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por Redacción
24 Junio 2026
del Sitio Web
MPR21

La incorporación de España a
la OTAN
fue consecuencia del Golpe de Estado del 23-F en 1981 y supuso un
viraje radical en la tradicional política exterior de los gobiernos
de Madrid, especialmente el 'reconocimiento' del Estado de
Israel.
Lo mismo ocurrió en los años noventa, mucho antes de
la Guerra de Ucrania, cuando otros
países europeos que ingresaron en la OTAN.
En el otoño de 2021 Putin envió un
proyecto de tratado a la OTAN para que no hubiera más
ampliaciones de la Alianza.
Dos años después, en septiembre de 2023, el secretario general
de la OTAN,
Jens Stoltenberg, reconoció
aquella propuesta rusa en una intervención ante un comité
conjunto del Parlamento Europeo.
"Por supuesto que no firmamos aquello",
dijo Stoltenberg.
La adhesión de Ucrania a la Alianza no era un
tema negociable, o sea, solo se podía resolver por la fuerza.
Si la OTAN se creó para "contener" la expansión
de la URSS, como dicen los occidentales, no tiene sentido que
no se extinguiera tras la desaparición de la URSS, sino todo lo
contrario, que siguiera expandiéndose hasta los límites mismos de
Rusia.
En otras palabras,
la experiencia histórica demuestra que a
quien hay que "contener" es a la OTAN, no a Rusia.
La Guerra de Ucrania forma parte de esa política
rusa de contención, que es completamente legítima...
No es casualidad que la OTAN quiera llevar esa expansión, ya no
solamente hasta las fronteras de Rusia, sino incuso al Cáucaso, como
demuestra el reciente caso de Georgia, un país al que han prometido
la incorporación.
Hungría cae en las zarpas del
Capital Extranjero
Hungría se unió a la OTAN el 12 de marzo de 1999,
junto con Polonia y la República Checa.
Fue la primera expansión de la OTAN desde el
final de la Guerra Fría.
La promesa de que la OTAN "no se extendería
ni una pulgada hacia el este" fue ignorada.
Durante la década de los ochenta, el Partido
Socialista Obrero Húngaro ya se había embarcado en aperturas y
reformas económicas como parte de lo que se llamó "comunismo gulash".
Comenzó a llegar capital extranjero procedente de
los países capitalistas occidentales, especialmente de Alemania.
A pesar de la lluvia de dinero, a finales de aquella década, la
situación económica del país se deterioró. La deuda externa alcanzó
niveles alarmantes, el crecimiento se estancó y la confianza en el
socialismo quedó comprometida.
Aprovechando la desmoralización de la población,
en 1990 se convocaron elecciones parlamentarias, que dieron la
victoria al Foro Democrático Húngaro (MDF), un movimiento
reaccionario vendido a los acreedores internacionales.
La transición al capitalismo dio lugar a,
cierres de fábricas, las privatizaciones, el
desempleo, inflación y empobrecimiento.
Desaparecieron sectores enteros socialistas.
El nuevo gobierno de Jozsef Antall se
enfrentó a la pésima situación, que achacó al socialismo. En aquel
mismo momento Yugoslavia también comenzó a hundirse en el
fango capitalista por las mismas privatizaciones y la apertura al
capital extranjero.
Para incentivar la crisis, los imperialistas
desencadenaron una guerra brutal que acabó con el Estado mismo.
Los Pirómanos se disfrazan de
Bomberos
Hungría compartía frontera con la Yugoslavia
en guerra y hay importantes minorías húngaras en Serbia, Rumania
y Eslovaquia.
Los imperialistas lo aprovecharon para presionar
al gobierno de Budapest: para evitar una guerra como la de
Yugoslavia, los pequeños Estados de Europa central necesitaban
garantías de seguridad, que naturalmente estaban fuera del país.
Los imperialistas se presentaban como bomberos cuando, en
realidad, eran los pirómanos.
Ellos eran los responsables de la Guerra de
Yugoslavia y se presentaban como los salvadores a través
de sus lacayos locales.
Bill Clinton decía que la
ampliación de la OTAN estabilizaría Europa central y
consolidaría la transición el capitalismo. La alternativa a la
guerra era la entrada en la OTAN.
En 1995 la OTAN publicó un estudio sobre la ampliación.
