por Jesús G. Maestro
19 Febrero 2026
del Sitio Web BrownstoneEsp



 

Este texto es un fragmento del libro, recién publicado,

'Fronteras Invisibles - La nueva Desigualdad en la Era de la Globalización',

Cátedra Hispánica de Estudios Literarios, 2026, 376 pp.




 

 

 

En una época como la actual,

donde el único amor permitido

es el amor al dinero,

el amor entre seres humanos

constituye uno de los peores enemigos

del comercio...
 



En la novela de Mario Vargas Llosa La Fiesta del Chivo (2000), mientras el dedo apunta hacia la luna - el atentado mortal contra el sátrapa de República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo Molina - la manga del brazo del autor guarda un as muy valioso para comprender el siglo XXI, en particular,

por lo que se refiere a la mujer, el celibato femenino y las exigencias del mercado global.

En una época como la actual, donde el único amor permitido es el amor al dinero, evidentemente el amor entre seres humanos - cónyuges, hijos, familiares, vecinos, amigos - constituye uno de los peores enemigos del comercio.

 

No por casualidad el mundo XXI es el siglo enemigo por excelencia del amor. 1

 

Uno de los objetivos de la globalización se orienta a incapacitar al ser humano para establecer alianzas y relaciones personales.

El capítulo 10 de la novela es crucial en este punto, porque presenta un diálogo entre la protagonista, Urania Cabral, y su prima Lucinda.

 

En este diálogo se manifiesta un contraste radical entre dos modelos de sociedad.

Por un lado, la estadounidense, como modelo de perfección y supremacía.

 

Por otro lado, la hispanoamericana, como ejemplo tercermundista de gentes incapaces de gestionarse por sí mismas y de organizarse políticamente.

Sin embargo, bajo estas apariencias tendenciosas y sesgadas, Vargas Llosa, rapsoda de los imperativos del mundo protestante y sus valores nihilistas, lanza un mensaje a la mujer del siglo XXI para que tenga como modelo y referencia a Urania Cabral.

 

¿Qué ofrece?

 

Pues ofrece lo siguiente, no se lo pierdan...

En el capítulo 10 de La fiesta del Chivo, Lucinda elogia y asocia la juventud de Urania a no tener familia, ni marido, ni hijos, pero sí dedicación exclusiva de la mujer al trabajo.

 

La escena es un alegato en pro de la globalización, de la democracia liberal y del mercado mundial. Y de la anuptofilia (más comúnmente escrita como anuptafobia)...

El mensaje subliminal es claro:

si trabajas para el mercado global, si trabajas para la globalización, serás siempre joven.

 

Eso sí, tendrás que renunciar - cosa muy fácil - al marido, a los hijos, a la familia, a la reproducción, a la prole, porque todo eso trae muchísimos problemas.

En definitiva,

dedícate a trabajar, que es lo más recomendable.

 

Olvídate de maridos, de hijos, de padres, olvídate de familia. Trabaja de manera exclusiva y excluyente para la globalización.

¿Por qué?

Pues porque el mercado quiere célibes, célibes a su servicio.

El soltero no tiene de qué preocuparse, sino de su trabajo,

como el mayordomo victoriano que servía a los antiguos nobles británicos, siempre soltero para evitar que su tiempo se disipara en preocupaciones familiares ajenas a los señores de la casa.

El amor es enemigo del mercado global.

Incita al ser humano a buscar aliados fuera del comercio, y anima a la mujer a querer al hombre y a dejarse amar por él, y viceversa.

Muy mala cosa es mantener con vida un sentimiento capaz de sustraerse a los intereses del mercado.

 

El mundo anglosajón destruye todo aquello que no es susceptible de mercantilizarse. El amor no se compra ni se vende por dinero. Hay que destruirlo...

El mercado no quiere competidores, y en este punto el hombre es un problema bastante molesto que conviene quitar de en medio cuanto antes.

