CAPITULO 2
SOCIALISMO, CAMINO REAL AL PODER PARA LOS SUPER-RICOS

Todos saben que Adolfo Hitler existió. Nadie lo discute. El terror y destrucción que este demente descargó en el mundo son universalmente reconocidos.

 

Hitler venía de una familia pobre, absolutamente carente de posición social. Se retiró de sus estudios escolares antes de terminar, y nadie nunca lo sindicó de culto. Sin embargo, este hombre trató de conquistar el mundo. En el inicio de su carrera, se sentó en una fría buhardilla y vació al papel sus ambiciones de gobernar el mundo. Eso lo sabemos.

En forma similar, sabemos que un hombre llamado VIadimir Ilich Lenín también existió. Como Hitler, Lenin no surgió de una familia de "leones" sociales. Hijo de un insignificante burócrata, Lenin, que pasó la mayor parte de su vida adulta en la pobreza, ha sido responsable de la muerte de decenas de miles de seres humanos y de la esclavitud de cerca de un billón o más. Como Hitler, Lenin pasaba las noches en una húmeda buhardilla haciendo bosquejos de la forma como podría conquistar el mundo. Eso también lo sabemos.

¿No es teóricamente posible que un billonario pueda estar sentado, no en una buhardilla, pero en un escondido departamento de Manhattan, Londres o París, soñando al igual que Lenin y Hitler?

 

Tiene que admitirse que es teóricamente posible. Julio César, un rico aristócrata, lo admitió. Y tal hombre podría formar una alianza o asociación con otros de pensamiento similar, ¿O no podría ser posible? César la formó. Estos hombres tendrían una educación soberbia, impondrían un enorme prestigio social y serían capaces de manejar cuantiosas sumas de dinero para llevar a cabo sus propósitos. Estas son las ventajas que Hitler y Lenin no tuvieron.

Es difícil para un individuo común imaginar un anhelo tan perverso por el poder. La persona corriente, de la nacionalidad que sea, sólo quiere gozar el éxito de su trabajo, ser capaz de lograr un razonable standard de vida, que incluya descanso y posibilidades de viaje. Es un tipo que quiere atender a su familia en la enfermedad y la salud y dar a sus niños una buena educación.

 

Su ambición llega hasta ahí. No tiene deseo alguno de ejercer poder sobre otros, conquistar otras tierras o gentes, ni llegar a ser rey. Quiere preocuparse de sus propias cosas y gozar de la vida. Como no tiene codicia por el poder, es difícil para él imaginar que hay otros que..., otros que marchan al son de otro tambor.

 

Pero debemos darnos cuenta que ha habido muchos Hitler y Lenin y Stalin y César y Alejandro Magno a través de la historia. ¿Por qué debemos suponer que hoy no existen tales hombres con esos pervertidos anhelos de poder?

 

Y si estos hombres son billonarios, ¿no es posible que usen a individuos como Hitler y Lenin como prendas para adueñarse ellos del poder?

En realidad, aunque es difícil creerlo, ése es el caso. Como Colón, debemos encarar el problema de convencerlo a usted de que el mundo no es plano, como le han enseñado a creer durante toda su vida, sino que es redondo. Presentaremos evidencia que lo que usted llama "Comunismo" no es manejado desde Moscú o Pekín, sino que es el arma de una conspiración mayor, manejada desde Nueva York, Londres y París.

 

Los hombres de la cúspide de este movimiento no son comunistas en el tradicional sentido de ese término. No sienten lealtad alguna hacia Moscú o Pekín. Son solamente leales a sí mismos y a sus compromisos. Y, ciertamente, estos hombres no creen en la trampa de la pseudo-filosofía del comunismo. No tienen intención alguna de dividir su riqueza.

 

El socialismo es una filosofía que los conspiradores explotan, pero en la cual sólo los ingenuos creen. En este libro se explicará exactamente cómo el capitalismo financiero es usado como el yunque y el comunismo como el martillo para conquistar el mundo.

El concepto de que el comunismo es nada más que un arma sólo parte de una conspiración mayor: ha quedado de manifiesto, en forma creciente, a través de las investigaciones periodísticas del autor. Tuve la oportunidad de entrevistar privadamente a cuatro oficiales en retiro, quienes ocuparon altos cargos en sus carreras de inteligencia militar.

 

Mucho de lo que sabe el autor lo ha aprendido de ellos. Y la historia es conocida por muchos otros miles. Altos círculos de la inteligencia militar están en conocimiento de esta urdimbre. Además, el autor ha entrevistado a seis hombres que han sido investigadores, por un tiempo considerable, de Comités del Congreso. En 1953, uno de estos hombres, Norman Dodd, encabezó la investigación sobre fundaciones

libres de impuestos del Comité Reece. Cuando el señor Dodd empezó a sondear el rol que tenía las altas finanzas internacionales en el movimiento revolucionario mundial, la investigación fue anulada por órdenes de la Casa Blanca, ocupada por Eisenhower.

