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por Christian Cirilli
03 Enero 2026
del Sitio Web
ChCirilli

Aun asumiendo el riesgo que implica escribir a tan pocas horas de
ocurridos los hechos, el ataque y la inserción de fuerzas especiales
estadounidenses desprenden más aroma a traición interna que a una
operación militar impecable.
Llama poderosamente la atención que el presidente Nicolás Maduro
haya sido el único detenido y secuestrado, cuando no solo él, sino
la totalidad de la cúpula militar y política eran señalados como
"parte del régimen narcoterrorista", y sobre varios de ellos pesaban
incluso jugosas recompensas.
Surgen preguntas imposibles de responder con certeza a tan corto
plazo.
Yo mismo había
vaticinado la posibilidad de una
operación especial, veloz y contundente.
Sin embargo, también supuse que el chavismo
conservaba un núcleo duro dispuesto a resistir, y que cualquier
intento de intervención derivaría en enfrentamientos serios y
cuantiosas bajas para el invasor.
Sin ir más lejos, también un 3 de enero, pero de 1990, fue
finalmente detenido el dictador panameño - y agente de la CIA -
Manuel Noriega, luego de una invasión terrestre abrumadora que
incluyó desembarcos helitransportados, bombardeos aéreos y el uso
intensivo de blindados y artillería.
Se trató de la
Operación "Causa Justa",
diseñada para cortar las alas al indisciplinado Noriega.
Panamá, con muchos menos recursos humanos y
materiales, vendió carísima su derrota y ofreció una resistencia
feroz. A priori, nada parecido se observa hoy en Venezuela, aun
contando el país con reservas suficientes como para organizar una
defensa respetable.
Resulta entonces particularmente llamativo que tropas especiales
estadounidenses hayan ingresado nada menos que a Caracas, una
capital densamente poblada y - en teoría - fuertemente defendida,
con fama de "pesada", como si avanzaran por una autopista despejada.
Encima sin un manto de oscuridad absoluta,
perfectamente distinguibles...
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A diferencia de los
helicópteros rusos que se dirigían a Kiev, permanentemente
hostigados por misiles Stinger, las aeronaves estadounidenses no
encontraron ninguna interferencia por parte de los sistemas Igla.
Esta ausencia resulta llamativa
si se tiene en cuenta que Caracas se encontraba - al menos en el
plano discursivo - bajo una supuesta alerta máxima ante una eventual
invasión. |
Me pregunto cómo es posible que el presidente Maduro haya sido tan
rápidamente identificado y extraído sin que mediara, por lo que se
sabe hasta ahora, ninguna resistencia por parte de su anillo de
seguridad, que debería haber sido leal y eficaz.
También me pregunto cómo es posible que Diosdado Cabello, una
de las figuras más extremas del chavismo, haya sobrevivido al ataque
y se pasee por las calles caraqueñas - ¡él sí! - acompañado de un
grupo de hombres armados hasta los dientes, apenas horas después de
los hechos, casi con la certeza de que "no lo tocarían".
Más extraño es lo que dice:
resulta que ahora tienen que estar "alertas"
porque antes de eso "el pueblo dormía".
¿Habla en tono literal o metafórico?
Video también
AQUÍ...
Diosdado Cabello,
con un nutrido
grupo de hombres armados,
da una arenga,
...o el ministro de Defensa, Vladimir Padrino
López, exigiendo desde un estrado con la bandera venezolana
detrás, en total estado de calma.
Ídem para la vicepresidente Delcy Rodríguez, quien se limita
a exigir ¡4 horas después del rapto de Maduro! una "prueba de vida"
del presidente, como un Lando Calrissian rogándole a Darth
Vader que no mate a Han Solo y se conforme con dejarlo congelado
en carbonita.
¿Y los cientos y cientos de misiles
antiaéreos portátiles Igla que compró Chávez a Rusia para ser
usados específicamente en esta circunstancia?
¿No fueron distribuidos entre la tropa?
Es comprensible que interferencias electrónicas o
ataques a nodos de radar y comunicaciones puedan cegar sistemas
complejos, de guía radárica.
¡Pero los Igla requieren apenas de un
operador y una confirmación del sensor infrarrojo!
Son sistemas del tipo "dispara y olvida".
Los helicópteros se veían a simple vista.
¿Por qué no se activó ni uno solo?
¿No estaban desplegados en las inmediaciones
de la residencia presidencial o del lugar donde se encontrara
Maduro?
¿Para qué los tienen entonces?
Esos Igla habrían podido derribar, uno tras otro,
a los pesados Chinook o a los vulnerables BlackHawk.
