
por Laura Knight-Jadczyk
traducción de
Adela Kaufmann
versión
original
28 de noviembre de 2005
del Sitio Web
Cassiopaea

Andrew M. Lobaczewski
Nov. 2005
La Patocracia es una enfermedad de grandes movimientos sociales, seguidos
por sociedades enteras, naciones e imperios. En el curso de la historia
humana, ha afectado a movimientos sociales, políticos y religiosos, así como
a las ideologías que los acompañan… convirtiéndolas en caricaturas de ellos
mismos... Esto ocurrió como resultado de la … participación de agentes
patológicos en un similar proceso patodinámico.
Eso explica porqué todas las patrocacias en el mundo son y han sido tan
similares en sus problemas esenciales.
…Identificando este fenómeno a través de la historia, y calificándolo de
acuerdo a su verdadera naturaleza y contenidos – no de acuerdo a la
ideología en cuestión, (la cual sucumbió al proceso de caricaturización) –
es una labor para historiadores. […]
Las acciones [de la patocracia] afectan a una sociedad entera, comenzando con
los líderes, infiltrando toda ciudad, negocio e institución. La estructura
social patológica gradualmente cubre el país entero, creando una “nueva
clase” dentro de esa nación.
Esta clase privilegiada [de patócratas], se siente permanentemente amenazada
por los “otros”, es decir por la mayoría de la gente normal. Los patócratas
tampoco entretienen ninguna ilusión acerca de su destino personal, de haber
un retorno al sistema del hombre normal.
Andrew M. Lobaczewski
Political Ponerology: A science on the
nature of evil adjusted for political purposes
(Ponerología Política: Una ciencia sobre la naturaleza de mal ajustada para
propósitos políticos)
La palabra “psicópata” generalmente evoca imágenes apenas refrenadas – sin
embargo sorprendentemente urbanas de la fama del Dr. Hannibal Lecter en “El
Silencio de los Inocentes”. Yo admito que esta fue la imagen que vino a mi
mente cada vez que escuchaba la palabra.
Pero estaba equivocado, e iba a aprender muy dolorosamente esta lección por
experiencia directa.
Los detalles exactos están escritos en otra parte; lo
importante es que esta experiencia fue probablemente uno de los episodios
más dolorosos e instructivos de mi vida, y me habilitó para sobreponer un
bloqueo en mi conciencia del mundo a mí alrededor, y de aquellos que lo
habitan.
Con respecto a la conciencia, necesito declarar, a título de indicación, que
he pasado 30 años estudiando psicología, historia, cultura, religión, mito y
lo supuestamente llamado paranormal. Yo también he trabajado durante muchos
años con
hipnoterapia – lo cual me dio un buen conocimiento mecánico de cómo
la mente/cerebro del ser humano opera a niveles muy, pero muy profundos.
Pero aun así, yo todavía estaba operando con ciertas creencias firmemente en
su lugar, y éstas se convirtieron en añicos debido a mi investigación sobre
la psicopatía. Realicé que había cierto juego de ideas que yo sostenía
acerca de los seres humanos que eran sacrosantos.
Incluso hasta escribí acerca de esto una vez, de la siguiente manera:
…mi trabajo me ha demostrado que la vasta mayoría de las personas quieren
hacer el bien, para experimentar buenas cosas, pensar Buenos pensamientos y
hacer decisiones con Buenos resultados. También intentan con toda su fuerza
hacerlo así. Con la mayoría de la gente teniendo este deseo interno, ¿porqué
no está sucediendo?
Era muy ingenuo, lo admito. Había muchas cosas que no sabía, que he
aprendido desde esas palabras. Pero aun en ese tiempo, yo estaba consciente
de cómo nuestras propias mentes pueden ser usadas para engañarnos.
Ahora, ¿Qué creencias sostenía yo que me hicieron víctima de un psicópata?
La primera y más obvia es que yo realmente creía muy dentro de mi que todas
las personas eran básicamente “buenas”, y que todas,
“querían hacer el bien,
experimentar cosas buenas, pensar buenos pensamientos y hacer decisiones con
buenos resultados. Y que intentan con toda su fuerza hacerlo…”
Pues sucede que esto no es verdad, y cuando yo – y todos los implicados en
nuestro grupo de trabajo – aprendimos, para nuestro dolor, como dicen ellos,
pero también para nuestra edificación. Para llegar a alguna comprensión
sobre que clase de ser humano exactamente podría hacer las cosas que estaban
haciéndome (y a otros cerca de mí), y que es lo que podría motivarlos –
incluso conducidos – a comportarse de esta manera, comenzamos a investigar
la literatura sobre psicología para encontrar pistas, porque necesitábamos
comprenderlo, para nuestra propia paz mental.
Si hay alguna teoría psicológica que pueda explicar una conducta viciosa y
dañina, ayuda mucho para la víctima de tales actos el tener esta información,
para que no tengan que pasar todo el tiempo sintiéndose heridos o enojados.
Y ciertamente, si hay una teoría psicológica que ayude a una persona a
encontrar que clase de palabras o hechos puedan servir de puente sobre el
abismo entre las personas, para sanar malos entendidos, esto es también una
meta que vale la pena. Fue desde tal perspectiva que comenzamos nuestro
extensivo trabajo en los temas de narcisismo que nos condujeron, entonces,
al estudio de la psicopatía.
Por supuesto, no comenzamos con tal “diagnóstico” o etiqueta para lo que
estábamos atestiguando.
Comenzamos con observaciones, y buscamos en la literatura pistas de
perfiles, de cualquier cosa que pudiera ayudarnos a comprender el mundo
interno de un ser humano – realmente un grupo de seres humanos – que
parecían ser totalmente depravados y nada parecidos a cualquier otra cosa
que hayamos encontrado antes.
Imagine – si usted puede – no tener conciencia alguna, para nada, ninguna
sensación de culpabilidad o remordimiento, sin importar lo que usted haga,
ninguna sensación de límites o preocupación por el bienestar de extraños,
amigos o aun miembros de la familia. Imagínese, ninguna lucha con la
vergüenza, ni siquiera una tan sola en toda su vida, sin importar que clase
de acción egoísta, perezosa, dañina o inmoral usted haya tomado.
Y pretender que el concepto de responsabilidad es desconocido para usted,
excepto como carga que otros parecen aceptar sin cuestionar, como bobos
crédulos.
Ahora agregue a esta extraña fantasía la capacidad para encubrir de la gente
que su maquillaje psicológico es radicalmente diferente del de ellos. Puesto
que todo el mundo asuma que la conciencia es universal entre los seres
humanos, esconder el hecho de que al estar libre de conciencia es algo que
no requiere esfuerzo alguno.
Ustedes no se detienen para conseguir lo que desean por vergüenza o culpa, y nunca son
confrontados por otros por su sangre fría. El agua helada en sus venas es
tan bizarra, tan completamente fuera de su experiencia personal, que raras
veces siquiera adivinan su condición.
En otras palabras, están completamente libres de restricciones internas, y
en su completa libertad, hacen solo lo que les place, sin punzadas de
conciencia, y convenientemente invisibles para el mundo.
Pueden hacer cualquier cosa, y aun así, su extraña ventaja sobre la mayoría
de personas, quienes son mantenidas a raya por sus propias conciencias, casi
siempre permanece sin descubrir.
¿De que manera vivirán su vida?
¿Qué harán con su enorme y secreta ventaja, y con el correspondiente “daño o
faltante” de otras personas (conciencia)?
[...] La respuesta dependerá en gran parte en lo que sea que fuesen sus
deseos, porque las personas no son todas iguales. Aun los que son
profundamente inescrupulosos no son iguales. Algunas gentes – ya sea tengan
o no conciencia – favorecen la facilidad de la inercia, mientras que otras
están llenas de sueños y salvajes ambiciones. Algunos seres humanos son
brillantes y talentosos, otros son insulsos-ingeniosos, y la mayoría, con o
sin conciencia, están en alguna parte en medio de esto. Los hay violentos y
no violentos, individuos que están motivados por la lujuria de la sangre y
aquellos que no tienen ninguno de estos apetitos. Si no se les pone paro
fuertemente, pueden hacer cualquier cosa que sea.
Si nacen en el momento adecuado, con algún acceso a fortuna familiar, y
tienen talento especial para azotar para azotar el odio de otras personas y
el sentido de privación, pueden lograr matar grandes números de gente que ni
sospecha. Con suficiente dinero, pueden lograr esto desde lejos, y sentarse
a observar con satisfacción, mientras están a salvo. [...]
Locos y atemorizantes – y reales en aproximadamente el 4% de la población…
La proporción de predominio para los desórdenes anoréxicos alimenticios está
estimado ser de un 3.34%, condenado a ser casi epidémico, y así, esta figura
es una fracción más baja que la proporción de personalidades antisociales.
Los desórdenes de alto perfil, calificados como esquizofrenia ocurren en
solamente cerca del 1% de la población – un cuarto de la tasa de
personalidades antisociales – y los Centros para Prevención y Control de
Enfermedades dicen que la tasa de cáncer del colon en los Estados Unidos,
considerada “alarmantemente alta” es cerca de un 40 por cada 100,000 – cien
veces más baja que la tasa de personalidades antisociales.
La alta incidencia de sociopatía en la sociedad humana tiene un profundo
efecto en el resto de los que debemos vivir en esta planeta también, aun
aquellos de nosotros quienes no hemos sido clínicamente traumatizados. Los
individuos que constituyen este 4% drenan nuestras relaciones, nuestras
cuentas bancarias, nuestros logros, nuestra auto-estima, nuestra misma paz
en la tierra.
Sorprendentemente, muchas personas no conocen nada acerca de este desorden,
o si lo hacen, piensan en el solamente en términos de psicopatía violenta –
asesinos, asesinos en serie, asesinos de masas – gente que ha roto la ley
muchas veces, y que, si los pillan, serán puestos en prisión, talvez aun
condenados a morir por nuestro sistema legal.
