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por Christian Cirilli
15 Marzo 2026
del Sitio Web
ChCirilli
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Christian Cirilli
es un analista
político ítalo-argentino, nacido el 20 de junio de 1972
en Buenos Aires. Licenciado en Administración (UBA),
manifestó su interés en asuntos internaciones, economía,
geopolítica y globalización, expresando sus opiniones en
su "bitácora" personal: LA VISIÓN.
Colabora con medios como KontraInfo y ha participado en
programas de radio como Otras Voces (FM Crisol) y Radio
Gráfica, además de numerosos canales de YouTube. Sus
artículos son replicados por muchos portales y
periódicos del mundo, y suelen ser utilizados en la
Licenciatura en Relaciones Internacionales de la
Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). |

El 28 de febrero, el presidente estadounidense
Donald Trump
anunció, en un discurso marcado por imprecisiones, datos sesgados y
afirmaciones falsas, el lanzamiento de una amplia
operación militar
contra Irán, en coordinación
con Israel.
La intervención fue presentada como un intento de destruir la red de
misiles iraníes, neutralizar su fuerza naval e impedir que el país
llegue a desarrollar armas nucleares.
Acto seguido, el mandatario exhortó a las fuerzas
iraníes a deponer las armas y alentó a la población a derrocar a su
propio gobierno, presentando tal escenario como una "oportunidad
histórica".
En pocas palabras, Estados Unidos emprendió una guerra con un doble
propósito:
-
por un lado, destruir los recursos
militares y degradar la infraestructura civil y energética,
así como descabezar a los cuadros políticos y religiosos del
"régimen"
-
por otro, propiciar que, en el curso
mismo de ese proceso, sectores de las fuerzas armadas y de
la población en general impulsen una contrarrevolución para
la consecución de "la libertad", un eufemismo repetidamente
utilizado que se inscribe como la subyugación al sistema
hegemónico occidental
Esta antojadiza estrategia de guerra tiene la
particular característica de que uno de sus objetivos podría
resultar, en teoría, alcanzable, mediante el empleo masivo de poder
aéreo y naval, conforme la abrumadora doctrina "shock
and awe" ("conmoción y pavor") que Estados Unidos e
Israel aplican en sus intervenciones militares contemporáneas.
Pero el segundo objetivo, en cambio, se asemeja más a una quimera.
Se sustenta, esencialmente, en la premisa de que el pueblo de Irán
renunciaría a sus sentimientos patrióticos y a sus fundamentos
religiosos, en definitiva, a su autopreservación e idiosincrasia,
para alinearse con un liderazgo extraño y hostil proveniente del
exterior:
el del presidente estadounidense Donald
Trump, el del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu,
e incluso, el del ignoto Reza Pahlavi II, hijo del
depuesto sha, quien abandonó el país siendo aún adolescente en
1979 y cuya figura permanece asociada a los privilegios de la
antigua monarquía y del jet set internacional.
Por lo visto, el pueblo iraní tiene bien en claro
que una cosa es protestar por las condiciones materiales de vida en
un marco de no-agresión exterior - al menos, no una tan evidente - y
otra muy distinta marchar junto al enemigo cuando éste bombardea
escuelas y asesina niñas inocentes]. 1

Una madre desconsolada,
acompañada por
algún otro familiar,
sostiene el
retrato de una de las niñas
impunemente
asesinadas por los misiles de Trump.

El diario Teheran Times tituló una
de sus tapas:
"Aulas
convertidas en un cementerio" para agregar debajo
"168
estudiantes en Minab murieron en un ataque aéreo de Estados Unidos e
Israel".
Cabe destacar que el ataque israelo-estadounidense
se produjo, por segunda vez consecutiva en un lapso de siete meses,
en un contexto de negociaciones fluidas y abiertas donde se estaba
configurando un proceso de diálogo que aparentaba encaminarse hacia
una distensión. 2
La irrupción de una acción militar sorpresiva tiene efectos
particularmente corrosivos sobre la arquitectura misma de la
negociación pues este tipo de maniobras ladinas y traicioneras
termina por demoler la indispensable confianza, empujando a las
partes hacia el único lenguaje que les queda disponible:
el
intercambio de fuego sostenido.
Se trata, además, de un patrón recurrente del Occidente colectivo -
observable tanto en la postura israelí como en la del
gobierno banderista de Kiev - que revela una persistente
duplicidad moral en
la conducta...
La diplomacia es invocada públicamente como vía
de resolución, pero en la práctica se preparan operaciones ofensivas
inesperadas.
En tales condiciones, la práctica diplomática se
ve seriamente comprometida, al quedar erosionadas las premisas
mínimas de previsibilidad, civismo político y garantías de seguridad
mutua que toda negociación requiere.
El ministro de
Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi,
explicó en una
entrevista concedida a PBS News
que actualmente se
vuelve imposible entablar
un diálogo con el
adversario, dado que ya se han registrado
dos instancias en las
que procesos de negociación en curso
fueron
abruptamente interrumpidos por
ataques sorpresivos y
a traición. 3,
4
Mansoureh Karami,
viuda de Masoud Alimohammadi,
un destacado físico
nuclear iraní asesinado
por el Mossad en
Teherán en el 2010
y una reconocida
activista política,
explica la gravedad
del ataque militar israelo-estadounidense,
efectuado mientras se
desarrollaban
negociaciones entre
las partes.
Este aprovechamiento alevoso de situaciones de "buena voluntad" o de
relajamiento, sumado a una violencia tanto narrativa - saturada de
desinformación y propaganda peyorativa - como material - expresada
en el desencadenamiento de acciones letales de gran magnitud - deja
escaso o nulo margen a la nación atacada más que emprender una
defensa multivectorial, de carácter extremo y, en última instancia,
existencial.
Hete aquí, entonces, el peor escenario posible para los atacantes:
que la República Islámica de Irán no se deje
matar mansamente ni acepte la subyugación; que resista
hidalgamente absorbiendo la brutal capacidad destructiva
empleada contra ella y que, además, contraataque con todos sus
recursos, sin inhibiciones.
En rigor, eso es precisamente lo que está
ocurriendo.
Durante décadas, los "Mickey y Mallory Knox" 5 de
Medio Oriente se han dedicado a hostigar y presionar
sistemáticamente a Irán, desplegando una actitud de autosuficiencia
supremacista y una retórica marcadamente ostentosa, sin lograr por
ello quebrar las convicciones ni alterar el rumbo político de la
República Islámica.
