Capítulo 19
Una Revolución en la Consciencia

P. El término “revolución en la conciencia” está usualmente asociado con el movimiento psicodélico de los sesenta. ¿Podrían ustedes contestarme algunas de las preguntas que he tenido acerca de drogas que nunca ha sido capaz de averiguar por cuenta propia?

R. Hay mucho más sobre la revolución en la conciencia que está sucediendo ahora que solo el uso extendido de las drogas que alteran la conciencia, pero es un buen punto de comienzo. Especialmente, el tema de las drogas ilustra que hay un Guerra en el Cielo en curso: tratamos de enseñarle a la gente cómo usar drogas para su propio bien, y los teócratas trabajan para crear el “problema de las drogas” en un esfuerzo de sabotear nuestros intentos de hacer que la conciencia humana en esta planeta de un principal paso hacia delante.

La lucha moderna entre los teócratas y el Colegio Invisible sobre los usos recreativos y otros usos de drogas psicoactivas comenzó mucho antes de los sesentas; y la droga involucrada en este entonces era el alcohol. La razón real de que la Enmienda de la Prohibición se pasara después de la Primera Guerra Mundial es que repentinamente dejamos de oponernos al movimiento anti-alcohol que habían estado presidiendo los teócratas fundamentalistas durante décadas.

En otras palabras decidimos,

“Dejemos que la Unión Cristiana de Templanza y otras organizaciones prohibicionistas tengan su camino; quizás la total prohibición de bebidas alcohólicas fallará tan miserablemente que convencerá a la mayoría da estadounidenses que las leyes puritanas regulando los detalles íntimos de las vidas personales de individuos son una mala idea.”

Y nuestro plan funcionó.

La política gubernamental y la opinión general en esta sociedad están ahora tratando el alcoholismo más como un problema médico y psiquiátrico que como un problema moral o criminal. Esto es realmente un importante paso hacia delante para toda la civilización: aprendiendo cómo tratar con un problema social para minimizar el daño total que le hace a la sociedad.

P. Siempre he encontrado inexplicable el hecho de que la sociedad occidental pueda tratar con el problema del alcohol de una manera razonablemente sensible y sofisticada, pero no así con problemas causados por drogas otras que no sean el alcohol.

R. Esto está sucediendo porque la controversia de las drogas es ahora uno de los dos o tres más importantes campos de batallas entre los teócratas y el Colegio Invisible. La clave para entender porqué implica ciertos efectos secundarios de la LSD y varias drogas psicodélicas cercanamente relacionadas con ello: mezcalina, psilocybina, etc., en sus formas, tanto pura como botánica.

P. Yo estuve en el centro del Movimiento psicodélico en los años sesentas y setentas, pero jamás averigüé lo que estaba pasando. Obviamente, el Colegio Invisible estaba instando a grandes números de personas a que tomaran esas drogas, al parecer, indiscriminadamente, pero nunca averigüé porqué. De hecho, a menudo me enfadé contigo por tratar de “encender el mundo” hacia la LSD, aparentemente con poca consideración de las consecuencias.

Los ocultistas han utilizado poderosas drogas psicodélicas de esta familia durante siglos como ayuda para el desarrollo psíquico, pero siempre con muchísima precaución y respeto. Solamente los ocultistas a un nivel razonable de avance estaba supuesto a tomarlas; su uso debía ser combinado con otras técnicas psíquicas de entrenamiento, para maximizar los beneficios y minimizar los peligros.


Sin embargo, cuando intenté enseñar éstos métodos de uso psicodélico en el contexto de la contracultura de los sesentas encontré que muy pocos miembros del movimiento tenían la paciencia de usar un enfoque tan conservador.

Prácticamente todos solo dijeron,

“Seguiré sumiéndome en ácido h asta deshacerme de mis resacas y expandir mi mente, y luego me preocuparé acerca de todo esto de la meditación y los ejercicios psíquicos.”

Y yo no estaba consciente del porqué tanta gente sentía de esta manera: en esta etapa de mi desarrollo psíquico, yo estaba comenzando a ser consciente de sus mensajes telepáticos abogando el uso indiscriminado del LSD y drogas similares.

 

Muy francamente, yo desaprobaba esta política, porque ví a demasiada gente con daños a causa del uso irresponsable de las drogas.

R. Usted está consciente ahora, ¿verdad?, que la mayoría de gente que experimentó los “sustos y resbalones del ácido” durante los Sesentas no sufrieron ningún daño importante permanente.