 

Según el señor Dodd, es permisible investigar a los radicales lanzadores de bombas en las calles, pero cuando uno empieza a seguir la pista de actividades desde sus orígenes, en el "mundo legítimo", la cortina de hierro de la política cae pesadamente. (Mr. Norman Dodd - “The hidden agenda)

Usted puede creer lo que quiera sobre el comunismo, excepto que es una conspiración manejada por hombres del mundo respetable. A menudo la gente dirá a un activo anticomunista:

"Yo entiendo su inquietud por el comunismo, pero la idea que una conspiración comunista esté haciendo grandes incursiones en los Estados Unidos es absurda. Los americanos son anticomunistas. No están dispuestos a comprar el comunismo. Es comprensible estar inquieto por el comunismo en África o Asia o América del Sur - con su tremenda pobreza, ignorancia y enfermedad.

 

Pero estar inquieto por el comunismo en los Estados Unidos, donde la vasta mayoría de la gente no le tiene simpatía alguna, es una pérdida de tiempo".

En realidad, es un argumento muy lógico y razonable. Los americanos son, de hecho, anticomunistas.

 

Supóngase que usted dejara este libro en este mismo minuto, tomara un block de anotaciones y partiera al centro comercial más próximo para realizar un estudio sobre la actitud de los americanos ante el comunismo.

"Señor", le diría al primer cliente con que se encontrara, "quisiéramos saber si usted está a favor o en contra del comunismo".

La mayor parte de la gente pensaría que usted le está "tomando el pelo". Si nos atenemos a nuestro estudio, encontraríamos que el noventa y nueve por ciento de la gente es anticomunista.

 

Probablemente sería difícil encontrar a alguien que tomara una posición favorable con respecto al comunismo.

Por lo tanto, pareciera ser en la superficie que los cargos imputados contra los anticomunistas, en relación con la amenaza interna del comunismo, son válidos. Los americanos no son pro-comunistas.

 

Pero antes que nuestro entrevistado imaginario se vaya, disgustado por lo que él cree ser un estudio en broma, usted le agrega:

"Señor, antes de partir, hay un par de preguntas que quisiera hacerle. Estas no-las encontrará tan groseras ni risibles".

La próxima pregunta es:

"¿qué es el comunismo? ¿Lo puede definir, por favor?"

De inmediato se desarrolla una situación enteramente diferente. En lugar de encontrar una casi unanimidad, como en el caso anterior, en este punto tendremos una increíble diversidad de ideas. Hay una multitud de opiniones acerca de lo que el comunismo es.

 

Algunos dirán:

"Oh, sí, el comunismo. Bueno, es un tipo de socialismo tiránico".

Otros sostendrán:

"El comunismo, como intención original de Karl Marx, era una buena idea. Pero nunca se ha llevado a la práctica y los rusos lo han echado a perder".

Un tipo más erudito puede manifestar:

"El comunismo es simplemente un renacimiento del imperialismo ruso".

Si, por casualidad, uno de los hombres a quien usted pidiera definir el comunismo fuera profesor de Ciencias Políticas de alguna universidad local, probablemente replicaría:

"Usted no puede preguntar ¿qué es el comunismo? Es una pregunta muy simplista acerca de una situación extremadamente compleja. El comunismo de hoy, muy distinto a la visión sostenida por extremistas del ala derechista en América, no es un movimiento monolítico internacional.

 

Es, más bien, un movimiento policéntrico, fragmentado y nacionalista, que deriva su carácter a través del carisma de sus diversos líderes. nacionales. Mientras existe una unificación de la dialéctica hegeliana con el materialismo de Feuerbach, que comúnmente sostienen los partidos comunistas, es, por supuesto, una sobre-simplificación monumental hacer la pregunta, ¿qué es el comunismo?

 

La pregunta debería ser: ¿Qué es el comunismo de Mao Tse-Tung? ¿Qué es el comunismo de Ho Chi Minh, de Fidel Castro 0 del Mariscal Tito?"

Si usted piensa que estamos siendo graciosos, quiere decir que no ha hablado con un profesor de Ciencias. Políticas últimamente. Porque lo anterior es la visión predominante en nuestros campus universitarios; ni mencionar la de nuestro Departamento de Estado ...

Esté en acuerdo o en desacuerdo con cualquiera de estas definiciones o, como puede ser el caso, que usted tenga una propia, hay una cosa que no se puede negar. No existe un sector apreciable dentro del público americano anticomunista que esté de acuerdo en qué consiste aquello a lo que se oponen. ¿No lo encuentran espantoso? Tenemos algo que casi todos están de acuerdo que es malo, pero no podemos acordar exactamente qué es eso a lo cual nos oponemos.

¿Cómo andaría esto en un partido de fútbol, por ejemplo?

 

¿Ustedes se podrán imaginar cuán efectiva podría ser la defensa del equipo si los cuatro delanteros no se pusieran de acuerdo con los defensas laterales, quienes no podrían conciliarse con los defensas de las esquinas, que, a su vez, no podrían ponerse de acuerdo con los reservas, los que, a su vez, no se entenderían con los ayudantes del entrenador, quienes, a su turno, no concordarían con el propio entrenador en cuanto al modo de defensa que se debiera emplear ante la ofensiva presentada?

