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por Víctor López
13 Marzo 2026
del Sitio Web
Publico
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Víctor López
Periodista. Redactor del equipo de Investigación.
Escribe temas de análisis político y social. En
'Público', pasó antes por las secciones de Última Hora y
Vivienda. Los inicios están vinculados al periodismo
local. |

Una maqueta de un
gasoducto,
un billete de 100
euros
y una bandera de la
Unión Europea.
REUTERS / Dado Ruvic
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Ursula von der
Leyen defendió el lunes que Europa no podía seguir
siendo "la guardiana del viejo orden mundial", para
desdecirse el miércoles tras un aluvión de críticas,
incluso en su propio Ejecutivo.
-
"La U.E. tiene que
defender unas relaciones internacionales basadas en el
respeto del derecho no solo por convicción, sino también
por necesidad y supervivencia", defiende la jurista
Mariola Urrea.
-
"El continente está
a tiempo de promover enfoques basados en la cooperación
más allá de sus fronteras: no sería solo una elección
normativa, también una ventaja estratégica", insisten
desde la Fundación Berghof.
"Ya no podemos confiar en el sistema basado
en reglas como la única forma de defender nuestros intereses.
(...)
Europa ya no puede ser la guardiana del viejo
orden mundial, de un mundo que se ha ido y que no volverá".
Ursula von der Leyen arrancó la
semana con una suerte de renuncia a los tratados fundacionales de la
Unión Europea.
Lo hizo frente a un mapamundi luminoso y sobre la
moqueta de la Conferencia Anual de Embajadores de la U.E.,
custodiada por cuatro banderas con las doce estrellas amarillas que
representan - precisamente - la unidad, la solidaridad y la armonía.
"La Unión Europea se fundó como un proyecto
de paz.
El compromiso inquebrantable con (...) los
principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho
internacional es tan fundamental ahora como lo era en el momento
de nuestra creación", rectificó este miércoles la líder
comunitaria.
Entre la primera cita y la segunda, pasaron menos
de 48 horas.
El discurso inicial de la política alemana desató un aluvión de
críticas, tanto en Bruselas como en el resto de las capitales de la
U.E..
El presidente del Consejo Europeo,
António Costa, fue uno de los
primeros en desdecir a Von der Leyen.
"Los europeos debemos defender el orden
internacional basado en normas, tenemos que defender los
principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, tal
como recogen nuestros tratados", deslizó el portugués.
"Corresponde al Consejo Europeo fijar
posición con respecto a la posición exterior", recordó Teresa
Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea.
"El derecho internacional es una premisa
básica no solamente desde el punto de vista moral y de
construcción de la paz, también desde el punto de vista de la
seguridad del espacio europeo", continuó la exministra, antes de
reconocer sus "discrepancias" con la jefa comunitaria.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,
el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la
vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz,
también se desmarcaron de las declaraciones iniciales
de Von der Leyen.
Las declaraciones de Von
der Leyen
desataron un aluvión de
críticas,
tanto en Bruselas como en el
resto de
las capitales de la U.E....
"La Unión Europea no solo es Ursula von der
Leyen.
Las competencias en política exterior las
tiene - de hecho - António Costa, que intervino el martes para
hacer una defensa explícita del derecho internacional.
Lo que vimos [con la mandataria alemana] fue
un ejercicio de extralimitación clarísima de sus funciones",
insiste José Luis de Castro, catedrático de Relaciones
Internacionales y director del departamento de Derecho Público
de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
"Lo importante es quedarse con el final.
La presidenta ha rectificado y - de manera
implícita - ha aceptado el error de forma y fondo en sus
declaraciones, unas declaraciones cuyo contenido escapa de sus
competencias y que no responden a una posición consensuada entre
los Estados miembros", insiste Mariola Urrea, catedrática
(acreditada) de Derecho Internacional y de la U.E. en la
Universidad de La Rioja.
¿Cómo se ha configurado históricamente la Unión
Europea?
¿Qué futuro tiene una comunidad basada en reglas
en un mundo sin reglas?
Las Reglas - "Líquido Amniótico"
de la U.E.
Von der Leyen lleva recibiendo críticas desde que arrancó la - nueva
- espiral de conflictos en Oriente Medio, tanto por asumir funciones
que no le corresponden como por alinearse públicamente con Estados
Unidos e Israel.
La líder comunitaria aseguró que,
"no debería derramarse ninguna lágrima por un
régimen" como el de Irán, que "encarceló y torturó a sus propios
ciudadanos".
Y todavía se resiste a calificar de genocidio los
ataques continuados de Tel Aviv sobre la Franja de Gaza.
El amago de renuncia al derecho internacional que
hizo este lunes fue la última estocada de un liderazgo que lleva
meses en entredicho, la fractura más seria con los tratados
fundacionales de la Unión Europea.

