VIII - LA MENTE DE LAS CÉLULAS


Bajo su cuádruple trama, el cuerpo no vive absolutamente para nada le mundo tal y como es.

 

Ese mundo ”tal y como es” es, precisamente, el gran misterio de la Evolución; nosotros los conocemos y las demás especies lo conocen solo a través de una cierta visión que ha ido variando, binocular o compuesta, dentro de una determinada gama de frecuencias vibratorias, y por mediación de ciertos mecanismos funcionales – pinzas, aletas, natatorias, cilios vibrátiles o microscopios electrónicos – que no describen verdaderamente el medio, sino nuestra propia manera de ser en ese medio, o mas bien nuestras sucesivas maneras de ser y de percibir un misterioso algo del que solo conocemos una traducción en idioma de batracio, en latín o en lenguaje electrónico.

 

Un algo visto siempre “a través de”.


La única diferencia entre el hombre y las demás especies es que este añade a todo una arrogancia greco-latina, y que sus aletas natatorias particulares cerebrales, han invadido todo el sistema y han obstruido todos los demás medios de comunicación, de tal forma que ya ni siquiera sabe lo que sabe el pez, lo que sabe el pájaro y lo que saben todos los demás animalillos del buen dios, que, ciertamente, a pesar de toda su ignorancia de las matemáticas superiores, viven en perfecta armonía con su medio.

 

Ese misterioso “algo” en el que nos bañamos se revela poco a poco al explorador del descenso al cuerpo como una especie de maravilla un tanto asombrosa en la que todas las leyes y los códigos y los encadenamientos demuestran ser solamente las leyes y los códigos y los…, de nuestros propios instrumentos de medida o de percepción.

 

Un universo alocadamente libre. Si una “maravilla instantánea”, como decía Madre.

 

Es el segundo gran giro de la Evolución después de su salida de las aguas, “la Evolución Nueva” que anunciaba Sri Aurobindo a principios de siglo, en la que nos va ha hacer falta aprender a vivir y a manipular esa libertad un tanto vertiginosa, a no ser que nuestros artefactos explosivos se nos adelanten y nos hagan regresar una vez mas, sobre esta Tierra o sobre otra, al estado del pequeño flagelado en búsqueda siempre de esa misma libertad y de esa misma maravilla. La evolución es muy obstinada, y hay muy poca diferencia para ella en que sea en este planeta o en otro.

 

¿Y si tan solo comprendiéramos un poco la maravilla y acelerásemos la hora?


De todas formas – dirán los sabios - , los pececillos, las mariquitas y los demás bichos del buen dios evolutivo no tienen, sin duda, nuestras matemáticas superiores ni los estorbos que decís, y, sin embargo, no por ello son menos prisioneros celularmente de su especie; nadan, dan vueltas, mueren y tienen otros pececillos invariables según el programa de sus moléculas desoxirribonucleicas (con perdón).

 

Podéis suprimir la muerte, suprimir los accidentes suprimir la gravitación y llegar a ver las cosas del Antártico como si estuvieran en vuestra casa, pero seguirá existiendo siempre una celulita de Homo Sapiens que obedecerá… ¿a que? Decís que la célula obedece a esa “mente física”, que esta “hipnotizada” y manipulada por ella y no por el programa genético; primero demostradlo y luego decidnos que va hacer esa célula “sin ley”, como va a seguir aglomerada con las demás células, porque “mecanismo”, ¡puesto que ya no hay mecanismo! ¿Cuál es la fuerza que va a mantener todo eso junto y va a hacer que nuestro cuerpo no se desparrame por el Cosmos?


Y nos acordamos de Sri Aurobindo evocando a un lógico imaginario al comienzo de la historia de la Tierra:

“Cuando solo existía la Materia y no había Vida aun, si le hubieran dicho (a ese lógico) que muy pronto iba a nacer la Vida sobre la Tierra en un cuerpo de materia, hubiera exclamado: “Imposible, no puede ser. ¿Como? … Esa masa de electrones, de gas de elementos químicos, ese montón de barro y de piedras y de metales inertes… ¿Cómo vais a sacar la Vida de todo eso? ¿Acaso los metales van a ponerse a caminar?”

¿Y acaso las células van a salir de sus programas?


No sabemos si todos los sabios son como ese lógico, pero creemos que se aferran demasiado a su prisión. Quizá incluso son los guardianes de la prisión material, como hay otros que son los guardianes de la prisión espiritual.
 

 

El aprendizaje celular
En verdad, a Madre le costo mucho no desparramarse por el Cosmos:

62.121 – Pero tratándose de este cuerpo, es muy difícil, ¡muy difícil!, sin que pierda su centro de coagulación, sin que se disuelva en la masa circundante.

Toda historia de los desmayos sucesivos de Madre cuando salió de la trama de la mente física es infinitamente instructiva, aunque solo sea para probar de forma negativa el poder director y coordinador, o aprisionador, de esa mente física.

 

Necesito cinco años Madre, de 1962 a 1967, para comprender el mecanismo:

67.2211 y 65.217 – Todo empezó cuando los médicos me diagnosticaron que estaba muy enferma (en 1962). Porque todo el cuerpo había sido despojado de sus hábitos y de sus fuerzas, y no podía dar un paso sin desmayarme; quería caminar de aquí a allá, y en medio del camino, ¡paff! Era necesario que me sujetaran para que el cuerpo no se cayera.
Pero yo no perdía la consciencia ni un minuto; me desmayaba, pero seguí consciente, veía mi cuerpo, sabia que me había desmayado, yo no perdía la consciencia ni el cuerpo tampoco la perdía. Y ahora lo entiendo perfectamente; al principio no lo entendía… Siempre me había quedado con la impresión de lo que había dicho Sri Aurobindo; que este instrumento que es la mente física no sirve para nada, no se puede hacer otra cosa que desembarazarse de ella.

Y era muy difícil desembarazarse de ella, porque estaba tan íntimamente ligada a la amalgama del cuerpo físico y de su forma presente que cuando lo intentaba y una consciencia mas profunda (la del otro estado) quería manifestarse, eso mismo producía el desmayo. Quiero decir que la unión, la fusión con el otro estado, sin esa mente física, anulándola, producía el desmayo. No sabía como hacerlo.

En efecto, la historia de esos cinco primeros años fuera de la trama parece una perpetua enfermedad, con innumerables trastornos cardiacos incluso, a fin de que Madre encontrara la clave de funcionamiento celular.

 

Si queremos que la célula funcione con toda “pureza”, es decir asociación ni intrusión de factores extraños a la sustancia celular, es preciso que el cuerpo sea vaciado de todos sus viejos hábitos, de todos sus viejos revestimientos; s la travesía de todas las “capas”, de la mente intelectual, la emotiva, la sensorial y la físicamente finalmente.

 

Para mostrar el alcance de la operación digamos que es necesario que incluso “el instinto de conservación desaparezca, ese primer muro de las especies.

