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por Emmanuel Colombié con Mongabay
Latam
03 Febrero 2026
del Sitio Web
ForbiddenStories
Versión en ingles
MMM
Parcela agrícola
invadida por mineros ilegales.
Crédito: Max Cabello
Orcasitas / Mongabay Latam
En
Perú, la fiebre del oro
arrasa con
la selva amazónica.
En el
Departamento de Madre de Dios,
la
pandilla de los Guardianes de la Trocha
tomó el
control de La Pampa,
una zona
de yacimientos de oro
ubicada a
un costado de la reserva nacional de Tambopata,
una de las
regiones con mayor biodiversidad del continente.
Forbidden
Stories y su socio Mongabay Latam
revelan
cómo esta organización criminal
siembran
el terror, amenazan a los periodistas
y
silencian a cualquier oposición, bajo el cobijo
de la corrupción
endémica en el país...
Nuestras
revelaciones
-
Pese
a la ley del silencio impuesta por los Guardianes de la
Trocha, víctimas explican cómo la pandilla tomó el
control de las minas de oro y siembran el terror en el
departamento de Madre de Dios.
-
Ante
la corrupción endémica, las autoridades peruanas tienen
dificultades para reaccionar. Los operativos contra la
minería ilegal de oro casi nunca terminan en
detenciones, y la deforestación aumentó en un 425% desde
2011.
-
Casi
la mitad del oro exportado por el Perú es de origen
desconocido. Los expertos estiman que el oro ilegal
generó en 2024 seis veces más ingresos que el tráfico de
drogas en el país.
Lo que fue una selva exuberante es ahora un paisaje desolado. Desde
hace quince años, los mineros ilegales instalaron sus campamentos en
La Pampa, en el sureste del Perú, en el Departamento de Madre de
Dios.
Las orillas de la carretera interoceánica, que antes estaban
cubiertas por la selva, se han convertido en un infierno. Cada día,
hombres desgarran el suelo y contaminan los ríos.
"Las aves están impactadas por la minería.
Ahora ya no hay", deplora Diego Torres * (su
nombre ha sido modificado por razones de seguridad), un
campesino que ha vivido en primera persona la fiebre del oro que
contagió su región.
Desde hace dos años, un lodo anaranjado cubre su
parcela, donde yacen barriles de gasolina, desechos de madera y de
metal y manchas aceitosas en las que sus perros se revuelcan.
En algunas partes se observan, entre palmeras
moribundas, tubos inmensos que los mineros dejaron tirados.

Tubos abandonados
por los mineros
en una parcela agrícola.
Crédit: Max
Cabello Orcasitas / Mongabay Latam
En su parcela, lo primero que se oye es el ruido del dragado y de
las máquinas que extraen el oro.
Al esconderse detrás de las hojas de una palmera
muerta, se alcanza a ver a los saqueadores trabajando. Algunos
hombres hacen guardia en su propia parcela, cerca de una rampa de
lavado, que se utiliza para atrapar a las partículas de oro.
Diego Torres afirma que denunció la presencia de los mineros
ilegales ante la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental
(FEMA) desde que se instalaron.
La policía lo visitó en marzo de 2024, pero ese
día los mineros no estaban presentes, probablemente alertados con
antelación sobre el operativo.
Días más tarde, retomaron sus actividades, bajo
el resguardo de hombres armados. Y ello, a menos de un kilómetro de
una base militar activa.
Resuelto a defender su territorio, el campesino ya ha encarado a los
mineros ilegales presentes en su parcela, de quienes dice no tener
miedo.
No obstante, se muestra muy cauteloso cuando
acepta hablar sobre los
Guardianes de la Trocha, el grupo criminal que controla
las actividades de extracción de oro en
La Pampa.
"A través de terceros, me pidieron que no me
opusiera a los mineros, que no dijera nada o que me fuera,
porque de lo contrario podían eliminarme (...).
Pero ¿adónde puedo irme? No tengo ningún otro
lugar a donde ir", dice.

Palmeras muertas en La Pampa.
(Crédit:
Max Cabello Orcasitas / Mongabay Latam)
Guardar silencio o recibir amenazas de muerte:
el periodista independiente Manuel
Calloquispe conoce este dilema.
Desde hace más de una década, es uno de los
únicos periodistas locales que documenta y denuncia las actividades
de los mineros ilegales de oro en la región.