 

El caos sería su resultado obvio.

 

Se puede formar un equipo con hombres de valor y puede tener éxito al echarlo contra los Green Bay Packers, si los Packers no se ponen de acuerdo en qué consiste aquello a lo cual se están oponiendo. Eso es académico.

 

El primer principio para cualquier encuentro, ya sea en el fútbol o en la guerra (en el frío o en el calor), es: conocer al enemigo. Los americanos no conocen a su enemigo. Consecuentemente, no es de extrañarse que por tres décadas hayamos estado observando país tras país caer bajo la cortina comunista.

Sosteniendo el hecho de que la mayoría de la gente parece tener su propia definición del comunismo, nosotros daremos la nuestra, y luego trataremos de probarle que es la única válida.

 

Comunismo:

UNA CAMPAÑA POR EL PODER CONSPIRACIONAL E INTERNACIONAL, PROPICIADA POR HOMBRES DE ALTAS ESFERAS, QUE TRATA DE HACER USO DE CUALQUIER MEDIO PARA LOGRAR SU PROPÓSITO DESEADO - LA CONQUISTA GLOBAL.

Notarán que no mencionamos a Marx, Engels, Lenin, Trotsky, la burguesía, el proletariado ni el materialismo dialéctico.

 

No dijimos nada sobre la pseudo-economía ni la filosofía política de los comunistas. Estas son las TÉCNICAS del comunismo y no deben ser confundidas con la conspiración comunista en sí. La llamamos una campaña internacional y conspiracionista por el poder.

 

Sin comprender previamente la naturaleza conspiracionista del comunismo, no entenderemos en absoluto de qué se trata. Estaremos eternamente estancados en el nivel del Hall Gus del comunismo. ¡Y no es allí donde se encuentra, querido!

El modo de traerles la ira a la prensa Liberal del Establishment o a los Liberales profesionales es simplemente usando la palabra conspiración en relación con el comunismo. No tenemos por qué suponer que el comunismo sea una conspiración política.

 

Podemos creer cualquiera otra cosa que se nos ocurra acerca de él.

 

Podemos creer que es brutal, tiránico, diabólico o aun que pretende enterrarnos, y ganaremos los aplausos de la vasta mayoría de los americanos. Pero nunca, nunca use la palabra conspiración si usted espera el aplauso, porque ése es el momento cuando la ira del Liberalismo caerá sobre su cabeza.

 

Se nos permite creer en todo tipo de conspiración, menos en la conspiración política moderna.

Sabemos, a través de los anales de la historia, que han existido pequeños grupos que han conspirado para hacer llegar a sus manos las riendas del poder. Los libros de historia están repletos de sus planes.

Aun la revista LIFE cree en conspiraciones como la Cosa Nostra, donde los hombres conspiran a través del crimen para hacer dinero. Pueden recordar que varios años atrás, Life publicó una serie de artículos sobre el testimonio de Joseph Valachi ante el Comité Mc Clellan. Hay ciertos aspectos de estas revelaciones que vale la pena destacar.

La mayoría de nosotros no sabía que la organización se llamaba Cosa Nostra.

Hasta que Valachi no "cantó", todos pensábamos que se llamaba Mafia. Eso es lo poco que sabíamos acerca de este grupo, a pesar que existía hacía, cien años y que había operado en muchos países con un grupo de líderes que se perpetuaba en el poder. Ni siquiera la conocíamos por su propio nombre.

 

¿No es posible la existencia de una conspiración política que esté en espera de un “Joseph Valachi” para atestiguar? ¿Es el Dr. Carroll Quigley el Joseph Valachi de las conspiraciones políticas?

Vemos que todos, aun la revista LIFE, creen en una especie de conspiración. La pregunta es: ¿Cuál es la forma de conspiración más letal: la criminal o la política? ¿Y cuál es la diferencia entre un miembro de la Cosa Nostra y un comunista, o mejor dicho, entre un miembro de la Cosa Nostra y un conspirador Privilegiado?

 

Hombres como Lucky Luciano, que han arañado y subido hasta el tope del crimen organizado, deben. por necesidad, ser diabólicamente brillantes, sagaces y absolutamente despiadados. Pero, casi sin excepción, los hombres en la jerarquía del crimen organizado han sido personas carentes de una educación formal. Son nacidos en la pobreza y han aprendido su oficio en los escondidos callejones de Nápoles, Nueva York o Chicago.

Supongamos ahora que alguien, con la misma personalidad codiciosa y amoral, naciera en una rica y aristocrática familia y fuera educado en los mejores colegios, luego a Harvard, Yale o Princeton y después, probablemente, un trabajo de postgrado en Oxford. En estas instituciones se familiarizaría totalmente con la historia, economía, psicología, sociología y ciencia política.

