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por Jorge Arroyo
21 Octubre 2026
del Sitio Web
BrownstoneEs

El contenido del
artículo
no son opiniones
del autor,
sino hechos
constatados que someto
a mejor
consideración...
La
historia de la humanidad
está
jalonada de
'mentiras
oficiales'...
La "cita" es mía, esto es, no se la he copiado a nadie, sin
perjuicio de que pueda ser una obviedad, lo que me recuerda un
conocido aforismo:
Lo difícil no es descubrir lo oculto sino
reconocer lo obvio...
Por lo que respecta a las vacunas, a dicha cita
se le puede añadir lo siguiente:
y las vacunas no son una excepción...
La cita, que es una realidad, tendría que ser
suficiente per se para, como mínimo, poner en cuarentena el
relato oficial sobre las vacunas. Si a ello añadimos que la fuente
original de dicho relato es la (corrupta)
industria farmacéutica, no hay mucho más que añadir.
Puede afirmarse que las vacunas son probablemente el asunto más
controvertido de la medicina.
A pesar de que debería realizarse un debate honesto entre
profesionales que defienden la bondad de las vacunas y aquellos que
disienten, lo cierto es que ese debate no se ha hecho y todo parece
indicar que, desgraciadamente, no se hará.
A mi entender hay varios datos que explican por
qué.
En las vacunas hay varios elementos determinantes de los que no se
habla y que expongo a continuación.
Uno, a mi entender el más importante,
el miedo.
Este se considera una emoción, esto es, una
reacción natural de nuestro cuerpo, ergo algo biológico. La
industria farmacéutica no solo lo sabe sino que lo incentiva y
se apoya en él: si no te vacunas te mueres. Más grave aún, si no
vacunas a tu bebé cogerá una infección terrible que
probablemente lo mate.
Sin el miedo, el acercamiento a las vacunas
sería completamente diferente.
Dos, el dinero.
Suele pasar inadvertido un hecho
incontrovertido: la industria farmacéutica tiene como (única)
finalidad el lucro, algo legítimo per se. Las vacunas son una
fuente de ingresos importante y recurrente.
Asimismo, se olvida que la industria
farmacéutica no solo no se ocupa de la salud, no es su cometido,
sino de la enfermedad que es la otra cara de la moneda.
Tres, la prevención.
No existe ningún fármaco que evite coger una
enfermedad.
Los fármacos se administran cuando se está
enfermo y son básicamente sintomáticos, esto es, eliminan el
síntoma, pero nunca la causa, entre otras razones, porque la
medicina alopática desconoce la inmensa mayoría de ellas y de
las que conoce, tabaquismo, alcoholismo, mala alimentación y
alguna otra, ningún fármaco las previene.
Las vacunas serían (en teoría) el único
fármaco que "evitaría" coger algunas enfermedades infecciosas.
Si se desmontara tal afirmación, la medicina
alopática se derrumbaría como un castillo de naipes, y eso no se
va a permitir.
Es asimismo llamativo otro hecho.
Aquellos que defienden la bondad de
las vacunas, más bien su imposición, no solo se niegan a
entablar un debate con sus detractores, sino que se limitan
básicamente a dos cosas:
Tampoco se presentan voluntarios a los
ensayos clínicos de las vacunas. Sorprendente.
Las vacunas,
están íntimamente relacionadas con la
teoría microbiana (Pasteur) que, aunque no se ha demostrado
científicamente, es la que se ha impuesto oficialmente.
Dicha teoría afirma en síntesis que
los virus son la causa
de las enfermedades infecciosas.
Por el contrario, la teoría celular (Béchamp),
que sí está demostrada científicamente, afirma que los virus son
la consecuencia y que lo determinante es el "terreno", esto es,
las condiciones de la persona.
Conviene recordar que las vacunas solo tienen una
finalidad:
crear una respuesta del sistema inmune para
que este produzca anticuerpos.