No estamos comúnmente conscientes, ni usualmente identificamos el gran
número de psicópatas no-violentos entre nosotros, gente que a menudo no
rompen la ley evidentemente, y contra los cuales nuestro sistema legal
formal nos suministra muy poca defensa.
La mayoría de nosotros no nos imaginamos ninguna correspondencia entre la
concepción de un genocidio étnico y, digamos, la falta de culpabilidad para
mentirle al jefe acerca de algún compañero de trabajo. Pero la
correspondencia psicológica nos solamente está allí; es escalofriante.
Simple y profundo, el vínculo es la ausencia del mecanismo interno que nos
golpea emocionalmente hablando, cuando tomamos una opción que vemos como
inmoral, no-ética, descuidada o egoísta.
La mayor parte de nosotros nos sentimos levemente culpables si nos comemos
el último pedazo de pastel en la cocina, ya no se diga lo que sentiríamos si
intencional o metódicamente lastimamos a otra persona.
Aquellos que no tienen conciencia para nada son un grupo en sí, ya sean
tiranos homicidas o meramente crueles emboscadotes sociales.
La presencia o ausencia de conciencia es una profunda división humana,
discutiblemente más significativa que la inteligencia, raza o aún género.
Lo que diferencia a un sociópata que vive del trabajo de otros del que
ocasionalmente roba tiendas de conveniencia, o del que es un contemporáneo
barón de robo - o bien, lo que hace la diferencia entre un asesino matón
ordinario y un asesino sociópata – n o es nada más que el estatus social, el
intelecto, lujuria de sangre o simple oportunidad. Lo que distingue a toda
esa gente del resto de nosotros es un espacio totalmente vacío en la
psiquis, donde debería estar la función humanizadora más evolucionada de
todas. Martha Stout
The Sociopath Next Door (El Vecino Sociópata)
Nosotros no tuvimos la ventaja del libro de la Dra. Stout al comienzo de
nuestro proyecto de investigación.
Por supuesto, sí tuvimos a Hare,
Checkley y Guggenbuhl-Craig y otros.
Todavía hay más que han aparecido en los últimos años, en respuesta a las
preguntas formuladas por muchos psicólogos y psiquiatras acerca del estado
de nuestro mundo y la posibilidad de que haya alguna diferencia esencial
entre tales individuos como
George W.
Bush y muchos de los llamados
Neocones, y el resto de nosotros.
El libro de la Dra. Stout tiene una de las más largas explicaciones del
porqué ninguno de sus ejemplos se parece a cualquier persona real que y haya
leído antes. Y entonces, en un capítulo muy al principio, ella describe un
caso “compuesto” en donde el sujeto pasó su niñez haciendo explotar ranas
con pólvora.
Es ampliamente conocido que George W. Bush hizo esto, así es que uno
naturalmente se pregunta…
En cualquier caso, aun sin el trabajo de la Dra.
Stout, al momento en que
estábamos estudiando la materia, nos dimos cuenta que lo que estábamos
aprendiendo era muy importante para todos, porque al ensamblar la
información, vimos que las pistas, los perfiles, revelaban que lo que
estábamos enfrentando, todo el mundo lo enfrentaba también, en cualquier
momento, en mayor o menor grado.
También comenzamos a darnos cuenta que los perfiles que emergieron también
describen algo exactamente a muchos individuos que buscan posiciones de
poder en campos de autoridad, más particularmente la política y el comercio.
Esto realmente no es una idea que nos sorprenda, pero, honestamente no nos
hubiera ocurrido hasta que vimos los patrones y los reconocimos en las
conductas de numerosas figuras históricas, y últimamente incluyendo a George
W. Bush y miembros de su administración.
La estadística actual nos dice que hay más gente psicológicamente enferma
que gente sana. Si usted toma un muestreo de individuos en ningún campo
dado, es casi seguro que encontrará un número significativo de ellos
desplegando síntomas patológicos a un grado u otro. La Política no es la
excepción, y por su misma naturaleza, tenderían a atraer más del “tipo
dominador” patológico que en otros campos.
Eso es lógico, y comenzamos a realizar que no solo era lógico, era
horriblemente exacto; horrorizante porque la patología entre la gente en el
poder puede tener efectos desastrosos sobre todas las personas bajo el
control de tales individuos patológicos.
Por eso decidimos escribir acerca de este tema y publicarlo en el Internet.
Al subir el material a la Internet, comenzaron a llegar cartas de nuestros
lectores, agradeciéndonos por ponerle nombre a lo que les estaba sucediendo
a ellos en sus vidas personales, así como ayudándoles a entender lo que está
pasando en un mundo que parece haberse vuelto completamente loco.
Nosotros comenzamos a pensar que era epidémico en cierto sentido, y
estábamos en lo correcto. Solo que no de la manera que pensábamos. Si un
individuo con una enfermedad muy contagiosa trabaja en un puesto que los
coloca en contacto con el público, el resultado es una epidemia. De la misma
manera, si un individuo en una posición de poder político es un psicópata,
el o ella pueden crear una epidemia de psicopatología en personas que no son
esencialmente psicopáticas. Nuestras ideas a lo largo de esta línea pronto
habrían de recibir confirmación de una fuente inesperada.
Recibí un correo electrónico de un psicólogo polaco, quien escribió como
sigue:
Estimados señores y señoras: Tengo su Proyecto de Investigación Especial sobre psicopatía en mi
computadora. Ustedes están hacienda un trabajo muy importante y valioso para
el futuro de las naciones. […]
Soy un psicólogo clínico de muy avanzada edad. Hace cuarenta años tome parte
en una investigación secreta de la verdadera naturaleza y psicopatología del
fenómeno macro-social llamado “comunismo”. Los otros investigadores fueron
los científicos de la generación anterior, que ahora ya murieron.
El estudio profundo de la naturaleza psicopatía, la cual jugó una parte
esencial e inspiracional en este fenómeno psicopatológico macro-social, y
distinguirlo de otras anomalías mentales, parece que fue la preparación
necesaria para el entendimiento de la naturaleza entera del fenómeno.
La mayor parte del trabajo que usted está hacienda ahora fue hecha en esos
tiempos. …
Puedo suministrarle el documento científico más valioso, útil para sus
propósitos. Es mi libro, “PONEROLOGÍA POLÍTICA – Una ciencia sobre la
naturaleza del mal ajustada para propósitos políticos” (POLITICAL PONEROLOGY – A science on the
nature of evil adjusted for political purposes). Usted también puede
encontrar una copia de este libro en la Biblioteca del Congreso, y en
algunas bibliotecas públicas y de universidades en los Estados Unidos.
Por favor contácteme para poder enviarle una copia por correo.
Muy
atentamente,
Andrew M. Lobaczewski
Puntualmente le escribí una contestación, y unas semanas más tarde me llegó
el manuscrito por correo.
Al leerlo, realicé que lo que estaba sosteniendo en mis manos era
esencialmente una crónica de un descenso al infierno, transformación y un
retorno triunfal al mundo, con el conocimiento de que el infierno no tenía
precio para el resto de nosotros, particularmente en estos días y tiempo,
cuando parece evidente que un infierno general está envolviendo al planeta.
Los riesgos que fueron tomados por el grupo de científicos que realizaron la
investigación en la cual se basó este libro están más allá de la comprensión
para la mayoría de nosotros.
Muchos de ellos eran jóvenes comenzando sus carreras cuando los Nazis
comenzaron a marchar en sus botas de cien ligas a través de Europa. Estos
investigadores vivieron eso, y cuando los nazis fueron expulsados y
reemplazados por los comunistas, bajo los talones de Stalin, ellos
enfrentaron años de opresión, similar a los cuales aquellos entre nosotros
ahora, que estamos escogiendo ponerle paro al Reich de Bush ni siquiera
imaginamos. Y así, puesto que estaban allí, tuvieron que pasar por esto y
trajeron información para el resto de nosotros, la cual podría bien salvar
nuestras vidas para tener un mapa que nos guíe en la oscuridad descendiente.
Es en este contexto que me gustaría traer al tema de cómo el Dr. Lobczewski
discute el valor del estudio cercano y clínico del mal en este libro, antes
de que vayamos al tema de la Ponerología:
Esta nueva ciencia es
incalculablemente rica en detalles casuistas… Contiene conocimiento y una
descripción del fenómeno en las categorías de la visión natural del mundo,
correspondientemente modificada de acuerdo con la necesidad de aprender
[muchos] temas…
El desarrollo de esta familiaridad con el fenómeno va acompañado por
desarrollo del lenguaje comunicativo, por medio del cual la sociedad puede
mantenerse informada y emitir advertencias de peligro. Un tercer lenguaje,
pues, aparece a lo largo del lenguaje ideológico de doble sentido … en
parte, presta los nombres usados por la ideología oficial en sus
significados modificados y transformados. En parte también, este lenguaje
opera con palabras prestadas de bromas todavía más vívidamente circulantes.
A pesar de ser tan extraño, este lenguaje se vuelve un medio muy útil de
comunicación, y juega una parte regenerando los vínculos sociales. … Sin
embargo, a pesar de los esfuerzos en la parte de literatura y de
periodistas, este lenguaje permanece comunicativo solamente adentro; se
vuelve hermético hacia afuera del alcance del fenómeno, e incomprensible a
la gente que carece de la apropiada experiencia personal. […]
Esta nueva ciencia, expresada en lenguaje derivado de una realidad desviada,
es algo extraño para las personas que desean entender este fenómeno
macro-social, pero piensa en las categorías de los países de gente normal.
El intentar comprender esta lengua produce cierta sensación de desamparo, la
cual da lugar a levantar la tendencia de crearse doctrinas propias,
construidas de los propios conceptos de nuestro propio mundo, y una cierta
cantidad de material de propaganda patocrático apropiadamente co-optado. Tal
doctrina – un ejemplo sería la doctrina Estadounidense anti-comunista – hace
aun más difícil entender esa otra realidad. La objetiva descripción puede
ser aducida aquí para permitirles superar y salir del impase engendrado.
