por Maryanne Demasi, PhD
02 Julio 2026

del Sitio Web BrownstoneEsp

Versión en ingles
 

 

Maryanne Demasi,

becaria del Brownstone Institute durante 2023, es una periodista de investigación médica con un doctorado en reumatología, que escribe para medios digitales y revistas médicas de primer nivel. Durante más de una década, produjo documentales de televisión para la Australian Broadcasting Corporation (ABC) y ha trabajado como redactora de discursos y asesora política del Ministro de Ciencia de Australia Meridional.





 

 

 

Siri no menosprecia las vacunas.

 

Pero es contundente al señalar

la corrupción sanitaria

y el mérito atribuido a las vacunas

por tendencias que ya estaban

claramente en marcha

antes de su existencia...
 



Durante décadas, las vacunas han sido tratadas como la vaca sagrada de la medicina moderna.

 

A mí, por lo menos,

me enseñaron que eran el santo grial.

 

Cuestionarlas era una herejía...

 

Plantear preocupaciones sobre su seguridad era arriesgarse al exilio profesional...

Aaron Siri deja claro en Vaccines, Amen - The Religion of Vaccines (Vacunas, Amén - La Religión de las Vacunas) que la historia que nos han contado sobre la ciencia de las vacunas se basa mucho más en la creencia que en las pruebas.

"Ningún niño debería ser sacrificado en el altar de la religión de las vacunas", escribe Siri, mientras centra su atención en el saturado calendario de inmunización infantil de Estados Unidos.

Supuse que, a estas alturas, pocas cosas de este libro me sorprenderían.

He pasado años informando al público sobre "la seguridad" de los medicamentos, la captura regulatoria y la corrupción de la ciencia.

 

Pero Siri me mostró lo equivocado que estaba...

Siri no es médico ni científico.

Es abogado, y, según él, esa es su ventaja.

 

En los tribunales, la retórica no te salva.

 

Las pruebas sí.

Como él mismo dice, no puede limitarse a decir "confía en mí" como hacen muchos médicos.

"Necesito demostrar las afirmaciones con datos reales", afirma.

Y lo hace.

Ha dedicado años a este trabajo:

representando a familias afectadas por lesiones relacionadas con vacunas, librando batallas por la libertad de información y demandando a agencias gubernamentales.

El libro se lee como un contra-interrogatorio:

preciso, inflexible y difícil de refutar.

 

 


La Carga de la Prueba

Uno de los argumentos más contundentes de Siri es también el más sencillo.

 

Pregunta:

¿quién tiene la carga de la prueba?

"La responsabilidad no recae en ti para demostrar que un producto que alguien quiere inyectarte a ti o a tu bebé es inseguro", escribe.

 

"La responsabilidad recae en esa persona para demostrarte que es seguro. Esa es su carga."

Ese principio no debería ser controvertido, y, sin embargo, la política sobre vacunas suele invertirlo.

 

Los padres que hacen preguntas son tratados como obstáculos, incluso como amenazas. El argumento de Siri es básico: la carga recae sobre quien hace la afirmación.

Sitúa esa inversión en 1986, cuando el Congreso estadounidense aprobó la National Childhood Vaccine Injury Act, protegiendo a los fabricantes de vacunas frente a la responsabilidad legal.

En otro artículo he mostrado cómo esto desplazó los incentivos, alejándolos de demostrar la seguridad y acercándolos a ampliar el calendario de vacunación sin temor a consecuencias legales.

 

Una vez eliminada la rendición de cuentas, también se debilitó la obligación de demostrar rigurosamente la seguridad.

 

 

 


El Problema del Placebo

Siri desmonta con minucioso detalle el mito de los ensayos de vacunas controlados con placebo. Un placebo, escribe, debería ser inerte: solución salina o alguna sustancia biológicamente inactiva.

Y, sin embargo, como sostiene,

"cuando se trata de niños, todas las vacunas del calendario fueron probadas frente a un grupo de control con placebo, ¿verdad?

 

Lamentablemente, eso prácticamente nunca ocurre".

En su lugar, muchas vacunas se probaron frente a otras vacunas o frente a adyuvantes de aluminio, sustancias diseñadas específicamente para provocar una respuesta inmunitaria.

Siri llama a esto por su nombre:

¡corrupción de la ciencia...!

Sin un placebo auténtico, no se puede determinar de forma fiable si los acontecimientos adversos son causados por la propia vacuna.

He escrito hace meses sobre este mismo juego de manos en los ensayos de Gardasil, en los cuales a mujeres jóvenes se les dijo que habían recibido un placebo de solución salina cuando, en realidad, se les administró un adyuvante de aluminio:

un comparador activo con efectos biológicos conocidos.

 

 


Atribuir Milagros a las Vacunas

Hay otra afirmación que aparece constantemente en medicina y, en aras de la transparencia, yo mismo he elaborado a menudo distintas versiones de esta.

La gente no valora las vacunas porque ya no ve esas enfermedades. Sarampión, difteria, tos ferina... desaparecidas.