65.259 – Hay que aceptar la debilidad e incluso la apariencia de imbecilidad, todo, y no hay un solo ser entre cincuenta millones que tenga valor para hacerlo. Hay cantidad de gente cuya solución es irse a otro sitio, a otros mundos más o menos sutiles. Hay mil formas de huir pero solo hay una forma de quedarse; tener verdaderamente valor y aguante, aceptar las apariencias de debilidad y de impotencia las apariencias de incomprensión, la apariencia, si, incluso de una negación de la verdad. Pues si no la aceptamos, jamás cambiara. Los que quisieran ser grandes, luminosos, fuertes poderosos y patatín patata, pues bien, que se conformen con eso, pero no podrán hacer nada por la Tierra.

Ese año Madre cumplía ochenta y siete años.


Vamos a dar algunos puntos de la curva de lo que pudiéramos llamar el “aprendizaje celular”. Y, naturalmente, el primer obstáculo en el enloquecimiento de las células, que no saben ya a que obedecer.

 

Para que el nuevo funcionamiento pueda revelarse es necesario que el antiguo desaparezca, es evidente.

72.175 – Todos los funcionamientos están “cambiando de autoridad”. Las funciones que antes se hacían naturalmente, de acuerdo con las fuerzas de la Naturaleza, de pronto ¡brrm! Ya no es así se están retirando. Y luego… es algo… que yo llamo el divino – quizá sea lo que Sri Aurobindo llamaba el supra-mental - , que es la realización del mañana (no se como llamarlo). Y entonces “eso” cuando todo está ya muy desorganizado, cuando va totalmente mal, “eso” consiente en intervenir. El paso no es agradable. Con dolores agudos, con… es imposible comer, etc. Era necesario, evidentemente, que alguien lo hiciera.
 

69.811 – El momento del “cambio de autoridad” es siempre difícil y si a uno no le han prevenido puede tomarlo como los síntomas de una enfermedad. Son las células que ya no saben a quien tienen que obedecer. Pero es engañoso. Y la consciencia física, la que hace funcionar las células, esta habituada al esfuerzo, a la lucha, a la miseria y finalmente a la derrota, muy habituada, porque la experiencia del fin ha sido hasta ahora totalmente universal, ese fin que ha resultado inevitable durante siglos y siglos, eso pesa. Es muy difícil. Es un trabajo muy lento y muy constante para reemplazar esa especie de hábito… de derrota…, por otra cosa.
 

63.91 – Es muy difícil para el cuerpo cambiar. Porque solo vive por su hábito de vivir. Y cada vez que se infiltra en el algo de la verdadera forma de vivir, sin pensamiento, sin razonamiento, sin nada que se parezca a una idea, sin sensación casi, automáticamente casi, se produce un enloquecimiento en las células.

Enloquecimiento hasta el PUNTO de que uno se desmaya, o esta a punto de desmayarse, o siente un dolor terrible, o, en fin, algo se altera APARENTEMENTE.

Y, entonces, ¿Qué hay que hacer…? Esperar pacientemente que ese pequeño número o ese gran numero de células, ese rinconcito de consciencia, haya aprendido ya su lección.

Lleva un día, dos días…, luego ese “gran” acontecimiento caótico, trastornarte, se calma, se explica, y esas mismas células empiezan a decirse: “¡Cuidado que somos brutas!” Lleva su tiempo el que comprendan. ¡Pero hay millares, millares, millares…!

Cien trillones de células en un cuerpo adulto, dicen los sabios.

64.1410 – El cuerpo esta aprendiendo la “lección de la enfermedad”, de la ilusión de la enfermedad. Es muy, muy, divertido: la diferencia entre la cosa tal y como es, el desorden tal y como es, y el viejo habito de sentirse y de recibir esa cosa, el habito ordinario, lo que se llama enfermedad, el “estoy enferma”.

Es divertidísimo. Y siempre si uno se queda verdaderamente tranquilo (en el ser vital y la mente es muy fácil, pero en las células del cuerpo es un poco difícil, hay que aprenderlo), pero cuando se llega a estar verdaderamente tranquilo, hay siempre una lucecita, una lucecita cálida, muy brillante y maravillosamente tranquila, detrás, como si dijera: “No tiene mas que quererlo.” Entonces las células del cuerpo enloquecen “¿Quererlo como? ¿Cómo puedo hacerlo?

Tengo encima una enfermedad, me domina, es UNA ENFERMEDAD” ¡Toda esa comedia! En ese momento hay algo que dice: “¡Cálmate, cálmate, no te aferres a tu enfermedad!” Y las células consienten.
Uno consciente, en ESE INSTANTE, y un minuto después la enfermedad se acabo. Ni siquiera un minuto: unos segundos, y se acabo. Entonces las células se acuerdan: “¿Pero como es posible, si me dolía ahí?” Y, ¡plop! Todo vuelve otra vez. Y así se desarrolla la comedia, constantemente. Sin embargo, si aprendieran verdaderamente la lección… La vida esta a punto de volverse maravillosa, pero no sabemos vivirla. Hay que seguir aprendiendo.
 

63.277 – Lo mas difícil es que la textura misma del cuerpo esta hecha de ignorancia, y entonces cada vez que la fuerza, la luz, el poder (del otro lado)…, quieren penetrar en alguna parte, hay que desalojar esa ignorancia. Y la experiencia es siempre análoga, se renueva hasta en los mas mínimos detalles; es una especie de negación por ignorancia y estupidez.

A cada paso, en cada detalle, siempre hay que disolver lo mismo. La primera reacción es una negación automática. Luego hay siempre una sonrisa que responde, y casi instantáneamente el dolor desaparece; “eso” se instala, luminoso, tranquilo. Pero ten en cuenta que no es algo definitivo, es solo un primer contacto, luego la experiencia viene de nuevo en otra ocasión, y entonces hay ya un comienzo de colaboración; las células APRENDIERON que con “eso” su estado cambiaba – se acuerdan, es muy interesante - , y entonces empiezan a colaborar, y la acción es aun mas rápida.

Después por tercera vez en el intervalo de algunas horas, el mal vuelve de nuevo; entonces son ya las CELULAS MISMAS las que llaman, porque se acuerdan. ¡Ahora ya conozco el truco!, es por medio de la educación de las células, ¿comprendes? No es como quien esta enfermo y debe curarse; es la educación de las células, para enseñarlas… a vivir.
 

70.283 – Es un trabajo totalmente consciente y que podría llamar “metódico” el que esta siendo impuesto al cuerpo para que una parte tras otra y todas las partes y todos los grupos de células aprendan… la verdadera vida.

Pero lo que es mas interesante – pudiéramos decir que una etapa capital en la historia celular – es que al final son las células mismas las que llaman. Se despiertan de su inerte hipnosis.

 

Liberada de sus hábitos y de sus revestimientos, la sustancia celular empieza a desvelar su verdadera naturaleza.