"Con el final de la Guerra Fría, una
oportunidad única es construir una arquitectura de seguridad
mejorada en toda el área euro-atlántica.
El objetivo de una arquitectura de seguridad
mejorada es garantizar una mayor estabilidad y seguridad para
todos en la zona euro-atlántica, sin recrear líneas de
demarcación.
La OTAN ve la seguridad como un concepto
amplio que abarca los componentes políticos y económicos, así
como la defensa".
Rusia se ha opuesto constantemente a la
ampliación.
Incluso el presidente "pro-americano" Boris
Yeltsin ha argumentado repetidamente que el avance de la OTAN
hacia el este viola el espíritu de cooperación posterior a la Guerra
Fría.
Los monaguillos locales comenzaron a reclamar la adhesión.
En 1994 Hungría se unió al programa de la
Asociación para la Paz de la OTAN. Era una especie de "sala
de espera" de la OTAN. Los países que no eran miembros podían
cooperar militarmente con la Alianza, participar en maniobras
militares y armonizar sus normas militares.
Aquel año, el Partido Socialista Húngaro, heredero del
antiguo Partido Comunista, ganó las elecciones y formó un
gobierno bajo la dirección de Gyula Horn, pero no cambió
nada.
La "izquierda" era igual a la "derecha"...
La Cumbre de Madrid de 1997
En 1997 la cumbre de
la OTAN en Madrid invitó
oficialmente a Hungría, Polonia y la República
Checa.
Al igual que España, el gobierno húngaro celebró
un referéndum, con una abstención muy alta (51 por cien) y una
también alta (85 por cien).
El 12 de marzo de 1999, en tiempos de Viktor Orbán, Hungría
se convirtió oficialmente en miembro de la OTAN que, solo doce días
después, desató su criminal campaña de bombardeos aéreos contra
Yugoslavia, su primera fuera de la zona.
Hasta los más torpes se dieron cuenta que la OTAN era una alianza
agresiva y expansionista.
Los 'Ustachas' Resurgen en la
Nueva Croacia 'Independiente'
Croacia es un país de nueva creación, surgido de la desintegración
brutal de Yugoslavia.
Se unió a la OTAN en 2009, al mismo tiempo que
Albania.
Los primeros partidos se crearon en 1989.
El más importante fue la Unión Democrática
Croata (HDZ), encabezada por Franjo Tudjman que, como ya
expusimos, era desde los años setenta un nazi conocido y
un terrorista con un amplio historial de atentados.
Ocurrió algo parecido a lo que luego se conoció
en Ucrania.
En mayo de 1991 los votantes aprobaron la
independencia en un referéndum boicoteado por gran parte de la gran
minoría serbia del país. Estalló la guerra entre las fuerzas
croatas, las milicias serbias locales y el Ejército Popular
Yugoslavo.
Grandes porciones de territorio croata estaban fuera del control de
Zagreb.
La supervivencia de Croacia no habría sido
posible sin el apoyo del imperialismo alemán, que fue uno de los
primeros países en reconocer la independencia de Croacia.
Era una zona influencia estratégica para
Alemania, que suministró grandes cantidades de armas de contrabando
a Tujman y su banda de nazis para llevar la limpieza étnica hasta el
final.
La Operación Tempestad
Durante la
Operación Tormenta, en 1995 las
bandas croatas se apoderaron de la mayor parte del territorio
controlado por la autoproclamada República de la Krajina serbia, una
operación puso fin a la guerra en Croacia.
Poco conocida fuera de la antigua Yugoslavia, la Operación Tormenta
desencadenó un cataclismo genocida que expulsó violentamente a toda
la población serbia de Croacia.
Calificada por el político sueco Carl Bildt
como,
"la limpieza étnica más eficaz que hemos
visto en los Balcanes",
...las fuerzas croatas arrasaron las zonas
protegidas por la ONU de la autoproclamada República de la
Krajina Serbia, saqueando, incendiando, violando y asesinando a
medida que avanzaban por la provincia.
Hasta 350.000 vecinos huyeron, a menudo a pie,
para no regresar jamás. Paralelamente, miles fueron ejecutados de
manera sumaria.
Tudjman murió en diciembre de 1999 y unas semanas más tarde, una
coalición dirigida por partidos reformistas derrotó a la HDZ.