"Las pruebas son claras", solía decir, "y podemos agradecérselo a las vacunas".

Al leer los capítulos de Siri sobre este tema, empecé a sentir una creciente incomodidad.

Desmonta esa creencia poco a poco, recurriendo a datos históricos sobre mortalidad que yo nunca había analizado con profundidad. Lo que me llamó la atención no fue un solo gráfico, sino la consistencia del patrón.

En el caso del sarampión, las muertes ya habían disminuido de forma drástica antes de que se introdujera una vacuna. Lo mismo ocurrió con la difteria, el tétanos y la tos ferina.

 

En cada caso, la mortalidad había descendido más de un 90 % antes de la vacunación.

Lo que cambió durante ese periodo fue el saneamiento, el acceso al agua potable, la nutrición, la vivienda y los avances en la atención médica aguda. Las muertes por enfermedades infecciosas disminuyeron al mismo tiempo que las muertes por muchas otras causas.

Siri no afirma que las vacunas no desempeñaran ningún papel.

Pero es contundente al señalar cuánto mérito se han atribuido los vacunólogos por tendencias que ya estaban claramente en marcha antes de que existieran las vacunas.

En ocasiones, durante la lectura del libre, me descubrí a mí misma resistiéndome internamente.

 

Pensaba:

si esto fuera cierto, alguien ya lo habría señalado.

 

¿Por qué no lo han hecho?

"La afirmación de que 'millones de muertes' se evitan cada año en Estados Unidos es categóricamente falsa; el error supera con creces el 99,9 %", escribe Siri.

Impacta como un puñetazo, no porque sea ingenioso, sino porque te obliga a enfrentarte a la ligereza con la que se hacen esas afirmaciones y a lo poco que se cuestionan.

 

 

 


¿Y qué pasa con la Polio?

La polio era el ejemplo que yo consideraba irrefutable.

Como la mayoría de la gente, siempre había creído que la erradicación de la polio era atribuible de forma directa a la vacunación. Era la historia que había asimilado, repetido y nunca había cuestionado realmente.

Siri describe cómo los cambios en los criterios diagnósticos y en la vigilancia epidemiológica influyeron profundamente en el aparente desplome de los casos de polio tras la introducción de la vacuna Salk.

A medida que las definiciones se hicieron más estrictas y la confirmación de laboratorio pasó a ser fundamental, muchas afecciones que antes se clasificaban como "polio" fueron reclasificadas.

 

Las cifras descendieron, pero no por las razones que se hicieron creer al público.

Siri describe su primer encuentro con estos registros como "sobrecogedor". Al leerlos, entendí lo que quería decir. Hubo momentos realmente inquietantes, de esos en los que, una vez sabes algo, ya no puedes dejar de saberlo.

Lo que lo hizo personal fue darme cuenta de la seguridad con la que yo había repetido la narrativa ortodoxa.

 

He dicho, en televisión nacional y sin vacilar:

"Las vacunas funcionan".

Como rostro público de un programa nacional de ciencia en la televisión australiana, me pidieron asistir a eventos y animar a la gente a vacunarse.

 

Les decía al público,

que confiara en las 'fuentes oficiales del gobierno'...

Al mirar atrás, ahora me avergüenza la certeza con la que hablaba.

No porque crea que todo lo que dije fuera incorrecto, sino porque no había hecho el trabajo necesario para saber que era cierto.

Confiaba en los sitios Web del gobierno.

 

Confiaba en el consenso.

 

No miraba más allá...

 

 


La Afirmación del Altruismo

Uno de los argumentos más convincentes a favor de las vacunas es que son singularmente altruistas.

No lo haces por ti.

 

Lo haces por los demás.

 

La inmunidad colectiva depende de ello.

Siri dedica un capítulo a este supuesto, titulado "Las vacunas previenen la transmisión".

Supe desde el principio hacia dónde se dirigía, porque el COVID ya había resquebrajado esa creencia para mí. Muy pronto quedó claro que las vacunas contra el COVID no impedían la transmisión.

Ver cómo, aun así, se imponían mandatos hizo que empezase a cuestionar abiertamente esa lógica.

¿Recuerdan Uds. cuando nos dijeron que vacunáramos a los niños para "salvar a la abuela"?

Lo que me inquietó al leer este libro fue darme cuenta de cuánto tiempo este supuesto había permanecido sin cuestionarse antes de el COVID.

La polio es el ejemplo más claro.

La vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV), utilizada durante décadas, no previene la infección en el intestino ni detiene de forma fiable la transmisión.

 

Una persona vacunada todavía puede portar y propagar el virus.

 

Ese hecho, por sí solo, debería haber obligado hace mucho tiempo a mantener una conversación más honesta.

En cambio, la narrativa del altruismo persistió y, con ella, una poderosa presión moral.

Una vez aceptas que el corte de la transmisión a menudo se ha supuesto en lugar de demostrarse, resulta mucho más difícil justificar éticamente los mandatos coercitivos.

