por Daniel Prieto González

02 Octubre 2016

del Sitio Web PaperBlog

 

 


Como indicamos en el título, hoy vamos a hablar del planeta más viejo del Cosmos.

 

Por ahora este título es provisional, ya que la exploración y búsqueda de exoplanetas continúa y no sabemos qué podemos encontrar en las profundidades del Universo. Su nombre, aunque sea extraoficial, es Matusalén y no es por nada.

 

Este cuerpo tiene 12.400 millones de años, sólo 1000 millones menos que el Universo.
 

 


Recreación artística de Matusalén

orbitando el sistema binario.
(Fuente: www.wikipedia.org)
 


Antes de seguir hablando sobre Matusalén, vamos a averiguar cómo es su hogar.

 

El planeta orbita un sistema binario, igual que lo hace el último exoplaneta descubierto hasta la fecha, del cual ya hablamos.

 

En este caso, los cuerpos estelares son,

Ambos, al igual que el planeta, son objetos muy viejos, ya que las estrellas toman esa forma cuando han acabado con casi todo su combustible.

 

Primero, la enana blanca. Este cuerpo, en el pasado, fue una estrella de masa similar al Sol.

 

Cuando el astro consumió todo el hidrógeno de su interior, este comenzó a agotar las existencias de helio creadas. (Recordemos que las estrellas brillan gracias a la energía liberada por la fusión de dos átomos de hidrógeno que se convierten en uno de helio).

 

Por ello, a lo largo de su vida, la estrella va almacenando helio que posteriormente consumirá para convertirse en una gigante roja. Una vez que este tipo de estrella termine con el helio, liberará parte de su masa para convertirla en una nebulosa.

 

En el centro de la nebulosa y en lugar ocupado anteriormente por la gigante roja brillará la enana blanca.


¿Y el púlsar? A diferencia de la enana blanca, el pasado de este cuerpo es una estrella mucho más masiva.

 

Una vez que la estrella terminó de consumir el hidrógeno, empezó a convertirse en una supergigante roja. Cuando terminó la fusión de helio, se convirtió en una brillante supernova. Una vez ocurrida la violenta explosión, la masa que le quedaba a la estrella empezó a contraerse hasta provocar una gravedad tan potente que ni los átomos pudieron aguantar.

 

Los electrones y los protones que anteriormente pertenecieron a una estrella masiva, se fusionaron para formar neutrones, de ahí el nombre de estrella de neutrones, el cuerpo que de verdad se encuentra tras un púlsar.

 

Una vez que se "estabilizó", esta empezó a girar sobre si misma a gran velocidad emitiendo grandes cantidades de radiación de forma periódica, algo parecido a un faro estelar.


Si el planeta es viejo, estos cuerpos lo son más, ya que los científicos han probado que es imposible que Matusalén haya conservado su órbita después de la expansión de una nebulosa y la explosión de una supernova.

 

Esto solo nos deja una opción:

el planeta se formó después.

Aunque su origen no está del todo confirmado, es probable que el cuerpo fuera capturado en etapas posteriores o formado a partir de restos que flotaban alrededor de los astros.

 

Matusalén, que oficialmente se llama PSR B1620-26 b, fue descubierto en la década de los noventa por un equipo de astrónomos encabezado por Donald Backer.

 

En un principio, este grupo estaba investigando las radiaciones emitidas por el sistema binario, pero al ver que sufría una variación en su intensidad, pensaron que debía haber un tercer objeto.

 

Tras medir los efectos gravitacionales de este objeto sobre el púlsar, se descartó la idea de que fuera otra estrella, por lo que sólo quedaba la opción de exoplaneta.

 

La confirmación de este hallazgo correspondió al equipo de científicos dirigidos por Stephen Thorsett en 1993.


Matusalén es un exoplaneta entre dos y diez veces la masa de Júpiter, sólo tiene una magnitud aparente de 24 (recordemos que el Sol, el objeto más brillante del cielo terrestre, tiene una magnitud de -23) y está a unos 4.500 años luz del cúmulo globular M4 ubicado en la constelación de Scorpio.

 

Este cúmulo, a su vez, está a unos 7.200 años luz, por lo que podemos decir que es el cúmulo globular más cercano a nuestro planeta.

 

Como dijimos al principio de la entrada, el título de exoplaneta más viejo para Matusalén es sólo provisional, ya que todavía desconocemos gran parte del Universo y no sabemos lo que nos espera ahí fuera.