No es una incógnita en la ecuación, sino una maldición en la vida mercantilizada del siglo XXI.

 

Hacer creer a la mujer que no necesita al varón para nada es abrirle las puertas del cielo - o del infierno (cada cual que llame a este destino como prefiera) - un destino que se impone mercantil y global.

¿Para qué...?

Pues para explotar al máximo sus recursos vitales y mantenerla feliz en su estado de anuptofilia y vulnerabilidad absolutas.

Si la unión - la alianza - hace la fuerza, ustedes me dirán a dónde conduce la soledad, el aislamiento social, la dependencia de una actividad profesional excluyente y una vida sin amor.

 

En la sala de espera del psicólogo hay ya demasiados pacientes.

Y permítanme un chiste poco gracioso, por su amargura y realismo, pero muy revelador y preventivo, por lo que el siglo XXI calla cínicamente.

¿Saben cuál es la diferencia entre nuptofobia y anuptofobia?

 

Alguien dirá que en la primera huyes del altar… y en la segunda corres detrás de él.

Seguramente no, porque en realidad el chiste no tiene ninguna gracia:

en la primera vives para trabajar - para el mercado - y en la segunda te han despedido.

 

De las nupcias con el mundo mercantil pasamos a las nupcias - vitalicias y forzadas - con la soledad y la vulnerabilidad emocionales.

 

De estas últimas es más difícil divorciarse.

Antaño, al menos, se anteponía, en nombre de creencias metafísicas y religiosas, el amor al hombre o a la mujer por el amor a Dios, pero no se extirpaba el amor, simplemente se transfería de un ser humano a un ente divino - para los creyentes - metafísico - para los filósofos - o fantasmagórico y espectral - para los ateos.

 

Hoy el amor no se transfiere entre seres humanos, ni hacia una divinidad:

hoy el amor lo quiere el mercado.

¿Y para qué lo quiere?

Para exterminarlo de la vida humana...

Eso es el nihilismo de verdad...

 

Lo que invocaba Nietzsche es una ingenuidad de filósofo al lado del mundo que la posmodernidad ha diseñado para ti en el siglo XXI. Lo peor que le puede ocurrir a un ser humano es vivir sin alianza.

 

Esta es la peor cara del nihilismo:

dejarte sin nada.

 

Y reducirte a un desahucio emocional.

Téngase en cuenta que la Iglesia católica, que se ha protestantizado hoy con quinientos años de retraso,

plantea por parte de algunos de sus clérigos la posibilidad de que los sacerdotes católicos, como los protestantes, se casen, contraigan matrimonio y sigan ejerciendo ministerio y sacramentos...

Otro grave error anacrónico, porque hoy lo que plantea y exige la realidad no es que la gente se case, sino precisamente lo contrario:

que el pueblo, en nombre del celibato, desarrolle una dedicación exclusiva y excluyente al trabajo, una vida soltera al servicio de la globalización mercantil.

Por lo tanto, el matrimonio, el emparejamiento estable, la protección que brindan pareja y familia, la alianza - que siempre ha sido algo absolutamente fundamental - es algo que se desestima y se rechaza.

 

¿Por qué?

 

Pues porque una persona sola, sea hombre o mujer - el sexo es indiferente en este punto, ya que hay una igualdad clarísima entre las potencias del hombre y de la mujer - es mucho más vulnerable y maleable en todos los aspectos.

La vulnerabilidad es mucho mayor en una persona soltera, es decir, en una persona sin alianzas conyugales o familiares.

La familia es un aliado, pero si se la destruye, entonces quedamos a merced de los enemigos.

 

El cónyuge es un aliado, pero si esa relación se envenena o adultera, se desvanece y esteriliza.

El mercado quiere a individuos autónomos y sin vínculos, que no sean otros que los que establezca laboralmente con el propio mercado, es decir, autómatas al servicio de la globalización.

 

Se pretende incluso que los colegas reemplacen a la familia.