Es más, lejos de reaccionar de manera precipitada o
desproporcionada, Irán ha sostenido durante años una auténtica
"paciencia estratégica", absorbiendo golpes de diversa índole con
una resiliencia notable.
Sin embargo, en el presente, la escalada ha alcanzado un punto
sumamente crítico - aún susceptible de agravarse mediante el empleo
de armas nucleares o una intervención terrestre - de modo que la
lógica de la contención limitada cedió paso a un escenario de guerra
abierta y total.
Vale decir, si la idea del binomio del terror Trump-Netanyahu era
"asestar un golpe contundente e inesperado" para lograr, en el
transcurso de unos pocos días, dejar sin reacción a la dirigencia
político-militar y levantar a la población en pos de "su libertad" y
contra "el régimen opresivo", todo se salió de cálculo rápidamente.
Ni Irán se fragmentó, ni los puestos clave de
su estructura política y militar quedaron acéfalos, ni las
fuerzas armadas renunciaron a la lucha, ni la población civil se
alzó en revueltas o barricadas.
Por el contrario, el país parece haberse
cohesionado como pocas veces antes en torno a una contienda
percibida como una lucha por sus vidas, amores y cultura frente
al criminal asalto israelo-estadounidense.
En este sentido, muchos en Irán interpretan el
momento actual como un nuevo episodio de la "Sagrada Defensa",
denominación con la que la República Islámica recuerda la guerra
contra Irak durante el régimen de Saddam Hussein, cuando
también fueron sorpresivamente invadidos.
Este endurecimiento explica los niveles crecientes de brutalidad,
inhumanos, perversos e inmorales, empleados por la coalición, con
tal de quebrar la voluntad de lucha iraní. Pero también da cuenta de
que la estrategia inicial, al menos las especulaciones planificadas,
no se cumplieron.

La afamada revista The
Economist
llegó a
calificar ya durante la primera semana
el conflicto
como una "guerra sin estrategia".
Al ataque inicial de Estados Unidos e Israel - llevado a cabo
mediante misiles de crucero lanzados a distancia, entre ellos los
"tradicionales" Tomahawk, y otras municiones stand-off - contra
objetivos políticos y militares en Irán, que segó la vida del Líder
Supremo Alí Jamenei en Teherán y destruyó el Ministerio de
Inteligencia, el Ministerio de Defensa, la Agencia Iraní de Energía
Atómica y el complejo militar de Parchin - entre muchísimos otros
blancos de oportunidad - las autoridades iraníes respondieron tal
como habían anticipado mediante salvas de misiles y drones dirigidas
contra instalaciones militares estadounidenses en,
Kuwait, Bahrein, Qatar, Jordania, Arabia
Saudí, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
Los ataques impactaron en cuarteles generales,
radares estratégicos, sistemas antiaéreos, depósitos de combustible,
puertos e incluso zonas residenciales, como ocurrió en Dubái.
Obviamente, las fuerzas iraníes también han golpeado con intensidad
a Israel, al principio, sobre objetivos puramente militares, pero
luego, sin distinción, sobre la ciudad de Tel Aviv y otras de gran
densidad.
Prontamente, Hezbolá - que se encontraba relativamente inactivo y
aún recomponiéndose tras el severo descabezamiento provocado por la
campaña israelí en el sur de Líbano de 2024-2025, y la pérdida de
Siria como principal corredor de aprovisionamiento desde Irán -
reaccionó demostrando una notable capacidad de restauración.
La organización lanzó andanadas de cohetes contra el norte israelí y
logró atraer a las fuerzas terrestres hebreas a un escenario de
combate en el que, sin la cobertura aérea habitual - concentrada en
gran medida en el frente contra Irán - se encuentran en condiciones
de enfrentamiento mucho más equilibradas.
Una de las consecuencias tempranas de este conflicto ha sido la
redefinición de la posición geopolítica de la India, que -
según esta interpretación - habría quedado subrepticiamente alineada
del lado agresor.
Tal alineamiento se habría manifestado en el
episodio de la entrega de la fragata desarmada IRIS Dena, que se
encontraba bajo su propia protección, un hecho considerado aberrante
y que, desde esta perspectiva, no solo constituiría un crimen de
guerra con corresponsabilidad, sino también un severo golpe para la
cohesión del
grupo BRICS.
Considérese que, previamente al inicio de la guerra, no solo
Narendra Modi había visitado Israel - donde fue condecorado y
prodigó elogios a la supuesta "alianza milenaria" entre ambos
pueblos - sino que New Delhi se había "desconectado" parcialmente
del flujo de crudo proveniente de Rusia, reduciendo de manera
significativa sus compras para incorporar a Estados Unidos como
flamante proveedor energético, con Emiratos Árabes Unidos actuando
como socio tripartito en ese esquema.
Sin embargo, el estallido del conflicto llevó al secretario del
Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a "permitirle
temporalmente" retomar las compras de petróleo a Moscú durante un
período de 30 días (que es, evidentemente, el horizonte máximo que
prevén para la finalización de la guerra).
Sintiéndose impunes, los dirigentes indios recurrieron entonces a
"su amigo" Vladimir Putin, para reiniciar el abastecimiento.
Éste, en una actitud salomónica, accedió a
venderles el crudo que necesitaban - pues no se trata de soltar
amarras - aunque ya no a los precios de descuento que habían
caracterizado la relación energética anterior, sino a valores de
mercado que, como era de prever tras el cierre selectivo del
Estrecho de Ormuz, se han disparado a niveles extraordinariamente
elevados.
Claro está que el grupo BRICS también aparece fracturado por el
papel que han asumido Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos al
permitir que bases militares de los Estados Unidos amparadas en su
territorio sirvan para escuchar, vigilar y hostigar los movimientos
militares de Irán en apoyo de las operaciones ofensivas.
A su vez, la represalia iraní contra esas
instalaciones - que inevitablemente vulnera la soberanía formal de
esos reinos - profundiza aún más la tensión regional.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Irán e India, como sabrán, forman
parte de BRICS, pero esta pérfida cuña de violencia que ha
introducido el tándem israelo-estadounidense ha incorporado un clima
de tensión interior en el grupo.
Irán está siendo atacado salvajemente bajo
argumentaciones falaces:
saudíes y emiratíes si bien por ahora no se
suman a la coalición agresora, no se sacudieron las rémoras
"protectoras" norteamericanas de manera independiente, e India
ha optado por sumarse en alianza con Israel de un modo abierto.