Y lo ha pagado caro:
ha sido golpeado, sufrió robo de material y
perdió la cuenta del número de amenazas y actos de hostigamiento
que padeció, incluso frente a su domicilio.
En 2022, su familia tuvo que salir de
Puerto Maldonado, la capital del
Departamento de Madre de Dios.
Ante amenazas cada vez más insistentes, en enero
de 2025, Manuel Calloquispe decidió unirse al SafeBox Network
de Forbidden Stories para proteger algunos de los documentos
sensibles que acumuló durante años de investigación.
A principios de 2025, Manuel Calloquispe estaba realizando una
investigación sobre Edison Fernández Pérez, alias Chili,
uno de los dos líderes de la pandilla
En un reportaje, publicado en el sitio
Inforegión, el periodista revelaba el aseguramiento de un
arsenal durante un operativo de la policía y arrojaba luz sobre la
existencia de una guerra interna que carcomía a los Guardianes de la
Trocha.

Crédito:
Inforegion.pe
Captura de
pantalla de Forbidden Stories.
El 28 de agosto de 2025, un día antes de publicar el artículo,
recibió una llamada.
El periodista identificó a su interlocutor como
Alver Carranza Fernández, brazo derecho de Chili.
Carranza le envió una advertencia:
"Te voy a arrancar la cabeza (...) ¿Quién
hablará cuando tú te vayas? Tú ya estás identificado. Vamos a
matar a tu hijo, a tu hermano. Sabemos de tu ubicación y la de
toda tu familia".
Asombrado por la llamada telefónica, el
periodista afirma que dejó de publicar y se escondió.
En octubre de 2025, con su permiso, Forbidden
Stories y su socio Mongabay Latam decidieron ir al
Departamento de Madre de Dios para continuar su trabajo.
Manuel Calloquispe documenta y denuncia sin descanso las actividades
de esta pandilla que impone el terror en La Pampa desde hace cerca
de 15 años.
Madre de Dios es el departamento menos poblado
del país pero está sentado sobre grandes yacimientos de oro. El
Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET) estima que
concentra actualmente el 11% de la producción de oro del país.
Madre de Dios es la principal región en materia de extracción
artesanal de oro y en paralelo sufre las actividades de minería
ilegal, que se disparó desde la apertura de la
Carretera
Interoceánica (OIC) en 2011, según el Centro de Innovación
Científica Amazónica (CINCIA).
De acuerdo con CINCIA, la deforestación
directamente vinculada con la minería ilegal aumentó en un 425%
desde que la carretera de asfalto mejoró la conectividad de la
región.
La Selva Tropical - Víctima de la
Fiebre del Oro

Bosques primarios, explotaciones forestales o
agrícolas y propiedades privadas
en la región, ningún espacio resiste a la
fiebre del oro y sus estragos.
Según el Monitoring of the Andes Amazon
Program (MAAP), a mitades de 2025, el 97.5% de los 139 mil 169
hectáreas de selva destruidas por la minería ilegal de oro en Perú
se encontraba en el Departamento de Madre de Dios.
La Pampa se encuentra en la provincia de Tambopata, cuya reserva
natural nacional, una de las más biodiversas de América Latina,
atrae mucho turismo.
Desde 2011, la organización criminal de los Guardianes de la Trocha
impone su yugo en La Pampa, donde controla la mayor parte de la
producción ilegal de oro.
En un principio, la pandilla estaba integrada por
un puñado de hombres dedicados a la seguridad de las minas
artesanales.
Su poder creció a medida que la minería se
expandió en la orilla de la carretera interoceánica con todo y
nuevos campamentos mineros, hasta que logró establecer su propia
ley.
"Desde 2013 empezaron. En ese momento se
hablaba de que se tenía que pagar a la seguridad, tenías que
pagar el peaje, que todas las máquinas estaban supuestamente
registradas. Y empezaron a matar a la gente.
Ya en 2015 o 2016 todos tenían que
registrarse para poder trabajar.", recuerda Rodrigo *,
un habitante de La Pampa cuyo nombre hemos modificado también
por precaución.
Uno de sus cercanos fue asesinado por los
Guardianes de la Trocha por oponerse a la invasión de la
concesión forestal de su familia.