 

Después de graduarse en tan ilustres establecimientos de educación superior, ¿Es probable que lo encontremos en la calle vendiendo entradas de 50 centavos para un -partido? ¿Lo encontraremos proporcionando marihuana a los escolares o sosteniendo una cadena de casas de prostitución? ¿Estará involucrado en matanzas callejeras? No, en absoluto.

 

Porque con ese tipo de educación, esta persona se da cuenta de que si uno quiere tener el poder, el verdadero poder, las lecciones de historia dicen:

"Entre a la labor del gobierno"

"Sea un político y trabaje por el poder político"

O, mejor aún, “Consígase unos políticos para que lo respalden. Es ahí donde el verdadero poder - y el verdadero dinero-está”.

La conspiración para obtener el poder del gobierno es tan antigua como el gobierno mismo. Podemos estudiar las conspiraciones que rodeaban a Alcibíades en Grecia o a Julio César en la antigua Roma, pero no se supone que pensemos que los hombres de hoy hagan planes para lograr el poder político.

Cada conspirador tiene dos cosas en común con todo otro conspirador. Debe ser un mentiroso consumado y un hombre de gran visión. Estudie usted a Hitler, Alcibíades, Julio César o alguno de nuestros conspiradores contemporáneos ---encontrará que su paciencia para hacer planes es impresionante. Repetimos la frase de FDR:

"En Política nada sucede por accidente. Si sucede, puede apostar que estaba planeado de ese modo".

En la realidad, el comunismo es una tiranía planeada por los buscadores de poder, cuya arma más efectiva es la gran mentira. Y si uno toma todas las mentiras del comunismo y las hierve, se destilan desprendiéndose en dos mentiras mayores, de las cuales nacen todas las demás.

 

Ellas son:

  1. El comunismo es inevitable

  2. El comunismo es, un movimiento de las masas oprimidas que se alzan contra los amos explotadores.

Volvamos atrás en nuestro estudio imaginario y analicemos la primera gran mentira del comunismo - que es inevitable. Se recordará que le preguntamos a nuestro entrevistado si estaba a favor o en contra del comunismo, y luego le pedimos que lo definiera.

 

Ahora le preguntaremos:

“Señor, ¿usted cree que el comunismo es inevitable en América”

Y en casi todos los casos, la respuesta será algo así:

“Bueno, no ... . No lo creo. Usted sabe cómo son los americanos. Somos un poco lentos en reaccionar ante el peligro. Recuerde Pearl Harbor. Pero no, los americanos nunca se quedarán tranquilos con respecto al comunismo”

Después preguntamos:

"Bueno, ¿cree, entonces, que el socialismo es inevitable en América?"

La respuesta, en todo caso, será algo similar a esto:

"No soy socialista, usted entiende, pero veo lo que está sucediendo en este país. Sí, tendría que decir que el socialismo es inevitable".

Cuando le preguntamos a nuestro entrevistado:

“Puesto que usted dice no ser socialista, pero siente que el país está siendo socializado, ¿por qué no hace algo para evitarlo?”

Su respuesta será:

“Soy sólo una persona. Además, es inevitable. Y uno no le puede hacer la pelea a la municipalidad, ¡je, je, je!”.

¿Usted no sabe que los muchachos ahí en la municipalidad están tratando de hacer todo lo que pueden para convencerlo de eso? ¿Cuán efectivo será oponerse a algo, si siente que su oposición es en vano?

 

Darle la sensación al opositor que su defensa es inútil, es tan antiguo como la misma guerra.

 

Alrededor del año 500 A. C., el lord chino, filósofo de la guerra, Sun Tsu, estableció:

"Ante el avance de hostilidades perceptibles, la suprema excelencia en el arte militar radica en la destrucción del deseo de resistir que tiene el enemigo".

Lo que llamamos hoy "guerra psicológica". En póquer se llama "marcarse un buen farol". El principio es el mismo.

De este modo, tenemos a los americanos: anticomunistas, pero incapaces de definirlo, y antisocialistas, pero pensando que es inevitable. ¿Cómo vio Marx el comunismo? ¿Cuán importante es la “inevitabilidad del comunismo” para los comunistas? ¿Qué es lo que los comunistas quieren que se crea inevitable?, ¿el comunismo o el socialismo?

 

Si estudia el Manifiesto Comunista, de Marx, usted encontrará que, en esencia, Marx dijo que la revolución proletaria establecería la dictadura SOCIALISTA del proletariado. Para alcanzar la dictadura SOCIALISTA del proletariado, tres cosas deben ser logradas:

  1. La eliminación de todo derecho de propiedad privada

  2. La disolución del núcleo familiar

  3. La destrucción de lo que Marx llama el "opio del pueblo", o sea, la religión.

Marx llegó a afirmar que cuando la dictadura del proletariado hubiera llevado a cabo estos tres puntos a través de todo el mundo, y después de un período de tiempo no determinado (como pueden ver, era muy vago con respecto a este punto), el Estado todopoderoso milagrosamente se marchitaría y el socialismo estatal daría paso al comunismo. No se necesitaría gobierno alguno. Todo sería paz, dulzura y luz, y todos vivirían por siempre muy felices.