Al año siguiente Croacia se unió al programa de
Asociación para la Paz y solo dos años después al Plan de
Acción para la Incorporación a la OTAN.
A medida que la cuestión de un posible referéndum de incorporación
comenzó a debatirse, el primer ministro Ivo Sanader argumentó que no
era necesario porque "la Constitución croata no lo requiere".
Al mismo tiempo, "instituciones independientes"
como
Transparencia Internacional,
financiada por la embajada de Estados Unidos, iniciaron una campaña
de relaciones públicas llamada "Es mejor la alianza que la guerra"
para informar a los ciudadanos croatas de los "beneficios de la
OTAN".
En la cumbre de la OTAN en Bucarest en abril de 2008, la Alianza
invitó oficialmente a Croacia y Albania a iniciar negociaciones de
adhesión.
Después de la ratificación de los Estados
miembros de la OTAN, Croacia se convirtió oficialmente en miembro de
la alianza el 1 de abril de 2009.
El primer ministro Ivo Sanader dijo con
orgullo que,
"este éxito no habría sido posible si
hubiéramos sometido este tema a un referéndum".
Dieciocho años después de proclamar la
independencia y catorce años después del final de la limpieza
étnica, un país nacido de la brutal Guerra de Yugoslavia se
incorporó a la OTAN con unas credenciales realmente sucias.
La OTAN - Un Punto de Inflexión
Radical en la historia de Montenegro
Al igual que Serbia, con la que Montenegro comparte lazos
históricos y culturales comunes, históricamente Montenegro ha sido
uno de los aliados más cercanos de Rusia, al menos desde
finales del siglo XIX.
La incorporación de Montenegro en la OTAN en
junio de 2017 supuso un punto de inflexión radical en la historia de
esta pequeña nación.
En 1989 Montenegro era una de las seis
repúblicas de Yugoslavia.
Al comienzo del colapso de Yugoslavia, a
diferencia de Croacia o Eslovenia, no había un movimiento
independentista.
Sus dirigentes políticos estaban alineados
con los serbios de Slobodan Milosevic, apoyando el plan
de una Yugoslavia reorganizada.
Cuando Eslovenia, Croacia, Bosnia y
Herzegovina y Macedonia se embarcaron en el camino de la
independencia, Montenegro permaneció dentro de la federación,
junto a Serbia.
Después de la desintegración de Yugoslavia,
Montenegro se unió a la República Federativa de Yugoslavia en
1992 junto a Serbia.
Durante aquel período, el imperialismo aisló
políticamente la República Federativa de Yugoslavia con la guerra y
las sanciones.
El país estaba gobernado por el Partido
Democrático de los Socialistas. A mediados de los noventa, uno de
sus dirigentes, Milo Dukanovic, se distanció gradualmente de
Serbia, especialmente a medida que las consecuencias del aislamiento
internacional se hicieron cada vez más duras.
Dukanovic tenía una biografía muy turbia. Fue acusado en Italia por
su participación en el contrabando de tabaco, un negocio que
entonces producía beneficios millonarios.
La Sumisión No Sirve de mucho
En 1997 Dukanovic consolidó su control sobre el Partido.
Bajo su férula, Montenegro se fue inclinando cada
vez más hacia el dictado de las potencias imperialistas
occidentales, mientras formalmente permanecía dentro de la República
Federativa de Yugoslavia.
Mientras, la Serbia de Milosevic
seguía siendo objeto de presiones políticas y sanciones económicas
imperialistas.
La sumisión de Dukanovic no le sirvió de mucho. Cuando en la
primavera de 1999 la OTAN bombardeó Yugoslavia, Montenegro no se
libró de la furia destructora de los imperialistas.
En 2000 Milosevic fue derrocado como resultado una campaña de
desestabilización, con manifestaciones y elecciones manipuladas.
Las relaciones entre Serbia y Montenegro entraron
en una nueva fase. La República Federativa de Yugoslavia fue
reestructurada para convertirse en la Unión Estatal de Serbia y
Montenegro.
En mayo de 2006 Montenegro celebró un referéndum
sobre la independencia. Una pequeña mayoría votó a favor de la
independencia y la fragmentación política del país siguió adelante:
Montenegro se convirtió oficialmente en un
estado soberano.
Había nacido un nuevo país. Montenegro era ahora
un pequeño estado en la costa del Adriático, rodeado de miembros de
la OTAN o estados que aspiran a unirse a la Alianza y con fuerzas
militares insignificantes.