La actitud de Modi, supongo yo, fue
meramente especulativa y rapiñera.
Dependiente en sumo grado de los
aprovisionamiento del crudo del Golfo, espera ser parte de una
eventual reconfiguración energética para sacar buena parte del botín
iraní.
Incluso podríamos haber esperado que los
"lavanderos" de Medio Oriente 6 tengan una actitud
más condescendiente con Tel Aviv y Washington, atento a su rol en el
sistema financiero internacional, pero India viene actuando como "la
hiena" polaca. 7

Narendra Modi y
Benjamin Netanyahu
tienen una sintonía
personal más allá de la relación institucional.
Ambos comparten
preocupaciones sobre seguridad,
terrorismo y
relaciones con el mundo islámico,
lo que genera
afinidad en la perspectiva política.
Si Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Narendra
Modi, junto con los vacilantes seguidistas Mohammed bin Salman y
Mohamed bin Zayed, suponían que la extrema brutalidad de la guerra
permitiría inclinar rápidamente la balanza en favor de la
"coalición" en un plazo no mayor a siete días, esas expectativas ya
comienzan a evidenciar su fracaso:
han transcurrido quince jornadas de combates
ininterrumpidos de una intensidad extraordinaria sin que tal
desenlace se haya materializado.
Parecer ser que ahora Modi cayó en la cuenta de
su infortunada apuesta y empezó en pegar el volantazo:
el 12 de marzo llamó al presidente iraní
Masoud Pezeshkian instándolo a la paz, mientras los misiles
persas impactaban sobre todo Israel y su "aliado milenario"
Netanyahu se hallaba acobardado en un búnker subterráneo.
8
Lo cierto, es que los iraníes, como ellos mismo
lo admiten,
se han preparado "para este momento"
durante 20 años...
Más allá de que las guerras siempre traen
imponderables, los estrategas de Teherán siempre supieron que sus
posibilidades de supervivencia (o sea, de éxito) radicaban en la
prolongación de los combates (montar una guerra de atrición), en la
capacidad de absorber daños, en la unidad ideológica interna, en el
control o amenaza sobre las rutas navales estratégicas del crudo y
en el costo político-económico sobre el adversario.
El inmisericorde magnicidio del líder supremo Alí Jamenei el 28 de
febrero - quien eligió conscientemente el martirio como forma de
consagrarse a la causa de la resistencia y a la Revolución,
quedándose en su residencia particular - encontró rápidamente
continuidad institucional el 9 de marzo con la designación de su
hijo, el ayatolá Seyyed Mojtabá Jamenei.

En un mensaje
publicado en Truth Social,
Donald Trump se
regodea por la muerte del ayatolá Alí Jamenei
y sostiene que los
Guardianes de la Revolución, el ejército
y otras fuerzas de
seguridad iraníes estarían comenzando a rehusarse a combatir.
Según su
interpretación, estos sectores terminarían por alinearse con los
"patriotas"
para trabajar
conjuntamente en la restauración de la grandeza del país.
Trump añade que la
muerte de Jamenei marcaría el inicio de un proceso
que se extendería
durante aproximadamente una semana,
período en el cual
continuarían los bombardeos y la devastación
hasta la conclusión
de las hostilidades.
9
La elección realizada por la Asamblea de Expertos (Majles-e
Khobregan, constituida por 88 clérigos) no solamente se justificó en
la reconocida gravitación del ayatolá en el ámbito religioso y en
sus dotes de liderazgo, sino también - posiblemente - considerando
la conmoción emocional por las pérdidas personales sufridas en el
ataque, en el cual resultaron muertos,
su padre, su madre Mansoureh Jojasteh
Bagherzadeh, su hermana Hoda Jameneí, su cuñado Mesbah Bagheri
Kani, su esposa Zahra Haddad-Adel y su sobrina Zahra Mohammadi
Golpayeganí, de apenas 14 meses de edad.
El propio Mojtabá Jamenei resultó herido, aunque
logró sobrevivir.

El ayatolá Seyyed
Mojtabá Jamenei, hijo del asesinado Alí Jamenei,
fue finalmente
elegido por la Asamblea de Expertos
como el nuevo Guía
Supremo de la República Islámica de Irán.
Como era de prever, el nuevo Guía Supremo, aun cuando en algún
momento pudiera haber mostrado cierta disposición al diálogo o a la
distensión, ha retomado ahora los postulados de resistencia
intransigente que sustentaron la Revolución Islámica de 1979.
Su discurso se inscribe nuevamente en una
retórica antiimperialista acompañada de llamados a la movilización
popular.
Cabe añadir que Mojtabá Jamenei se había manifestado oportunamente
favorable a Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán entre
2005 y 2013, un dirigente no clerical estrechamente identificado con
los componentes islámicos, populistas e independentistas de la
revolución, y uno de los principales promotores de la autonomía
nuclear del país.
Este antecedente permite conjeturar que Mojtabá podría mostrar menos
reservas que su padre respecto de llevar adelante un programa
armamentístico nuclear y proclamar una
fatwa que anule la
vigente que prohibía la fabricación de artefactos de destrucción
masiva. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.
El Ministro de
Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov,
ha advertido
sobre
los efectos
contraproducentes que esta guerra podría desencadenar.
De manera
declarativa, Estados Unidos e Israel sostienen que
la operación
militar fue lanzada con el objetivo de impedir
que Irán desarrolle
armamento nuclear, pese a que
no existirían
indicios concluyentes de que dicho proceso estuviera en curso.
Sin embargo, según
Lavrov, una guerra de destrucción de esta naturaleza
podría producir
precisamente el efecto contrario:
lejos de disuadir a
Teherán, aceleraría sus incentivos estratégicos
para procurarse
capacidades nucleares como mecanismo último de disuasión.
Es evidente que Irán está sufriendo una
devastación considerable en su infraestructura, mientras que sus
capacidades militares se ven seriamente diezmadas.
Si bien es cierto que el número de lanzamientos
ha disminuido respecto de los primeros días del conflicto, esta
reducción no puede atribuirse exclusivamente al intenso desgaste
provocado por la presión militar de Israel y Estados Unidos.
También responde a consideraciones operativas y
doctrinales:
en los conflictos modernos suele producirse
un empleo particularmente intensivo de medios durante las fases
iniciales de la guerra, seguido por un ritmo de utilización más
cansino a medida que las operaciones avanzan.