P. Esto parece ser verdad en promedio, sí. También, ahora que soy lo suficientemente maduro para darme cuenta que muchos de los usuarios de drogas en el Movimiento de los Sesenta que, ya sea, se mataron, o cometieron serios crímenes o se volvieron lo suficientemente dementes para ser institucionalizados, probablemente habrían hecho algo similar tarde o temprano, de todas formas, incluso si nunca hubieran utilizado drogas.

R. Es verdad. Este fue un factor significativo en nuestra decisión de tomar riesgos comenzando el Movimiento Psicodélico. Sin embargo, tenemos todavía que admitir que hubo algunas víctimas, y lo sentimos mucho. No obstante, debemos señalar una vez más que una guerra está siendo librada, y se trata de su libertad, ya que está en juego la libertad de toda la raza humana.

P. Yo entiendo todo esto ahora, aunque no estoy seguro cómo lo tomarán muchos de mis lectores. Bien, no hay nada que pueda hacer al respecto, excepto contar lo más que pueda los hechos y dejar que la gene saque sus propias conclusiones acerca de quien está en lo correcto y quien está equivocado. Lo que más quisiera saber acerca de toda la cuestión de las drogas es simplemente para qué causa sirvió el Movimiento Psicodélico de los Sesenta. Que, exactamente estaban intentando lograr, y si tuvieron éxito.

R. La respuesta para su segunda pregunta es,

“Sí, bastante éxito; mejor que nuestras expectativas”.

La respuesta a la primera pregunta es técnica y casi imposible de describir en español (o cualquier idioma humano), pero trataremos. Puesto que usted, y probablemente un importante número de sus lectores están familiarizados con computadores electrónicas, utilizaremos terminología informática para su explicación.

Primero, usted tiene que darse cuenta que un estado normal de conciencia es comparable a un programa de computadora que ya está funcionando en modo de entrada o salida, en vez de un modo de comando. En un modo de entrada, usted puede introducir datos en los archivos de la computadores a ser guardados o procesados.

 

En un modo de salida, usted puede recuperar información que ya ha sido procesada y puede imprimirla o hacer algún otro uso de ella. En la mayoría de computadoras modernas, usted puede cambiar entre estos dos modos muy fácilmente, y esta analogía parece aplicar de igual forma a la mente.

El modo de entrada de una conciencia normal consiste en recibir información a través de los sentidos y entrarla en la memoria, donde es procesada de varias formas y está disponible para su posterior recuperación.

 

El modo de salida consiste de hacer uso de la información que la mente ya ha procesado para sentir emociones, para pensar, hablar, escuchar, mover el cuerpo y ejecutar una amplia variedad de otras actividades. Todo el asunto es mucho más complejo y sofisticado que cualquier otra cosa concebible para computadoras electrónicas, incluso en teoría, pero la analogía deberá ser clara.

Sin embargo, usted no puede modificar el programa que está corriendo en una computadora electrónica para establecer un modo de entrada o de salida. Para hacer eso, usted deberá considerar alguna clase de modo de comando.

P. A manera de ejemplo, antes de que yo digitara este párrafo entré en el modo de comando de este programa procesador de palabras y cambié los márgenes para este párrafo en especial. Ahora, estoy de regreso en el modo de entrada para poder escribir esto.


R. Cuando se aplica esta analogía a estados de conciencia en la mente humana, usted deberá darse cuenta que la situación es muy compleja. Por una parte, usted siente que tiene muchísima libre voluntad, una gran medida de control sobre aquello que usted piensa y hace, e incluso sobre cómo reacciona emocionalmente. Esto es simplemente porque usted está consciente de un gran número de diversos cursos alternativos de acción abiertos a usted en cualquier momento dado.

Usted está mucho menos consciente de esas alternativas que no están abiertas a usted. Por ejemplo, grandes áreas de su memoria total no están disponibles para el acceso consciente en cualquier momento en particular. Al igual que muchas computadoras electrónicas, la mente humana arregla las memorias en bancos, y usted normalmente tiene acceso solamente a unos pocos de éstos en cualquier momento.

Usted puede cambiar bancos por un acto de voluntad consciente, pero a menudo pierde el acceso a la información que usted podía antes recordar fácilmente, desde el otro banco de memoria. Además, está el subconsciente, el cual contiene memorias que están muy raramente disponibles para acceder conscientemente.

P. También me parece a mí que la conciencia normal incluye por lo menos funciones de comando limitadas: por ejemplo, deliberadamente “poniéndose a sí mismo en un estado de ánimo” para hacer alguna cosa en particular que no podía hacerla sin una preparación y concentración de antemano.