 

Y aquí, Madre llega a ciertas observaciones absolutamente interesantes y nuevas:

57.1710 – Hay toda clase de libertades: una libertad mental, una libertad vital, una libertad espiritual, que son el fruto de dominios sucesivos. Pero hay una libertad totalmente nueva; la libertad del cuerpo.
Durante la epidemia de gripe, por ejemplo, vivía a diario en medio de gente portadora de gérmenes. Pero sentí claramente un día que el cuerpo tomaba la decisión de no agarrar esa gripe. No se trataba de una “voluntad superior” que tomaba esa decisión, no; era el cuerpo mismo el que lo decidía.

Cuando uno esta en los mas alto de su consciencia, ve las cosas, sabe, pero cuando baja a la materia es como agua infiltrándose en la arena. Pues bien, ahora las cosas han cambiado; es el cuerpo DIRECTAMENTE el que tiene poder, sin intervención exterior.
No se trata de una consciencia superior imponiéndose al cuerpo, es el cuerpo mismo el que despierta en sus células, es una libertad de las células.
 

61.311 – He tenido una especie de percepción de la poquísima importancia de la expresión material, exterior, la que traduce el estado del cuerpo; como los signos externos, físicos, sean así o asa, de esta forma o de aquella, le son absolutamente INDIFERENTES a esta consciencia DEL CUERPO. Imagínate, por ejemplo, un desorden en el cuerpo, aquí o allá, las piernas hinchadas o un dolor de hígado. Pues bien, todo eso no tiene absolutamente ninguna importancia, NO CAMBIA EN NADA LA CONSCIENCIA VERDADERA DEL CUERPO; sin embargo, tenemos la costumbre de pensar que el cuerpo esta muy mal cuando esta enfermo, cuando algo no marcha.
 

(Pregunta:) Pero, entonces, ¿Qué es lo que esta mal, si no es el cuerpo? ¡Oh! ¡La mente física, esa mente imbécil!
 

Es ella la que lo fastidia todo, siempre.
¿Y que es lo que sufre entonces?
Es también a través de esa mente física, porque si logramos calmar a esa individua, ¡ya no sufrimos! Eso es, precisamente lo que me ha sucedido. Esa mente física se sirve de la sustancia nerviosa, ¿sabes?; si la retiramos de la sustancia nerviosa, ¡ya no sentimos nada! Ella es la que origina la percepción de la sensación.
 

61.112 – A decir verdad, desde el mismo en que uno se sale por completo de la mente ordinaria, ningún sigo exterior constituye una prueba, absolutamente ninguno. No puedes basarte en nada, ni en una buena salud, un buen equilibrio, ni en una desorganización casi general, nada de eso es una prueba.

Y de pronto nos encontramos parpadeando en un cuerpo que ya no se parece a nada de lo que conocemos, y , sin embargo, es el cuerpo verdadero, la consciencia verdadera del cuerpo.

 

Ese desconocido misterioso bajo su cuádruple trama… ilusoria.

62.1610 – Cada vez que le pregunto a mi cuerpo lo que EL querría, dicen todas las células: “¡No, no!, somos inmortales, queremos ser inmortales. ¡No estamos cansadas, estamos dispuestas a luchar durante siglos si es preciso!” Y me estoy dando cuenta de eso precisamente, que cuanto mas se acerca uno a la célula misma, mas dice la célula: “¡Pero si yo soy inmortal!”

Y luego se llega al corazón del secreto:

64.710 – Eran estos últimos días; me ha pasado que yo vivía en una especie de consciencia completamente descentralizada (hablo siempre de la consciencia física), una consciencia descentralizada que resultaba estar aquí, allí, allá, en este cuerpo, en aquel (en lo que la gente llama esta “persona” y aquella “persona”, pero esa noción no existe ya para mi), y entonces acaeció como la intervención de una especie de consciencia universal ante las células, como si esa consciencia preguntara a las células por que razón querían mantener esta combinación o este conglomerado (el presente cuerpo de Madre), haciéndolas precisamente comprender o sentir las dificultades que venían, por ejemplo, del numero de años, de las dificultades externas, de todo el deterioro causado por el rose, el desgastes.

¡Y todo eso les era totalmente indiferente! Esa consciencia universal decía: “Pero mirad que de obstáculos…”

Y esos obstáculos se veían con toda claridad, con esa especie de pesimismo propio de la mente. ¡Pero las células se burlaban de ello por completo! Les parecía que era algo así como un “accidente” o una” enfermedad inevitable” o, en fin, algo que NO FORMA PARTE NORMAL DE SU DESARROLLO y que había sido puesto a la fuerza sobre ellas: “¡Y a nosotras que nos importa eso…!”

Y a partir de ese momento nació una especie de poder INFERIOR capaz de acudir sobre esa mente física; eso origino un poder MATERIAL capaz de separarse de ella y de rechazarla… Era como si verdaderamente hubiera pasado algo decisivo. Entonces broto una especie de alegría llena de confianza: “¡Ah!, ya estamos libres de esa pesadilla”

Y al mismo tiempo, un alivio físico, como si el aire fuera mas fácil de respirar. Si, era un poco como si uno hubiera estado encerrado en un cascaron – un cascaron sofocante – y se hubiera producido una abertura. Y se respirara. Y era una acción totalmente material, celular.

Y Madre añade esto que abre unos horizontes asombrosos:

…En cuanto se desciende a ese dominio, al dominio de las células e, incluso, de la constitución de las células, ¡todo parece menos pesado! Esa especie de peso de la materia desaparece y comienza a ser fluida, vibrante. Lo que prueba que el peso, el espesor, la inercia, la inmovilidad son algo AÑADIDO no son cualidades esenciales de la materia, son la falsa materia, la que pensamos y sentimos, pero no la materia misma tal y como es.

Pero si la muerte, las enfermedades, los accidentes, el pesimismo, la “derrota inevitable” no forman parte del desarrollo normal de la célula, ni el peso ni el resto de nuestras “leyes”, ¿Qué es entonces las substancias celular verdadera? ¿Qué es la célula pura, tal y como es? ¿Qué es la materia?
 

Y, una vez más, si todas nuestras fuerzas gravitacionales se hunden, ¿Qué es lo que mantendrá junto todo este conglomerado celular?
 

 

El nuevo principio de centralización
Aquella primera partícula viva en la frontera de la materia inanimada, hace quizá unos cuatro mil millones de años, no tenia aun memoria, salvo la que la unía en sus átomos a la primera nube de hidrogeno; solo vibraba, palpitaba, se extendía para absorber y crecer, como el núcleo para absorber sus electrones, como las galaxias para llevar tras de si otras galaxias, y el Sol otros planeas; ya entonces andaba a la búsqueda de su totalidad universal, como si nada se pudiera ser sin serlo todo, como si hubiera una gran memoria total en el fondo: hambre o amor.

 

Un torbellino de ser girando sobre si mismo para englobar cada vez mas ser y mas espacio, y colmar una primera unidad disuelta en una explosión de alegría o de amor, o de cualquier otra cosa de la que quizá se pueda buscar su ecuación pero no su apropiación.