Ni más ni menos. Si lo consiguen o no y sobre
todo a qué precio es otra historia.
En cualquier caso, el mero hecho de que las
vacunas produzcan anticuerpos no necesariamente se traduce
matemáticamente en inmunizarse, esto es, no coger la enfermedad.
Es sabido que (muchas) personas vacunadas
cogen la enfermedad, pero se oculta.
Asimismo, las vacunas producen reacciones
adversas (RAV) graves, frecuentes, a corto y largo plazo e
incluso son causa de muertes que se ocultan por la
industria farmacéutica, los medios de comunicación y los entes
oficiales.
Entre los diversos datos que se ocultan o se dan por sentados hay
varios especialmente relevantes.
Riesgo Relativo y Riesgo Absoluto
Estos conceptos están asentados desde hace tiempo en la ciencia.
El primero no puede entenderse sin el
segundo, que además es el determinante.
Cuando se nos dice que la efectividad de una
vacuna es del 80/90% se nos está ocultando que lo es en la reducción
del riesgo relativo, la reducción del riesgo absoluto ronda el 1%.
Este dato sería determinante per separa no
vacunar.
Por otro lado, en lenguaje tecnomédico se dice que un fármaco - las
vacunas lo son - es eficaz si, comparado con un placebo en un ensayo
clínico, da lugar a una respuesta más favorable.
Las legislaciones sobre medicamentos dan por
descontada esta definición. Definición que crea un concepto de
eficacia diferente del homónimo de uso común:
Capacidad o virtud de producir el efecto
deseado.
Si nos dicen que un fármaco es eficaz,
entendemos que lo debe ser en la mayoría de las personas que lo
toman.
En realidad, esto raramente es cierto.
Esto último conecta directamente con el sistema
inmune:
es sabido que las personas reaccionan
de manera diferente a un mismo fármaco.
A pesar de las investigaciones sobre el
sistema inmune este sigue siendo un desconocido.
Adyuvantes
Todas las vacunas llevan
adyuvantes,
que son tóxicos por definición
y de los que "no se habla"...
Sin ellos, las vacunas no tendrían efecto
alguno porque son los que producen la reacción del sistema
inmune...
Estos son algunos (adyuvantes) incluidos
en el calendario vacunal:
-
Sulfato de amonio, sulfato de Bario,
Acetamida Floculante y/o fertilizante.
-
Beta-propiolactona Mutagénico e
inactivador de virus.
-
Levaduras genéticamente modificadas, de
ADN bacteriano o AND viral de animales, residuos de AND
celular. Células diploides de crecimiento tumoral. Células
fabricantes de ADN.
-
Látex Derivado del caucho. Presente en el
envoltorio de la vacuna.
-
Glutamato de sodio. Estabilizador para
alargar la vida útil de la vacuna. Actúa sobre las neuronas.
Neurotoxina.
-
Sales de aluminio. Actúa como adyuvante,
estimulador de la respuesta inmunitaria. Afecta de manera
autoinmune a los pulmones, huesos, músculos y sistema
nervioso central.
-
Formaldehído o formol. Producto químico
que se utiliza como conservante. Causa efectos secundarios
de tipo dermatológico, neurológico, respiratorio (asma) y
tumoral.
-
Microorganismos (virus o bacterias vivas
o muertas, anatoxinas, proteína N, H, P). Microorganismos,
cápsulas o anatoxinas presentes en cada una de las vacunas.
-
Polisorbato 20 y 80 Agente emulsionante.
Relacionado con reacciones alérgicas, con esterilidad y
anticoncepción.
-
Tributilfosfato y Fosfatos o Ácido
fosfórico Detergente. Neurotóxico. ALC3015 Grasa o lípido.
Componente de las vacunas COVID-19. Alergénico.
-
Glutaraldehidos Desinfectante. Alérgeno
de contacto. Gelatina Estabilizante. Proteína rica en
colágeno.