[...]
Vale la pena señalar el rol específico de ciertos individuos durante tales
tiempos; ellos participaron en el descubrimiento de la naturaleza de esta
nueva realidad, y ayudaron a otros a encontrar el camino correcto. Ellos
tienen una naturaleza normal, peor tuvieron una niñez desafortunada, siendo
sujetos muy temprano, a la dominación por individuos con varias desviaciones
psicológicas, incluyendo el egotismo patológico y métodos para aterrorizar a
otros. El nuevo sistema de poder golpeó a esta gente como una multiplicación
social a gran escala, de lo que ellos sabían de su experiencia individual.
Desde el mismo principio, ellos vieron esta realidad mucho más
prosaicamente, tratando inmediatamente la ideología de acuerdo con las
historias paralogísticas bien conocidas a ellos, cuyo propósito era
disfrazar la amarga realidad de sus experiencias de juventud. Pronto
alcanzaron la verdad, puesto que el génesis y la naturaleza del mal son
análogos con independencia de la escala social en la cual aparece.
Tales personas son raramente comprendidas en sociedades felices, pero allí
se volvieron útiles; sus explicaciones y consejos probaron ser exactos, y
fueron transmitidos a otros que se unían al trabajo en red de esta herencia
no perceptiva. Sin embargo, su propio sufrimiento fue duplicado, puesto que
esto fue demasiado de un tipo de abuso muy similar para manejarlo en una
sola vida. …
Finalmente, la sociedad ve la aparición de individuos que han recolectado
excepcionales percepciones intuitivas y conocimiento práctico en el área de
cómo piensan los patócratas, y cómo opera tal sistema de reglas.
Algunos de ellos llegan a ser tan expertos en el lenguaje irregular del
psicópata y su idiomática, que pueden hasta utilizarlo, bastante como un
lenguaje extranjero que hayan aprendido bien. Puesto que ellos han de
descifrar las intenciones de la autoridad, tales personas ofrecen consejo a
la gente que está teniendo problemas con las autoridades. Estos abogados
generalmente desinteresados de la sociedad de personas normales, juegan un
papel irremplazable en la vida de una sociedad.
Los patócratas, sin embargo, nunca pueden aprender a pensar en categoría de
gente normal. Al mismo tiempo, la habilidad para predecir las maneras de
reaccionar de tal autoridad también conduce a la conclusión que el sistema
es rígidamente causativo y que carece de la libertad natural de opción. […]
Una vez me refirieron a un paciente quien había sido un interno en un campo
de concentración. Ella regresó de ese infierno en tal excepcionalmente Buena
condición que todavía fue capaz de casarse y tener tres hijos. Sin embargo,
sus métodos de crianza de niños eran tan extremadamente con mano de hierro,
en cuanto a que eran demasiado reminiscentes de la vida del campo de
concentración, que perseveraba tan obstinadamente en personas que habían
estado prisioneros. La reacción de los hijos fue de protesta neurótica, y
agresividad en contra de otros niños.
Durante la psicoterapia de la madre, recordamos las figures de oficiales
femeninos y masculinos de la SS en su mente, señalando sus características
psicopáticas (tales personas fueron reclutas principales.) Para ayudarle a
eliminar su material patológico de su persona, le suministré con información
aproximada sobre la aparición de tales individuos dentro de la población
general. Esto le ayudó a alcanzar una visión más objetiva de esa realidad, y
reestablecer la confianza en la sociedad de gente normal. …
Paralelo al desarrollo de conocimiento práctico y de un lenguaje de
comunicación del iniciado, otro fenómeno psicológico toma forma; ellos son
verdaderamente significativos en la transformación de vida social bajo una
regla patocrática, y discernirlos es esencial si uno quiere entender a
individuos y naciones condenados a vivir bajo tales condiciones, y a evaluar
la situación en la esfera política. Ellos incluyen la inmunización
psicológica de la gente y su adaptación a la vida bajo tales condiciones
irregulares.
Los métodos de terror psicológico (el específico arte patocrático), las
técnicas de arrogancia patológica y el progreso de maltrato hacia las almas
de otras personas, inicialmente tiene tales efectos traumáticos, que las
personas son privadas de su capacidad para una reacción útil y con
propósito; Yo ya he aducido los aspectos psico-fisiológicos de tales estados.
Diez o veinte años más tarde, el comportamiento análogo puede reconocerse
como bufonería, y no priva a la víctima de su habilidad de pensar y
reaccionar de forma útil. Sus respuestas son usualmente estrategias muy bien
pensadas, sacadas de la posición de la superioridad de una persona normal, y
a menudo atadas al ridículo. Uno puede ver el sufrimiento y aun la muerte a
los ojos con la calma requerida. Una peligrosa arma cae fuera de las manos
del gobernante.
Tenemos que entender que este proceso de inmunización no es meramente el
resultado del incremento de conocimiento práctico del fenómeno macro-social
descrito arriba. Es el efecto de de muchas capas y de un proceso gradual de
crecimiento en conocimiento, familiarización con el fenómeno, creación de
hábitos reactivos apropiados y auto control, con una concepción general y
principios morales que se están trabajando para mientras. Después de varios
años, el mismo estímulo que anteriormente causó una fría impotencia
espiritual o parálisis mental, ahora provoca el deseo de hacer gárgaras con
algo fuerte como para deshacerse de esta inmundicia.
Hubo una época cuando muchas personas soñaban con encontrar alguna píldora
que les hiciera más fácil aguantar el ocuparse de las autoridades o atender
las sesiones de adoctrinamiento forzado, generalmente presididas por un
carácter sicopático. Algunos antidepresivos, de hecho, provocaron los
efectos deseados. Veinte años más tarde, esto había sido olvidado
completamente.
Cuando fui arrestado por primera vez en 1951, los métodos de confesión a la
fuerza, como fuerza bruta, arrogancia y métodos psicopáticos casi me
privaron enteramente de mis capacidades de auto-defensa. Mi cerebro paró de
funcionar solo después de unos pocos días de arresto sin agua. Ni siquiera
estaba consciente que había sido provocado a propósito, y que las
condiciones que permiten la auto-defensa, de hecho sí existen. Ellos
hicieron conmigo lo que quisieron.
Cuando me arrestaron por última vez en 1968, fui interrogado por cinco
funcionarios de seguridad que se veían feroces. En un momento en particular,
después de pensar a través de sus reacciones predichas, yo dejé que mi
mirada tomara cada cara secuencialmente con gran atención.
El más importante de ellos me preguntó,
“¿Qué es lo que tienes en mente, que nos estás viendo de esa manera?”
Yo contesté sin ningún miedo a las consecuencias:
“Solo pensaba del porqué tantos de la carrera de ustedes, caballeros,
terminaban en un hospital psiquiátrico.”
Por un momento se quedaron estupefactos, con lo cual el mismo hombre
exclamó,
“¡Porque es un trabajo tan endemoniadamente horrible!”
“Soy de la opinión que es todo lo contrario”, le respondí calmadamente.
Luego fui llevado de regreso a mi celda.
Tres días más tarde tuve la oportunidad de hablar con el, pero esta vez el
fue mucho más respetuoso. Luego el ordenó que me sacaran – hacia afuera,
como resultó. Yo me monté en el tranvía, pasando mi casa a un gran parque,
todavía incapaz de creerle a mis ojos. Una vez en mi habitación, me acosté
en la cama; el mundo no era muy real para mi todavía, pero las personas que
están exhaustas se quedan dormidas fácilmente.
Cuando desperté, dije en voz alta:
“Querido Dios, no estás supuesto a estar a cargo de este mundo?!”
Por ese tiempo, yo sabía que no solamente hasta ¼ de todos los oficiales de
la policía secreta iban a parar a hospitales psiquiátricos. También sabía
que su “enfermedad ocupacional” es una demencia congestiva, antes encontrada
solamente entre las Viejas prostitutas. El humano no puede violar los
sentimientos naturales humanos dentro de el sin impunidad, sin importar que
clase de profesión tiene. Desde este punto de vista, el Camarada Capitán
estaba parcialmente en lo cierto. Sin embargo, al mismo tiempo mis
reacciones se habían vuelto resistentes, un lejano grito de lo que habían
sido diecisieta años antes.
Todas estas transformaciones de la conciencia humana y de la inconciencia
resultan en adaptaciones individuales y colectivas para vivir bajo tales
sistemas. Bajo condiciones alteradas del material y las limitaciones
morales, surgen recursos que se preparan para superar muchas dificultades.
Una nueva red de la sociedad de personas normales es también creada para
auto-ayuda y asistencia mutual.
Esta sociedad actúa en concierto, y está enterada de la verdadera situación
de las cosas; comienza a desarrollar maneras de influenciar varios elementos
de autoridad y de lograr metas que son socialmente útiles. …La opinión de
que la sociedad está totalmente privada de cualquier influencia sobre el
gobierno en tal país es, sin embargo, inexacta. En realidad la sociedad sí
co-gobierna hasta cierto grado, a veces con éxito y a veces fallando en su
intento de crear condiciones de vida más tolerables. Esto, sin embargo,
ocurre de manera totalmente diferente de lo que sucede en los países
democráticos.
Esos procesos: la inmunización cognitiva, psicológica y la adaptación
permiten la creación de nuevos vínculos sociales interpersonales, que operan
dentro del alcance de la gran mayoría que ya hemos llamado la “sociedad de
la gente normal.” Estos vínculos se extienden discretamente hace el mundo de
la clase media del régimen, entre gente en la que se puede confiar hasta
cierto punto…
El intercambio de información, advertencias y asistencia abarca a la
sociedad entera. Quienquiera que sea capaz de hacer esto le ofrece ayuda a
cualquier persona que se encuentre en problemas, a menudo de tal manera que
la persona que recibe la ayudo no sabe quien se la brindó. Sin embargo, si
causó su desgracia por su propia carencia de precaución circunspecta con
respecto a las autoridades, el lo recibe con reprobación, pero no con la
ayuda recibida.