 

Esto podría ser análogo a ciertas capacidades de este programa procesador de palabras: por ejemplo, no tengo que dejar el modo de entrada para IMPRIMIR TODO EN MAYÚSCULAS o subrayar.

R. Sí, pero usted no puede cambiar la longitud de la línea, excepto yéndose al modo de comando, como lo hizo arriba. Ahora, el punto que estamos tratando de hacer aquí es que la LSD y otras drogas psicodélicas relacionadas crean un estado de conciencia que es similar a poner una computadora en el modo de comando y hacer cambios en el programa que está siendo ejecutado.

P. Esto nos lleva de nuevo a mis primeras objeciones sobre su promoción del uso indiscriminado de drogas psicodélicas durante los sesentas. Entrando en un modo de comando en una computadora es inútil, y usualmente muy perjudicial para el acabado de la tarea, a menos que usted sepa exactamente lo que está haciendo.

 

Por ejemplo, el modo de comando en el cual entré para cambiar los márgenes también podría haber sido utilizado para eliminar todo el archivo en el cual estoy trabajando, y esto podría haber sido hecho pulsando solamente dos teclas.

R. Afortunadamente, la misma complejidad de la mente humana la hace mucho menos vulnerable que eso. Lo que realmente sucedió cuando la persona promedio en el Movimiento Psicodélico de los sesentas tomaba LSD no era lo mismo como el limitado trabajo de entrar al “modo de comando” y haciendo reprogramación metal deliberada que los ocultistas occidentales han tradicionalmente hecho cuando usaban psicodélicos.

Funcionaba en un nivel desconocido a los ocultistas.

En otras palabras, usted mismo y toda la gente que usted considera ocultista serio se sometió involuntariamente a cambios mentales, como los “hippies de la calle” lo hicieron, porque tomar LSD. Usted logra sus limitadas metas de entrenamiento psíquico, mientras ellos no hicieron nada más que “sentarse y vegetar”; pero la droga misma estaba haciendo algo mucho más fundamental a cada uno de ustedes cada vez que lo ingerían.

P. Ya había adivinado la mayor parte de esto, pero es aún un poco inquietante verlo puesto en palabras. ¿De qué cambios exactamente están hablando, y cómo se relacionan éstos a la analogía acerca de los modos de comando?

R. Bien, la computadora que usted está utilizando para escribir este libro tiene varios diferentes niveles de modos de comando, ¿no es así?

P. Sí. Por ejemplo, el nivel más bajo es el que utilicé para cambiar los márgenes. Más allá está otro nivel en el cual yo puedo escribir enteramente otra aplicación, tal como crear y clasificar información en un archivo de direcciones. Más allá de eso, yo pude escribir un programa en lenguaje de ensamble básico y crear un archivo para procesar palabras similar a este, pero con cualquier modificación que sea deseada.

 

Y aún más allá de eso, podría escribir o instalar un programa de Lenguaje de Máquina que cambiaría las capacidades de la computadora para escribir nuevos programas, incluyendo enseñarle una lengua de computadora enteramente diferente.

R. Bien. Por esta analogía, el uso tradicional de los psicodélicos por parte de los ocultistas está en el nivel de escribir un programa básico. Esa es la forma en que la gente usa la telepatía y otros poderes psíquicos: realmente escriben un nuevo programa, pero para hacerlo, usan capacidades ya presentes en sus mentes a lo largo de todo, así como su computadora tiene el lenguaje básico de programación entre sus archivos.

P. Esto explica porqué los psicodélicos no son esenciales para el entrenamiento psíquico. Ellos pueden acelerar el proceso bajo las circunstancias correctas, pero no parecen ser capaces de dar un talento psíquico específico a nadie. Hay grandes números de gente de otra forma inteligente y creativa, quienes simplemente no pueden aprender a ser telépatas o médiums, por ejemplo, con o sin ingerir drogas.

Por otra parte, una gran cantidad de experimentados maestros de lo oculto que no les gustan las drogas aseveran que ellos pueden lograr exactamente el mismo grado de entrenamiento psíquico para una determinada persona sin usar drogas; solamente les tomaría más tiempo.

 

Yo me inclino a estar de acuerdo con ellos en general, aunque todavía caigo en el “pro” en lugar del “anti” campo de ocultistas, cuando se trata de drogas psicodélicas como una ayuda para el entrenamiento psíquico.