-
Antibióticos (neomicina, gentamicina,
polimixina B, estreptomicina y kanamicina). Conservantes y
desinfectantes. Causantes de efectos adversos de tipo
alérgico, neurológico, digestivo y respiratório
-
Thiomersal o Timerosal (60% aspirina o
AA.SS y 40% etilmercurio). Derivado del mercúrio.
Conservante y desinfectante. Altamente tóxico para el
sistema nervioso central y alergizante.
-
Fenol/fenoxietanol. Disolvente que su
utiliza como desinfectante bactericida y conservante. Puede
afectar al sistema nervioso central y periférico provocando
alteraciones funcionales.
-
Borato de sodio o bórax. Conservante.
Mutagénico. Células humanas y animales provenientes de
fetos, de albúmina humana, de sangre de cerdo, de caballo,
de cordero, de la proteína del huevo.
-
Tejido fetal clonado. Tejidos
Recombinantes fabricantes de ADN. Alergizante.
-
Glifosato Herbicida. Mutagénico.
Nanopartículas (bario, bismuto, carbono, cloro, hierro,
níquel, oxígeno, plomo, azufre, silicio, titanio, tungsteno,
zinc, zirconio, etc.) Componentes del agua que acompañan a
las vacunas.
-
Escualeno, Colesterol y Tocoferol Lípidos
que se utilizan como adyuvantes o estimuladores de la
respuesta inmunitaria. Sus efectos adversos son de tipo
autoinmune, neurológico, alérgico, reumático y autoinmune.
Se encuentra en los prospectos con las siglas ASO3.
Inmunidad de Rebaño
Hay una distorsión oficial sobre qué se entiende por inmunidad
de rebaño que conviene aclarar.
Podemos definir la inmunidad de grupo,
también llamada inmunidad colectiva o de rebaño (herd
inmunity en inglés) como la protección indirecta
contra enfermedades infecciosas que ocurre cuando un gran
porcentaje de una población se ha vuelto inmune a una infección.
De entrada, hay una inmunidad intensa natural colectiva,
de grupo o rebaño en el 100% de las personas propia de la
especie, salvo que se den condiciones de vida inmunodeficientes,
inmunodeficiencias que son causadas, entre otras causas, por el
consumo de medicamentos
Cuando se pasa una infección, los anticuerpos suben en cantidad
durante 2-3 meses y luego se produce un "silencio inmunitario"
(anticuerpos negativos).
Cuando de nuevo se sufre la infección la
inmunidad se intensifica.
En la inmunidad "artificial" o
vacunal, tras la vacunación se presentan anticuerpos durante
cero meses, tres meses, seis meses o máximo tres años.
Aunque se afirme lo contrario, la memoria
vacunal es muy corta, de ahí las recomendaciones de recibir
varias dosis en el tiempo.
Asimismo, las vacunas ¡producen infecciones...!
Oficialmente se dice que la inmunidad de rebaño vacunal -
conviene recordar que el concepto 'inmunidad de grupo' es teórico,
es decir, no se ha demostrado en ensayos clínicos, sino que se
estima estadísticamente, y ya se sabe que las estadísticas no solo
son interpretables sino manipulables - se da a
partir de un número de vacunados.
Dicho porcentaje varía según la infección de que
se trate.
Según el relato oficial, ello se traduce
en que,
los no vacunados quedarían asimismo
"protegidos"...
Esto último no deja de ser una mera
especulación, ya que es imposible saber si las personas no
vacunadas no han cogido la enfermedad por dicha inmunidad de rebaño
o simplemente porque su sistema inmune es muy fuerte.
A continuación expondré varios datos que refutan
la inmunidad de grupo de las vacunas:
-
Existen múltiples brotes de enfermedades
prevenibles en poblaciones con altas tasas de vacunación y
en individuos vacunados.
-
La vacuna de polio inactivada (la
que se usa actualmente), no previene la transmisibilidad del
poliovirus, por lo que no se puede asociar a ningún tipo de
inmunidad indirecta.
