por Erick Sumoza
28 Enero 2020

del Sitio Web CodigoOculto

Versión en italiano





Lemuria y Atlántida,

dos continentes perdidos con una gran historia.

(Public domain) Edición: Erick Sumoza

 

 


No existen registros claros sobre los comienzos de la humanidad. La historia la data de la época sumeria, pero se han encontrado indicios de civilizaciones mucho más antiguas…

 

¿Es posible la existencia de Lemuria y Atlántida?


En 1912, Alfred Wagner, un reconocido meteorólogo y geofísico alemán propuso la existencia de dos continentes perdidos:

Lemuria y Atlántida.

Estas dos masas de tierra habrían formado parte de los 5 grandes continentes actuales, sin embargo, se hundieron en el mar.

Muchos teóricos e investigadores aseguran que fue en ellos donde nació realmente la humanidad y que su hundimiento podría tener una razón relacionada con sus propios habitantes…

 

 

 


Lemuria y Atlántida - Los continentes perdidos
 



Mapa de la ubicación de

Lemuria y Atlántida.

(Public domain)

 


Se cree que Lemuria fue un continente ubicado en el Océano Índigo el cual fue cubierto por el mar hace miles de años.

 

En el siglo XIX fue bautizado por científicos franceses que investigaban la existencia de tierras perdidas. Se cree que fue un inmenso continente, previo a África e, incluso, Atlántida, y que se hundió debido a un gran terremoto.


Lemuria estaba conformada por,

  • Sudáfrica

  • Madagascar

  • Sri Lanza

  • India

  • Maldivas

  • Australia

  • Nueva Zelanda

La teoría más aceptada sobre Lemuria fue la propuesta por la Universidad de Oslo, quienes sugirieron que los restos de un gigantesco continente se confirman con el microcontinente de Mauritia, el cual se conformó por India y Madagascar hace millones de años.


Por otro lado, Atlántida es una gran isla que se menciona, en los diálogos de Timeo y Critias, escritos por Platón, lo que ha generado una gran cantidad de teorías.

Algunos expertos e investigadores han concluido que el relato de Platón plantea información y datos imposibles, aunque su existencia sigue sin ser descartada del todo por la ciencia ya que existen pruebas de una catástrofe natural en las zonas donde, se cree, pudo existir.


Los historiadores la ubican en el Mar Mediterráneo o en el Océano Atlántico y era una única formación que no incluía ubicaciones actuales.
 

 

 

 

Las primeras civilizaciones

 

Imagen de referencia

del pueblo lemuriano,

la primera civilización.

Crédito: pxfuel

 


Aproximadamente en el año 14.000 a.C. hasta el 12.000 a.C., el mundo vio el establecimiento de lo que sería la primera generación de la humanidad.


Estos seres habrían vivido en el continente de Lemuria, siendo conocidos posteriormente como "lemurianos", unos humanos con un gran poder espiritual y una tecnología única.


Se cree que los lemurianos eran capaces de alcanzar la Quinta Dimensión, pudiendo trasladarse desde la Tercera a la Quinta a voluntad, algo que ninguna persona ha podido conseguir.


De acuerdo al estudio de esta antigua civilización, esto era posible gracias a la frecuencia alcanzada mediante las energías de su corazón.
 

Esta civilización era conocida por otros habitantes como los "seres serpiente", debido a una característica única en su globo ocular que le daba el aspecto de un reptil.


De hecho, se cree que eran una mezcla de razas que provenían de Sirius, Alfa Centauri y otros planetas que se establecieron en Lemuria y se mezclaron entre sí, formando la primera civilización.


Se cree que los lemurianos habían alcanzado un grado de evolución tan alto que Lemuria era una especie de paraíso terrenal.


Sin embargo, aproximadamente en el año 8000 a.C., otra cultura nació:

Los atlantes, provenientes de la isla Atlántida.

Esta civilización era igual de avanzada tecnológica y culturalmente que los lemurianos, sin embargo, contaba con dos diferencias esenciales:

La primera era su físico. A diferencia de los primeros, los atlantes eran seres de gran tamaño y portento físico.

 

La segunda diferencia era su ambición...

 

 


La Guerra entre Lemuria y Atlántida

 


La guerra atlante y lemuriana.