Misiles balísticos
iraníes Shahab-3
parten hacia sus
objetivos en el Golfo Pérsico.
Este tipo de valoraciones puede conducir a conclusiones erróneas y
excesivamente optimistas respecto de la evolución del conflicto,
favoreciendo incluso la prematura proclamación de una victoria total
y definitiva.
De hecho, el 13 de marzo el gobierno de Israel difundió un video del
primer ministro Benjamin Netanyahu que, según algunas
especulaciones, podría haber sido confeccionado mediante
inteligencia artificial [IA].
El material apareció en un contexto de rumores
que incluso hablaban de su posible huida al exterior o de su muerte.
En el mensaje, Netanyahu afirma que Israel ya no es solamente una
superpotencia regional, sino una potencia de alcance global, que
está "cambiando la realidad de Oriente Medio y más allá".
Como en un juego de coincidencias, el video fue liberado un viernes
13 - el 13 de marzo de 2026 - consagrando simbólicamente el éxito de
la denominada Operación Roaring Lion.
La fecha coincide con otro viernes 13 - el 13 de
junio de 2025 - jornada en la que Israel lanzó el primer ataque
masivo contra Irán:
la Operación Rising Lion...
El primer ministro
israelí, Benjamin Netanyahu,
apareció en un video
que presenta contornos e iluminación
considerados
sospechosos por algunos observadores;
además, ciertos
analistas creen advertir posibles
deformidades en los
dedos de sus manos.
El hecho de que esto
haya ocurrido en un contexto
en el que circulaban
rumores sobre su muerte,
y mientras misiles
persas impactaban de forma
sostenida y letal
sobre Tel Aviv, contribuye a
reforzar tales
sospechas.
Sin embargo, existen algunos hechos difícilmente refutables que
parecen contradecir las afirmaciones de Netanyahu.
Tales declaraciones bien podrían haber sido
pronunciadas - o incluso elaboradas mediante recursos tecnológicos
[IA] - con el objetivo de elevar la moral de la población de Israel,
que viene siendo sometida a una presión constante por los ataques
con misiles provenientes de Irán e intenta emigrar.
En primer lugar, el "régimen teocrático" no cayó, sino que,
por el contrario, parece haberse endurecido.
Lejos de abrirse a concesiones o mostrarse
proclive al diálogo con el enemigo, ha proclamado a un nuevo
Guía Supremo - aparentemente mucho más intransigente - y, lejos
de rehuir el combate, ha comenzado a lanzar ultimátum contra las
fuerzas atacantes de Estados Unidos e Israel.
En segundo lugar, la esperada "revolución
de colores" o "rebelión de masas" no parece siquiera cercana a
materializarse.
Sobre ese escenario descansaban buena parte de
las expectativas de la llamada "Coalición Epstein":
proclamar una victoria total a través de un
caos interno inducido que le permitiera evitar una confrontación
directa con las fuerzas gubernamentales iraníes, golpear
objetivos con relativa comodidad y, al mismo tiempo, presentar
la intervención como una supuesta "ayuda a los verdaderos
patriotas" para la "liberación del país".
A propósito de la irónica calificación como
"Coalición Epstein" o "Epstein Fury", la Liga Antidifamación,
ligada al control de la narrativa pro-israelí, ha concluido que se
trata de "contenido antisemita". 10

El colmo de la estupidez y la
prueba
del desesperado
control de la narrativa.
En tercer lugar, Teherán conserva recursos suficientes para
sostener una campaña de misiles prolongada y sistemática en toda la
región.
Si bien el ritmo de los lanzamientos ha
disminuido - algo lógico tras las primeras fases del conflicto - no
se observan indicios claros de un agotamiento de su inventario
estratégico.
En cuarto lugar, el mercado petrolero se ha visto fuertemente
alterado y los precios han experimentado un marcado incremento.
El Estrecho de Ormuz continúa cerrado u
obstaculizado, afectando una de las arterias energéticas más
sensibles del planeta. Al mismo tiempo, el petróleo iraní permanece
bajo control gubernamental y a disposición de sus principales
clientes.
Asimismo, varias instalaciones nucleares clave
siguen aparentemente intactas:
Fordow e Isfahán fueron bombardeadas
repetidamente, pero diversas estimaciones sugieren que continúan
operativas.
El uranio enriquecido, además, permanecería en
manos iraníes, presumiblemente almacenado en emplazamientos no
revelados - junto a centrifugadoras modernas - desde donde podría
seguir siendo procesado hasta alcanzar niveles de material
fisionable para ojivas nucleares en un período relativamente breve.
De manera igualmente sorprendente, y contra numerosos pronósticos,
Hezbolá continúa activo.
El cómo la caída de Bashar al-Assad, el
ascenso en Siria de una figura asociada a corrientes islamistas como
Ahmed al-Sharaa, el acceso a la presidencia libanesa de
Joseph Aoun - considerado antagonista del Hezbolá y cercano al
USCENTCOM - y la presión militar constante de las Tsahal sobre el
sur del Líbano no han logrado neutralizar su operatividad sigue
siendo un fenómeno difícil de explicar.
Además, Irán ha conseguido negar a la coalición atacante una
supremacía aérea plena.
Conviene precisar que esto no significa que los
aviones de Israel o de Estados Unidos no incursionen sobre el
espacio aéreo iraní sino que no han logrado hacerlo con total
impunidad.
Diversos informes indican que las aeronaves son
ocasionalmente hostigadas por sistemas de defensa aérea y, en
algunos casos, hasta por la propia IRIAF.
En otras palabras,
las defensas antiaéreas persas no han sido
completamente destruidas sino que continúan operativas.
Es más, el 12 de marzo un avión cisterna Boeing
KC-135 Stratotanker fue derribado en el espacio aéreo de Irak, una
zona donde presumiblemente operaba con amplios márgenes de
seguridad.
A ello se suman otros cinco KC-135 destruidos en
tierra en la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudita, lo cual
confirma el papel beligerante que el reino se vio obligado a asumir
en el conflicto.
Aunque... podrían aprender a negarse como la
atlantista España...

Los enormes aviones
cisterna Boeing KC-135 Stratotanker
constituyen uno de
los "multiplicadores de fuerza" más numerosos
en el teatro de
operaciones de Medio Oriente.
