por Adhik Arrilucea

Redactor de Ciencias, Medio Ambiente y Animalismo
13 Septiembre 2026
del Sitio Web Publico

 





Un visitante

al Mobile World Congress

de Barcelona 2018 (Archivo).

EFE/Andreu Dalmau
 

 

  • Después de que un ex-empleado de Anthropic declarara esta semana que la I.A. podría "matarnos a todos", la compañía afirmó haber identificado y bloqueado intentos de usar Claude para fabricar armas biológicas.
     

  • "Las empresas tienen interés en presentar sus sistemas como tecnologías casi todopoderosas. Eso puede servir tanto para atraer inversión como para reivindicar que solo ellas tienen capacidad para controlarlas", sostiene la experta Itxaso Domínguez.



Los seres humanos son capaces de emplear las herramientas tecnológicas para lo mejor y lo peor.

Desde la creación del teléfono hasta el desarrollo del espionaje o las ciberestafas, esta ambivalencia se amplifica con la irrupción de la inteligencia artificial.

La pasada semana un equipo científico ha empleado la I.A. para crear un atlas del genoma humano que permite predecir cómo afectan las mutaciones genéticas a la biología molecular.

 

Pero también esta última semana un ex-empleado de Anthropic advertía de que estas infraestructuras,

podrían "matarnos a todos" para finales de la década.

En este contexto, cabe preguntarse por cómo las sociedades nos hacemos cargo de estos peligros y quién propone las soluciones a los mismos.

 

 

En realidad, de los cinco casos de estudios que presenta el informe, ninguno tenía una intención explícita de fabricar armamento.

 

Los ejemplos que expone la firma están relacionados con,

  • la prestación de servicios a virólogos

  • la realización de experimentos adaptados

  • elaboración de programas nacionales o negocios

De los que recoge el estudio, quizás el caso más cercano a un arma biológica es el de un investigador financiado por EE.UU., que,

"creó un atlas de péptidos de veneno y un sistema de optimización generativa de moléculas dirigidas a objetivos paralizantes y analgésicos".

 

 

 

Aumento de los Cibermalhechores

 

 

 

Dependencia de la I.A. (y de la Tecnología)

 

Un Mercado Concentrado

 

Huir de los Catastrofismos