Es posible crear tales lazos porque esta nueva división de la sociedad da
solamente una limitada consideración a factores tales como el nivel de
talento o educación, o tradiciones unidas a las antiguas capas sociales. Ni
la reducida diferencia de prosperidad disuelve estos lazos. Una parte de
esta división contiene aquellos de la cult8ura mental más alta, gente simple
y ordinaria, intelectuales, especialistas que trabajan con su cabeza,
trabajadores de fábricas y campesinos, unidos por la protesta común de su
naturaleza humana en contra de la dominación de una experiencia para-humana
y métodos gubernamentales.
Estos lazos engendran entendimientos interpersonales y sensaciones de
compañerismo entre personas y grupos sociales antes divididos por
diferencias económicas y tradiciones sociales. Los procesos de pensamiento
al servicio de estos lazos son de un carácter más psicológico, capaz de
comprender las motivaciones de otros. Al mismo tiempo, el pueblo ordinario
mantiene respeto para personas que han sido bien educadas y que representan
valores intelectuales. Ciertos valores sociales y morales también aparecen,
y pudieran probar ser permanentes.
El génesis, sin embargo, de esta gran solidaridad interpersonal solo se
vuelve comprensible una vez que ya sepamos la naturaleza del fenómeno
macro-social patológico, el cual trajo consigo la liberación de tales
actitudes, completamente con el reconocimiento de la propia humanidad y
aquella de los demás.
Otra reflexión se sugiere, cuan diferentes son estos grandes lazos de la
competitiva sociedad estadounidense…
Este trabajo es tan importante que creo que cada ser humano debería de
leerlo, para su propia seguridad e higiene mental. Voy a presentar aquí
algunos importantes extractos del libro, que pronto estará disponible en su
totalidad.
Del Prefacio del autor:
Al presentarle a mis honorables lectores este volumen, en el cual
generalmente trabajé en las tempranas horas antes de irme a ganar la vida,
me gustaría primero disculparme por los defectos, los cuales son el
resultado de circunstancias anómalas, tales como la ausencia de un
laboratorio apropiado. Admito que estas lagunas deben de ser llenadas,
aunque consuman tanto tiempo, porque los hechos sobre los cuales se basa
este libro son urgentemente necesitados. No es falla del autor, pero esta
información ha venido demasiado tarde.
El lector tiene el derecho a
una explicación de la larga historia y circunstancias bajo las cuales se
ha compilado este trabajo. Esta es la tercera vez que he tratado el
mismo tema. El primer manuscrito lo tire al horno de calefacción,
habiendo sido advertido justo a tiempo acerca de una búsqueda oficial,
la cual tuvo lugar minutos más tarde. El segundo borrador lo envié a un
dignatario de una Iglesia en
el Vaticano
por medio de un
turista estadounidense, y fui absolutamente incapaz de obtener ninguna clase
de información acerca del destino del paquete, una vez se fue con el.
Esta… historia … hizo que el trabajo de la tercera versión fuera más
laborioso. Los párrafos y frases anteriores, a partir de ambos borradores
frecuentan la mente del escritor y hacen más difícil el planeamiento
apropiado del contenido.
Los dos primeros borradores fueron escritos en un lenguaje muy retorcido,
para el beneficio de especialistas con la base necesaria, particularmente en
el campo de la psicopatología. La irrecuperable desaparición de la segunda
versión también incluía la mayor parte de datos estadísticos y hechos, los
cuales han sido tan valiosos y conclusivos para especialistas. Algunos
análisis de casos individuales también fueron perdidos.
La presente versión contiene solo os datos que habían sido memorizados
debido a su frecuente uso, o que podían ser reconstruidos con precisión
satisfactoria. […] También guardo la esperanza que este trabajo pueda
alcanzar una audiencia más amplia y que haga accesible aluna información
científica útil que pueda servir como base para la comprensión del mundo
contemporáneo y su historia. También pueda hacer más fácil para los lectores
entenderse a sí mismos, a sus vecinos y a otras naciones.
¿Quien produjo el conocimiento y ejecutó el trabajo resumido dentro de las
páginas de este libro? Es un esfuerzo común que contiene, no solo mis
esfuerzos, sino que también representa el trabajo de muchos investigadores…
El autor trabajó en Polonia, muy lejos de los centros de actividad política
y cultural durante muchos años. Allí es donde tomé una serie de
observaciones y pruebas detalladas, los cuales debían ser combinados dentro
de las generalizaciones resultantes, para producir una introducción general
para un entendimiento del fenómeno macro-social que nos rodea. El nombre de
la persona esperada a efectuar esta síntesis era un secreto, como era de
entenderse necesariamente, dado el tiempo y la situación. Muy ocasionalmente
recibiría yo resúmenes anónimos de los resultados de pruebas desde Polonia y
Hungría. Poca información era publicada, ya que así no levantaba sospechas
de que se estaba compilando un trabajo especializado, y esta información
todavía puede ser ubicada ahora.
La síntesis prevista para este trabajo no se dio. Todos mis contactos se
volvieron inoperables como resultado de los arrestos secretos de
investigadores a principio de los años sesenta. La información científica
restante que todavía tenía estaba muy incomplete, no obstante es de
incalculable valor. Tomó muchos años de trabajo solitario para soldar estos
fragmentos hacia un todo coherente, llenando las lagunas con mi propia
experiencia e investigación.
Mi investigación sobre la psicopatía esencial y el excepcional papel que
jugó en el fenómeno macro-social fue conducido concurrentemente junto con, o
poco después de aquel de otros. Sus conclusiones me alcanzaron más tarde, y
confirmaron las mías. El artículo más característico en mi trabajo es el
concepto general para una nueva disciplina científica llamada
“Ponerología”.[…]
Como autor del trabajo final, por este medio expreso mi profundo respeto
para todos aquellos que iniciaron la investigación y continuaron
condiciéndola, a riesgo de sus carreras, salud y vidas. Pago homenaje a
aquellos que pagaron el precio a través del sufrimiento o muerte. Que este
trabajo constituya alguna compensación por sus sacrificios…
Nueva York, N.Y. Agosto 1984
El Dr. Lobaczewski escapó a los Estado Unidos, donde reensambló y anotó su
investigación antes de que la solidaridad trajera la caída del comunismo en
Polonia.
Lobaczewski agregó algunas palabras a su introducción:
Quince años pasaron, cargados con acontecimientos políticos. El mundo cambió
esencialmente debido a las leyes naturales del fenómeno descrito en su
libro, y a los esfuerzos de las personas de Buena voluntad. No obstante, el
mundo todavía no se restaura a la Buena salud; y los restos de la gran
enfermedad siguen estando aun muy activos y amenazando la re-ocurrencia de
la enfermedad. Tal es el resultado de un gran esfuerzo completado sin el
apoyo del conocimiento objetivo acerca de la misma naturaleza del fenómeno.
[…]
El autor fue reconocido como el portador de esta “peligrosa” ciencia en
Austria, por un “amistoso” médico quien resultó ser un agente “rojo”. Los
grupos comunistas en Nueva York fueron entonces fijados a organizar una
“contra acción”. Fue terrible saber cómo funcionaba el sistema de empeños
concientes e inconcientes. Lo peor eran las personas que crédulamente
confiaron en sus “amigos” concientes y ejecutaron las actividades insinuadas
con celo patriótico.
Al autor le fue negada la ayuda, y tuvo que salvar su vida trabajando como
soldador. Mi salud colapsó, y fueron perdidos dos años. Parecía que yo no
era el primero en venir a los Estados Unidos trayendo un conocimiento
similar, y, una vez allí, tratado en una forma similar.
A pesar de todas estas circunstancias, el libro fue escrito a tiempo, pero
nadie lo publicaría. El trabajo fue descrito como “muy informativo” pero
para redactores psicológicos, contenía demasiada política, y para editores
políticos, contenía demasiada psicología, o simplemente “la fecha límite
editorial acaba de cerrar.” Gradualmente, se puso claro que el libro no
pasaba la inspección interna. […]
El valor científico que podría servir en el futuro permanece, y otras
investigaciones podrían rendir una nueva comprensión del problema humano,
con progreso hacia una paz universal. Esta fue la razón por la cual me tomé
el trabajo de reescribir, en mi computadora, todo el manuscrito ya
descolorido. Está aquí presentado, y fue escrito en 1983-84 en Nueva York,
Estados Unidos.
Dejémoslo ser un documento de una Buena ciencia y una peligrosa labor. El
deseo del auto res dar este trabajo en las manos de estudiosos, en la
esperanza que tomarán esta carga y progresarán con la investigación teórica
en Ponerología – y que la pondrán en práctica para el bien de las personas y
naciones.
Polonia – junio de 1998
El Dr. Lobaczewski dejó los Estados Unidos y regresó a Polonia antes del 11
de septiembre de 2001. Pero sus observaciones fueron proféticas:
No obstante, el mundo hasta ahora no se restaura a la buena salud; los
recordatorios de la gran enfermedad todavía están muy activos y amenazantes
a la re-ocurrencia de la enfermedad.
¿Cual “ciencia peligrosa” llevaba el Dr. Lobaczewski consigo cuando escapó
de la Polonia comunista?
El la llama “Ponerología”, que el diccionario define:
Una división de la Teológica que se ocupa del mal; doctrina teológica de
perversidad o maldad; del griego: poneros ->’mal’.
Pero el Dr. Lobaczewski
no estaba proponiendo un estudio “teológico”, sino más bien un estudio
científico de lo que podríamos llamar simplemente Maldad. El problema es,
nuestra cultura científica materialista no admite fácilmente que realmente
existe el mal por sí mismo. Sí, el “mal” juega una parte en el tratado
religioso, pero aun allí se le da una corta denominación como “error” o una
“rebelión” que será corregida en algún punto en el futuro, lo cual es
discutido en otra división teológica: escatología, la cual se ocupa de los
eventos finales en la historia del mundo, el último destino de la humanidad.