 

Un movimiento infinitesimal que poco a poco fue creando sus propias leyes por sus hábitos y por las condiciones de su medio, una primera memoria para vivir y repetir el habito útil y fructífero, un primer enrollamiento de hábitos que muy pronto iba a formar un capullo trepidante y mortal del que haría falta salir para morir y seguir creciendo. Era la primera trama: un hábito coagulado.

 

El mismo que Madre iba a encontrar, pero infinitamente complicado y solidificado por el habito mental humano. Resumiendo; al “final” de la Evolución se trataba de saber si se podía salir del capullo sin morir y si se podía alcanzar aquella totalidad universal impresa en nuestros átomos sin perder esta pequeña individualidad laboriosamente formada a través de miles de millones de años y de penas; ser a la vez el punto y el todo.

 

Ahora bien, ese habito humano coagulado que llamamos mente física estaba “tan íntimamente ligado a la amalgama del cuerpo y a su forma actual, decía Madre, que cada vez que intentaba desembarazarme de el, eso mismo producía el desmayo”. Y se desparramaba por el Cosmos.

 

Era necesario, pues, encontrar un nuevo principio de coagulación o de centralización que no fuera ya la repetición mecánica del hábito humano; cuando el habito se deshace, el hombre se deshace.

 

Ese es el capullo mortal de todas las especies; se trama, Madre había visto claramente el problema.

69.1712 – La muerte es la descentralización de la consciencia contenida en las células del cuerpo. Las células que constituyen el cuerpo son mantenidas bajo una forma por una centralización de la consciencia que esta en ellas, y mientras esa potencia de concentración siga ahí el cuerpo no puede morir. Solo cuando la potencia de concentración desaparece, las células se desparraman. Entonces el cuerpo muere. El primerísimo paso hacia la inmortalidad es, pues, reemplazar la centralización mecánica por una centralización voluntaria.

Y puesto que ya no hay ninguna voluntad intelectual, ni voluntad emotiva, ni sensorial – todos los viejos hábitos han sido abandonados en el curso de la travesía de las capas - , es necesario que se trate de una voluntad celular…, pero una voluntad celular que no repose ya sobre la mecánica de los hábitos – ese es, precisamente nuestro capullo mortal -, que repose sobre…, sobre que?


En el curso del “aprendizaje celular”, las células habían aprendido muy poco a poco y dolorosamente que una “gota de eso” puede curarlo todo, habían aprendido a llamarlo para que viniera, como el núcleo “aprende” quizá a atrapar su electrón.

 

Pero una célula es algo muy mecánico, incluso en su voluntad primera necesita repetir y repetir, y de hecho repite inmemorialmente todas las tonterías de la especie humana una tras otro. Era necesario pues, encontrar otra clase de mecanismo no aprisionador, que no tejiera alrededor de la célula un nuevo capullo mortal, y que, sin embargo, le diera la cohesión o la centralización requerida.


Madre encontró un medio. Un medio sencillo, tan sencillo que esta al alcance de todos; con Madre todo es muy sencillo siempre. El medio no es nada nuevo, incluso es muy antiguo, pero es nuevo en su aplicación. Es lo que en la India laman el mantra. Es el único medio “mecánico” que utilizo Madre.
 

Cada cosa, animada o inanimada, esta dotada de una vibración que le es propia – una piedra, un fuego, un virus, el agua, el radium, cualquier cosa - . Es la vibración de la fuerza habitual que constituye ese “objeto” – su frecuencia o su longitud de onda particular - , como sucede con el “quásar” allá lejos en los confines del universo. Es la red o la trama vibratoria que encierra a ese objeto y le da una forma precisa.

 

Y quien dice vibración dice sonido, aunque sea inaudible para nosotros. Ahora bien, existe una antiquísima ciencia de los sonidos en la India, una ciencia que conoce toda la gama vibratoria desde el objeto mas material hasta el estado de consciencia mas alto (pues un estado de consciencia tiene también su vibración, como cólera o la alegría o el olor de una planta o cualquier cosa, todos los estados de ser posibles tienen una vibración particular o un sonido).

 

Esa ciencia, generalmente muy mal utilizada, puede servir para reproducir un objeto determinado emitiendo su sonido correspondiente; hay un sonido del fuego, un sonido del agua, un sonido de la cólera, un sonido de la beatitud suprema. Y los adeptos de esa ciencia se sirven muy a menudo de su conocimiento para fines vulgares y lucrativos – mágicos – sobre los que no hay necesidad de insistir.

 

Pero existen también sonidos que tienen el poder de evocar estados de consciencia (bien lo saben, los poetas), y si es posible sembrar la cólera en alguien también es posible sembrar otras cosas.

 

El amor tiene también un sonido, incluso quizá sea ese el sonido del universo. Y esos sonidos, cualesquiera que sean, son lo que se llama un mantra; una vibración que puede reproducir un cierto estado de consciencia (o en el otro extremo un cierto estado de la materia, aunque quizá sea la misma cosa).

 

Un mantra esta compuesta generalmente por una o varias silabas.


Madre encontró también su mantra.


Desde el comienzo de este yoga del cuerpo, había visto claramente el poder repetitivo de la sustancia celular, y se había dicho que si lograba infundir en la materia un cierto tipo de vibración, digamos solar, luminosa, expansiva como el amor, en ligar de la habitual, retorcida, sórdida, pesimismo y mortal, quizá obtendría entonces el poder de dar a esa sustancia un nuevo principio de cohesión que no reposara ya en el habito mortal, sino en un habito divino.

 

En lugar de enrollar la muerte, era necesario que la célula enrollara la vida eterna. Madre se puso por tanto a repetir un mantra, su mantra, el que le evocaba el amor supremo que es la vida suprema. Se empieza repitiendo el mantra, o la vibración, con la cabeza o la memoria mental, y poco a poco ese mantra desciende por todos los grados del ser; al corazón, a las sanciones, a los movimientos y hasta a la memoria del cuerpo.

 

Y una vez que ha sido fijado en el cuerpo, entonces ya no se mueve; el cuerpo lo repite tan invariablemente como antes lo hacia con “¡oh, es un cáncer!, ¡oh, la ley de la gravedad!, ¡oh, el dolor!, ¡oh…!”, y todos los pequeños ¡oh! que forman un cuerpo habitual y mortal.

60.46 – El sonido tiene una potencia en si mismo, y al obligar al cuerpo a repetir un sonido se le obliga al mismo tiempo a recibir vibración. Pero es preciso que las palabras tengan una vida en si mismas (no me refiero a un significado intelectual, nada de eso, sino una vibración). Y sobre el cuerpo tiene un efecto extraordinario: se pone a vibrar, a vibrar, a vibrar…
 

60.209 – Lo he comprobado; el mantra tiene un efecto de organización sobre el subconsciente, el inconsciente, la materia, las células del cuerpo – sobre todo eso - . Lleva tiempo, pero es por su repetición, por su obstinada repetición, por lo que acaba actuando. Tiene el mismo efecto que los ejercicios cotidianos cuando se hace piano, por ejemplo:
Se repiten mecánicamente y eso mismo acaba llenándoos las manos de consciencia. Os llena el cuerpo de consciencia.