R. La verdadera razón por la que abogamos por el uso generalizado del LSD en los años sesentas no tiene nada que ver con los efectos a corto-plazo de la droga, o con el uso consciente de aquellos efectos para un entrenamiento psíquico. Para regresar a la analogía del lenguaje de computadora que hemos estado utilizando, la “expansión de la mente a través del LSD” por el cual estábamos abogando implicaba un programa de Lenguaje de Máquina, no meramente un programa básico.


El uso repetido del LSD durante varios años hace cambios fundamentales en la programación mental de la gente, y nosotros usamos el LSD más unas técnicas de acondicionamiento telepático directo para reprogramar significativamente la mente de varios millones de estadounidenses.

 

También usamos el acondicionamiento ambiental a través del clima emocional general de la contracultura misma de los sesentas, como ha sido expresado en el arte, la música, consignas, etc.

P. Para decir la verdad, encontré todo eso acerca de “Paz y Amor y los Hijos de las Flores y Dejando Todo y Todo debería ser Libre” demasiado ingenuo e impráctico, en el mejor de los casos, y en el peor, que es auto-destructivo.

R. Usted sintió de esta manera porque ya tenía altos ideales y estaba más que nada preocupado con tratar de ponerlos en práctica. Nosotros creamos la atmósfera emocional que usted encuentra ingenua y auto-destructiva, simplemente para enseñar una cierta cantidad de idealismo a la gente joven que habían sido criados en el promedio de hogares estadounidenses de los años cincuenta, quienes carecían casi completamente de ellos.

A lo largo de sus infancias, ellos habían sido enseñados a valorar varias formas superficiales de éxito material más que ninguna otra cosa. Nosotros estábamos tratando de empujarlos en la dirección correcta, y abogando por un uso extendido de los poderosos psicodélicos eran nuestro medio principal para hacerlo.

P. ¿Cómo se compara la reprogramación que ustedes llevaron a cabo a través de la contracultura de los años sesenta y el movimiento psicodélico en efectividad con aquello que se logró a través del control mental religioso por los grupos de teócratas religiosos?

R. Hay una enorme diferencia entre hacer algo utilizando un alto nivel de tecnología y haciéndolo por medio del poder muscular humano, siendo la droga psicodélica análoga a la maquinaria. Hicimos más reprogramando en unos pocos años en más personas de lo que pudieron hacer los teócratas religiosos tradicionales en el mismo número de décadas.

 

Desafortunadamente, los teócratas de la quinta etapa ahora tienen acceso a técnicas de reprogramación mental tan efectivas como aquellas que usamos nosotros en los años sesenta, pero este es un tema que discutiremos más adelante.

P. Bien, entonces, ¿porqué se detuvieron? ¿Porqué no dejaron que le Movimiento de los Sesentas continuara indefinidamente? Yo creo que usted tendría que haber tenido el material que estaban utilizando para reprogramar a la gente mucho más complejo, pero, ¿no hubiera sucedido esto de forma natural al madurar y ganar en conocimiento y experiencia?

R. No, no funciona de esa manera, lamentablemente. Fue muy difícil solamente programar a grandes números de usuarios de LSD con un conjunto de vagos principios idealistas que harían sus procesos de formación de opinión y toma de decisiones más tolerantes y flexibles. Fue totalmente imposible comenzar a enseñar una ideología detallada, sofisticada.

La principal razón para esto es que estamos trabajando casi enteramente a través de la mente inconsciente de las personas, a modo que absorbieran cadenas cortas de información en lugares al azar en sus archivos mentales. Mientras estos mensajes fueran simples, claros y positivos – y es esto lo que hizo que usted los llamara “ingenuos” – entonces hicieron más bien que mal.

 

Si hubiésemos tratado de usar un material más complejo, habría meramente confundido a los receptores, probablemente hasta el punto de interferir con las funciones mentales ordinarias.

De hecho, la mayoría de gente en la contracultura de los sesenta sufrió temporalmente de un importante grado de confusión y deterioro de este tipo, de todas formas.

P. Bien. Estoy bastante seguro que ahora lo entiendo. Ustedes solamente estaban tratando de reprogramar tantos estadounidenses como fuese posible con algunos principios vagos que los harían social y políticamente liberales, en un nivel muy fundamental.

 

Incluso antes de que realizara mi progreso, yo estaba consciente de que algo como esto había sucedido.
 

R. A este punto, terminemos la discusión sobre las drogas y pasemos a otros aspectos de la Guerra en el Cielo, que marca en comienzo de una nueva edad de civilización humana en la Tierra.

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