Hay un buen número de psicólogos modernos quienes están realmente comenzando
a moverse en la dirección de lo que el Dr. Lobaczewski dijo que ya había
sido hecho detrás de la Cortina de Hierro hace muchos años. Tengo una pila
de sus libros en mi escritorio. Algunos de ellos parecen estar cayendo en la
perspectiva religiosa, simplemente porque no tiene base científica en la
cual sostenerse. En lo personal pienso que eso es contraproducente.
Como George K. Simon, Jr. escribe en su libro “In Sheep’s Clothing“ (En
Vestidos de Ovejas) [ALTAMENTE recomendado]:
…Nosotros hemos sido programados
a creer que la gente exhibe problemas de conducta solamente cuando están
“emproblemados” por dentro, o ansiosos por algo. También hemos sido
ensañados que la gente agrede solamente cuando son atacados de alguna
manera. Así, aun cuando nuestro sexto sentido nos dice que algo está
atacándonos, y por ninguna buena razón, nosotros realmente no aceptamos la
noción.
Generalmente comenzamos a preguntarnos que es lo que tanto le está
molestando a la persona “en el fondo”, que la hace actuar de tal manera tan
perturbadora. Incluso podríamos aún preguntarnos que es lo que podríamos
haber dicho o hecho para que se sintieran “amenazados”. Nosotros casi nunca
pensamos que podrían simplemente estar peleando para conseguir algo, o que
se haga lo que ellos quieren o bien ganar la delantera. Así, pues, en vez de
verlos como meramente peleando, los vemos sobre todo como lastimando de
cierta manera.
No solamente tenemos a menudo problemas reconociendo las maneras en que otra
gente nos agrede, sino que también tenemos dificultad en discernir el
carácter distintivamente agresivo de algunas personalidades. El legado del
trabajo de Sigmund Freud tiene mucho que ver con esto. Las teorías de Freud
(y hay teorías de otros que construyeron sobre su trabajo) influenciaron en
gran manera, durante mucho tiempo la psicología de la personalidad.
Los elementos de las teorías clásicas de personalidad encontraron su camino
hacia muchas disciplinas además de la psicología, así como dentro de muchas
instituciones sociales y empresas. Los dogmas básicos de éstas teorías y su
sello distintivo de construcción, la neurosis se ha grabado fuertemente en
la conciencia del público.
Las teorías psicodinámicas de personalidad tienden a ver a todos, por lo
menos hasta algún grado, como neuróticos. Los individuos neuróticos son
gente sobre inhibida que sufren de miedo irracional (ansiedad), culpa y
vergüenza cuando se trata de asegurar sus deseos y necesidades básicas.
El impacto maligno de sobre generalizar las observaciones de Freud acerca de
un pequeño grupo de individuos sobre-inhibidos hacia un amplio juego de
suposiciones acerca de las causas de la mala salud psicológica en todos, no
puede ser exagerada. […]
Los terapeutas cuyo entrenamiento los ha
sobre-adoctrinado en la teoría de la neurosis, pudiera “enmarcar”
incorrectamente los problemas que se les presentan. Ellos pudieran, por
ejemplo, asumir que una persona, quien toda su vida ha buscado agresivamente
independencia, y ha demostrado poca afinidad con otros, necesariamente
deberá estar “compensando” por un “miedo” de la intimidad. En otras
palabras, ellos verán a un peleador endurecido como un corredor atemorizado,
así percibiendo mal la realidad básica de la situación. […]
Necesitamos un marco teórico completamente diferente, si hemos de entender
verdaderamente, y de ocuparnos y tratar la clase de gente que pelea
demasiado en comparación a aquellos que se acobardan o “corren” demasiado.
El problema es, por supuesto, que cuando usted lee todos esos libros sobre
personas como el Dr. Simon está describiendo, usted descubre que
“tratamiento” realmente significa tratar a las víctimas porque tales
agresores casi nunca buscan ayuda.
Regresando al Dr. Lobaczewski. Le escribí para pedirle más detalles en
cuanto al porqué este importante trabajo era generalmente desconocido. Que
cual era el significado de su observación:
“Parecía que no era yo el primero en venir a los Estados Unidos trayendo un
conocimiento similar, y, una vez allí, fui tratado de manera similar.”
El contestó por correo:
[…] Hace años, la publicación del libro en
los Estados Unidos fue matada por el Sr.
Zbigniew Brzezinski
de una manera muy astuta. Su motivación solamente
puedo adivinarla. ¿Fue su propia estrategia privada, o actuó el como un
iniciado del “gran sistema”, como seguramente lo es? ¡Cuántos billones de
dólares y cuántas vidas humanas le ha costado al mundo la carencia de esta
ciencia. […]
En cuanto a quien estuvo involucrado en este trabajo: en esos tiempos, tal
trabajo pudo haberse hecho solamente bajo total secreto. Durante la
ocupación alemana, aprendimos a nunca preguntar nombres, aunque era bien
conocido entre nosotros que esta era una comunicación internacional entre
algunos científicos.
Yo puedo decirles que un científico húngaro fue muerto por su trabajo en
este proyecto, y en Polonia, el profesor Stephan Blachowski murió
misteriosamente mientras trabajaba en estas investigaciones. Es una certeza
que el profesor Kasimir Dabrowski estaba activo en el estudio, siendo un
experto en psicopatía.
El escapó a los Estados Unidos, y en Nueva York se convirtió en objeto de
hostigamiento, como lo fui yo. El fue a Canadá y trabajó en la Universidad
en Edmonton.
Después de leer el trabajo de Lobaczewski, es fácil entender porqué
Brzezinski lo suprimió. Es porque expone a los Neocons y a los Patócratas
tan completamente que no podían permitir que se propagara. También podría
ser que lo usaron como manual para poder “tirar la lana” sobre los ojos de
las masas.
Continuando con el libro de Lobaczewski:
Patocracia
Cuando yo era un joven, leí un libro acerca de un naturalista vagando a
través de la Cuenca de la selva del Amazonas. En algún momento, un pequeño
animal cayó de un árbol sobre su nuca, desgarrando dolorosamente su piel y
succionando su sangre. El biólogo cuidadosamente lo quitó – sin enojo,
puesto que esa era su forma de alimentarse – y procedió a estudiarlo
cuidadosamente. Esta historia se pegó obstinadamente en mi mente durante
esos tiempos tan difíciles, cuando un vampiro cayó sobre nuestras nucas,
succionando la sangre de una infeliz nación.
La actitud de un naturalista – quien procura rastrear la naturaleza del
fenómeno macro-social a pesar de toda adversidad – aseguró cierta distancia
intelectual y mejora la higiene psicológica, también levemente incrementando
la sensación de seguridad y guardando una premonición que este método podría
ayudar a encontrar cierta solución creativa. Esto requirió controlar los
reflejos naturales, moralizantes de revulsión y de otras dolorosas emociones
que provoca este fenómeno en cualquier persona normal cuando es privada de
su alegría de vivir y su seguridad personal, arruinando su propio futuro y
aquel de su nación. La curiosidad científica se vuelve un leal aliado
durante tales tiempos.
Ya podrá el lector imaginarse un muy largo pasillo en algún viejo edificio
universitario gótico. Muchos de nosotros nos reuníamos allí temprano en
nuestros estudios para escuchar las conferencias de notables filósofos.
Fuimos reunidos allí el año antes de la graduación, para escuchar las
conferencias de adoctrinamiento que recientemente habían sido introducidas.
Alguien que nadie conocía apareció detrás del conferencista, y nos informó
que el sería ahora el profesor.
Su discurso era fluido, pero no tenía nada de científico: el falló en
distinguir entre los conceptos científicos y los diarios, y trató
pensamientos promedio como si fuesen sabiduría que no podía ponerse en tela
de duda. Durante noventa minutos cada semana, el nos inundaba con visiones
de la realidad humana que eran ingenuas, presuntuosas y patológicas
paralogísticas. Fuimos tratados con desdén y un odio escasamente controlado.
Puesto que el empuje de la diversión podría exigir terribles consecuencias,
teníamos que escuchar atentamente y con la más extrema seriedad.
La uva del vino pronto descubrió los orígenes de esta persona. El venía de
un suburbio en Cracovia y fue a la escuela secundaria, aunque nadie supo si
se graduó. De todas formas, esta fue la primera vez que el cruzaba los
portales universitarios – como un profesor, ¡en eso! […]
Después de tal tortura mental, tomó un largo tiempo para que alguien
quebrara el silencio. Nos estudiamos a nosotros mismos, puesto que sentíamos
que algo extraño había tomado posesión de nuestras mentes, y algo valioso
estaba filtrándose irremediablemente. El mundo de la realidad psicológica y
valores morales parecía suspendido como una niebla helada.
Nuestra
solidaridad estudiantil y sentimientos humanos perdieron su significado,
como también el patriotismo y nuestros viejos criterios establecidos. Así
que nos preguntábamos unos a otros: “¿Te está sucediendo esto también a ti?”
Cada uno de nosotros experimentó esta preocupación sobre su propia
personalidad y futuro de su propia manera. Algunos de nosotros contestamos
las preguntas con silencio. La profundidad de esas experiencias resultó ser
diferente para cada uno individualmente.
No obstante nos preguntábamos cómo protegernos a nosotros mismos de los
resultados de este “adoctrinamiento”.
Teresa D. hizo la primera sugerencia: Pasemos un fin de semana en las
montañas. Esto funcionó. Compañía placentera, un poco de bromas, luego
cansancio, seguido por un profundo sueño en un refugio, y nuestras
personalidades humanas regresaron, no obstante, con cierto remanente. El
tiempo también probó crear una especie de inmunidad psicológica, aunque no
con todos. Analizando las características psicopáticas de la personalidad
del “profesor” probó ser una excelente manera de proteger la propia higiene
psicológica.