 

Acaso que lo hagan las mascotas, pues cuántas veces hemos oído decir que,

"nuestro perro es un miembro más de la familia".

¿De qué familia...?

Este es el mensaje del capítulo 10 de La fiesta del Chivo, una novela claramente al servicio del mercado global y de la democracia liberal.

 

Insisto en que Mario Vargas Llosa es a la democracia liberal y a la ideología de los Estados Unidos lo mismo que Calderón de la Barca a la ideología contrarreformista del Siglo de Oro español, con un teatro y una literatura al servicio de la Contrarreforma católica y estamental del siglo XVII español.

Hoy el mercado impone formas de vida que promocionan relaciones de alianza desvinculadas de la familia. Y de cualquier posibilidad de preservarla y promoverla.

 

Se considera que las relaciones genéticas o sanguíneas, como las de amistad personal y relación conyugal, no deben ser más fuertes que las relaciones gremiales, preferentemente laborales, que no son ni genéticas ni consanguíneas.

La familia se sustituye por el lobby.

 

El mercado exige alianzas exclusivas y excluyentes.

Hay muchas personas que, desarraigadas de su familia, o simplemente no interesadas en formarla, encuentran en un lobby su "nueva familia".

 

Naturalmente, cada persona organiza su vida según intereses, posibilidades y circunstancias, más o menos inducidas o conducidas por el sistema que se impone en nuestro siglo XXI.

Pero lo que queda claro es que el mensaje de Vargas Llosa va en esta dirección:

se combate la idea de familia tradicional para promover la figura de individuos - este caso mujeres solteras - que trabajen de manera exclusiva y excluyente al servicio del comercio, de las finanzas internacionales, del mercado global.

Todo el mensaje de este capítulo discurre funcionalmente en esta dirección.

El lector inocente puede quedarse con la apariencia literal, con la anécdota. Pero el mensaje subliminal que motoriza, es decir, que constituye el combustible de la función novelesca,

es la invitación a que las mujeres renuncien a una vida familiar en favor del mercado global.

Lo mismo ocurre con los hombres, sin duda:

lo único distintivo es que aquí se toma como personaje protagonista a una mujer, Urania Cabral, con una proyección sexual que, a la altura de nuestro tiempo, es mucho más original y atrayente que la imagen conservadora y tradicional de un hombre.

El mercado ha convertido a la mujer en uno de sus objetivos más sofisticados.

En estos momentos el hombre es una criatura completamente abatida.

 

La presa es, ahora, la mujer...

Se habla, además, de la súbita partida de Urania Cabral a finales de mayo de 1961.

 

Recuérdese que el 30 de mayo de 1961 se comete el atentado en el que el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina, dictador de República Dominicana, pierde la vida, abatido a tiros por un grupo de trujillistas resentidos, apoyados por Estados Unidos.

Salvo su propio padre, nadie en su familia supo nunca qué ocurrió para que de repente no quisiera saber más de ellos.

 

El lector sabrá que su propio padre la entregó como víctima sacrificada a la voluntad del sátrapa, a la satiriasis del septuagenario tirano, para que la violara de manera infame, a cambio de recuperar la confianza y los poderes políticos que Trujillo le había retirado.

 

El resultado no pudo ser más contraproducente...

Quien ha sufrido en extremo adquiere ciertos derechos naturales también extremos. Las personas que han padecido injus-ticias pueden llegar a ser muy peligrosas, no sólo por el deseo o afán de venganza y resentimiento, sino también porque el excesivo dolor puede transformar a los seres humanos en criaturas muy agresivas hacia sí mismas y hacia los demás.

Aquí comienza el despliegue de la imagen mítica de Urania Cabral como una mujer que ha sobrevivido a circunstancias extremas, similar a un personaje que escapa de la destrucción para rehacer su vida.

