Europa y hacia las Américas para participar en
ataques mutuos, canalizar propaganda, materiales de formación e
información sobre objetivos a través de canales cifrados
compartidos, desplazarse mediante redes clandestinas de casas de
seguridad y financiación, y sostener sus operaciones con fondos
transnacionales.
Además, colaboran con Estados extranjeros
hostiles que comparten su misión, como las redes iraníes
(sic) interpuestas que mantienen vínculos cada vez más estrechos
con grupos militantes de izquierda en 'todo' el mundo".
"La extensa red de inteligencia e ideología del régimen cubano
contribuyó a forjar la extrema izquierda en nuestro país y en
nuestro hemisferio, y sigue estando inextricablemente ligada a
grupos y movimientos de extrema izquierda tanto en Occidente
como más allá de sus fronteras", asegura Rubio sobre el
país al que EE.UU. está sometiendo a un bloqueo que ha impactado
tanto en la sociedad civil que la mortalidad infantil se ha
multiplicado por tres en los últimos años.
"Los terroristas de extrema izquierda
actuales pueden recaudar fondos en un país, alojar sus
comunicaciones en un segundo, recibir formación en un tercero,
reclutar militantes en un cuarto y, finalmente, atacar un
objetivo en un quinto país.
Por ello, no tenemos más remedio que afrontar
esta amenaza unidos".
Rubio ha recordado que
Trump firmó un memorando
presidencial de Seguridad Nacional para fijar,
"una estrategia integral para investigar y
desarticular las redes terroristas de Antifa y a sus aliados".
Asimismo, el pasado mes de noviembre, el
Departamento de Estado designó a cuatro grupos de izquierda como
organizaciones terroristas extranjeras, "y próximamente habrá más
designaciones", ha dicho Rubio, quien ha recordado que, en
diciembre, la Administración anunció el programa 'Recompensas por
la Justicia', con hasta 10 millones de dólares de recompensa,
"por información que permita interrumpir la
financiación de estos grupos".
Y, en mayo, EE.UU. organizó el primer taller de
fuerzas policiales con países aliados,
"para trazar un mapa de estas redes y
desarrollar estrategias para desmantelarlas".
El director de gabinete adjunto de la Casa Blanca
y uno de los asesores clave de Trump,
Stephen Miller, ha intervenido
después de Rubio para señalar:
"Hemos tomado la medida necesaria y esencial
de reconocer formalmente la violencia de izquierda como una
forma de terrorismo político.
Constituye una amenaza directa para nuestra
seguridad nacional y para la supervivencia de nuestra forma de
gobierno".
"Es fundamental comprender que el terrorismo político de
izquierda busca, como objetivo último, derrocar nuestro sistema
y nuestra forma de gobierno", ha dicho Miller:
"No hay un momento en que el terrorista de
izquierda se dé por satisfecho y deje de avanzar; si se le
permite seguir su curso inevitable, siempre desemboca en un
gulag.
Siempre deriva en el encarcelamiento masivo
de adversarios políticos, en la privación de sus derechos y
libertades, y en la imposición de un dolor, una humillación y un
sufrimiento inmensos con el fin de establecer un control
absoluto y total mediante el terror psicológico, físico y real.
Y debemos comprender que ese es el alcance y
la magnitud de la amenaza a la que nos enfrentamos".
Miller, además, ha vinculado, sin
pruebas, atentados en EE.UU. con grupos de extrema
izquierda:
"Aquí, en Estados Unidos, hemos sido testigos
de un aumento creciente y profundamente alarmante de intentos de
asesinato contra figuras públicas.
Cabe destacar, por supuesto, los múltiples
intentos de asesinato contra el presidente
Trump, el atentado mortal contra Charlie
Kirk y muchos otros casos.
Esto es un cáncer letal para la civilización,
y el mayor riesgo que corremos es que nuestras instituciones se
han vuelto demasiado blandas y cobardes para defenderse ante una
amenaza mortal".
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