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16 Junio 2026
del Sitio Web
RTEsp

Imagen ilustrativa
Gettyimages.ru
Temperaturas superiores a lo normal y
fenómenos
meteorológicos extremos más intensos
afectarán
a casi todo el planeta...
Organismos y autoridades climáticas advierten que
para lo que resta de 2026 se espera que el planeta enfrente las
secuelas de un fenómeno El Niño fortalecido o Super-Niño, que
impactará con dureza a Latinoamérica, aunque
de diferentes formas según
la ubicación en el mapa continental.
De acuerdo con un reporte de
Bloomberg, toda la región de Centroamérica, sufrirá sequías,
altas temperaturas y pérdidas agrícolas, mientras que para
Suramérica se esperan olas calor por el incremento global de las
temperaturas así como también fuertes precipitaciones.
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América Central y el Caribe: Riesgo
crítico de reducción de lluvias, afectando principalmente al
Corredor Seco (Guatemala,
Honduras,
El Salvador,
Nicaragua), lo que amenaza la
seguridad alimentaria por pérdidas agrícolas.
-
En zonas costeras de países como
Ecuador y
Perú se registrarán inundaciones y lluvias
extremas.
-
En la
Amazonía y norte de Suramérica, que incluye zonas
de Brasil,
Colombia
y Venezuela, el temporal causará
sequía hidrológica, incendios forestales y temperaturas
extremas.
-
Hacia el
sur de Brasil,
norte y noreste de Argentina,
Uruguay
y Paraguay, se espera exceso de
lluvias e inundaciones, lo que impactará negativamente la
agricultura y la infraestructura.

Imagen ilustrativa
Andrey Shadrin /
Gettyimages.ru
La Organización Meteorológica Mundial (OMM)
instó a inicios de junio a preparase para el fenómeno debido a la
presencia de
"aguas inusualmente cálidas" en el Pacífico
tropical, que favorecen "la aparición de condiciones típicas de
El Niño, que influirán en las
pautas de temperatura y
precipitación a escala mundial y aumentarán el riesgo
de fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses".
El organismo indica que hay una probabilidad de
80% de que se instaure un episodio de El Niño
entre junio y agosto de
2026.
La posibilidad de que esas condiciones se
consoliden al menos hasta noviembre se cifra en porcentajes cercanos
o superiores al 90%, aunque no se conoce el momento exacto en el que
se producirá el apogeo del fenómeno y cuál será su intensidad
máxima.
"El mundo debe tratar este evento como lo que
es:
una
alerta climática urgente.
Las condiciones asociadas al episodio de El
Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta.
Las consecuencias se dejarán sentir con una
intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio,
cruzando fronteras a una velocidad devastadora", advirtió el
secretario general de las Naciones Unidas,
António Guterres, en una
declaración en
video:
Video también
AQUÍ...
"Potencialmente Fuerte"
Por su parte, la secretaria general de la OMM,
Celeste Saulo, explicó que
el mundo debe prepararse,
"para un episodio de El Niño potencialmente
fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias
intensas y agravará el riesgo
de olas de calor tanto en tierra como en el océano".
La funcionaria recordó que el episodio más
reciente de El Niño, ocurrido entre 2023 y 2024,
"fue uno de los cinco más intensos de los que
se tiene constancia y contribuyó a las temperaturas mundiales
sin precedentes que se registraron en 2024".
"Durante los próximos meses, la comunidad de
expertos la OMM monitoreará de cerca la situación para ayudar a
gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al
clima a adoptar decisiones
fundamentadas.
Los pronósticos estacionales y las alertas
tempranas son vitales para salvar vidas y mitigar los efectos en
nuestras economías y comunidades", agregó Saulo.
Con respecto a la
temporada de huracanes,
los meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional de la
NOAA de EE.UU. predicen que estará,
"debajo de lo normal para la cuenca del
Atlántico este año" con un porcentaje alrededor del 55%.
Para esta agencia, se prevé un total de ocho a 14
tormentas con vientos de 56 km/h
De estas, de
tres a seis se convertirán en huracanes con vientos de 119
km/h o más, y de uno a tres huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5
con vientos de 178 km/h o más).
Este clima afectaría también el sur de
EE.UU., con posibilidades de lluvia y nieve aumentadas.
Por ejemplo, las
inundaciones de marea alta
podrían convertirse en un mayor riesgo, especialmente en la costa
oeste.
También provocará cambios en la migración de
peces y otros organismos oceánicos, con especies de aguas cálidas
que se mueven hacia el norte, mientras que las especies de agua fría
se mueven más al norte o en aguas más profundas.
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