Crédito: Pexels

 


Durante cientos de años, ambas culturas convivieron normalmente, compartiendo el dominio del planeta sin problema alguno.

 

Sin embargo, la ambición de los atlantes sería un factor fundamental para que esta relación se quebrara.

Los lemurianos tenían la filosofía de que el resto de civilizaciones del mundo debían alcanzar su evolución por sí solos, sin ningún tipo de intervención.

Por otro lado, los atlantes querían dominar a las demás civilizaciones ya que creían que estas, al ser menos evolucionadas, debían estar bajo el dominio de las dos más avanzadas.

Las tensiones entre ambas tierras fueron escalando hasta que una gran e inevitable guerra dio inicio.

En Lemuria no se hablaba de la guerra, los atlantes eran guerreros.

 

Los lemurianos sabían que iniciar una guerra significaría el fin de la humanidad, sin embargo, era inevitable.


Una serie de guerras se llevaron a cabo a lo largo del mundo.

De acuerdo a investigadores, esta batalla era de carácter nuclear y al final de la misma, no hubo ganadores...


Una civilización altamente avanzada se vio reducida a su nivel más bajo, hasta que se dieron cuenta de que ellos mismos estaban llevándose a la ruina, pero el daño ya estaba hecho.

 

 

 


Después de la Guerra

 


El hundimiento de la Atlántida y Lemuria

como resultado de la guerra.

(Public domain)

 


Mientras Lemuria se hundía en las aguas, Atlántida comenzaba a temblar, perdiendo territorio a gran velocidad hasta que, 200 años después, desapareció por completo.

Sin embargo, durante 2000 años continuos, la Tierra padeció las consecuencias de la guerra:

El clima, que en un principio era apacible y tranquilo, había cambiado para siempre, volviéndose impredecible.


Las tierras que no se hundieron se fragmentaron y durante un periodo bastante largo, la luz del Sol no volvió a caer sobre el planeta, volviéndolo frío, destruyendo así cientos de ecosistemas en donde ni los animales, ni las plantas, podían vivir.

 

 


Información actual
 



Información atlante en la actualidad.

Crédito: JERRYE AND ROY KLOTZ MD

Wikimedia Commons

 


La razón del por qué no se tiene gran información sobre estos dos continentes es sencilla:

La civilización vivió un reinicio después de la guerra.


Poblados enteros fueron arrasados y los pocos que sobrevivieron, tuvieron que soportar un nuevo mundo que los llevó a vivir en condiciones extremas, muy duras.


El hambre, las condiciones climáticas inhóspitas y las enfermedades llevaron a la humanidad a sufrir cambios drásticos en su forma de vida que derivaron a la involución de la propia raza.


El humano pasó de medir entre los 3 y los 3.5 metros de altura, a apenas superar el 1.8 metros, en promedio.  

 

Además, la falta de nutrientes y el clima extremo deterioraron el organismo, lo que los hizo más vulnerables a las enfermedades.

Esas y otras razones llevaron a la humanidad a olvidar lo que una vez fue, concentrándose en vivir su día a día y sobrevivir...


Sin embargo, mientras la humanidad evoluciona una vez más y mientras vaya por el camino correcto, todas las características que una vez tuvo, volverán.

 

 

 


Lemuria en la actualidad

 


La nueva Lemuria

en la Quinta Dimensión.

Crédito: composita / Pixabay

 


Como mencionamos en un comienzo, los habitantes de Lemuria tenían la capacidad de alcanzar la Quinta Dimensión a voluntad.


Por esa razón se cree que Lemuria aún existe entre la Cuarta y Quinta Dimensión, por lo que la mayoría de la humanidad aún no puede verla ya que su visión y percepción solo es tridimensional.


Mientras el ser humano continúe su evolución, ese manto que la mantiene cegada irá cayendo, desvelando las respuestas a todos los misterios de nuestro universo y devolviéndonos a la armonía en la que vivimos en el pasado.


Esta teoría continúa sin tener una base sólida ya que existen muchos huecos argumentales sin llenar.

 

Sin embargo, se han encontrado pequeñas pruebas en culturas antiguas que sugieren la existencia de una posible civilización anterior y, de hecho, esa es una de las razones del por qué la ciencia no ha podido descartar su existencia.

 

 

 


Referencias