Su función es
esencial: permiten extender el radio de acción
y el tiempo de
permanencia de la aviación de combate.
Consciente de ello,
Irán - junto con elementos de la resistencia en Irak
- están
tendiendo emboscadas contra los reabastecedores.
Lo mismo puede decirse de la todopoderosa U.S. Navy, que en la
práctica se mantiene en una posición de retaguardia, a una distancia
prudente - con grupos navales desplegados en el Mar Rojo y en el
Océano Índico - consciente de la capacidad antibuque iraní.
Las viejas tácticas estadounidenses, consistentes
en situar a la flota prácticamente frente a la costa del adversario
para intimidar o proyectar fuerza - como ocurrió en los meses de
presión naval contra Venezuela - resultan mucho menos aplicables
frente a Irán.
De hecho, consideremos el Estrecho de Ormuz, bloqueado
(selectivamente) por los iraníes:
se supone que la U.S. Navy debería
evitar estas situaciones y mantener abiertas las líneas logísticas
marítimas en interés de Estados Unidos y sus aliados.
Después de
todo, son la talasocracia más poderosa del globo.
Pero... ¿lo están consiguiendo?
Por otra parte, el plan de montar un asalto aerotransportado
mediante la 82ª División Aerotransportada - o uno anfibio con la
31.ª Unidad Expedicionaria de Marines - sobre la Isla de Jark parece
haber nacido muerto.
Esta isla, situada a 25 Km. de la costa de Irán y
a 483 km al noroeste del Estrecho de Ormuz, resulta fundamental para
la exportación marítima de petróleo, dado que las aguas cercanas al
litoral continental son poco profundas y los grandes petroleros
requieren un calado considerable.
Por esta razón, el gobierno iraní tendió
oleoductos hasta la isla y construyó muelles aptos para la carga de
estos megacisternas.
Desde el punto de vista estratégico, algunos analistas especularon
con que Estados Unidos podría intentar apoderarse de la isla para
controlar buena parte de las exportaciones petroleras iraníes.
Sin embargo, el problema radica en la propia
naturaleza geográfica de Jark:
se trata de una isla pequeña de 24 km² y
relativamente plana, lo que la convierte en un objetivo
extremadamente difícil tanto de conquistar como de defender.

El almirante Charles
Cooper, jefe del USCENTCOM,
asiste a una rueda de
prensa con el secretario de Defensa, Pete Hegseth,
en la sede del
USCENTCOM en Tampa, Florida.
Diagramaron y luego
desestimaron un plan para tomar la Isla de Jark.

Las instalaciones petroleras de la
isla de Jark
no fueron
bombardeadas por la coalición israelo-estadounidense;
únicamente el
aeropuerto y zonas civiles.
¿Por qué? Pues
porque la idea es apoderarse de esos recursos...
Este plan también es compatible entonces con la afirmación de
Lloyd's List Intelligence según la cual, incluso en pleno conflicto,
las exportaciones de crudo iraní hacia China habrían aumentado.
Desmiente, asimismo, la acusación estadounidense
de que Irán ha minado el Estrecho de Ormuz:
las minas no discriminan la nacionalidad de
los buques, por lo que esa opción sería un ultimísimo recurso.
Por último, pero no menos importante, la
asistencia de Rusia y China es inocultable.
Funcionarios iraníes y del Kremlin han admitido
distintos niveles de cooperación - aunque no así las autoridades
chinas, más reticentes a estos .
Entre los apoyos señalados se mencionan
inteligencia satelital, asistencia en comunicaciones, refuerzo de
redes radar, asesoramiento técnico en defensa aérea y provisión de
componentes electrónicos para sistemas de misiles.
Como si la historia tuviera memoria, que Rusia y China ayuden a Irán
ante la empresa neocolonial estadounidense recuerda la asistencia
que dieron ambas naciones durante la Guerra de Vietnam. Y ya sabemos
cómo terminó esa aventura…
Considerando que todas estas evidencias permanecen inalteradas al
día 15 de la conflagración, resulta difícil entender por qué Donald
Trump ha proclamado que "ganaron la guerra".
Quizás creyó, en los momentos iniciales, que el golpe devastador -
en medio de la farsa de las negociaciones - dado contra el liderazgo
político y militar iraní, seguido inmediatamente por la masiva
campaña de bombardeos, era más que suficiente para "ganar" y
asegurar el éxito.
Donald Trump,
excesivamente
triunfalista.
Si bien es innegable el nivel de destrucción infraestructural
sufrido por Irán, también es cierto que la moral de lucha no ha
mermado ni un ápice.
Los funcionarios iraníes, que se pasean por las
calles con el pueblo, entienden que no deben amainar la intensidad
de los contraataques sino hasta que Estados Unidos sea expulsado de
Oriente Medio.
Si acuerdan un alto el fuego (como en junio), Washington
reconstruirá sus bases adelantadas - con sus radares avanzados - y
las defensas antimisiles israelíes, y la guerra se reanudará pronto.
Hay una sola solución final y es la derrota
militar estadounidense, que los expulse de la región.
Si ello ocurriera, la égida israelo-estadounidense podría ingresar
en una fase de franca decadencia.
Los miembros árabes de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) podrían verse inducidos a acomodarse
a la nueva potencia regional iraní, incluso bajo la gravitación
asociada ruso-saudí, debilitando - o incluso rompiendo - los
estrechos vínculos económicos que durante décadas los han ligado a
Washington, algo que ya amagó con pasar en 2022-2023.
En tal escenario, el petróleo y el gas
comenzarían a desligarse progresivamente de su histórica "unión
natural" con el dólar, erosionando uno de los pilares centrales de
la primacía financiera estadounidense.
El resultado inmediato sería una reducción en la
demanda global de bonos del Tesoro, hoy utilizados por numerosos
bancos centrales como vehículo privilegiado de acumulación de
reservas en dólares.
Este mecanismo de reciclaje financiero ha permitido a Estados Unidos
sostener déficits estructurales en su balanza de pagos, exportar
inflación al resto del mundo y endeudarse a gran escala para
financiar su enorme aparato militar.
Dicho en términos simples:
el poder militar estadounidense descansa
sobre un privilegio monetario global.
Mientras el mundo utilice su moneda, seguirá
financiando su capacidad destructiva.
Esta hiperconsciencia situacional llevó a Estados
Unidos a involucrarse en este entuerto, al menos en el plano
geoestratégico.
