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por
Mercedes Pedreno
01 Enero 2026
del Sitio Web
Vanitatis

Byung Chul Han,
en una foto de
archivo. (EFE)
Las reflexiones
de
Byung-Chul Han
siguen resonando
con fuerza
en una época
marcada
por el cansancio
colectivo...
El
meme del capitán Haddock exhausto,
apoyado sobre una mesa mientras confiesa haber tenido "menuda
semanita" cuando apenas es miércoles, se convirtió en una imagen
viral porque logró poner palabras - y gesto - a un malestar
ampliamente compartido.
No se trata solo de cansancio físico, sino de una
fatiga anímica y vital que parece persistir incluso cuando
descansamos.
Esa sensación colectiva de agotamiento es
precisamente el punto de partida de La sociedad del cansancio
(2010), una de las obras más influyentes del filósofo Byung-Chul
Han.
En este ensayo,
Han analiza las razones estructurales de un
agotamiento que considera endémico de las sociedades
occidentales contemporáneas.
Su tesis central sostiene que,
el cansancio actual no proviene de la
opresión externa clásica, sino de una autoexigencia constante
que nace del interior del individuo.
Según el pensador surcoreano,
hemos pasado de una sociedad disciplinaria a
una sociedad del rendimiento, en la que cada persona
se convierte simultáneamente en
explotador y explotado.

Establecer metas realistas
sobre lo que
será la vuelta al trabajo.
(Pexels)
El nuevo paradigma neoliberal, explica Han, se apoya en dos grandes
pilares:
la promesa de una libertad
individual absoluta y la valoración del sujeto en función de su
rendimiento.
En la práctica, esta combinación elimina los
límites y los contrapesos colectivos, empujando a los individuos a
un bucle infinito de productividad.
Ya no hay una figura de autoridad claramente
identificable:
la presión se interioriza y se traduce en la
necesidad constante de superarse, producir más y no detenerse
nunca.
Este mecanismo, lejos de empoderar, genera
frustración y desgaste.
Cuando los estándares autoimpuestos -
frecuentemente inalcanzables - no se cumplen, aparece la sensación
de fracaso personal.
Han denomina a este fenómeno "autoagresión":
una forma de
violencia dirigida hacia uno mismo
que se manifiesta en patologías cada vez más comunes como la
ansiedad, la depresión o el síndrome de burnout...
"El sujeto obligado a rendir compite
consigo mismo y cae bajo la destructiva coerción de tener
que superarse constantemente a sí mismo.
Esta coerción termina siendo mortal",
advierte el filósofo.

Una postura correcta en el trabajo
evitaría la
aparición de molestias lumbares.
(iStock)
Aunque el diagnóstico de Han resulta contundente, su enfoque
ha sido calificado de pesimista.
El autor no propone soluciones inmediatas ni
recetas prácticas, más allá de una ruptura profunda con los
marcos mentales neoliberales...
Para él,
no basta con desacelerar o
introducir pequeñas reformas:
"La desaceleración no basta... Necesitamos
una nueva forma de vida que nos
redima del desenfrenado estancamiento", afirma.
El problema, sostiene, no es solo económico, sino
cultural y existencial.
En ese sentido, Han reivindica la vida contemplativa y el descanso
como valores en sí mismos, no como meros instrumentos para rendir
mejor.
En la sociedad actual,
el descanso se justifica solo si aumenta la
productividad, mientras que estados como el ocio, la atención
profunda o incluso el aburrimiento han sido marginados.
Para el filósofo, muchos de los grandes avances
de la humanidad nacieron precisamente de esos espacios de pausa, hoy
arrasados por la urgencia constante y la
hiperconectividad...
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