Apenas se podrán imaginar nuestra preocupación, decepción y sorpresa cuando
algunos colegas que conocíamos bien repentinamente comenzaron a cambiar su
visión del mundo; sus patrones de pensamiento más allá nos recordaban
aquella cháchara del “profesor”. Sus sentimientos, los cuales recientemente
habían sido amistosos, se volvieron notoriamente más frías, aunque todavía
no hostiles. Los argumentos críticos o benevolentes de los estudiantes
salían rebotando de ellos. Daban la impresión de poseer algún conocimiento
secreto; nosotros éramos solamente sus antiguos colegas, que creíamos
todavía aquello que nos enseñaron aquellos antiguos profesores. Teníamos que
ser cuidadosos con lo que les decíamos a ellos.
Nuestros antiguos colegas pronto se unieron al Partido. ¿Quiénes eran ellos?
¿De que grupos sociales vinieron? ¿Que clase de estudiantes y personas eran
ellos? ¿Cómo y porqué cambiaron tanto en menos de un año? ¿Porqué ni yo ni
la mayoría de mis compañeros estudiantes sucumbimos a este fenómeno y
proceso? Muchas de esas preguntas revoloteaban a través de nuestras cabezas
entonces.
Esos tiempos, preguntas y actitudes dieron lugar a la idea que este fenómeno
podría ser objetivamente comprendido, una idea cuyo mayor significado se
cristalizó con el tiempo. Muchos de nosotros participamos en las
observaciones y reflexiones iniciales, pero la mayor parte se desmenuzó
frente a los problemas materiales o académicos. Solo pocos quedamos; así, el
autor de este libro podría ser el último de los Mohicanos.
Fue relativamente fácil determinar los ambientes y el origen de las personas
que sucumbieron a este proceso, el cual yo, entonces, llamé
“transpersonificación”. Ellos venían de todos los grupos sociales,
incluyendo familias aristocráticas y fervientemente religiosas, y causó un
rompimiento en nuestra solidaridad estudiantil en un orden de algún 6%. La
mayoría restante sufrió varios grades de desintegración de personalidad, lo
cual dio cabida a esfuerzos individuales en la búsqueda de los valores
necesarios para encontrarnos a nosotros mismos nuevamente; los resultados
fueron variados, y a veces creativos.
Incluso entonces, nosotros no teníamos dudas en cuanto a la naturaleza
patológica de su proceso de “transpersonificación”, el cual transcurrió de
manera similar, pero no idéntica en todos los casos. La duración de los
resultados de éste fenómeno también variaban. Algunas de estas personas más
tarde se volvieron fanáticos. Otros más tarde tomaron ventaja de varias
circunstancias para retirarse y reestablecer sus lazos perdidos hacia a
sociedad de personas normales. Ellos fueron reemplazados. El único valor
constante del nuevo sistema social era el número mágico del 6%.
Intentamos evaluar el nivel de talento de esos colegas que habían sucumbido
al proceso de transformación de personalidad, y llegamos a la conclusión que
en promedio, era levemente más bajo que el promedio de la población
estudiantil Su menor resistencia obviamente residía en otras características
bio-psicológicas, las cuales eran muy probablemente cualitativamente
heterogéneas.
Tuve que estudiar temas lindando con psicología y psicopatología para
contestar las preguntas que surgían de nuestras observaciones; descuido
científico en estas áreas probó ser un obstáculo difícil de superar. Al
mismo tiempo, alguien guiado por un conocimiento especial, al parecer
desocupó las bibliotecas de todo lo podríamos haber encontrado en el asunto.
No es de extrañarse porqué hoy en día, cualquier grupo buscando suministrar
este mismo conocimiento a otros sería etiquetado como “culto”.
Analizando estos acontecimientos ahora en retrospectiva, podríamos decir que
el “profesor” estaba poniendo cebo sobre nuestras cabezas, pasado en
conocimiento psicológico específico sobre psicópatas. El sabía de antemano
que pescaría individuos sensibles, pero el limitado número lo decepcionó. El
proceso de transpersonificación generalmente se arraigaba siempre que el
substrato instintivo de un individuo estaba marcado por palidez o algún
déficit. A menor grado también trabajó entre gente que manifestaba otras
deficiencias, también el estado provocado dentro de éstos fue parcialmente
inestable, siendo en gran parte el resultado de inducción psicopatológica.
Este conocimiento acerca de la existencia de individuos susceptibles y cómo
trabajar en ellos continuará siendo una herramienta para la conquista del
mundo mientras permanezca siendo el secreto de tales “profesores”. Cuando se
convierta en ciencia hábilmente popularizada, ayudará a las naciones a
desarrollar inmunidad. Pero ninguno de nosotros sabía eso en ese tiempo.
Sin embargo, debemos admitir que demostrando las propiedades de la
patocracia a fin de forzarnos a una experiencia profundizada, el profesor
nos ayudó a entender la naturaleza del fenómeno en un alcance más grande que
muchos verdaderos investigadores científicos participando en este trabajo,
de una manera u otra. […]
La visión natural del mundo psicológico, social y moral es producto del
proceso de desarrollo del hombre dentro de una sociedad, bajo la constante
influencia de sus valores innatos. Ninguna persona puede desarrollarse sin
ser influenciado por otras personas y sus personalidades, o por los valores
imbuidos por su civilización y sus tradiciones morales y religiosas. Eso es
porqué su visión del mundo no puede ser ni universal de verdadera.
Así, pues, es significativo que los valores principales de su opinión humana
del mundo sobre la naturaleza indican semejanzas básicas a pesar de grandes
lapsos de tiempo, raza y civilización. Es sugerido, pues, que “la visión
humana del mundo” se deriva de la naturaleza de nuestra especie y la
experiencia natural de las sociedades humanas que han alcanzado un cierto
nivel necesario de civilización. Los refinamientos basados en valores
literarios o en reflexiones morales y filosóficas indican algunas
diferencias, pero generalmente hablando, tienden a juntar el lenguaje
conceptual natural de varias civilizaciones y eras.
La gente con una educación “humanística” puede tener la impresión que ha
alcanzado la sabiduría, pero aquí es donde abordamos el problema; debemos
preguntar lo siguiente: Aun si la opinión natural del mundo ha sido
refinada, ¿refleja esto la realidad con suficiente confiabilidad? O refleja
solamente la percepción de nuestra especie? ¿Hasta que grado podemos
depender de él como base para la toma de decisiones en las esferas
individual, política y social de la vida?
La experiencia nos ensaña, primero que nada, que esta opinión natural del
mundo tiene tendencias permanentes y características hacia la deformación
dictada por nuestros rasgos instintivos y emocionales. Segundo, nuestro
trabajo nos expone a muchos fenómenos que no pueden ser entendidos ni
descritos por la lengua natural solamente.
Considerando la tendencia deformante de la realidad, notamos que esos rasgos
emocionales, que son un componente natural de la personalidad humana nunca
son completamente apropiados a la realidad que está siendo experimentada.
Esto resulta tanto de nuestro instinto como de las condiciones de crianza.
Esto es porqué las mejores tradiciones de pensamientos filosóficos y
religiosos han aconsejado la sumisión de las emociones para alcanzar una
visión más exacta de la realidad.
Otro problema es el hecho que nuestra opinión natural del mundo está
generalmente caracterizada por una tendencia a dar nuestras opiniones con
juicios morales, a menudo tan negativos como para representar indignación o
furia. Esto apela a tendencias que están profundamente enraizadas en la
naturaleza humana y las costumbres sociales.
A menudo nos encontramos con gente sensible, dotada con una bien
desarrollada opinión natural del mundo en lo que se refiere a los aspectos
psicológicos, sociales y morales, frecuentemente refinados por medio de
influencias literarias, deliberaciones religiosas y reflexiones filosóficas.
Tales personas tienen una pronunciada tendencia a sobrevalorar su opinión
del mundo. Ellos no toman en cuenta el hecho que su sistema también puede
ser erróneo, puesto que no es suficientemente objetivo.
Permitamos llamar a tal actitud un egotismo de la opinión natural del mundo.
Hasta la fecha, ha sido el tipo menos pernicioso de egotismo, siendo
meramente una sobre estimación de aquel método de comprensión que contiene
los valores eternos de la experiencia humana.
Hoy, sin embargo, el mundo está siendo comprometido por un fenómeno que no
puede ser entendido ni descrito por medio de tal lenguaje natural
conceptual; esta clase de egotismo, pues, se vuelve un factor de peligro,
sofocando la posibilidad de algunas medidas contrarias. Desarrollando y
popularizando la opinión objetiva y psicológica del mundo podría expander
mucho el alcance de tratar con el mal por medio de acciones sensibles y
contramedidas claramente establecidas
Siempre desde épocas antiguas, los filósofos y pensadores religiosos que
representaban varias actitudes en diversas culturas han estado buscando la
verdad referente a los valores morales, intentando encontrar un criterio
para lo que está bien, lo que constituye buen consejo. Ellos describieron
las virtudes del carácter humano y sugirieron que esto debía ser adquirido.
Ellos crearon una herencia… la cual contiene siglos de experiencia y
reflexiones. A pesar de las diferencias entre actitudes, la similitud o
complementariedad de las conclusiones alcanzadas por famosos antiguos son
contundentes, aunque ellos trabajaron en tiempos y lugares totalmente
diferentes. Después de todo, cualquier cosa con valor está condicionada por
las leyes de la naturaleza actuando sobre las personalidades, tanto del ser
humano individual como de las sociedades colectivas.
