por Björn Seelmann
12 Julio 2018
del Sitio Web Sott

Versión en ingles

 




© Unknown



"Ya no podemos tolerar

la situación actual del mundo".

Putin, dirigiéndose a la ONU en septiembre de 2015,

al referirse a la estrategia de Washington de

utilizar organizaciones terroristas para sus propios fines.

Menos de 48 horas después

de que se pronunciaran estas palabras,

los aviones de guerra rusos comenzaron

a atacar objetivos terroristas en Siria...

 



A fin de permanecer en la cima y mantener a todos los demás de rodillas, los administradores del Imperio del Caos dan rienda suelta a los extremistas en toda la Tierra.

 

76 países están ahora involucrados en la interminable "Guerra contra el Terror" de Estados Unidos.

 

Estados Unidos ha sufrido una amarga derrota en Siria y ha perdido al llamado Estado islámico como pieza de ajedrez geopolítico ante el nuevo poderío militar ruso, pero la guerra ideológica o "sistémica" todavía continúa a nivel mundial y está lejos de terminar.

El Imperio y sus representantes nunca podrán realmente lograr la victoria, pero pueden mantener la hegemonía indefinidamente, o eso esperan. Hasta que ya no puedan más, probablemente un sinnúmero más de almas serán sometidas a los horrores de la guerra, la guerra indirecta y la guerra comercial.

 

Pero la realidad que estos monstruos psicopáticos desean manifestar parece estar perdiendo popularidad entre las masas con cada día que pasa.

Vladimir Putin, junto con un número creciente de naciones, ha formado un Eje de Resistencia, dividiendo efectivamente el mundo en dos visiones diametralmente opuestas de las relaciones globales.

 

El Imperio se dedica enteramente a la intimidación "estadounidense" para obtener la dominación unipolar, mientras que Rusia, China y otras naciones que se resisten a los imperialistas cooperan juntas hacia un futuro común.

"Cuando tratamos de manipular o influir en las elecciones o incluso de derrocar gobiernos, lo hicimos pensando en los mejores intereses de la gente de ese país".

James Clapper

Ex jefe de Inteligencia de los EE.UU.

Fuente

Los creyentes en el excepcionalismo estadounidense se ven a sí mismos como los gobernantes naturales del mundo.

 

Pero la resistencia a ese mandato ha ido en aumento. La disminución de su influencia global en los últimos años sugiere que el concepto mismo de hegemonía global podría convertirse en una cosa del pasado.

 

Sus recientes payasadas lo demuestran:

  • amenazar a otro país con la guerra, en este caso Venezuela, cuyo presidente no está siguiendo las directrices

  • amenazar con abofetear a las empresas desobedientes de la UE con sanciones por hacer negocios con Rusia

  • incluso amenazar con sancionar a Turquía, un importante aliado de la OTAN, por comprar armamento militar ruso

Estados Unidos está perdiendo su poder de persuasión, como el dólar (como moneda de reserva mundial) y Hollywood (como abanderado mundial de las narrativas cinematográficas).

 

Su predominio en el mundo académico, el comercio, los mercados de armas, los medios de comunicación, el humanitarismo, etc. está muy por debajo de lo que poseía hace sólo 10 años.

 

A falta de "poder blando", lo único que le queda en su trayectoria descendente, y que le permite llamar la atención, son las amenazas explícitas de violencia u otras medidas punitivas.
 

 

 


El fin del imperialismo

Ha llegado el punto en el que EE.UU. amenaza con retirarse de la ONU porque esa institución no siempre se doblega a su voluntad.

 

Al mismo tiempo, Vladimir Putin y sus aliados han expresado su deseo de reforzar y reformar el único órgano que consideran capaz de garantizar la paz y la seguridad mundiales.

El mes pasado, Putin y el presidente chino Xi Jinping emitieron una declaración conjunta en la que ambos países se fijaron el objetivo de reformar las Naciones Unidas y así, esencialmente, impedir que los países actúen unilateralmente sin un mandato aprobado por la ONU.

 

Durante demasiado tiempo, algunos países han hecho caso omiso de las normas de la Carta de las Naciones Unidas al interferir en los asuntos de otros países, provocando guerra tras guerra y desacatando esas normas.

Rusia y China intentan detener todas las intervenciones ilegales de forma gradual, a través de reformas en la ONU, lo que puede precipitar un gran paso adelante para el mundo.

 

Si logran atraer a más países para que apoyen esta iniciativa, sofocarán a los que impulsan el imperialismo desde las sombras.
 

 


Putin hablando en las Naciones Unidas

 


BEIJING, 8 junio 2018

 

Moscú y Beijing apoyarán conjuntamente las reformas necesarias y razonables de las Naciones Unidas, incluido su Consejo de Seguridad, según la declaración de ambos países firmada por el Presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo chino Xi Jinping tras las conversaciones ruso-chinas.