Entonces se comienza a comprender cual podría ser el nuevo principio de centralización de las células.

63.107 – es como si estuviéramos en el umbral de una realización formidable y que depende de una cosa pequeñísima.

El mantra de Madre tiene siete silabas:

OM NAMO BHAGAVATE

Es para todos los que quieran encontrar la materia tal y como es , sin todos sus falsos materialismos ni sus falsos espiritualismos que van a la par, quizá el espíritu mismo en el corazón de la materia.

 


La materia libre
En efecto, esos descubrimientos, en si mismos un tanto asombrosos, son solo el umbral de una Tierra nueva, tan nueva como pudo serlo la aparición de una primera pradera verde sobre el manto de roca que cubría el planeta, y de una primera mirada sobre aquella primavera de la Tierra.

 

Solo que no basta con una nueva mirada, es preciso también aprender a vivir y a manipular esa fantástica libertad celular. ¿Y como nos las vamos a arreglar?


Los últimos estadios – un tanto vertiginosos – del paso de un estado al otro nos dan la clave. A Madre no le faltaba valor, a sus noventa años era mas joven y mas aventurera que los jóvenes. Es, en cierto modo, la aventurera de la próxima especie. Los que la rodeaban no comprendían absolutamente nada, la encontraban vieja, débil, infantil. Y uno se pregunta que debió sentir el primer reptil cuando la crecieron de pronto unas alas.


Pero ese mismo vértigo contenía la clave del nuevo funcionamiento, porque el obstáculo es siempre la palanca:

63.207 – Todos los ritmos habituales del mundo material han cambiado. El cuerpo no puede ya saber las cosas de la misma manera que la sabia antes. Así que hay un periodo en el que se esta en suspenso; no se es ya esto, pero todavía no se es aquello; se esta justo en el medio. Y la dificultad mayor consiste en que uno es asediado por todas partes y de forma constante por todas las sugestiones imbéciles del entorno, la edad, el deterioro, la posibilidad de la muerte, la enfermedad, el embotamiento, el decaimiento. Vienen todo el tiempo, todo el tiempo, y todo el tiempo este pobre cuerpo se siente fastidiado.

Sigue estando toda la vieja especie alrededor. No basta con encontrar la nueva, sigue siendo necesario no dejarse matar por la vieja; el primer antropoide fue peligrosísimo para los monos.

69.192 – El trabajo consiste en cambiar la base consciente de todas las células, ¡pero no de todas a la vez!, porque seria imposible. Incluso poco a poco es muy difícil. En el momento del cambio de la base consciente… se produce como un enloquecimiento en las células y se preguntan: “¿Y que va a pasar?” Por eso, de vez en cuando, es difícil. Es por grupos, casi por facultades o por partes de esas facultades, y las hay que son un poco difíciles.

Hay un momento en el que casi se siente angustia ¿sabes?, uno se queda así, en suspenso; puede durar algunos segundos, por esos segundos son terribles. Y esto también viene de ese instinto de conservación imbécil que esta en el fondo de toda consciencia celular. El cuerpo lo sabe, lo sabe. Es un viejo hábito. Es necesario que todos los grupos de células, todas las organizaciones de células, se abandonen totalmente con una confianza total, es indispensable. Y entonces hay algunas para las que ese movimiento resulta espontaneo e inevitable pero hay otras que deben ser trituradas un poco para que aprendan.

Son las diferentes funciones las que son cogidas una tras otra en un orden maravillosamente lógico según el funcionamiento del cuerpo. Es algo maravilloso, solo que… el cuerpo es una cosa pobrísima, eso si que es verdad. Y además le influyen todas las inquietudes de los que me rodean, ¡desde los que se angustian ante la idea de la posibilidad de mi muerte, hasta los que tienen prisa de que me llegue el final!

Hay toda una gama, desde el temor hasta el deseo impaciente: “¡Por fin libres!”…¡Por fin libres para hacer todas las tonterías que les de la gana! Y el cuerpo es muy sensible a todo lo que le viene de la gente.
 

66.285 – Prácticamente ya no puedo comer, tengo que esforzarme si no, no haría mas que beber. Da la impresión de estar caminando a ciegas y que el menor paso en falso te haría caer en el precipuo. Es como andar por una cresta entre dos precipicios. Y es algo que sucede en las células del cuerpo, no tiene nada de moral, ni siquiera es una sensación.
 

71.2212 – A cada minuto: “¿Quieres la vida o quieres la muerte? ¿Quieres la vida o quieres la muerte?...”
 

69.1810 – Verdaderamente el estado ordinario, el viejo estado es la muerte y el sufrimiento parecen cosas absolutamente… irreales. Así es.
 

70.205 – El cuerpo se encuentra de pronto fuera de todos los hábitos de todas las acciones, reacciones, consecuencias, etc... y entonces es como una maravilla… y luego desaparece. Es tan nuevo para la consciencia material que uno se siente sobre… La consciencia siente un minuto de enloquecimiento.
 

(Pregunta): Suelo decirme a veces que si de pronto le dieran a una oruga por medio de evolución acelerada, ojos de hombre…
 

Si, eso es. Precisamente el cuerpo SABE que no esta enfermo, sabe que todo eso no es una enfermedad, que es precisamente una tentativa de transformación, lo sabe muy bien, pero… hay tantos siglos de hábitos.

Y luego este grito:

66.93 - ¡Cuando que es un estado extraño!, una cosita de nada te haría perder el contacto… No depende ya de las leyes físicas.

Esa “nada” que te haría perder el contacto es la muerte, la muerte de la vieja especie.

 

Era necesario llegar a ese punto del proceso en el que ya no queda nada del viejo funcionamiento. No se puede ser a la vez reptil y pájaro, ¿no?, hay un momento en el que hay que emprender el vuelo.

 

Y es en ese momento cuando se atrapa la clave, y se atrapa con el propio cuerpo (no con la cabeza, desde luego).

60.2611 – Durante tres o cuatro minutos, a veces diez minutos, estoy abominablemente enferma, con todos los signos de que ya se acabo. Y es precisamente para que encuentre… para que haga el experimento, PARA QUE ENCENTREN LAS FUERZA. Y resulta que es solo con “momentos de esos”, en los que, lógicamente, según la lógica física ordinaria todo se acabo, como se encuentra la clave.

La clave es extraordinariamente sencilla; es como cuando se asfixia un pulmón, ¿Qué es lo que hace? Abre la boca y pide aire. ¿Y que harán todas esas células que se asfixian, que no tienen ya soporte, ni hábitos, ni sus pequeños enrollamientos y que se ven proyectadas a… a nada? Repetir el mantra.

 

En lugar de enrollar la muerte, de pronto se ponen a enrollar la vida nueva, la vibración nueva, la fuerza nueva.


De capa en capa – especies, viscosas, trepidantes - , de la mente intelectual a la mente emotiva y a la mente de las sensaciones, el mantra atraviesa como un taladro.