De ser utilizados debidamente hubieran provocado
una masacre. Los somalíes hicieron mucho más con simples AK-47 en
Mogadiscio en 1993 (episodio que posteriormente daría origen a la
película Black Hawk Down de Ridley Scott).
Todo indica que las tropas venezolanas
estaban conscientes de lo que estaba sucediendo y sin embargo no
respondieron.
¡El país estaba en alerta de combate y no
combatió!
Las preguntas se multiplican a medida que emergen
videos y declaraciones.
¿Habrá sido la "entrega" de Maduro una señal
de las Fuerzas Armadas venezolanas para negociar una salida de
impunidad en el caso de la asunción de un futuro gobierno
liberal?
¿Se autodestruyó la Revolución, entonces?
¿O habrá sido una forma de deshacerse del
inflexible Maduro y negociar por su cuenta?
¿Tiene (¡finalmente!) María Corina Machado lo
que le faltaba... soldados leales a su figura para encabezar una
supuesta "reconciliación nacional"?
¿O se habrá entregado Maduro - como sugieren
medios británicos como el insidioso Sky News - para salvaguardar
el país de una destrucción total - lo cual resulta bastante
inverosímil?
La hipótesis más cercana a la realidad, sin
embargo, es que Maduro no haya sido secuestrado como resultado de
una operación militar brillante - quirúrgica, inmaculada - sino que
fue 'engañado' y
entregado por su propia cadena de protección y,
probablemente, por algunos de sus colegas del ámbito político.
La ausencia de respuesta militar sugeriría la
existencia de una orden explícita de no actuar, más allá de los
pavoneos posteriores.
Resulta evidente que, mientras Estados Unidos desplegaba medios,
realizaba demostraciones de fuerza y ejecutaba fintas de bombardeo,
la CIA operaba en las sombras, contactando de manera subrepticia
tanto a cuadros intermedios como, fundamentalmente, a la cúpula
militar.
Esta lectura se vuelve cada vez más consistente
con el correr de las horas.
De hecho, analistas como Scott Ritter han sostenido
reiteradamente que el verdadero golpe de gracia no lo darían las
fuerzas armadas estadounidenses, sino la inteligencia, señalando que
el desenlace de este tipo de operaciones suele definirse mucho antes
del primer disparo.
Sinceramente, la ausencia total de una batalla urbana - en un
contexto de meses de preparación militar, con una supuesta alerta
máxima para repeler ataques, y nada menos que en la ciudad capital
del país - constituye un hecho profundamente anómalo y perturbador.
No se trata simplemente de una operación militar prolija, sino de un
acto de desestabilización política de enorme gravedad, con
traiciones internas incluidas, potencialmente mucho más devastador
que un bombardeo masivo.
Los daños que produce una ruptura de este
tipo son estructurales y duraderos.
Los leales, incluso, quedan "en un mismo
lodo, todos manoseaos" (como dice el tango Cambalache).
La Revolución Bolivariana exhibe, por primera vez
de manera explícita, una fractura interna de consideración.
Y en el centro de esa grieta, inevitablemente,
aparece la figura de un Judas:
alguien con poder real, acceso privilegiado y
capacidad de decisión, que optó por cruzar la línea en el
momento decisivo.
No olvidemos que había una recompensa de 50
millones de dólares…

Cartel exponiendo recompensa
de 50 millones
de dólares por Nicolás Maduro
y de 25
millones por Diosdado Cabello.
Esa figura - quienquiera que sea - tiene hoy la llave de la
transición...
Venezuela atraviesa uno de los momentos más
convulsionados e inciertos de su historia reciente.
El verdadero escenario de disputa ya no es
militar, sino político y negociador.
¿Será por eso que
Trump da por finalizada la
intervención? ¡El gobierno chavista y las fuerzas armadas siguen
prácticamente intactas...!
¿Entonces cual es el objetivo no manifiesto?
¿Obtener concesiones petroleras pero
manteniendo vivo al chavismo?
En lo sucesivo, habrá que observar con atención
qué tipo de "negociaciones" se ponen en marcha, quiénes participan
de ellas y, sobre todo, a quiénes excluyen.
Nada garantiza, de hecho, que
María Corina Machado tenga un
destino en Miraflores.
Su utilidad pudo haber sido coyuntural,
no estructural...
Llama la atención que no haya disturbios en la
calles de Caracas... más bien todo lo contrario, existe una tensa
calma...
¿alguna orden para no alterar más la
situación en virtud de una mesa de transición?
No puede descartarse que estemos asistiendo a los
albores de un nuevo liderazgo, menos ideologizado, más funcional a
los equilibrios regionales y sensiblemente más proclive a los
intereses estadounidenses.
Un liderazgo que no necesariamente emerja de la
oposición tradicional, sino de los pliegues mismos del
aparato de poder que hoy se reconfigura...
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