Sin embargo, igualmente es provocativo para el pensamiento el ver cuan
relativamente poco ha sido dicho acerca del lado opuesto de la moneda, las
causas y el génesis del mal. Estos asuntos están usualmente disfrazados
detrás de las conclusiones arriba generalizadas, con una cierta cantidad de
secreto. Tal estado de las cosas puede parcialmente ser atribuida a las
condiciones sociales y a las circunstancias históricas bajo las cuales estos
pensadores trabajaron. Su modus operandi pudiera haber sido dictado por lo
menos en parte por el destino personal, las tradiciones heredadas o aun por
mojigatería. Después de todo, la justicia y la virtud son los opuestos de la
fuerza y la perversidad, igualmente aplica a la verdad versus la mentira, al
igual que la salud es el opuesto de la enfermedad.
El carácter y génesis del mal, permanece, pues escondido en las discretas
sombras, dejándolo a los dramaturgos que se ocupen del tema en su altamente
expresivo lenguaje, pero éste no alcanzó la fuente primaria del fenómeno. Un
cierto espacio cognitivo, no obstante, permanece sin investigar, un puñado
de generalizaciones filosóficas y preguntas morales las cuales se resisten a
ser entendidas. […]
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha soñado con una vida en la cual sus
esfuerzos para acumular beneficios puede ser recalcado por el descanso,
tiempo durante el cual el goza de esos beneficios. El aprendió cómo
domesticar animales para acumular más beneficios, y cuando esto ya no
resuelve sus necesidades, aprendió a esclavizar a otros seres humanos,
simplemente por ser más poderoso y por poder hacerlo.
Sueños de una vida feliz de “más beneficios acumulados” para ser gozados, y
más tiempo de ocio en el cual gozarlos dio lugar a ejercer la fuerza sobre
otros, una fuerza la cual pervierte la mente de quien la usa. Esto es porqué
los sueños de felicidad del hombre no se volvieron realidad a través de la
historia: la opinión hedonística de “felicidad” contiene las semillas de la
miseria. El hedonismo, la búsqueda de la acumulación de beneficios con el
único propósito del propio disfrute, alimenta el eterno ciclo en donde los
buenos tiempos condujeron a malos tiempos.
Durante los buenos tiempos, la gente pierde de vista la necesidad para
pensar, para la introspección, el conocimiento de otros y un entendimiento
de la vida. Cuando las cosas están “bien”, la gente se pregunta si vale la
pena considerar la naturaleza humana y los defectos en la personalidad (ya
sea la propia o la de otros). En los buenos tiempos, generaciones enteras
pueden crecer sin entendimiento alguno del significado creativo del
sufrimiento, puesto que ellos nunca lo han experimentado por ellos mismos.
Cuando todas las alegrías de la vida están allí para tomarlas, el esfuerzo
mental para entender la ciencia y las leyes de la naturaleza – para adquirir
conocimiento que pueda no estar directamente relacionado con acumular cosas
– parece como una labor insustancial. Siendo “de mentalidad saludable” y
positiva – un buen deporte sin ninguna palabra descorazonadora – es visto
como algo bueno, y cualquiera que prediga consecuencias calamitosas como
resultado de tal indiferencia es etiquetado como un aguafiestas o un ave de
mal agüero.
La percepción de la verdad acerca de la realidad, especialmente un verdadero
entendimiento de la naturaleza humana en todos sus rangos y permutaciones,
deja de ser una virtud a ser adquirida. Los escépticos pensativos son
“entrometidos” que no pueden dejar de inmiscuirse. “No lo arregles si no se
ha roto”. Esta actitud conduce a un empobrecimiento del conocimiento
psicológico, incluyendo la capacidad de diferenciar las propiedades de la
naturaleza humana y personalidad, y la habilidad de moldear mentes sanas
creativamente.
El culto al poder, sin embargo, suplanta los valores mentales y morales, tan
esenciales para mantener la paz mental por medios pacíficos. El
enriquecimiento de una nación o su involución respecto a su opinión
psicológica del mundo puede ser considerada un indicador de si el futuro
será bueno o malo.
Durante buenas épocas, la búsqueda del significado de la vida, la verdad de
nuestra realidad se vuelve incómoda, porque revela factores inconvenientes.
La eliminación inconsciente de información que es, o parece ser inexacta,
comienza a hacerse un hábito, una costumbre aceptada por sociedades enteras.
El resultado es que cualquier proceso de pensamiento basado en tal
información truncada no puede traer conclusiones correctas.
Esto, entonces, lleva a la sustitución de mentiras convenientes a uno mismo
para reemplazar las incómodas verdades, y de esta manera acercándose a los
límites del fenómeno que debería ser visto como psicológico.
Los hechos son que los “Buenos tiempos” para un grupo de personas han estado
históricamente enraizados en alguna injusticia a otros grupos de personas.
En una sociedad así, donde todas las verdades escondidas están al acecho,
escondidas debajo de la superficie, como un témpano, el desastre está a la
vuelta de la esquina.
Está claro que los Estados Unidos han experimentado un largo período de
“buenos tiempos” para la mayor parte de su existencia, (sin importar cuánta
gente hayan tenido que oprimir o matar para hacerlo), pero particularmente
así durante los 50 años que le precedieron al
11 de Septiembre de 2001.
Durante esos 50 años, varias generaciones de niños nacieron, y los que
nacieron al principio de ese tiempo, lo que nunca han conocido “malos
tiempos” están ahora en una edad donde quieren “disfrutar” los beneficios
que han acumulado.
Desafortunadamente, no parece como si eso fuera a suceder; el 9/11 ha
cambiado todo tan profundamente que parece como si no habrá ningún disfrute
para nadie durante un plazo muy, pero muy largo.
¿Cómo pudo suceder esto?
La respuesta es que el valor de las “buenas épocas” de unas pocas
generaciones dio lugar al déficit social descrito arriba, con respecto a las
habilidades psicológicas y la crítica moral. Largos períodos de
preocupación con uno mismo y “acumulando beneficios” para uno mismo
disminuye la capacidad de leer con exactitud el ambiente y a otras personas.
Pero la situación es más seria que solo una debilidad generalizada de una
sociedad que podría “ser endurecida” con un poco de “épocas difíciles”.
Lobaczewski escribe:
Los rasgos psicológicos de cada una de esas crisis son únicos para la
cultura y el tiempo, pero un denominador común que existe al principio de
esos “malos tiempos” es una exacerbación de la condición histérica de la
sociedad. La emotividad dominante en la vida del individuo, la colectiva y
política, combinada con la selección subconsciente y sustitución de
información en el razonamiento, conducen a un egotismo individual y
nacional.
La manía de tomar las ofensas a pecho provoca constante venganza, tomando
ventaja de la hiper-irritabilidad y poca crítica por parte de otros. Es este
rasgo, esta histerización de la sociedad que la que capacita a los
planeadores patológicos, encantadores de serpientes y otros primitivos
desviados a actuar como factores esenciales en los procesos del origen del
mal a una escala macro-social.
¿Quiénes son exactamente estos “organizadores patológicos” y que es lo que
puede motivar a tales individuos durante tiempos que son generalmente
entendidos por otros como “buenos”? Si los tiempos son “buenos”, ¿porqué
quisiera alguien urdir y generar el mal?
Bien, ciertamente, la actual administración estadounidense ha surgido con
una respuesta:
“Nos odian por nuestras libertades”.
Este es un típico ejemplo de “selección y sustitución de información en el
razonamiento” el cual es voluntaria y alegremente aceptado como explicación
por el público, debido a sus déficit de capacidades psicológicas y crítica
moral.
Lobaczewski:
Los filósofos actuales que desarrollan las meta-éticas están intentando
presionar hacia adelante en su comprensión, y el deslizarse y resbalar a lo
largo del espacio elástico que conduce a un análisis del lenguaje de ética,
ellos contribuyen hacia la eliminación de algunas imperfecciones y hábitos
de la lengua conceptual natural. Sin embargo, es tentador para un científico
penetrar en este núcleo siempre-misterioso. […]
Si los médicos se comportasen como éticos y no pudieran estudiar
enfermedades, porque están solamente interesados en estudiar cuestiones de
salud, no habría tal cosa como la medicina moderna. […]
Los médicos estaban en lo correcto en su énfasis en estudiar las
enfermedades sobre todo, para poder descubrir las causas y propiedades
biológicas de la enfermedad, y luego entender las patodinámicas de sus
cursos. Una comprensión de la naturaleza de una enfermedad, y el curso que
ésta toma, después de todo, capacita los medios curativos apropiados a ser
elaborados y empleados. […]
No obstante, surge la pregunta: ¿podría algún modus operandi análogo no ser
usado para estudiar las causas y el génesis de otras clases de males que
azotan a individuos humanos, familias y sociedades? La experiencia le ha
enseñado al autor que el mal es similar a la enfermedad en su naturaleza,
aunque posiblemente más complejo y evasivo a nuestro entendimiento. […]
Paralelamente al abordamiento tradicional, los problemas comúnmente
percibidos como siendo morales, también pueden ser tratados en base a la
información provista por la biología, la medicina y la psicología, ya que
los factores de esta clase están simultáneamente presentes en la cuestión
como un todo. La experiencia nos ensaña que una comprensión de la esencia y
génesis del mal, generalmente hacen uso de información de éstas áreas. […]
El pensamiento filosófico puede haber engendrado todas las disciplinas
científicas, pero este último no maduró hasta que se independizó, basado en
información detallada y en una relación hacia otras disciplinas que
suministran esta información.
Estimulado por el a menudo descubrimiento “coincidente” de estos aspectos
naturalistas del mal, el autor inició la metodología de la medicina; un
psicólogo clínico y un compañero de trabajo que es médico de profesión, él
tenía, de todas maneras tales tendencias. Como en el caso de los médicos y
la enfermedad, él tomó los riesgos del contacto cercano con el mal, y sufrió
las consecuencias. Su propósito era comprobar las posibilidades de entender
la naturaleza del mal, sus factores etiológicos y rastrear sus
patodinámicas. […]
Una nueva disciplina surgió: Ponerología. El proceso del génesis del mal fue
llamado correspondientemente “Ponerogénesis.” […]
Se pueden recoger considerables ventajas morales, intelectuales y practicas
de la comprensión del génesis del Mal, gracias a la objetividad requerida
para estudiarla desapasionadamente. La herencia humana sobre éticas no se
destruye tomando tal acercamiento.: realmente se fortalece, porque el método
científico puede ser utilizado para confirmar los valores básicos de las
enseñanzas morales.