 

 

 


La Ciencia Bautizada y las Pruebas Enterradas

Siri amplía su crítica a la propia cultura de la medicina: un sistema que canoniza determinados estudios mientras margina otros.

Una vez que un estudio recibe la bendición del establishment, se vuelve intocable. Los médicos aprenden rápidamente el coste de cuestionar esos artículos de "fe"...

Siri se refiere, de hecho, con el título Vaccines, Amen a toda la masa de gente que muestra una fe ferviente en las vacunas.

"Este grupo suele ser impermeable a la razón y a los datos", escribe.

 

"Repiten respuestas prefabricadas que nunca han investigado."

Al leer eso, reconocí una versión anterior de mí misma. ¡Uf!

Gran parte de lo que la FDA y los CDC consideran una verdad establecida, sostiene, proviene del "Dr. Plotkin y sus discípulos".

El COVID hizo visible este fenómeno.

 

Cuando las autoridades tuvieron que decidir si la inmunidad natural era suficiente, Siri explica que recurrieron a los discípulos de (Stanley) Plotkin: (lea Chapter 1 de Vaccines, Amen)

  • Paul Offit

  • Peter Hotez

  • Michael Osterholm

La conclusión estaba decidida de antemano.

"Solo un fanático o alguien verdaderamente desinformado insistiría en que una infección previa no proporciona inmunidad suficiente", escribe Siri.

Recuerdo lo sistemáticamente que se desinformó al público durante la pandemia del COVID.

 

 

 


Cuando las Pruebas se vuelven Incómodas

Las consecuencias de esta cultura no son teóricas.

Siri describe cómo se pidió al Dr. Marcus Zervos que realizara un esperado análisis comparando vacunados con no vacunados.

Completó el estudio, pero luego se negó a publicarlo.

Los resultados mostraban que los niños vacunados presentaban resultados de salud significativamente peores que sus pares no vacunados.

 

Zervos temía que publicarlo le costara el trabajo.

El estudio terminó saliendo a la luz durante una audiencia del senador Ron Johnson (republicano por Wisconsin) sobre la corrupción en la ciencia.

 

Siri publicó el estudio en Vaccines, Amen, asegurándose de que no pudiera ser simplemente enterrado.

En ese sentido, el libro funciona tanto como una denuncia como un archivo: preserva pruebas que otros preferirían borrar.




Sí, también hubo Momentos de Enfado

Pero, además, hubo secciones de Vaccines, Amen que me hicieron enfadar en algunos momentos.

Siri documenta cómo las agencias de salud pública tergiversan los datos, ocultan la incertidumbre y retienen información fundamental para el consentimiento informado.

 

Al leer esos pasajes, sentí una rabia familiar, porque ese ha sido el núcleo de mi trabajo durante años.

Como periodista, he presentado solicitudes de acceso a la información que tardaron años en resolverse, solo para recibir documentos tan censurados que resultaban inútiles.

 

Yo no podía demandar a las agencias como hace Siri. No tenía poder de citación. Lo único que podía hacer era perseverar.

A veces parecía que las agencias actuaban bajo la premisa de que, si seguían retrasando las solicitudes de acceso a documentos, acabarían desgastándote y renunciarías.

Ver el historial jurídico de Siri expuesto de forma tan clara no hizo más que reforzar hasta qué punto ese patrón ha sido deliberado.
 

 

 

 

"Las Vacunas no causan Autismo"

Durante años, los CDC afirmaron de manera inequívoca que las vacunas "no" causan autismo.

 

Siri pasó años intentando obligar a la agencia a proporcionar los estudios que respaldaban esa afirmación.

No pudieron proporcionarlos.

"Después de años preguntando, solicitando, exigiendo, tomando declaraciones y demandando a las principales entidades y figuras del mundo de la vacunología y de las agencias federales de 'salud', literalmente ya no queda nadie a quien preguntar", escribe.

Desde la publicación del libro, los CDC modificaron discretamente su sitio Web.

 

Como informé en su momento, la afirmación categórica fue suavizada, reflejando lo que Siri había sostenido desde el principio.

Siri no afirma que las vacunas causen autismo.

 

En cambio, sostiene que la afirmación "Las vacunas no causan autismo" no se basa en una ciencia exhaustiva, sino en una ideología.

 

 


El Panorama General

El peligro de tratar las vacunas como una "religión" no es algo abstracto.

Vaccines, Amen insiste en algo más que el escepticismo. Insiste en la honestidad.

Eso significa admitir cuando los ensayos ocultan daños.

 

Significa rechazar la coerción.

 

Y significa restaurar el principio básico de que quienes afirman que algo es seguro deben demostrarlo.

Para algunos lectores, este libro resultará exasperante. Para otros, será revelador.

 

En cualquier caso, no puede ser ignorado.

Porque, una vez que lo has leído, muchas de las historias que nos hemos contado sobre las vacunas ya no resultan tan cómodas como antes...