 

Las barrena imperturbablemente, con toda la paciencia de una viejecita machacona que repite y repite, hasta que el mantra llega a la capa microscópica de la mente física. Ahí la experiencia se vuelve automática; bajo la presión del mantra, cede una malla – da pánico - , después otra…


Muchos pequeños pánicos educativos. Cada vez un boquete de aire se abre en la trampa, y la célula atrapa lo que puede: el mantra. Y entonces el fenómeno se vuelve extraordinariamente interesante; es contagioso. La materia es el lugar del contagio inmediato, nada puede quedar separado y tabicado en ella, todo se esparce al instante.

 

Por la sencilla razón de que la materia es perfectamente continua, desde la célula hasta los confines galácticos.

67.28 – La energía se había ido por completo (Madre había estado gravemente “enferma” una vez mas) para abandonar el cuerpo absolutamente a si mismo, para su conversión pudiéramos decir. Entonces surgió en esta consciencia corporal la MISMA aspiración y el MISMO ardor que en las demás partes del ser, pero con una estabilidad mucho mas grande que en cualquier otra parte del ser; no hay en ella fluctuaciones como en el vital o la mente, es muy estable, y se estabiliza por medio de una especie de pulsaciones, cercanas a unas de otras, primero en un detalle, y que luego se esparcen y se generalizan.
 

63.36 – Es la mente de las células que se apodera del mantra y acá por repetirlo automáticamente ¡con una persistencia!... ¡He oído a las células repetir mi mantra! Era como un coro, y cada una de ellas repetía automáticamente. Era como pequeñísimas voces, pero innumerables, que repetían y repetían el mismo sonido. Me produjo el efecto de un coro de iglesia, con muchos, muchos niños en el coro – vocecitas. Pero el sonido era muy claro, no salía de mi asombro; era el sonido de mantra.
 

67.2012 – Hay una estabilidad en la resolución y en la aspiración que no se encuentra en ninguna otra parte tanto como aquí (Madre pos en su cuerpo). Esa es la característica de la materia. Y cuando se ha entregado y tiene fe se vuelve tan estable, tan constante…, es algo que queda ya ESTABLECIDO, y establecido sin esfuerzo, establecido espontáneamente, naturalmente, normalmente. Por eso es de prever que cuando esta materia se vuelva verdaderamente divina la Manifestación será infinitamente mas completa, mas perfecta en los detalles y mas estables que en cualquier otra parte, que en cualquier otro mundo.
 

58.115 – Es curioso, el mantra coagula algo; toda la vida celular vuelve una masa sólida, compacta, y de una concentración formidable una solución vibración. En lugar de todas las vibraciones habituales del cuerpo, no hay más que una sola vibración. Es algo que se vuelve duro como una piedra, todo en una sola concentración, como si todas las células del cuerpo formaran una sola masa.
 

68.225 – Todo el tiempo, todo el tiempo, incluso en los momentos mayor dificultad, todo el tiempo, incluso en los momentos de mayor dificultad, todo el tiempo, brota de las células como un himno dorado; el encantamiento la llama.

Es lo que Sri Aurobindo había descubierto unos cuarenta años atrás, solo que jamás nos explico su descubrimiento, probablemente porque explicarlo no sirve para nada, es necesario llegar a serla en el propio cuerpo.

He aquí lo que decía:

Hay también una mente oscura, una mente del cuerpo, de las células mismas, de las moléculas, de los corpúsculos.
 

Haeckel, el materialista alemán, ha hablado en algún sitio de una voluntad en el átomo, y la ciencia reciente (Heisenberg), ante las imprevisibles variaciones individuales en la actividad del electrón, esta a punto de darse cuenta de que no se trata de una metáfora, sino de la sombra proyectada por una realidad secreta.

 

Esta mente corporal es tangiblemente real: por su oscuridad, su apego obstinado y mecánico a los movimientos pasados, su facilidad para olvidar, su rechazo hacia lo nuevo, es uno de los principales obstáculos para la penetración de la fuerza supra-mental en el cuerpo y para la transformación del funcionamiento corporal. Por el contrario, una vez efectivamente convertido, será uno de los instrumentos mas preciosos para estabilizar la luz y la fuerza supra-mentales en la Naturaleza material (XXII, 340).

Mas para eso era necesario llegar al punto de asfixia de la vieja materia, de la falsa materia deberíamos decir.


Y ahora nos encontramos ante una pregunta, la verdadera pregunta: ¿Y que es la materia, la materia tal y como es, la verdadera materia? Nos dicen que es tal ley más tal otra ley más tal otra, y tal aminoácido más tal nucleótido más… Una suma infernal.


Si, la suma de todos los hábitos que hemos adquirido para poder circular por un primer caldo de cultivo terrestre ¡Pero si no hay “leyes”! No hay más que hábitos fosilizados. Y un día de 1965, en una ocasión de lo más trivial, el cuadro se volvió claro como agua de manantial.

 

Se trataba de una discípula que tenía un comienzo de tumor en el cuello.

65.266 – Es un tumor. Probablemente un cabello que se ha enrollado y el organismo lo ha envuelto con una capa de piel, y por habito ha continuado fabricando piel alrededor; una capa y luego otra capa… Es una buena voluntad imbécil. Y sucede así en casi todas las enfermedades…

¡Y así sucede en todas las cosas de la vida!, y en toda la materia; una buena voluntad imbécil, que se tuerce en un sentido o en otro según las necesidades del momento ¿Y si tuviéramos la necesidad verdadera, de una vida verdadera?...

 

Y añadía Madre:

… Es un tanto curioso, ese es el origen de los hábitos, las células sienten: “Es esto lo que hay que hacer, es esto lo que hay que hacer, es esto…” (Madre gira sus dedos en círculo). Todas las enfermedades crónicas vienen de ahí. Sucede un accidente, pasa algo, un accidente, y entonces hay una especie de buena voluntad sumisa e inconsciente que hace que eso se repita: “Hay que repetirlo…” (Madre gira de nuevo su dedo en círculo). Y solo se paran si hay una consciencia que se pone en contacto con ellas y puede hacerlas comprender que: “¡No, en este caso no hay que repetir!”

Esa consciencia que entra en contacto con las células es el mantra. Es la derrota de todos los hábitos. Entonces se comprende que la materia puede convertirse en cualquier cosa. Es la libertad absoluta…, con tal de que encontremos el medio de contacto.

 

Y Madre concluyó:

… Hay casos en los que es extremadamente útil ese poder de repetir. Incluso pienso que eso es lo que da estabilidad a la forma, ¡si no se cambiara de forma o de apariencia!, o uno se licuaría.

Y entonces comprendimos que estábamos en el umbral de una vida formidablemente nueva.

 

El mantra es solo un primer paso para taladrar las capas y para impedir que el cuerpo se desparrame en un cosmos “terriblemente” libre. El segundo paso es saber con que medio, con que instrumento vamos a poder remodelar esa materia libre.