 

Pero, primero, todo comunista debe trabajar para establecer el SOCIALISMO.

¿Se puede imaginar a Marx realmente creyendo que el Estado omnipotente se marchitaría? ¿O puede imaginar a Joseph Stalin (o a cualquier otro hombre con la astucia y crueldad necesarias para llegar a la cima de una dictadura todopoderosa) voluntariamente desmantelando el poder que él mismo había construido a través del terror y el miedo? *

 

 

* Karl Marx fue contratado por un misterioso grupo, que se daba el nombre de Liga de los Justos, para, escribir el Manifiesto Comunista como un anzuelo demagógico para atraer a la multitud. De hecho, el Manifiesto Comunista estuvo en circulación muchos años antes que el nombre de Marx fuera suficientemente reconocido como para establecer su calidad de autor de este manual revolucionario.

 

Todo lo que Karl Marx hizo fue poner al día y codificar los mismos planes. y principios revolucionarios expuestos setenta años, antes por Adam Weishaupt, el fundador de la Orden de los Illuminati, en Baviera. Y es ampliamente reconocido por serios letrados del tema que la Liga de los Justos era solamente una prolongaci6n de las Illuminati, que se vieron obligados a permanecer en secreto después de ser descubiertos por una redada conducida por las autoridades bávaras en 1786
 


El socialismo sería el cebo..., la excusa para establecer la dictadura. Como es difícil la venta de la dictadura en términos ideales, se ha erigido el concepto de que ella es una necesidad temporal y que pronto se disolverá por acuerdo propio. ¡Hay que ser ingenuo para tragarse esto, pero millones lo hacen!

La campaña para establecer el SOCIALISMO, no el comunismo, está en el alma de todo lo que hacen los comunistas y los Privilegiados,. Marx y todos sus sucesores en el movimiento comunista han ordenado a sus seguidores que trabajen en la construcción del SOCIALISMO.

 

Si escucha a un orador comunista oficial, nunca mencionará el comunismo. Sólo hablará de la lucha para completar la socialización en América. Si va a una librería comunista, encontrará que toda su literatura promueve este tema. No llama al establecimiento del comunismo, sino del SOCIALISMO.

Y muchos miembros del Establishment promueven este mismo tema.

 

El número de septiembre de 1970 de la revista New York contiene un artículo del profesor John Kenneth Galbraith, de Harvard, un socialista declarado, titulado "Richard Nixon y el Gran Renacimiento Socialista".

Describiendo lo que él llama “Plan de Juego de Nixon”, Galbraith expresa:

“Probablemente Sr. Nixon no sea un gran lector de Marx, pero (sus consejeros) los Drs. Burns, Schultz y McCracken son excelentes eruditos que lo conocen bien y pueden haberlo ilustrado sobre el particular; no se puede negar que la crisis que ayudó la precipitación hacia el socialismo fue gestionada por la Administración ..."

El Dr. Galbraith empezó su artículo afirmando:

“Ciertamente, el desarrollo menos pronosticado bajo la Administración Nixon fue este gran nuevo empuje hacia el comunismo. Uno se encuentra con gente que aún no sabe esto. Otros deben estar refregándose los ojos, porque los presagios, por cierto, parecían todo lo contrario. Como opositor del socialismo, el Sr. Nixon parecía estar resuelto ..."

Luego Galbraith proporciona una lista de los gigantescos pasos dados hacia el socialismo por la Administración Nixon. La conclusión que se saca del artículo es que el socialismo, proveniente del Partido Demócrata o Republicano, es inevitable.

 

El amigo de Harvard, el Dr. socialista Arthur Schlesinger, ha dicho algo muy parecido:

"Los principales adelantos liberales logrados en el pasado, generalmente quedan en los libros de estatutos cuando los conservadores recobran el poder ... ; el liberalismo se hace cada vez más liberal, y por el estilo, el conservadurismo se hace cada vez menos conservador ..."

Muchos individuos extremadamente patriotas han caído inocentemente en la línea de la conspiración.

 

Walter Trohan, columnista retirado del Chicago Tribune y uno de los más sobresalientes comentaristas políticos de América, ha dicho con precisión:

"Es un hecho conocido que la política de gobierno hoy, sea ésta republicana o demócrata, se acerca más a la plataforma del Partido Comunista de 1932 que a las de sus propios partidos en ese año crítico. Más de cien años atrás, en 1848 para ser exacto, Karl Marx promulgó su programa para el estado socializado en el Manifiesto Comunista..."

Y el Sr. Trohan también ha sido llevado a creer que el rumbo es inevitable:

"Los conservadores deberían ser lo suficientemente realistas como para reconocer que este país está cayendo más profundo en el socialismo, y que verán la extensión del poder federal estén republicanos o demócratas en el poder. El único consuelo que podemos tener es el que el paso será más lento bajo Richard M. Nixon que lo que hubiera sido bajo Hubert H. Humphrey ..."