El presidente de
España Pedro Sanchez
junto con la
Presidenta de
la Comisión Europea
Úsula von der Leyen.
Lukas Coch/ Europa
Press
"La presidenta tiene razón en una cosa:
el mundo ha cambiado...
El continente debe avanzar hacia una política
común de seguridad más potente, coordinada y asertiva, pero sin
olvidar que la defensa del multilateralismo forma parte del ADN
de la Unión Europea.
La seguridad no es incompatible con el
respeto de los tratados y - mucho menos - del derecho
internacional", reivindica el profesor José Luis de Castro."
"Las violaciones del derecho internacional -
por parte de cualquier actor - tenemos que abordarlas con
contundencia y de manera clara, porque, si no, corremos el
riesgo de erosionar más aún el sistema basado en normas tal y
como lo conocemos.
Los propios países europeos podrían - de
hecho - convertirse en víctimas de esta nueva lógica", insiste
Chris Coulter, directora ejecutiva de la
Fundación Berghof, una
organización alemana que trabaja en busca de soluciones
pacíficas para los conflictos armados.
Este es un escenario que también contempla
Janina Dill, profesora de Seguridad Global en la Universidad de
Oxford.
"La Unión Europea siempre se ha configurado -
al menos, históricamente - como una unión de democracias basada
en el Estado de Derecho.
Si Bruselas no exige a sus aliados el
cumplimiento de las reglas del orden mundial, cuando quiera
invocar esas mismas reglas frente a sus adversarios, sufrirá las
consecuencias de su debilitamiento", advierte la investigadora
británica.
Turquía ha interceptado en los últimos días dos
misiles balísticos iraníes.
Reino Unido también denunció que un dron "lanzado
desde Líbano" atacó el 1 de marzo una base británica en Chipre.
Turquía ha interceptado
dos misiles balísticos iraníes.
Un dron "lanzado desde Líbano"
atacó el 1 de marzo
una base británica en Chipre.
La necesidad de anteponer la legalidad a los delirios de poder es
una máxima en la que reparan casi todos los expertos consultados por
Público, forma parte, matizan, de la idiosincrasia de las
instituciones comunitarias.
"La Unión Europea no solo nace como un
proyecto de paz, sino que es precisamente el ecosistema basado
en reglas que surge tras la Segunda Guerra Mundial el que
permite construir una organización tan jurídica, política y
económicamente sofisticada como lo es la U.E..
Este mundo basado en reglas constituye, de
hecho, el líquido amniótico en el que se desarrolla la
comunidad", resume Mariola Urrea.
La última palabra la tienen, además, los
gobiernos en clave nacional.
"La política exterior sigue siendo
competencia propia de cada Estado.
Los dirigentes de cada uno de los países
pueden decidir si quieren acercarse más o menos a cada uno de
sus socios", desliza Montse Pintado, profesora de
Relaciones Internacionales en la Universidade de Santiago de
Compostela (USC).
Europa - ¿Perdida en un Sistema
sin Reglas?
Von der Leyen habló este lunes de "un mundo que se ha ido y no
volverá".
El mundo que desaparece es el del "viejo orden
mundial".
El mundo de antes de Donald Trump,
Vladímir Putin o Benjamín Netanyahu...
El que se queda, uno en el que prevalecen los
intereses de los más fuertes:
Estados Unidos,
Rusia,
China o
Israel.
Las declaraciones de la dirigente alemana
supusieron un salto - cualitativo y cuantitativo - en la posición
histórica de la Unión Europea, vulnerando incluso las bases de sus
tratados y los principios de la Carta de
las Naciones Unidas.
Von der Leyen recogió cable el mismo
miércoles, para defender su "compromiso inquebrantable" con el
derecho internacional.
¿Qué posición ocuparían los países europeos
en un mundo regido por la ley de la selva...?
El continente sería el gran damnificado, al
menos, así lo ven los académicos que han hablado con Público.

Muñecas rusas de
madera que representan
al presidente ruso
Vladimir Putin y
al presidente
estadounidense Donald Trump.
OLESYA KURPYAYEVA /
AFP
"China, Rusia o Estados Unidos pueden funcionar en un sistema
sin reglas. La Unión Europea poco puede hacer.
La única posibilidad que tienen los países
miembros de jugar un papel - cualquiera - en el tablero
internacional pasa por defender un mundo con normas y encaminado
al multilateralismo, sin olvidar, eso sí, que hacen falta
instrumentos de actuación en materia de defensa y seguridad",
reconoce José Luis de Castro.
"Europa y Estados Unidos son sin duda los
actores que más se han beneficiado del orden internacional
liberal y de la estabilidad relativa que nos ha proporcionado la
progresiva normativización de las relaciones internacionales.
Von der Leyen y Costa han evidenciado con sus
declaraciones contradictorias que el continente está tratando de
responder a un entorno en el que se mueve de forma más torpe y
menos influyente", insiste Montse Pintado.
Chris Coulter, directora ejecutiva de la
Fundación Berghof, reconoce
que,
"el sistema internacional se está volviendo
más inestable", pero no por ello los países europeos tienen que
renunciar a sus valores ni a "una concepción más amplia" de la
seguridad.
"La U.E. surgió como un proyecto regional de
paz, basado en la cooperación y el fomento de la confianza.
El continente todavía está a tiempo de
promover enfoques de este tipo más allá de sus fronteras: no
sería solo una elección normativa, también una ventaja
estratégica", recalca la también ex-asesora de los departamentos
de asuntos exteriores en los gobiernos de Colombia y Suecia.
Mariola Urrea coincide con esta tesis y
añade, a modo de conclusión:
"La U.E. tiene que defender unas relaciones
internacionales basadas en el respeto del derecho no solo por
convicción, sino también por cuestión de pura necesidad y
supervivencia.
Es un ejercicio de resistencia frente a la
barbarie".
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