Según la declaración, ambas partes defenderán el papel central de la ONU en la gobernanza mundial y apoyarán conjuntamente las reformas necesarias y razonables de la organización y de su Consejo de Seguridad,

"con el fin de cumplir mejor con la Carta de la ONU".

Moscú y Pekín creen que es necesario discutir estas reformas,

"únicamente a través de consultas amplias y democráticas, sin imponer límites de tiempo artificiales y proyectos inmaduros".

Rusia y China creen que es necesario buscar una solución "global" que tenga en cuenta los intereses y las preocupaciones de todas las partes.

 

Partiendo de la premisa de que la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU debería, en primer lugar, ampliar la representación de los países en vías de desarrollo y su derecho de voto para garantizar que una amplia gama de Estados pequeños y medianos tengan más oportunidades de participar en los trabajos del Consejo de Seguridad y en el proceso de toma de decisiones sobre la base del principio de rotación".

En su declaración conjunta, Vladimir Putin y Xi Xinping destacaron su intención de,

"contrarrestar las tentativas de cualquier país de realizar operaciones militares unilaterales sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU o sin el consentimiento del gobierno legítimo de un país en cuyo territorio se lleven a cabo dichas acciones".

Rusia y China también participarán en la configuración de una estructura de seguridad equitativa e indivisible,

"basada en la negación del uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza, la no injerencia en los asuntos internos y externos de otros países, la resolución de disputas internacionales por medios puramente políticos y diplomáticos".

Fuente

Reformar la ONU como un frente contra los bravucones, a la vez que se unifica el mundo a través de la cooperación mutua y el respeto a la soberanía de cada uno, puede parecer una utopía imposible en este momento, teniendo en cuenta que el enviado de EE.UU. a la ONU (Nikki Haley) en abril llegó a decir que:

"Rusia nunca será nuestro amigo, les daremos una bofetada cuando sea necesario''.

¿Pero qué pasa si toda esa áspera retórica y todas esas sanciones punitivas equivalen a poco más que "ruido y furia"?

Rusia y China han sido una piedra en el zapato de los imperialistas al vetar todos los intentos de los estadounidenses de aprobar una campaña de bombardeos contra el ejército árabe sirio.

 

Como informó una mujer rusa que vive en la antigua ciudad ocupada por el Estado Islámico, Deir ez-Zor:

"La situación se estaba volviendo catastrófica.

 

Se corría el riesgo de que, al entrar en la ciudad, los militantes simplemente mataran a todo el mundo, por no hablar de mí como rusa", recordó Irina.

 

"Después de los vetos rusos [entre 2011 y 2014, Rusia y China vetaron varias resoluciones del Consejo de Seguridad relativas a Siria] estos militantes estaban totalmente en contra de Rusia; esto no era un secreto".

Los grupos terroristas contaban con el apoyo aéreo de EE.UU.; toda su operación dependía de ello.

 

Está claro cuál facción está del lado de la barbarie y cuál del lado de la humanidad.
 

 

 


Los albores de un nuevo mundo

Putin, con creciente ayuda, ha expuesto a los imperialistas como bravucones temerosos e inoperantes, limitados a esconderse detrás de sus subsidiarios mientras radicalizan a los elementos más malvados de la humanidad con el fin de cumplir sus objetivos estratégicos, ya sean,

  • yihadistas en el Medio Oriente

  • neonazis en Ucrania

  • extremistas revolucionarios en otros lugares

Como claro contraste, el presidente ruso, fiel a su promesa de ayudar a todos los países asolados por el terrorismo, ha enviado gratuitamente material militar, conocimientos técnicos, inteligencia e incluso asistencia directa a los países que lo soliciten a través de las fuerzas armadas rusas.

 

Al recompensar y apoyar a las mejores partes de la humanidad, ha proporcionado un medio para aquellos países y personas que están dispuestos a luchar por lo que es correcto.

 

Al hacerlo, restaura efectivamente la fe en la humanidad y muestra que no tenemos que estar a merced de los tiranos, sino que podemos elevarnos por encima de ellos.

Otro mundo es posible, pero no nacerá sin que todos los que vean que otro mundo es posible hagan lo que puedan para alcanzarlo.

 

Les dejo con este extracto de un discurso motivacional que Putin dio hace unos 18 años a las fuerzas rusas que se tambaleaban por el caos de la Segunda Guerra de Chechenia, apoyada por Occidente.

 

Putin les dice a sus subordinados que no brinden por sus camaradas caídos hasta que se haya ganado la batalla, para que sus sacrificios no hayan sido en vano...