"Los conservadores tendrán que reconocer que la Administración Nixon abarcará la mayor parte del socialismo de las administraciones demócratas, mientras profesan estar mejorándola ..."

El Establishment promueve la idea de la inevitabilidad del comunismo a través de la perversión de términos usados en su descripción del espectro político (Ver Cuadro 1).

 

Se nos dice que en la extrema izquierda del espectro político encontramos el comunismo, admisiblemente dictatorial. Pero también se nos dice que igualmente temible está lo opuesto a esta extrema izquierda, la extrema derecha, marcada como fascismo. Constantemente se nos dice que todos debemos tratar de quedarnos en la mitad del camino, lo que recibe el nombre de democracia, pero es lo llamado socialismo Fabiano (o rastrero) por el Establishment. (El hecho de que la mitad del camino se haya estado moviendo inexorablemente hacia la izquierda, durante cuarenta años, es algo ignorado.)

 

Aquí hay un excelente ejemplo del uso de falsas alternativas. Se nos da a elegir entre comunismo (socialismo internacional), en un extremo del espectro, y nazismo (nacional socialismo en el otro, o socialismo Fabiano en el medio. ¡El espectro completo es socialista!

Esto es absurdo. ¿Dónde pondríamos al anarquismo en este espectro? ¿Dónde se pone a una persona que cree en la República Constitucional y el sistema de libre empresa? Ella no está representada aquí; sin embargo, este espectro es usado para definiciones políticas por cerca del noventa por ciento de la gente de la nación.

Hay un espectro político muy exacto (Ver Cuadro 2). El comunismo es, por definición, gobierno total. Si se tiene gobierno total, da lo mismo llamarlo comunismo, fascismo, socialismo, “cesarismo” o “faraonismo”.

 

Es todo bastante parecido, para el punto de vista de las personas que deben vivir y sufrir bajo el sistema. Si el gobierno total (por cualquiera de sus seudónimos) está en la extrema izquierda, entonces, por lógica, la extrema derecha debería representar la anarquía o ausencia de gobierno.

El Cuadro nº 1 representa un falso espectro político de la Izquierda -Derecha usado por los Liberales, el cual tiene el comunismo (Socialismo Internacional) en el extremo izquierdo y su gemelo, el fascismo (Nacional Socialismo), en el extremo derecho, quedando el socialismo Fabiano en la "mitad del camino". ¡El espectro completo es Socialista!

El Cuadro nº 2 es un espectro político más racional, con gobierno total en cualquiera de sus formas al extremo izquierdo, y sin gobierno o anarquía en el extremo derecho. Los Estados Unidos era una República con gobierno limitado. pero durante los pasados 60 años, con cada nuevo trozo de legislación socialista, nos hemos estado moviendo por el espectro a la izquierda hacia un gobierno total.

Nuestros Padres Fundadores se rebelaron contra el casi total gobierno de la monarquía inglesa. Pero ellos sabían que la ausencia de gobierno los llevaría al caos. Por lo tanto, establecieron una República Constitucional, con un gobierno muy limitado.

 

Ellos sabían que los hombres prosperaban en libertad.

 

Aunque el sistema de libre empresa no esté específicamente mencionado en la Constitución, es lo único que puede existir bajo la República Constitucional. Todos los sistemas colectivistas requieren poder en el gobierno, que la Constitución no concede. Nuestros Padres Fundadores no tenían intención alguna de permitir que el gobierno se transformara en un instrumento para robarle el fruto del trabajo a un hombre para dárselo a otro que no lo había ganado. Nuestro gobierno debe ser de poderes severamente limitados.

 

Thomas Jefferson dijo:

“En cuestiones de poder, que no sea más escuchada la confianza en el hombre, sino átenlo a las cadenas de la Constitución para prevenirlo del mal”.

Jefferson sabía que si el gobierno no estaba esclavizado, la gente pronto lo estaría.

Era visión de Jefferson aquella de que el gobierno que gobierna mejor es el que menos gobierna. Nuestros antepasados establecieron este país con la menor cuota de gobierno posible. Aunque vivieron en una época anterior a aquella de los automóviles, luz eléctrica y televisión, ellos entendieron la naturaleza humana y su relación con los sistemas políticos mucho mejor que la mayoría de los americanos de hoy.

 

Los tiempos cambiaron, la tecnología cambia, pero los principios son eternos. Primero, el gobierno debía proporcionar la defensa nacional y establecer un sistema de tribunales, pero hemos roto las cadenas de las cuales hablaba Jefferson, y ahora, por muchos años, nos hemos estado moviendo hacia la izquierda del espectro político, hacia un gobierno colectivista total.

 

Cada proposición de nuestros líderes políticos (incluyendo algunas que se supone que tienen un efecto muy opuesto, como la proposición de participación de rentas de Nixon) nos lleva más hacia la izquierda, hacía un gobierno radicalizado. Esto no es por ser el socialismo inevitable. No es más inevitable que el faraonismo. Es, en gran parte, el resultado de un inteligente planeamiento y paciente graduación.