Pues la materia es libre.


La dificultad esta en que es formidablemente libre.


Cuando la “pecera” se rompe se produce una formidable invasión de las energías que constituyen la materia y los mundos. Lo que Sri Aurobindo llamaba la “fuerza supra-mental”.

62.126 – Una potencia tan formidable, tan LIBRE, tan independiente de todas las circunstancias, de todas las reacciones, de todos los acontecimientos… ¡Otra cosa…, otra cosa!
 

64.73 – Una potencia que puede triturarlo todo y reconstruirlo todo.
 

71.19 – Todas las consciencias corporales ordinarias son demasiado tenues y demasiado frágiles para soportar ese formidable poder. Y por eso el cuerpo esta habituándose. Y esta…, tu ya lo sabes, como si se diera cuenta de pronto de un horizonte tan, tan maravilloso, ¡pero es que formi-da-ble-mente maravilloso!

La aurora de una vida nueva.

 


Una nueva mente
Durante mucho tiempo no comprendimos muy bien la importancia de esta mente de las células, salvo que en un cierto cuerpo, que se llamaba Madre, las viejas leyes parecían perder su asidero; la veíamos atravesar una tras otra, con una sonrisa, crisis cardiacas que hubieran abatido a un hombre sólido, y toda clase de enfermedades posibles.

 

Comprendíamos que aquel cuerpo era un campo experimental, y que con la mente de las células, cuando engrana la buena vibración del mantra, se puede, por así decirlo, prolongar la vida a voluntad. También estaba aquel misterioso “tiempo diferente” en el que los accidentes y todos los infortunios de la vida parecían disolverse.

 

Todo aquello podía dar una vida humana envidiable y un tanto mágica al lado de la que vivimos, pero nos parecía que seguía siendo un fenómeno individual y excepcional, nada radical que viniera a cambiar la estructura de la especie en su conjunto.
 

Poco a poco Madre nos fue abriendo los ojos.

71.1812 - ¡Es radical, pequeño mío! Ni te imaginas… Verdaderamente podría decir que ahora soy otra persona. Solo esto, esta apariencia del cuerpo exterior, sigue semejante a como era antes. ¿En que medida podrá cambiar? Sri Aurobindo dijo que si la mente física era transformada la transformación del cuerpo seguiría DE UNA FORMA COMPLETAMENTE NATURAL. Verdaderamente es la consciencia la que debe cambiar la consciencia de las células, ¿comprendes? Y eso es un cambio radical. No hay palabras para expresarlo, porque no existe aun sobre Tierra; estaba latente pero no se había manifestado.

Estaba latente, en efecto, puesto que esa mente de las células existe en los animales (e incluso, como dice Sri Aurobindo, existe una mente en el átomo).

 

Es la que enrolla tranquilamente y armoniosamente todos los hábitos de cada especie sin las complicaciones y las cristalizaciones de nuestra mente física humana. Madre se encontraba, pues, de nuevo, en su sustancia celular, en el estado no solo pre-humano, sino mas radicalmente todavía en el estado de una primera célula que no ha enrollado aun ningún habito: ¡estaba al comienzo del mundo!, y tenia que hacer todos los esfuerzos del mundo para no desparramarse en el gran caldo de cultivo.

 

Es la primera reacción de toda materia viva; protegerse, construir paredes. La vibración del mantra en cada célula iba a proporcionarle esa “pared”; una red vibratoria lo suficientemente densa como para resistir el contagio ambiental y la dispersión. ¿Y después?


Después… viene la formación de una nueva especie…, sencillamente, automáticamente.

 

Pero en lugar de un automatismo oscuro e inconsciente que enrolla tal o cual habito, porque se siente golpeado a derecha y a izquierda o porque no ha encontrado alimento en tal zona de temperatura, o, en fin, por todas las “condiciones” del medio, va a ser un automatismo consciente capaz de reformar o remodelar poco a poco las condiciones del propio cuerpo sin caer en la trampa de ningún habito, puesto que ya no los hay, o mejor dicho, según un habito nuevo o una forma de ser nueva en el mundo.

 

Es decir, una especie nueva construyéndose lentamente desde dentro a partir de la única mente que le queda: la mente celular.

71.1812 y 65.218 – Esta mente corporal, la única que me queda ya, esta convirtiéndose de una forma muy rápida y muy interesante… ¿Cómo podría llamarse eso?...
Una transferencia de poder. Las células, toda la consciencia material, antes obedecía a la consciencia individual interior (al alma lo mas a menudo, o a la mente). Pero ahora, esa mente material esta organizándose igual que la otra, o mas bien igual que todas las otras, igual que la mente de cada una de las capas del ser; ¡figúrate que se esta educando!

Aprende cosas y organiza la ciencia ordinaria del mundo material. Es interesantísimo. Toda la memoria que provenía del conocimiento mental hace mucho tiempo, pero que mucho tiempo, que se había ido, y yo recibía las indicaciones necesarias solo de arriba (de las consciencias superiores).

Pero ahora es UNA ESPECIE DE MEMORIA QUE SE CONSTRUYE DESDE ABAJO. Es como un desplazamiento de la voluntad directriz. Ya no es lo mismo lo que me hace actuar, “actuar”… todo, moverme. Caminar, cualquier cosa. Lo mas difícil es en los nervios, porque están tan habituados a esa voluntad consciente ordinaria que cuando esta se para y se quiere una acción directa se ponen como locos. Ayer por la mañana tuve esa experiencia, duro mas de una hora y era difícil, pero me enseño muchas cosas.

Y todo eso es lo que podríamos llamar la “transferencia de poder”. El antiguo poder se retira. Y entonces, antes de que el cuerpo se adapte al nuevo poder, entonces, hay un periodo que es critico…, los minutos se hacen largos. Esta mente celular…, te aseguro que es algo totalmente nuevo, totalmente nuevo.

Un nuevo cuerpo que se construye desde abajo; pero tan silenciosamente, tan invisiblemente, por una lenta e innumerable formación de microcopias maneras nuevas de ser en los mas pequeños gestos de cada minuto y en las mas mínima vibracioncita de los nervios, que es difícil de comprender, y no lo comprendíamos muy bien.

 

Madre intentaba explicárnoslo:

67.3012 – Eso es lo que el cuerpo esta aprendiendo reemplazar el gobierno mental de la inteligencia por el gobierno espiritual de la consciencia (del otro estado). Y eso establece (aparentemente no es nada, es posible que ni nos demos cuenta), establece una diferencia formidable, hasta el punto de que centuplica las posibilidades del cuerpo.

Cuando el cuerpo esta sometido a normas, por muy amplias que sean, es esclavo de esas normas, y sus posibilidades están limitadas por ellas. Pero cuando esta gobernado por el espíritu y la consciencia (del otro estado)… ¡adquiere unas posibilidades y una flexibilidad incomparables! Y es eso lo que le dará la capacidad de prolongar su vida.