En 2006 el país se unió al programa de la
Asociación para la Paz.
A pesar de la intoxicación mediática, los montenegrinos no querían
integrarse en la OTAN. No entendían por qué debían unirse a una
Alianza que les había bombardeado unos años antes. Pero los
cabecillas lo apostaron todo a la integración.
Tras el cambio de siglo, la OTAN ya había integrado la mayor parte
de Europa central y oriental, así como varios estados de los
Balcanes, incluidos Croacia y Albania.
La importancia estratégica de Montenegro se basó
en su geografía:
su costa del Adriático y su posición entre
Croacia, Albania e Italia, todos miembros de la OTAN.
Mientras que el gobierno de Dukanovic apoyaba la
integración en la OTAN, los partidos de oposición seguían siendo
escépticos, si no explícitamente opuestos.
Montenegro nunca ha podido llegar a un amplio
consenso social sobre la adhesión a la OTAN. La incorporación fue
una decisión de una camarilla vendida a las grandes potencias.
En diciembre de 2015 la OTAN invitó oficialmente a Montenegro a
iniciar negociaciones de adhesión. Las acusaciones de corrupción
contra Dukanovic no fueron un obstáculo y el contraataque fue
tópico: pasó del papel de acusado al de acusador.
El día de las elecciones de 2016 se deslizaron
filtraciones sobre un supuesto intento de golpe de Estado instigado
por Rusia contra Dukanovic.
Posteriormente las acusaciones fueron desestimados por los
tribunales montenegrinos, pero la campaña de intoxicación estaba
hecha.
El 5 de junio de 2017 Montenegro se convirtió
oficialmente en miembro de la OTAN...
Georgia y Ucrania llaman a la
Puerta
Actualmente, Georgia y Ucrania no son
miembros de
la OTAN.
Pero en 2008, en la cumbre de Bucarest, la OTAN
declaró que estos dos países se convertirían en miembros de la
Alianza.
El gobierno georgiano, que llegó al poder
cuatro años antes a raíz de una revolución de colores, apoyó
firmemente esta iniciativa.
El presidente de Georgia, Mijail
Saakashvili, hizo de la incorporación a la OTAN la piedra
angular de su política.
Pocos meses después de la cumbre de Bucarest,
Saakashvili intentó apoderarse de Osetia del Sur, un territorio
que la mayoría de los países reconocen como parte de Georgia,
pero que se había escapado a su control desde la guerra de 1992.
La intentona fracasó cuando
Rusia intervino el 8 de agosto
de 2008.
En cinco días, obligó a Georgia a dar marcha
atrás.
En 2013 el candidato de la oposición "Sueño
Georgiano", partidario de mejorar las relaciones con Rusia, ganó las
elecciones.
Desde entonces, "Sueño Georgiano" ha sido la
fuerza dominante en el panorama político y se han descartado las
discusiones sobre la futura adhesión a la OTAN.
El caso de Ucrania es parecido.
Si en Georgia los imperialistas desataron una
revolución de colores, en Ucrania dieron un Golpe de Estado
fascista.
Antes de 2014 una incorporación a la OTAN era
impensable.
Cuando en 2006, después de la primera intentona de golpe, las
fuerzas de la OTAN planificaron maniobras militares y maniobras
en Crimea, los vecinos se manifestaron durante semanas y
finalmente obligaron a las tropas estadounidenses a marcharse
sin completar los ejercicios.
La inmensa mayoría de los ucranianos eran
hostiles a la incorporación a la OTAN hasta el golpe de 2014,
que cambió el curso de la historia de Ucrania.
Dentro de la OTAN, las opiniones diferían.
Alemania y Francia se opusieron al Plan de
Acción para la adhesión de Ucrania, por temor a un choque con
Rusia.
Todos sabían de sobra que la entrada de
Ucrania en la OTAN era una línea roja para Moscú.
El embajador de Estados Unidos en Rusia,
William Burns, lo dejó
claro en un famoso cable que pasó a la historia bajo el título "Nyet
Means Nyet" (No Significa No).
Sin embargo, el interés de la OTAN por Ucrania
era demasiado fuerte para preocuparse por la opinión de los
ucranianos, que ahora
sufren las consecuencias de la guerra...
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