 

Su familia la idealiza en el vacío:

la consideran un ejemplo de éxito, una especie de leyenda viva, por haber prosperado en Nueva York y trabajar en un bufete prestigioso.

 

Ella, sin embargo, con una modestia calculada, responde que hay despachos más influyentes, revelando un orgullo disimulado bajo apariencia de humildad.

En los recuerdos, aparecen las monjas de su colegio - todas con nombres anglosajones, como Helen Claire, Francis o Mary - una de las cuales solía decirle con afecto que era,

"una especie de Einstein con faldas".

Esa educación, impregnada de un aire extranjero y elitista, refuerza la idea de que Urania pertenece a un entorno donde el prestigio se mide por la distancia cultural respecto a su país de origen.

Advierta el lector un hecho muy curioso.

En República Dominicana, como en buena parte de la geografía de la Hispanidad, quienes educan a la población son la Iglesia y la anglosfera, es decir, colegios que imitan el modelo de educación británico, u órdenes religiosas católicas cuyo personal reproduce un sistema pedagógico protestante.

Curiosa paradoja:

los españoles imitan a los ingleses y los católicos a los protestantes.

 

Lo anglo de hogaño ha sustituido a lo galo de antaño.

Pero,

¿Por qué los hispanos minusvaloran la educación que les brinda su propia historia, literatura y cultura?

 

¿Por qué les "gusta más" su propia historia contada y explicada por los extranjeros y los curas?

Con frecuencia se olvida que esos extranjeros no sólo han sido enemigos históricos de su cultura, sino que también siguen siéndolo, aunque por otros medios mucho más sofisticados y también menos violentos.

 

Y no menos frecuencia también se olvida que el clero católico se ha protestantizado casi por completo.

Ustedes se preguntarán:

¿quiénes educan a los españoles?

Lo hemos dicho:

los extranjeros y los curas.

 

Esos han sido siempre los maestros que hemos tenido los españoles.

El modelo educativo español es europeísta, de orden anglosajón, angloalemán o afrancesado.

 

La otra opción ha sido la educación en colegios de curas y monjas. No hemos tenido históricamente una educación en verdad laica o científicamente independiente de ideologías políticas, creencias religiosas y filosofías adulteradas por el poder de diferentes concepciones de Estado.

Es un mal endémico del que adolecen nuestras élites desde el siglo XVIII:

simpatía acrítica con la anglosfera, Alemania o Francia, como si aquí no tuviéramos un Siglo de Oro, un Cervantes, un Quevedo, un Lope de Vega, etc.

Un complejo de inferioridad de élites impuesto al pueblo a través de un sistema educativo impropio y esterilizante, fruto de una educación pseudo-ilustrada, en el formato de la Iglesia católica - hoy protestantizada - o según el contenido ideológico de potencias extranjeras - sobre todo anglosajonas - que nada tienen que ver con la tradición cultural hispanogrecolatina.

Esa es la educación que ha recibido este personaje, Urania Cabral, la protagonista, a la que se la califica nada menos que de "Einstein con faldas".

Ha recibido clases en República Dominicana de monjas que se llaman Helen Claire, Francis y Mary, es decir, una mezcla de Iglesia católica y de Estados Unidos.

¿Dónde se educan las élites españolas?

 

Respóndanse ustedes mismos...


 

 

 

Referencias

  1. David Souto Alcalde advierte:

"Si contra algo luchan nuestras élites es contra el amor y, por eso, en nuestros Debates intempestivos del 17 de febrero de 2026, dedicado al amor, hemos intentado clarificar qué es y qué no es el amor, cuántos tipos de amores hay y por qué, en definitiva, el amor es la única fuerza que ninguna tecnocracia, inteligencia artificial ni poder oscuro puede vencer".

Véase el vídeo correspondiente a la sesión T1 E13 de Debates intempestivos, en el que precisamente se tratan estas cuestiones: https://brownstoneesp.substack.com/p/debates-intempestivos-t1-e13-el-amor