-
Las vacunas de toxoide (difteria y
tétanos) no pueden asociarse a inmunidad grupal; en el caso
del tétanos, además, la enfermedad no es contagiosa en lo
absoluto.
-
La tosferina está re-emergiendo en
poblaciones con altas coberturas vacunales y se considera la
enfermedad menos prevenible por vacunación.
-
La hepatitis B no se transmite entre
comunidades a menos que haya contacto sanguíneo o sexual.
-
La vacunación de la hepatitis B no ha
disminuido la mortalidad, al contrario, se asocia
temporalmente a un aumento.
-
Tenemos evidencias que sugieren que la
baja proporción de portadores sanos del meningococo tipo
C no se asocia necesariamente a una menor incidencia de
enfermedad.
-
La enfermedad meningocócica invasiva por
meningococo tipo C (el que se vacuna desde 1997 en
España), ya llevaba varios años disminuyendo con una
tendencia destacada antes de la vacuna.
-
La introducción de la vacuna de
polisacáridos del meningococo tipo C, en 1997, se acompañó
de una disminución en la tendencia de descenso de la
enfermedad, que tras unos años de inestabilidad, continuó
descendiendo pero con una tendencia mucho más suave.
-
La vacunación para la enfermedad
provocada por la Haemophilus Influenzae tipo B (Hib)
se asocia a un aumento de enfermedad invasiva por otros
tipos, especialmente en adultos.
-
Existe un posible resurgimiento de la
enfermedad por Hib en poblaciones con altas tasas de
vacunación.
-
La vacuna de Hib no elimina ni reduce el
transporte orofaríngeo de Hib en algunas poblaciones.
-
Sobre las vacunas de varicela,
neumococo y rotavirus no tenemos suficientes datos para
valorar el posible impacto indirecto en la población al
llevar muy pocos años aplicándose en la primera infancia.
-
Tenemos evidencias de que la vacuna
antineumocócica 13 valente no sólo no se asocia a una
disminución de la enfermedad, sino que podría promoverla y
aumentar la mortalidad en población adulta y anciana.
-
El efecto de la vacuna del papiloma en la
población general no se puede evaluar debido a que no se ha
podido demostrar que evite ningún cáncer asociado a VPH.
Ensayos Clínicos
Las vacunas, a diferencia de los medicamentos, se administran a
bebés y personas sanas.
Los ensayos clínicos de nuevas vacunas deben
diseñarse y realizarse de forma impecable, proporcionando así datos
fiables y de alta calidad sobre su eficacia y sobre todo de su
seguridad.
Cualquier otra cosa es social y moralmente
inaceptable.
Oficialmente se nos dice que las vacunas son
"seguras y eficaces"...
Sin embargo, los ensayos de vacunas se diseñan y
realizan de tal forma que se oculta el alcance de sus
reacciones adversas (RAV).
No existe una sola vacuna en el programa de
vacunación infantil cuya verdadera tasa de RAV se conozca. La
afirmación oficial de que las vacunas tienen RAV en "uno de cada
millón de vacunados " contradice los numerosos ensayos clínicos en
los que se notificaron RAV graves en 1 de cada 40, 30 o incluso tan
solo 20 bebés.
La metodología actual de los ensayos clínicos de las vacunas
invalidan las afirmaciones de que las vacunas son seguras.
Las garantías de seguridad de las vacunas
defendidas por los funcionarios se basan principalmente en ensayos
clínicos deliberadamente defectuosos patrocinados por la (corrupta)
industria farmacéutica.
Asimismo, algunos ensayos clínicos de vacunas
infantiles aprobadas por las autoridades sanitarias, violaban el
código ético médico (La Declaración de Helsinki) y los principios
morales fundamentales.
En esos ensayos, los bebés del grupo control
recibieron compuestos completamente inútiles (vacuna sin antígeno)
cuya seguridad se desconocía y que tenían el potencial de causar
daños graves e irreversibles en la salud, incluso la muerte.