Desde luego, existen otros factores subyacentes,
entre ellos las pretensiones expansionistas de Israel y ciertos
"expedientes pedófilos" que operarían como mecanismos de presión o
condicionamiento en las altas esferas del poder.
No deberíamos desestimar tampoco a las redes
financieristas... allí lo tenemos al imbécil
Friedrich Merz,
un
BlackRock, justificando lo injustificable.
Pero tampoco nos engañemos:
Trump y su plana mayor saben que los
acontecimientos no marchan como habían previsto.
No hay caída del régimen, no hay guerra civil y
los persas siguen tirando "cañitas voladoras". Ni siquiera China
parece sufrir desabastecimiento.
Y en términos de reputación, Estados Unidos, la
gran potencia indestructible, se ha demostrado incapaz de proteger
sus propias bases y a sus aliados del Golfo, por no contar a su
gendarme hebreo.
Esto pone los pelos de punta al presidente Trump, que reacciona así:

Dice Trump:
"Estamos destruyendo por completo al régimen
terrorista de Irán, por medios militares, económicos y de
cualquier otro tipo. Sin embargo, si lees el nefasto periódico
The New York Times, pensarías erróneamente que no estamos
ganando.
La flota iraní ha desaparecido, su fuerza
aérea ya no existe, sus misiles, drones y todo lo demás están
siendo aniquilados, y sus líderes han sido borrados de la faz de
la tierra.
Tenemos una potencia de fuego sin
precedentes, munición ilimitada y mucho tiempo. Mirad lo que les
va a pasar hoy a estos dementes hijos de puta.
Han estado matando a personas inocentes en
todo el mundo durante 47 años, y ahora yo, como 47º presidente
de los Estados Unidos de América, los estoy destruyendo.
¡Qué gran honor es hacer esto!".
Mientras otros reaccionan así:
Un cúmulo de funcionarios del
establishment estadounidense
hacen
"nado sincronizado" con la manipulación cognitiva.
En medio de un clima de triunfalismo y nerviosismo, Donald Trump
mantuvo el 10 de mayo una conversación telefónica con Vladimir
Putin, apenas un día después de que Mojtabá Jamenei fuera designado
como nuevo Líder Supremo.
Para Washington, esa noticia resultó adversa:
sus previsiones
contemplaban, en primer término, una rápida deriva hacia una
revolución anticlerical y, en su defecto, la aparición de un
liderazgo más proclive al diálogo.
Sin embargo, la Asamblea de Expertos resolvió
designar al hijo del recientemente asesinado ayatolá Alí Jamenei.
Aparentemente, Trump solicitó a Putin que intercediera en facilitar
un final del conflicto, lo que sugiere un posible rol de mediación,
aunque sin detalles públicos sobre propuestas concretas.
En ese contexto, Trump podría haber ofrecido ciertas concesiones - a
estas alturas, inconsistentes e imposibles de creer para el Kremlin
- en el conflicto entre Rusia y Ucrania, e incluso haber solicitado
a Moscú algún tipo de equilibrio en el sistema energético
internacional.
De hecho, poco después algunas sanciones
vinculadas a la exportación de crudo ruso fueron levantadas con el
argumento de "estabilizar los precios".
Trump se dispersa y mantiene la
fachada
porque no puede
reconocer que llamó a Putin
para buscar una
salida consensuada con Irán o,
en su defecto,
al menos aumentar la oferta petrolera
para que no se
disparen los precios.
A quince días del inicio del conflicto, la gran estrategia iraní -
aunque a costa de severas destrucciones y significativas pérdidas
humanas - parece estar produciendo resultados:
el país ha logrado
sostener su resistencia militar, evitar un colapso político interno
y, simultáneamente, apostar a la desestabilización del sistema
energético internacional como mecanismo de presión estratégica.
Desde el punto de vista militar, Estados Unidos e Israel comprenden
que una campaña basada exclusivamente en ataques aéreos difícilmente
pueda traducirse en una victoria decisiva.
Por ello, parte de su expectativa estratégica
residía en la eventual emergencia de una insurrección interna que
contribuyera a precipitar el colapso del régimen y tomar el poder.
Sin embargo, ante la ausencia de tal escenario,
comienza a perfilarse la tentación de considerar un mayor
involucramiento directo con el fin de evitar una retirada sin
objetivos cumplidos.
Así, entra en juego la eventual introducción de
fuerzas terrestres en Irán, lo que implicaría, con alta
probabilidad, un volumen extremadamente elevado de bajas, que podría
acabar definitivamente con el gobierno de Trump.
El remedio podría ser peor que la enfermedad,
pero la inercia hacia ese paso a medida que transcurren los días no
debe desdeñarse.
Desde el punto de vista económico, la producción petrolífera y
gasífera en el Golfo está empezando a detenerse. Como Irán comprende
a esta guerra como existencial, su acción defensiva implica repeler
el acoso del enemigo y expulsarlo de la región.
Eso se traduce en no aceptar ningún alto el
fuego, ni permitir la apertura del Estrecho de Ormuz - porque altera
los precios internacionales de la energía.
Occidente ha abierto sus reservas estratégicas para detener el
pánico, pero pudo apaciguar la tendencia alcista sólo por un día:
el Brent cerró el viernes 13 de marzo en 103,14 dólares el barril.
Las refinerías del Golfo que producen diésel (10%
del suministro global), combustible para aviones (20%) y
fertilizantes (25%) no tienen reservas estratégicas.
Encima, su existencia pende de un hilo porque si
las monarquías del Golfo osan responder a Irán, esas refinerías
desaparecerán en un abrir y cerrar de ojos.

El Brent cerró 103,14 dólares el
barril,
perforando
el techo de 100.
Rusia posee un interés indirecto en el conflicto, en tanto se
configura como un proveedor confiable de combustibles fósiles que, a
diferencia de varios exportadores de Medio Oriente, no se encuentra
expuesto al eventual cierre del Estrecho de Ormuz ni a la
destrucción total de refinerías y campos de extracción.
Sin embargo, su inserción en los mercados
energéticos internacionales continúa condicionada por el amplio
régimen de sanciones y restricciones comerciales al que está
sometida.
Esta situación anómala ha derivado, en la práctica, en una
flexibilización parcial de dichas restricciones:
diversos actores
del sistema internacional han tolerado ciertos volúmenes de
exportación rusa, en la medida en que una contracción adicional de
la oferta global podría provocar aumentos aún más pronunciados en
los precios.