Para reunirse con él, es necesario pasar una
puerta blindada que protege la entrada de su propiedad. Transformó
su explotación forestal en bunker, y colocó alambre de púas encima
de cada una de las casas de la granja.
Testigo del crecimiento de la pandilla, Rodrigo también fue
amenazado de muerte
"En los años 2013, 2014, 2015 empezaron los
desaparecidos. Desde 2016 y 2017 estaban en pleno auge; como
veían que el dinero estaba trabajando [en minería], empezaron a
poner sus propias máquinas.
Así comenzaron más abusos.
Durante la pandemia se apropiaron de todos
los sitios de extracción y, a partir de 2022, salían a la luz
del día y empezaron a mostrarse abiertamente", recuerda.
En los últimos 15 años,
se han deforestado más de
20.000 hectáreas en La Pampa.
Desafortunadamente, la familia de Rodrigo no es
la única que ha sufrido del clima de violencia.
Cruzando información oficial, fuentes policiacas
y sus propias investigaciones, Manuel Calloquispe estima que por lo
menos 400 personas fueron asesinadas o desaparecidas desde 2014.
"Hay casos de estudiantes, transportistas y
taxistas que entraron a La Pampa y nunca salieron", plantea.
El Oro - Un recurso clave en Perú
En 2025, el sector minero representaba la principal fuente de
generación de divisas de Perú, según el Ministerio de Energía y
Minas.
El Alto Comisionado para el combate de la minería
ilegal, Rodolfo Garcia Esquerre, señala que en 2024, Perú
exportó alrededor de 180 toneladas de oro, pero que de esa cantidad,
por lo menos 80 toneladas "eran de origen desconocido", citando el
Instituto Peruano de Economía (IPE).
Este mismo instituto considera que el 44% del oro
extraído de manera ilegal en Sudamérica proviene de Perú y que,
"en las últimas dos décadas, el volumen de
las exportaciones de oro ilegal se ha multiplicado por ocho, y
al cierre de 2025, alcanzará las de oro legal".
"En 2024 fue casi seis veces más de lo que movió la economía
ilegal del tráfico ilícito de drogas que fue alrededor de 1200
millones de dólares", agrega Garcia Esquerre
Esta fuente considerable de dinero está sometida
a la depredación de pandillas como los Guardianes de la Trocha.
Alentadas por el aumento de los precios del oro,
estos grupos criminales constituyeron, año tras año, un verdadero
arsenal para proteger su actividad cada vez más lucrativa.

Armas adquiridas por víctimas
de las
Guardianes de la Trocha.
(Crédito: Max
Cabello Orcasitas / Mongabay Latam).
Sentados sobre este botín de guerra, la pandilla impone el terror en
La Pampa.
"Desde junio de 2025 es una locura. Hay que
tener un tanque aquí para poder repeler porque son como 40 a 60
personas que tienen rifles PKM, metralleta, granada", deplora
Rodrigo, quien nos enseña sus propias armas - un rifle, una
pistola e incluso un dron - decidido a defender a los suyos en
caso de padecer una nueva invasión.
Del lado de la policía, el diagnóstico es
idéntico:
"Brayan (uno de los líderes actuales de la
pandilla) tiene material de guerra, de alto calibre,
ametralladoras tipo UZI (...) Nos falta mucho personal para
luchar contra esto",
...confiesa el comandante Carazas, el
imponente jefe de la División de Investigación Criminal (DIVINCRI)
de Madre de Dios, quien recibe a los reporteros en su oficina de
Puerto Maldonado, una pieza diminuta en comparación con su tamaño y
atiborrada de expedientes.
En imágenes de cámaras de vigilancia obtenidas por Manuel
Calloquispe, se observa a "Chili" y decenas de hombres andar en La
Pampa, con armamento pesado, chalecos antibalas, dispositivos de
visión nocturna y algunos incluso visten uniformes de policía.
En uno de los videos, se alcanza a ver el
asesinato, a plena luz del día, de Ana Denisse García Solsol,
perpetrado el 10 de enero de 2025.
Esta líder sindical, encargada de la atribución
de los terrenos municipales, entre otros, fue abatida en las calles
del pueblo Virgen de la Candelaria por hombres armados que viajaban
en la caja de camionetas pick-up.
Después de cometer su crimen, los sicarios se
alejaron con gritos de "¡Viva el Chili!".