Como todos los comunistas y sus jefes Privilegiados están sosteniendo una constante lucha por el SOCIALISMO, definamos ese término. El socialismo es a menudo definido como la posesión del gobierno y/o el control sobre los medios básicos de producción y distribución de los bienes Y servicios. Al ser analizado, esto significa el control del gobierno sobre todo, incluyéndolo a usted.

 

Todos los controles son "controles de gente". Si el gobierno controla todas estas áreas, puede eventualmente hacer con exactitud lo que Marx manifestó: destruir el derecho de propiedad privada, eliminar a la familia y barrer con la religión.

Estamos siendo socializados en América, y todos lo saben.

 

Si tuviésemos la oportunidad de sentarnos y tomar una taza de café con el hombre de la calle que hemos estado entrevistando, él tal vez diría:

"Sabe, lo que nunca puedo descifrar es por qué toda esta gente, tan, tan rica, como los Kennedy, los Ford, los Rockefeller y otros, están por el socialismo. ¿Por qué los super-ricos  están por el socialismo? ¿No son ellos los que tienen más que perder? Yo doy una mirada a mi cuenta bancaria y la comparo con la de Nelson Rockefeller, y parece divertido que yo esté contra el socialismo y él ande promoviéndolo".

¿No es divertido?

 

En realidad, hay una enorme diferencia entre lo que los promotores definen como socialismo y lo que es en la práctica. La idea que el socialismo es un programa de participación de riqueza, es estrictamente un juego de confianza, para lograr que la gente renuncie a su libertad en bien de un gobierno colectivista todopoderoso.

 

Mientras los Privilegiados nos dicen que estamos construyendo un paraíso en la tierra, estamos, en realidad, construyendo una cárcel para nosotros mismos.

¿No le choca como algo extraño que algunos de estos individuos que más pelean por el socialismo tengan sus propias riquezas personales en trusts familiares o en fundaciones libres de impuestos?

 

Hombres como Rockefeller, Ford y Kennedy están a favor de todo programa socialista existente que va a incrementar sus impuestos. Sin embargo, ellos mismos pagan poco o nada en impuestos. Un artículo publicado por el Diario de la Alianza de Norteamérica, en agosto de 1967, cuenta cómo los Rockefeller, prácticamente, no pagan impuesto a la renta, a pesar de su riqueza.

 

El artículo revela que uno de los Rockefeller pagó personalmente el gran total de US$ 685 de impuesto a la renta durante uno de los años recién pasados. Los Kennedy tienen su gran Chicago Merchandise Mart,* sus mansiones, yates, aviones, etc., todos de propiedad de sus millares de trusts y fundaciones familiares.

 

¡Los impuestos son para los criados!

 

* Un gran mercado comercial.

 

No obstante, hipócritas como Rockefeller, Ford y Kennedy posan como grandes campeones de los “oprimidos”.

 

Si realmente estuvieran interesados en los pobres, más bien que usar el socialismo como un medio para lograr poder político personal, se desprenderían de sus riquezas. No hay ley que les prohíba entregar sus propias fortunas. No hay ley que les prohíba entregar sus riquezas a los golpeados por la pobreza.

 

¿No deberían estos hombres dar el ejemplo? ¿Y practicar lo que predican? Si ellos abogan por una participación de la riqueza, ¿no deberían empezar con la suya en lugar de abusar con la clase medía, que paga casi todos los impuestos? ¿Por qué Nelson Rockefeller y Henry Ford II no dan toda su riqueza, dejándose lo suficiente para ubicarse en el promedio nacional? ¿Se pueden imaginar a Teddy Kennedy entregando su .mansión, aeroplano y yate, y mudándose a una casa de US$ 25.000 con una hipoteca de US$ 20.000 como el resto de nosotros?

Generalmente se nos dice que este grupo de super-ricos son socialistas, pero que tienen un complejo de culpa por la riqueza heredada y no ganada por sí mismos. Nuevamente, podrían aliviarse del peso de estos supuestos complejos, simplemente desprendiéndose de su riqueza heredada. Sin lugar a dudas, hay muchos ricos que hacen el bien al sufrir complejos de culpa causados por sus profesores universitarios, pero eso no explica las acciones de los Privilegiados, como los Rockefeller, los Ford y los Kennedy. Todas sus acciones los delatan como buscadores de poder.

Pero los Kennedy, los Rockefeller y sus super-ricos  socios no están siendo hipócritas al abogar por el socialismo. Parece ser una contradicción que los super-ricos trabajen por el socialismo y la destrucción de la libre empresa. En realidad, no lo es.

Nuestro problema es que la mayoría cree que el socialismo es lo que los socialistas quieren que nosotros creamos acerca de él, un programa de participación de riqueza. Esa es la teoría.