En este contexto, el Estado ruso se beneficia de una coyuntura
particularmente favorable, al poder colocar volúmenes significativos
de hidrocarburos en un mercado caracterizado por precios elevados.
Ello se traduce en mayores ingresos fiscales y en
un fortalecimiento de sus recursos financieros, lo cual podría
contribuir a sostener - e incluso intensificar - el esfuerzo bélico
en la guerra contra Ucrania.
No obstante, el reciente ataque a un petrolero ruso de GNL cerca de
Malta sacudió al Kremlin:
ahora están considerando cortar el
suministro de gas a Europa y utilizarlo para abastecer a países como
China, India, Corea del Sur y Japón.
Esto sería un golpe de gracia para los
eurolemmings, que tenían previsto abandonar el gas ruso para 2027
creyendo que así afectarían la economía rusa.
Europa vuelve a
experimentar un efecto bumerang
como
consecuencia de su intento de cerrar el mercado energético ruso,
quedando altamente
vulnerable ante la guerra en Irán
y el consiguiente
trastocamiento del sistema energético internacional.
Las monarquías del Golfo, que han albergado bases estadounidenses,
están en serios problemas porque no pueden exportar. Asimismo,
dependen totalmente de las importaciones de alimentos. No sería
sorprendente ver caer a estos gobiernos impopulares, solo sostenidos
por el terror policial y la abundancia brindada por el petróleo.
En un marco de escasez y restricción, podría
haber estallidos sociales en cuestión de semanas.
Bahrein, por supuesto, es mi primer candidato.
11
Así las cosas, cuanto más insista Estados Unidos en someter,
destruir o fragmentar a Irán, más probable será que Oriente Medio se
convierta en un verdadero berenjenal del que difícilmente pueda
salir sin una considerable pérdida de poder e influencia.
Si Irán logra sobrevivir a los bombardeos y a las penurias de la
guerra, y consigue sostener algún nivel respetable de resistencia,
el costo político, económico y financiero para la administración
estadounidense tenderá a erosionar su capacidad de permanencia y
proyección en el escenario regional.
Considérese también que los aumentos del precio
de la energía afectan a Estados Unidos más allá de su condición de
exportador y de su relativa autosuficiencia.
Su mercado interno es altamente sensible al
aumento de precios, y se traslada al clima social y a los vaivenes
electorales:
en buena medida, el humor del electorado
depende del precio que marca el surtidor.
En cuanto a Israel, el seis veces primer ministro
Benjamin Netanyahu soñó durante décadas con el momento en que un
presidente estadounidense aceptara ir estúpidamente a la guerra
contra Irán sin una estrategia clara de salida.
Trabajó incansablemente en favor de ese objetivo. Sin embargo, la
experiencia histórica demuestra que a veces es preferible que
ciertos deseos no se concreten, porque la realidad suele imponer
matices y consecuencias inesperadas.
La llamada "Guerra de los Doce Días" no parece
haber sido una lección suficiente, como tampoco lo fue la frustrada
Operación "Mahsa Amini 2.0". Hace días, Netanyahu - o su clon IA -
llegó a presentar a Israel como una "potencia global".
Puede que lo sea, en todo caso, en materia de
tráfico de influencias.
Pero ahora el abusador escolar debe
enfrentarse a un adversario de su propio tamaño y está pasando algo
imprevisto:
los misiles iraníes impactan sin cesar en sus ciudades
y... ¡oh! ¡mueren los suyos!
Ten cuidado
con lo que deseas,
Bibi…
La pregunta entonces es inevitable:
¿qué plan B tiene Israel si Estados Unidos
decide en algún momento decir "enough for me" y retirarse con
una salida "honorable"?
Los israelíes, a diferencia de Washington,
deberán seguir viviendo en la vecindad (aunque Milei les ofrezca la
Patagonia).
Si, guiados por una lógica de escalada extrema, llegaran a emplear
armas nucleares contra Irán - escenario que considero plausible - el
resultado podría ser una rápida proliferación nuclear en la región,
con países como Turquía y Arabia Saudita buscando dotarse de
capacidades equivalentes, por no especular además con las posibles
reacciones de Pakistán, Rusia y China.
Por otra parte, si ello sucediese, la cobertura moral derivada del
recuerdo del Holocausto - invocada durante décadas de manera
diplomática y mediática - ya bastante deslegitimada por el genocidio
de los gazatíes, podría quedar definitivamente erosionada si se
produjera una escalada nuclear.
El contexto internacional ya no es el de 1945, y
una acción de ese tipo podría provocar una repulsión generalizada
incluso dentro de Estados Unidos. ..
Además, si la destrucción masiva abriera una
hendija para la represalia, conviene recordar que Irán posee la
capacidad técnica para desarrollar ojivas nucleares en un plazo
relativamente corto.
En cuanto a Irán, es evidente que está sufriendo una devastación de
enorme magnitud.
La guerra no sólo está dañando gravemente sus
infraestructuras, sino que también está diezmando a su población y
provocando una severa degradación ambiental.
Sin embargo, hasta el momento la autoridad del
Estado y su organización política permanecen en pie, al igual que un
nivel significativo de cohesión y apoyo social.
No nos olvidemos que esta nación enfrentó ocho
años de guerra contra los ejércitos de Saddam Hussein en condiciones
muy desfavorables... y nunca cayó.
Por ahora no se observan en el horizonte insurgencias internas ni
milicias subrogadas, aunque es previsible que Estados Unidos y
Israel intenten fomentar procesos de subversión apoyándose en
minorías o tensiones periféricas - como las que involucran a kurdos
o baluchis - o incluso recurriendo a organizaciones como Al-Qaeda.
No obstante, no me canso de decirlo, Irán libra
una guerra de carácter existencial:
¡combate en su propio territorio,
en defensa de su población, de sus familias y de su suelo...!
Esa condición implica una movilización material y
psicológica de enorme intensidad.
Referencias
-
El espantoso ataque con un misil Tomahawk
contra la escuela primaria femenina Shajareh Tayyebeh, en la
ciudad de Minab (provincia de Hormozgan), dejó un saldo de
168 muertos, 104 de ellos niñas alumnas, de 7 a 12 años. En
el artículo anterior señalé que las bajas ascendían a 85,
pero el recuento final elevó trágicamente la cifra hasta ese
total. Lejos de disculparse, Estados Unidos sostuvo que
"solamente Irán mata civiles" y llegó incluso a acusar, de
manera desvergonzada, a Teherán de poseer "misiles parecidos
a los Tomahawk".