Este ejército privado, equipado con armamento pesado y dispuesto a
asesinar, puede proteger las actividades de minería ilegal de oro
para resguardar los sitios de extracción,
"ellos contratan agentes de seguridad y policías retirados",
dice el comandante Carazas.
Tras la Pista de las Pepitas de
Oro
En Perú, la extracción ilegal de oro constituye un delito, pero los
escasos controles que existen sobre la compra de pequeñas cantidades
del mineral, sumados a la impunidad que impera, alimentan la
economía informal.
Una vez sacado de las minas, el oro ilegal se
vende fácilmente en las acopiadoras, unas tiendas reguladas donde
cada uno puede vender sus pepitas a cambio de un simple recibo.
Para abrir una de estas tiendas, se tiene que
seguir una serie de procedimientos administrativos, que incluye la
tramitación de un permiso municipal de explotación comercial y una
inscripción ante la Superintendencia Nacional de Aduanas y de
Administración Tributaria (SUNAT), encargada de emitir el recibo.
La ley determina que las tiendas deben reportar a
las autoridades las compras individuales de oro que rebasan los 10
mil dólares al mes, y las compras acumuladas superiores a los 50 mil
dólares mensuales.
Debajo de este monto, el oro queda prácticamente
irrastreable.
Los obstáculos para seguir la pista del oro han sido señalados por
todas las fuentes de este reportaje. En una zona sin ley como La
Pampa, este tema es ultrasensible y peligroso.
A lo largo de los años, Manuel Calloquispe ha
investigado sobre el acopio y la ruta del oro extraído de las minas
ilegales.
Según él, antes de la 'pandemia' de Covid 19,
"los Guardianes de la Trocha extorsionaban a
las acopiadoras ya instaladas en la zona, a cambio de cupos por
la seguridad.
Desde 2024, la banda ha empezado a controlar
el negocio del acopio del oro, colocando a acopiadores de su
entorno familiar y amistad, creando sus propias acopiadoras en
los kilómetros 108 y 109 de la carretera Interoceánica".
Rodrigo confirma esta apropiación del acopio.
"Todo lo ve la Seguridad. Incluso tienen
cámaras de vigilancia en las entradas y donde compran oro",
dice.
¿Qué sucede después con las pepitas?
Según el trabajo de Manuel Calloquispe, la
pandilla tendría acuerdos con empresas exportadoras de oro, las
cuales financiarían a las acopiadoras con un sol peruano (30
centavos de dólar) por gramo de oro.
Posteriormente, el oro sería transportado en
convoyes terrestres - resguardados por el personal de estas
empresas, por integrantes de las pandillas o incluso por agentes de
la policía local - hacia Puno, Arequipa o países vecinos, donde
sería fundido y reintroducido en el circuito legal.
Según César Ipenza, abogado especializado en temas
ambientales, el oro extraído de manera ilegal en La Pampa sigue
varias rutas.
La principal termina en Bolivia, el país
vecino, donde el mineral es exportado como si fuera de origen
boliviano.
Otras rutas atraviesan el departamento
peruano de Cusco para llegar a Lima.
"No sería extraño que salga por Brasil.
Yo he hecho esa ruta y prácticamente no hay ningún control",
dice.
Manuel Calloquispe estima que la cantidad de oro
extraído de La Pampa "podría rebasar las 40 toneladas por año", lo
cual equivaldría a 6 mil 55 millones de dólares (según el valor del
oro registrado el 26 de enero).

Crédito: Airbus
El Estado parece incapaz de aplacar este negocio millonario, que
resulta extremadamente difícil de infiltrar y alimenta la
corrupción.
La expansión desenfrenada de las minas de oro
ilegales es producto, también, de una regulación defectuosa, que
continuó a pesar de la instauración del Registro Integral de
Formalización Minera (REINFO) por el Ministerio de Energía y Minas
en 2016. Este dispositivo pretende legalizar las actividades de la
pequeña minería y la minería artesanal, a cambio de su compromiso de
alinearse con las normas ambientales, en un periodo definido y sin
detener sus operaciones.
Sin embargo, el sistema resultó en gran medida defectuoso y el plazo
para ajustarse con los criterios ambientales se pospuso de 2020
hasta diciembre de 2026.