Epidemiología
La investigación epidemiológica es muy adecuada para evaluar la
incidencia de fenómenos y descubrir correlaciones a nivel de
población, pero sus hallazgos no son aplicables a los individuos.
La epidemiología es un campo de la medicina que
investiga las enfermedades a nivel de población mediante el uso de
herramientas estadísticas.
La investigación epidemiológica busca
correlaciones estadísticas entre distintos fenómenos en un intento
de dilucidar una relación entre ellos.
Aunque un estudio de ese tipo puede demostrar una
correlación estadística, no puede proporcionar información sobre un
mecanismo fisiológico por el que A causa B (relación causa). Para
demostrar científicamente una asociación causal, deben realizarse
estudios fisiológicos (médicos, mecanicistas)
En medicina, un vínculo causal entre dos fenómenos es a
menudo ambiguo y difícil de identificar.
Una determinada enfermedad puede estar causada
por varios cofactores que actúan en sinergia, cada uno de los cuales
es necesario para su desarrollo, pero ninguno es la causa por sí
solo.
Es decir,
un factor de riesgo presente en una persona
concreta, como por ejemplo, el tabaquismo intenso y prolongado,
podría no ser necesariamente la causa de la enfermedad, el
cáncer de pulmón, en ese individuo.
La dificultad para identificar los factores de
riesgo relevantes, incluidas sus funciones, importancia relativa
e interrelaciones, hace que la medicina moderna tenga
dificultades para explicar el origen de muchas enfermedades.
Por tanto, es bastante habitual que los
organismos médicos hagan recomendaciones sin tener una comprensión
profunda del mecanismo subyacente a una enfermedad concreta.
Una recomendación de este tipo es,
el consejo que se da a los padres de acostar
a los bebés boca arriba para prevenir la "muerte súbita", el
cual se basa totalmente en datos epidemiológicos.
Los estudios epidemiológicos pueden ser de
varios tipos.
En un estudio de intervención
(ensayo) los investigadores piden a los sujetos que realicen
acciones específicas (por ejemplo, tomar un fármaco) mientras
que en un estudio observacional, los investigadores sólo
recopilan información sobre los sujetos.
Un estudio prospectivo realiza
el seguimiento de un grupo de personas durante un periodo de
tiempo determinado y recopila datos relevantes sobre ellas.
Un estudio retrospectivo
analiza los datos existentes.
Los estudios de intervención son más caros de
realizar que los observacionales, pero sus resultados suelen ser
de mayor calidad.
Los estudios prospectivos son más caros y
llevan más tiempo que los retrospectivos, pero sufren menos
sesgos de selección e información, loque hace que sus resultados
sean más fiables.
Los estudios epidemiológicos no pueden predecir si un individuo
concreto contraerá una determinada enfermedad, ni pueden
demostrar que un factor concreto fue, o no, la causa de la
enfermedad de ese individuo. Como solo se ocupan de
correlaciones estadística, no pueden refutar los resultados de
los estudios fisiológicos.
Los campos de la investigación epidemiológica y
fisiológica se complementan mutuamente. Cada uno tiene sus propias
ventajas, desventajas y usos.
A pesar de que en la investigación epidemiológica se utilizan
técnicas formales y herramientas estadísticas, no hay reglas fijas
que seguir a la hora de diseñar los estudios.
Los investigadores deben seleccionar
cuidadosamente el método de investigación, recopilar los datos
completos y fiables, neutralizar cualquier sesgo y aplicar métodos
analíticos correctos.
Realizar una investigación significativa y
de alta calidad no es tarea sencilla; algunos lo consideran
incluso un arte.
Conclusión
A pesar de lo expuesto y de otros hechos determinantes que no solo
disienten sino que refutan el relato oficial, lo único realmente
importante son dos cosas:
Ambos, en realidad dos derechos fundamentales de
todo ser humano, suelen olvidarse u ocultarse.
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