-
Resulta llamativo que los medios
estadounidenses hayan consagrado el ataque japonés sorpresa
contra Pearl Harbor como el ‘Día de la Infamia', mientras
guardan silencio frente a este segundo ataque sorpresivo
israelo-estadounidense, perpetrado en pleno desarrollo de
negociaciones diplomáticas y que, además, implicó el
descabezamiento de la cúpula político-religiosa y militar
mediante una serie de magnicidios.
-
Véase "Netanyahu y el ocaso de la
legalidad internacional", "Irán aún resiste" y "Se abrió la
Caja de Pandora".
-
Véase "La guerra de inflexión"
-
Mickey Knox y Mallory Knox son los
protagonistas de la película
Natural Born Killers (1994),
dirigida por Oliver Stone. Se trata de una pareja
desquiciada que recorre Estados Unidos cometiendo una serie
de asesinatos brutales mientras los medios de comunicación
los convierten en una suerte de celebridades criminales. La
película funciona, en gran medida, como una sátira sobre la
glorificación mediática de la violencia.
En el ámbito internacional, pocos actores encajarían mejor
en ese sambenito que Estados Unidos y su estrecho aliado
israelí.
-
Me refiero a Emiratos Árabes Unidos. Las
características estructurales del país - un sistema
financiero extremadamente abierto que facilita la creación
de compañías, la apertura de cuentas y la rápida circulación
de capitales internacionales - sumadas a la proliferación de
zonas francas donde la regulación y el control sobre los
beneficiarios reales resultan particularmente laxos, el auge
de un mercado inmobiliario de lujo que con frecuencia
funciona como vehículo para blanquear fondos provenientes de
la corrupción, la evasión fiscal o el crimen organizado, y
su posición geográfica como nodo logístico global que
articula Asia, África y Europa - facilitando complejos
flujos financieros transnacionales - le confieren a Emiratos
Árabes Unidos las condiciones típicas que suelen asociarse a
centros internacionales de lavado de dinero.
De hecho, en 2022 el organismo internacional encargado de
monitorear la lucha contra el blanqueo de capitales, la
Financial Action Task Force (FATF/GAFI), incluyó al país en
su denominada "lista gris", señalando deficiencias
significativas en sus mecanismos de prevención y control del
lavado de activos y la financiación ilícita.
-
En su libro The Gathering Storm (1948),
al hablar de los acontecimientos de 1938, Churchill dijo que
Polonia actuó "con el apetito de una hiena" cuando participó
en el desmembramiento de Checoslovaquia. De hecho, en 1938
ocurrió el Acuerdo de Múnich por el cual Adolf Hitler anexó
los Sudetes de Checoslovaquia. Aprovechando la situación,
Polonia ocupó la región de Teschen (Cieszyn Silesia).
Churchill criticó que Polonia, en vez de
oponerse al expansionismo alemán, aprovechara la crisis para
quedarse con una parte del "botín", de ahí la metáfora de la
hiena (un animal que se alimenta de restos).
-
No es la primera vez que Narendra Modi
tiene ese comportamiento repudiablemente pendulante: durante
la cumbre de la OCS en Samarcanda, Uzbekistán, los días 15 y
16 de septiembre de 2022, Modi retó a Vladimir Putin
espetándole que "la era de hoy no es de guerra".
Modi estaba en conversaciones con Estados
Unidos, Emiratos Árabes e Israel para diseñar el Corredor
IMEEC, que luego lanzaría en la Cumbre del G20 de New Delhi,
los días 9 y 10 de septiembre de 2023. Cuando Modi regañó a
Putin, las tropas rusas estaban replegándose en el frente.
Cuando Modi lanzó el IMEEC empezaba la
ofensiva de verano ucroatlantista. Sin embargo, ante el
fracaso de dicha ofensiva, Modi se amansó y cambió
radicalmente su actitud para con Rusia. Los días 8 y 9 de
julio de 2024 se dirigió entonces a Moscú a suscribir una
Asociación Estratégica. Véase "El dilema indio".
-
Dice: "Jamenei, una de las personas más
malvadas de la Historia, está muerto. Esto no es solo
justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes
estadounidenses y para aquellas personas de muchos países
del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jameneí y
su banda de matones sedientos de sangre. No pudo evitar
nuestros sistemas de inteligencia y de seguimiento altamente
sofisticados y, trabajando estrechamente con Israel, no hubo
nada que él, ni los otros líderes que han sido asesinados
junto con él, pudieran hacer. Esta es la mayor oportunidad
para que el pueblo iraní recupere su país.
Estamos escuchando que muchos de su IRGC,
militares y otras fuerzas de seguridad y policía ya no
quieren luchar y están buscando inmunidad para Estados
Unidos. Como dije anoche: "Ahora pueden tener inmunidad; más
tarde solo obtendrán ¡Muerte!". Con suerte, el IRGC y la
policía se fusionarán pacíficamente con los patriotas
iraníes y trabajarán juntos como una unidad para devolver al
país la grandeza que merece.
Ese proceso debería comenzar pronto, ya
que no solo ha muerto Jameneí sino que el país ha quedado,
en apenas un día, muy destruido e incluso obliterado. El
bombardeo pesado y de precisión, sin embargo, continuará sin
interrupciones durante toda la semana o mientras sea
necesario para lograr nuestro objetivo de PAZ EN TODO EL
MEDIO ORIENTE Y, DE HECHO, ¡EN TODO EL MUNDO!"
-
La Anti-Defamation League (ADL),
anteriormente conocida como Anti-Defamation League of B'nai
B'rith, es una organización internacional de defensa y
promoción con sede en New York fundada en 1913 con el
propósito declarado de combatir el antisemitismo, así como
otras formas de intolerancia y discriminación. La ADL
también es conocida por su defensa y apoyo a Israel.
-
Bahrein es un emirato poblado por
mayorías chiitas. En febrero de 2011 hubo revueltas en
Manama solicitando una monarquía constitucional real, un
parlamento con poder efectivo y el fin de la discriminación
sectaria. En marzo, el gobierno solicitó ayuda militar al
Consejo de Cooperación del Golfo. Tropas saudíes y emiratíes
ingresaron al país y sofocaron las manifestaciones.
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