Además, las pandillas pueden operar de manera
oculta gracias al registro: para vender el oro, les basta alquilar o
comprar de manera ilegal los formatos de los mineros debidamente
inscritos en el registro de formalización minera, incluyendo las
guías de transporte, que les permite transportar el mineral.
"En la práctica no hay ningún mecanismo de
control", sostiene César Ipenza.
"Y lo que ha venido sucediendo es que muchas
veces se alquila el REINFO".
Según él, las personas que alquilan o compran de
manera ilegal los documentos de la inscripción del REINFO
transportan y comercializan el oro como si se tratase de una
concesión en la que trabajan.
Hasta el 26 de enero de 2026, de los 31 mil 628 mineros inscritos en
el REINFO en todo Perú, 23 mil 809 se encuentran en proceso de
validación.
En otras palabras, cerca de una cuarta parte de
ellos operaría sin ningún control. En el Departamento de Madre de
Dios, son casi tres cuartos.
En la provincia de Tambopata, donde se encuentra
La Pampa, mil 21 concesiones, entre las mil 489 inscritas,
aprovechan este hueco legal y operan sin control, ante autoridades
que no parecen disponer de los recursos ni de las capacidades para
atender el fenómeno.
Lima incapaz de Luchar contra la
Minería Ilegal de Oro
No obstante, el Gobierno peruano lanzó, en 2019, la espectacular
Operación Mercurio, que pretendía "erradicar por completo las
minas ilegales" en La Pampa, según declaró en ese momento el
Ministerio de Defensa.
Unos 25 mil mineros fueron expulsados del
territorio y, según el MAAP, ese mismo año la deforestación se
desplomó en un 92%.
Poco después de estas expulsiones, el Gobierno puso en marcha un
"plan de restauración" cuyo objetivo consistía en impulsar nuevas
actividades en La Pampa y extender la lucha contra la minería ilegal
de oro en todo el Departamento de Madre de Dios, así como en las
regiones de Cusco y Puno.
Por falta de recursos y de voluntad política, el plan no prosperó y
los mineros expulsados, que se habían hecho de nuevas explotaciones,
regresaron de manera masiva a La Pampa.
Todavía según el MAAP, entre 2021 y 2023, el
número de infraestructuras mineras se había disparado en un 400%.

Una draga artesanal en Madre de
Dios.
(Crédito:
Emmanuel Colombié / Forbidden Stories).
Más allá de los megaoperativos y su fuerte cobertura mediática, las
operaciones coordinadas entre la policía y la Justicia para
decomisar o destruir las máquinas utilizadas en la minería ilegal
resultan, en general, ineficaces.
A menudo, los mineros bien informados esconden
sus máquinas en los ríos y se van de la zona antes de que lleguen
los agentes.
"Solo les basta esperar unos días y
recuperarlas en el fondo del agua", explica un integrante de la
Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA), responsable
de estos operativos.
Temerosa por su vida, nuestra fuente aceptó
reunirse con Forbidden Stories y Mongabay Latam en
Puerto Maldonado pero prefirió mantener su anonimato y extremó
precauciones para citar a los reporteros en un lugar muy discreto.
"Mi familia no vive conmigo aquí, es
demasiado peligroso", explica, y nos enseña un video donde se
observa a unos mineros huyendo ante la llegada de sus agentes.
Video también
AQUÍ...
Cómo ahogan los motores
y huyen
antes de que intervenga la policía.
(Crédito:
Derechos reservados).
Peor aún:
a veces, estos operativos son meros simulacros, lanzados
para nutrir las estadísticas oficiales y la corrupción.
Bajo la condición del anonimato, un funcionario
local con buen conocimiento de las acciones del Gobierno contra la
minería ilegal de oro comenta:
"Una persona que conozco me informa que hay
más de diez motores, pero solo han destruido tres.
¿Por qué? ¿Cuál es el comentario que siempre
circula? Que solo destruyen aquellos motores por los que no
reciben su parte. Luego dan datos falsos sobre los operativos".
"El Oro da más Dinero que el
Narcotráfico aquí"
Un alto funcionario de la
Fiscalía de Madre de Dios bajo condición de anonimato
Cuestionado al respecto, el representante de la FEMA sostiene:
"A nivel de todo el universo de
investigaciones, tenemos muy pocas sentencias.