 

¿Pero es así como funciona? Examinemos los únicos países socialistas - de acuerdo con la definición socialista de la palabra - existentes hoy en el mundo. Estos son los países comunistas. Los mismos comunistas se refieren a éstos como a los países socialistas, como en el caso de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas.

 

Aquí en la realidad del socialismo hay un pequeño grupo oligárquico en la cima, no más del tres por ciento de la población total aproximadamente, que controla la riqueza total, la producción total y las mismas vidas del noventa y siete por ciento restante. Evidentemente que hasta el más ingenuo se da cuenta que el Sr. Brezhnev no vive como uno de los pobres campesinos de las extensas estepas rusas. Pero, de acuerdo con la teoría socialista, ¡él debería hacer exactamente eso!

Si uno se da cuenta que el socialismo no es un programa de participación de riqueza, sino que es en realidad un método para consolidar y controlar la riqueza, entonces lo que parecía paradoja de los super-ricos promoviendo el socialismo, ya no es paradoja.

 

En cambio, se transforma en la lógica y hasta perfecta herramienta de los megalomaníacos buscadores de poder. El comunismo o dicho con mayor exactitud, el socialismo, no es un movimiento de las masas oprimidas, sino de la élite económica. El plan de los conspiradores Privilegiados es, entonces, un plan para socializar a los Estados Unidos, no para “comunizarlo”.

¿Cómo se logrará esto?

 

El Cuadro 3 muestra la estructura de nuestro gobierno como fue establecido por nuestros Padres Fundadores. Usando todos los medios a su alcance, la Constitución fraccionaba y subdividía el poder gubernamental. Los Padres Fundadores creyeron que cada rama del gobierno, fuera ésta federal, estatal o local, estaría celosa de sus poderes y nunca los entregaría al control centralizado.

 

Muchas fases de nuestras vidas también (como la caridad y educación) fueron total o casi totalmente puestas fuera del alcance de las garras de los políticos. Bajo este sistema no se podría tener dictadura. Ningún segmento del gobierno podía acumular suficiente Poder como para formar una dictadura.

 

Para que se ejerza una dictadura, se debe tener una rama única sosteniendo la mayoría de las riendas del poder. Una vez que esto sucede, la dictadura es inevitable.

Una dictadura en nuestra República era imposible, porque el poder estaba ampliamente difundido.

Hoy, a medida que nos aproximamos al socialismo democrático, todo el poder está siendo centralizado en el ápice de la rama ejecutiva del gobierno federal.

Esta concentración de poder hace inevitable la dictadura.

Aquellos que controlan al Presidente, indirectamente ganan el control virtual de todo el país.

 

El filósofo inglés Thomas Hobbes manifestó:

“Libertad es gobierno dividido en pequeños fragmentos”.

Woodrow Wilson, antes de convertirse en instrumento de los Privilegiados, observó:

"Esta historia de libertad es una historia de las limitaciones del poder gubernamental, no el aumento de él".

Y el historiador inglés Lord Acton comentó:

"El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente".

A pesar que estos hombres vivieron después que nuestra Constitución fuera escrita, nuestros antepasados comprendieron cabalmente estos principios.

¿Pero qué está sucediendo hoy?

 

A medida que nos movemos por la izquierda hacia el socialismo en el espectro político, todas las riendas del poder están siendo centralizadas en una rama ejecutiva del gobierno federal. Mucho de esto se está llevando a cabo comprando todas las otras entidades con la legislación o con las concesiones federales "gratuitas".

 

El dinero es usado como cebo y el anzuelo es el control federal. La Corte Suprema ha ordenado, y en este caso en forma lógica, que "es apenas la falta de un proceso apto la causa que el gobierno regule aquel que subvenciona".

Si usted y su grupo quisieran tener el control sobre los Estados Unidos, seria imposible tomar posesión de cada municipalidad, cabecera de distrito o edificio del Estado. Usted quisiera tener todo el poder revestido en el ápice de la rama ejecutiva del gobierno federal; después tendría que controlar sólo a un hombre que tuviera el control de todo el asunto.

 

Si usted quisiera controlar la manufactura, el comercio, finanzas, transportes y recursos naturales, sólo bastaría controlar el ápice, el pináculo de poder de un todopoderoso gobierno SOCIALISTA. Entonces, usted tendría un monopolio y podría hacer salir a todos sus competidores. Si quiere un monopolio nacional, debe controlar un gobierno nacional socialista. Si quiere un monopolio mundial, debe controlar un gobierno de socialismo mundial. De eso se trata el juego.

 

El "comunismo" no es un movimiento de las masas oprimidas, sino un movimiento creado, manipulado y usado por los billonarios buscadores de poder para ganar el control sobre el mundo, primero, estableciendo gobiernos socialistas en diversas naciones, y, luego, consolidándolas a todas en una sola "Gran Combinación", en un Super-Estado del todopoderoso mundo socialista.

Todo esto, probablemente, bajo el auspicio de las Naciones Unidas.

 

El balance de este libro destacará, claramente, cómo han usado el comunismo para acercarse a su objetivo.
 

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