Las “necesidades” han perdido su autoridad; uno puede adaptarse así o otra manera. Todas las leyes – esas leyes que eran “las leyes de la Naturaleza” – han perdido su despotismo, por así decirlo. Es como una victoria progresiva sobre todos los imperativos. Así que, naturalmente, todas las leyes de la Naturaleza, todas las leyes humanas, todos los hábitos, todas las normas, se están haciendo flexibles y acabaran siendo inexistentes.

Y, sobre todo, desaparecerá lo que la mente ha aportado de rigidez, de absoluto y de invencibilidad casi.

Más no siempre comprendíamos las consecuencias del experimento de Madre para la especie en general.

67.2211 – (Pregunta:) Comprendo perfectamente lo que esta pasando en ti, pero…
 

Pero…, puesto que pasa en un cuerpo, ¡puede pasar en todos los cuerpos! No estoy hecha de una pasta distinta a los demás hombres. Estoy hecha de lo mismo, con lo mismo, con las mismas cosas, y he sido hecha de la misma forma, totalmente. Y este cuerpo era tan bruto, tan oscuro, tan inconsciente y tan obstinado como todos los demás cuerpos del mundo. La cosa comenzó cuando los médicos declararon que estaba muy enferma, ese fue el comienzo.

Porque todo el cuerpo había sido vaciado de sus hábitos y de sus fuerzas. Entonces, lentamente, lentamente, las células se despertaron a una receptividad nueva. ¡Si no, no habría esperanza! Si esta materia que empezó siendo…, incluso una piedra tiene ya una organización, fue algo ciertamente mucho peor que una piedra; el inconsciente inerte, absoluto; y luego, poco a poco, se fue despertando. Y eso es lo que se produce siempre para que el animal se volvería hombre no hizo falta mas que la infusión de una consciencia mental; ya hora se trata del despertar de esta consciencia que estaba en el fondo, totalmente en el fondo.

La mente se había retirado, el vital se había retirado (fue eso precisamente lo que dio la impresión de una enfermedad gravísima), y entonces, en el cuerpo dejado a si mismo, poco a poco, las células comenzaron a despertarse a la consciencia. Y de eso, cuando este ya bien triturado (no se cuanto tiempo podrá llevar), nacerá una forma nueva, que será la forma que Sri Aurobindo llamaba supra-mental, que será… yo que se, no se como se llamaran esos seres.

¿Cuál será su modo de expresión, como van a hacerse comprender?... En el hombre la cosa se fue desarrollando muy lentamente. Solo que cuando el hombre surgió del animal no había ningún medio de grabarlo y de anotar el proceso; ahora es totalmente diferente, así que será mucho más interesante…

Eso es La Agenda de Madre, todo el proceso.

… Pero añadía Madre, incluso en la hora que es ya, la inmensa mayoría de los hombres y de la intelectualidad humana esta perfectamente satisfecha con ocuparse de si misma y de sus pequeños progresos en círculo. ¡Ni siquiera tiene ganas – ni siquiera eso – de que exista otra cosa!

Por lo cual la venida del ser supra humano pudiera muy bien pasar desapercibida, o no ser comprendida. No es que sea lo mismo porque no hay analogía, pero es evidente que si un mono, uno de aquellos monos, se hubiera encontrado con el primer hombre habría tenido que sentir simplemente que se trataba de un ser un tanto… extraño, eso seria todo.

El hombre ha sido habituado a pensar que todo lo que es superior al hombre son seres…, seres divinos, es decir, sin cuerpo, que se aparecen en medio de una luz, en fin, todos los dioses tal y como los conciben.
¡Pero esto no es nada de eso!

Y ahí estamos.


¿Seguiremos buscando la clave en un “programa genético”, que es solo el programa del hábito humano, o iremos a la raíz del hábito a descubrir la libertad celular y el poder de reformar la especie?


¿Nos quedaremos totalmente al margen del proceso? ¿Le dejaremos desarrollarse a pesar nuestro bajo los estrepitosos accidentes de la Historia, como ha sucedido hasta ahora en cada transición evolutiva de las especies?


Pero una celulita es muy contagiosa. El torbellino que parece haberse apoderado de las naciones, los continentes, las razas humanas, con todas sus creencias o sus incredulidades, y de cada familia y de cada pequeña consciencia, quizá sea precisamente que se avecina el gran torbellino evolutivo que puso fin a los reptiles en la aurora de los mamíferos, y que ya no estamos quizá en el siglo xx de una era llamada cristiana, sino mas bien en el siglo xxxv millones después de la parición de un pequeño ser unicelular.


La materia es lo más contagioso que hay. Casi no conocemos otro contagio que el que se origina por vida de reproducción o el contagio vírico, ¿pero que sabemos del contagio o de la propagación de una vibración en la Materia? Basto una vibración mental para que acabara surgiendo un Einstein.

 

Y ahora esta surgiendo “otra cosa”, ¿Quién quiere otra cosa? Pero, la queremos o no, SERÁ.

71.0112 – Es casi como una nueva mente que se esta formando.
 

70.143 – Y el cuerpo aprende su lección. ¡Todos los cuerpos, todos los cuerpos!

Pero no son solo estas células del siglo xx o del siglo xxxv millones las que subrepticiamente están desarraigándose de sus viejos hábitos y dejando infiltrar en ellas algo tan nuevo que ni siquiera se ve ni se comprende, sino que todo esta demoliendo nuestro materialismo junto con nuestro espiritualismo, y haciendo emerger… algo muy extraño, quizá la verdadera mirada de la Tierra sin este lado ni aquel, sin esta vida ni esta muerte, algo que Madre llama la “supervivencia” y que vamos a intentar describir.

61.273 – Tenia tal impresión ayer de que todas las construcciones, todos los hábitos, todas las formas de ver, todas las reacciones ordinarias, todo eso, se hundía por completo… Y que yo estaba suspendida en algo… totalmente diferente, algo…, no se. Y verdaderamente el sentimiento de que TODO lo que uno ha vivido, todo lo que ha sabido, todo lo que ha hecho es una perfecta ilusión.

Así que… Cuando uno tiene la experiencia espiritual de que la vida material es una ilusión… (Hay gente a la que eso le parece doloroso, a mi me pareció algo tan maravillosamente hermoso y feliz que fue una de las experiencias mas bellas de mi vida), pero ahora ¡es toda la construcción espiritual, tal y como ha sido vivida, la que… se vuelve totalmente una ilusión!, y no una ilusión idéntica, sino una ilusión mucho mas grave todavía.

Y ya no soy un bebe, hace algo así como sesenta años que hago un yoga consciente, y ahora esto…
 

71.0112 – Es una nueva mente. La forma de percibir el tiempo y el espacio se vuelve muy diferente, esta cambiando totalmente. Y entonces, respeto a la visión por ejemplo, veo mas claro con los ojos cerrados que con los ojos abiertos, ¡y sin embargo, es la MISMA visión! Es la visión FÍSICA, puramente física, pero un mundo físico que parece… mas completo.

Una nueva mirada de la Tierra.

 

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