Podríamos decir que no alcanza ni siquiera a
un 5% de los casos. Se requieren nuevas medidas legales. Hay que
afectar económicamente a estos mineros con prohibiciones de
ejercer, prisión preventiva y sanciones.
El problema es que hay discursos populistas y
tanto dinero en juego que le conviene a todos. Los que denuncian
son vistos como enemigos del pueblo".
***
Preguntado por nuestros equipos, el fiscal a
cargo de la coordinación nacional de las FEMA, Frank Almanza,
afirma que en 2025 seis personas fueron puestas en prisión
preventiva y se dictaron 84 sentencias condenatorias por
diversos delitos relacionados con la minería clandestina en
Madre de Dios.
Agregó que se coordinaron 193 operativos de
interdicción contra la minería ilegal en el Departamento.
Pero estas cifras no pueden ocultar la
corrupción que impera en La Pampa y que se suma a la inercia de
las autoridades, que suelen echarse la culpa entre agencias.
"Es como una Gran Pizza, cada uno se lleva su
parte"
Cuando recibe a Forbidden Stories y Mongabay Latam
en Puerto Maldonado un alto funcionario de la fiscalía de Madre
de Dios, quien pidió el anonimato, reconoce su impotencia y
denuncia abiertamente la corrupción endémica en el Departamento.
"Yo no trabajo con la policía local
porque está contaminada; intento trabajar con Lima;
necesitamos personal que trabaje encubierto, fresco y
concentrado".
Según él, todas las agencias encargadas de la
lucha contra la minería ilegal están corrompidas.
"Es como una gran pizza, cada uno se
lleva su parte: la policía, la Justicia, la Marina, el
Ejército, la SUNAT (...) y hay mucho que repartir: el oro da
más dinero que el narcotráfico aquí", denuncia.
El alto funcionario deplora también la
ausencia de coordinación entre las agencias.
"Casos relacionados con los Guardianes de
la Trocha hay 2 o 3 aquí, pero hay que verlo con el Fiscal
de Crimen Organizado. Su oficina está pegada a la mía, pero
no lo conozco, nunca hemos hablado".
Manuel Calloquispe es categórico:
"No se puede confiar en nadie", advierte.
Días después de recibir las amenazas de
Alver Carranza Fernández, el periodista presentó una
denuncia.
Según él, la policía, que debía realizar
rondines alrededor de su domicilio, filtró fotografías de su
casa en la prensa local, exponiéndolo a un grave peligro.
Rodrigo va más allá:
"La minería está dirigida por la propia
policía. Todo el mundo cierra los ojos. La Fiscalía y la
policía son quienes ganan más dinero. Y cuando alguien
habla, lo eliminan. Es difícil vivir aquí".
El Ejército y la Policía cuentan con cuatro
bases en la zona de La Pampa.
Bajo condición de anonimato, un exfuncionario,
especialista en las políticas de preservación forestal en la
región, sostiene:
"Las bases militares y policiales están
corrompidas. Hay cientos de efectivos desplegados, pero no
se los ve. Patrullan, pero no intervienen".

Edison Fernández
Pérez, alias Chili,
durante una
audiencia de la
Corte superior de
Justicia de Madre de Dios,
3 de enero del
2025.
Crédito: Corte
superior de Justicia de Madre de Dios
"Cuando atravieso La Pampa voy a 100 km
por hora y no me detengo; no paro por nada, porque me
reconocen...", deplora el comandante Carazas.
En el mundo de los señores del oro, sus
reglas son las que prevalecen. Y los Guardianes de la Trocha
ampliaron sus actividades.
Ahora,
"construyen hoteles, restaurantes,
canchas sintéticas de fútbol, colegios particulares; de esa
forma blanquean el dinero", agrega.
Manuel Calloquispe descubrió recientemente
que el jefe, Chili - quien fue condenado a 15 años de
cárcel y está prófugo - ofreció una recompensa de 30 mil soles
(poco menos de 9 mil dólares) por su cabeza.
Según él, sus editores ya no quieren publicar
sus informaciones por temor a sufrir también graves represalias.
Y él ya no sale a la calle en Puerto
Maldonado sin su chaleco antibalas.
***
*
Todos los nombres marcados con un asterisco fueron modificados para
preservar el anonimato de las personas.
Contactados,
...no respondieron a nuestras solicitudes...
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