Entender la naturaleza de la patología macro-social nos ayuda a encontrar
una actitud saludable y al mismo tiempo proteger nuestras mentes de ser
controladas o envenenadas con contenidos enfermos y con influencias de su
propaganda.
Solamente podremos conquistar este enorme y contagioso cáncer social si
comprendemos su esencia y sus causas etiológicas.
Tal comprensión de la naturaleza del fenómeno nos conduce a la conclusión
lógica que las medidas para sanar o reordenar el mundo hoy deberán ser
completamente diferentes de las usadas hasta ahora para resolver los
conflictos internacionales. Es también verdad que, meramente teniendo el
conocimiento y conciencia del fenómeno del génesis del Mal macro-social
puede comenzar a sanar a humanos individualmente y ayudar a sus mentes a
recuperar la armonía. […]
Lobaczewski discute el hecho que los “malos tiempos” parecen tener un
“propósito” histórico. Parece que el sufrir durante tiempos de crisis
conduce a una actividad mental dirigida a resolver o a terminar con el
sufrimiento. La amargura de la pérdida invariablemente conduce a una
regeneración de valores y empatía.
Lobaczewski:
Cuando llegan los malos tiempos y la gente está abrumada por un exceso del
mal, deberán recoger todas sus fuerzas físicas y mentales para luchar por la
existencia y proteger la razón humana. La búsqueda de la salida de las
dificultades y peligros re-enciende energías o discreciones largamente
enterradas. Tales personas tienen la tendencia inicial de confiar en la
fuerza, para contraatacar la amenaza.; ellos podría, por ejemplo,
convertirse en “detonadores de felicidad” (“trigger happy”) o dependientes
de ejércitos.
Lenta y laboriosamente, sin embargo, ellos descubren las
ventajas conferidas por el esfuerzo mental; un mejorado entendimiento de las
situaciones psicológicas en particular, mejor diferenciación de los
caracteres humanos y personalidades, y finalmente, la comprensión de los
adversarios. Durante tales tiempos, las virtudes que generaciones anteriores
relegaron a motivos literarios recuperan su sustancia verdadera y útil y se
vuelven estimadas por su valor. Una persona sabia, capaz de dar buen consejo
es altamente respetada.
Parece que ha habido muchos de esos “malos tiempos” en el curso de la
historia humana, y fue durante tales tiempos que los grandes sistemas de
éticas fueron desarrollados. Desafortunadamente, durante los “buenos
tiempos” nadie quiere escuchar acerca de ello. Ellos quieren “disfrutar” las
cosas, tener placer y experiencias placenteras, y así, cualquier literatura
que se relacione a esos tiempos se pierde, se olvida, es suprimida o
ignorada. Esto conduce a más desgaste de la corriente intelectual y abre una
brecha para que los malos tiempos vengan de Nuevo.
Si se hiciera una colección de todos los libros que describen los horrores
de las guerras, las crueldades de las revoluciones y los hechos sangrientos
de líderes políticos y sistemas, la mayoría de las personas evitarían tal
biblioteca. En tal biblioteca, los antiguos trabajos serían encontrados
junto con libros escritos por historiadores contemporáneos y reporteros. La
evidencia documentada de la exterminación alemana y los campos de
concentración, completa con datos estadísticos secos, describiendo la
“labor” bien-organizada de la destrucción de la vida humana, sería observado
que ésta usa un lenguaje apropiadamente tranquilo, y proporcionaría la base
para reconocer la naturaleza del mal.
La autobiografía de Rudolf Hess, el comandante de los campos en Osweicim
(Auschwitz) y Brzezinka, (Birkenau) es un ejemplo clásico de cómo siente y
piensa un psicópata inteligente.
Nuestra biblioteca de la muerte incluiría trabajos filosóficos que discuten
los aspectos sociales y morales del génesis del Mal, mientras que usan la
historia para justificar en parte las “soluciones” empapadas de sangre.
La biblioteca mostraría al lector alerta una clase de evolución desde las
actitudes primitivas, de que está bien esclavizar y asesinar a la gente
vencida, hasta el día presente, moralizando lo que declara que tal conducta
es barbárica y digna de condenación.
Sin embargo, a tal biblioteca le estaría faltando un tomo crucial: no habría
un solo trabajo ofreciendo suficiente explicación de las causas y procesos
por los cuales se originan tales dramas históricos, de cómo y porqué los
seres humanos periódicamente se degeneran para convertirse en locos
sedientos de sangre.
Las viejas preguntas seguirían sin contestar: ¿Qué hizo que esto sucediera?
¿Lleva cada uno de nosotros las semillas del crimen dentro de sí, o solo
algunos de nosotros?
Sin importar cuan fiel a los eventos, ni cual psicológicamente exactos
puedan ser los libros disponibles, no pueden contestar a esas preguntas ni
pueden explicara totalmente el origen del Mal.
Así, la humanidad está en gran desventaja, porque sin una explicación
científica completa de los orígenes del Mal, no hay posibilidad del
desarrollo de suficientes principios efectivos para contrarrestar el Mal.
La mejor descripción literaria de una enfermedad no puede producir un
entendimiento de su etiología esencial, y por eso no puede suministrar
principios para tratamientos. De la misma manera, las descripciones de
tragedias históricas son incapaces de elaborar medidas efectivas para
contrarrestar el génesis, la existencia o la extensión del Mal.
Al usar el lenguaje natural para discutir conceptos psicológicos, sociales y
morales, nosotros nos encontramos con que solamente podemos producir una
aproximación, lo cual nos conduce a una irritante sospecha de desamparo.
Nuestro sistema ordinario de conceptos no está investido con el contenido
factual necesario – observaciones científicas acerca del Mal – lo cual
permitiría una comprensión de la calidad de los muchos factores
(particularmente los psicológicos), los cuales están activos antes y durante
el nacimiento de las épocas crueles de la inhumanidad.
. Sin embargo los autores de algunos de los libros que encontraríamos en
nuestra Biblioteca del Mal tomaron mucho cuidado en infundir sus palabras
con la precisión apropiada, como si estuvieran esperanzados de que alguien,
alguna vez, usaría sus registros para explicar lo que ellos mismos no
pudieron explicar, aun en el mejor lenguaje literario.
La mayoría de los seres humanos estarían horrorizados por tal literatura.
Las sociedades hedonísticas (auto-indulgentes) tienen una fuerte tendencia a
estimular el escape hacia la ignorancia o hacia doctrinas ingenuas. Algunas
personas sienten, incluso, desprecio por el sufrimiento de otros.
Es verdad que, rastreando los mecanismos de conducta del génesis del Mal,
uno debe guardar el aborrecimiento y el miedo bajo control, someterse a una
pasión por la ciencia y desarrollar un punto de vista tranquilo, necesario
en la historia natural
Este libro aspira tomar al lector de la mano hacia un mundo más allá de los
conceptos e imaginaciones en los cuales ha confiado y usado desde la niñez.
Esto es necesario, debido a los problemas que enfrenta nuestro mundo, cosas
que ya no podemos ignorar, o ignorar solo frente al peligro de toda la
humanidad. Debemos darnos cuenta que ya no somos capaces de distinguir el
camino a una catástrofe nuclear del camino a la dedicación creativa, a menos
que entremos más allá del mundo subjetivo de los bien-conocidos conceptos, y
debemos también darnos cuenta que este mundo subjetivo fue escogido por
nosotros, por poderosas fuerzas en contra de las cuales nuestra nostalgia
por las ideas hogareñas, humanas, sobre calor y seguridad no cuadran.
El mal moral y psicobiológico está entrelazado por medio de tantas
relaciones causales y mutuas influencias, que solo puede ser separado por
medios de la abstracción. Sin embargo, la capacidad de distinguirlas
cualitativamente nos protege de interpretaciones moralizantes que pueden
envenenar tan fácilmente la mente humana, de una manera insidiosa.
Los fenómenos macro-sociales del Mal, los cuales constituyen el objetivo más
importante de este libro parecen estar sujetos a las mismas leyes de la
naturaleza que funcionan dentro de los seres humanos a niveles individuales
o de pequeños grupos. El papel de personas con varios defectos psicológicos
y anomalías de un bajo nivel clínico parecen ser una característica perenne
de tal fenómeno.
En el fenómeno macro-social donde el Mal funciona desenfrenado, la
“Patocracia”, una cierta anomalía hereditaria aislada como “psicopatía
esencial” es catalítica y causativamente esencial para el génesis y la
supervivencia de tal estado. […].
Este último comentario es la clave para
“grandes conspiraciones” de las cuales muchos están convencidos de que no
puede existir. El Dr. Lobaczewski discute las clases de individuos que
forman una “Patocracia” o “gobierno psicopático”, y más allá, el elabora
detalles acerca de los psicópatas, basado en sus estudios y en los estudios
de aquellos con los cuales el estaba asociado, que nunca han sido
abiertamente discutidos hasta ahora, como puedo decirlo después de leer
muchas miles de páginas de material en el tema generado, en el Occidente.
Por otra parte, el Dr. Lobaczewski emprendió sus estudios “en el vientre de
la bestia”, por así decirlo, con “especímenes” vivos. El valor de tal
estudio no puede ser exagerado.
Los procesos patológicos han tenido históricamente una profunda influencia
en la sociedad humana, mucho debido al hecho de que muchos individuos con
caracteres deformados han desempeñado papeles excepcionales en la formación
de construcciones sociales. Es provechoso tener cierto fondo en esto.
El Dr. Lobaczewski escribe:
El tejido cerebral es muy limitado en su habilidad regeneradora. Si se daña
y este cambio sana posteriormente, toma lugar un proceso de rehabilitación,
gracias al cual el tejido sano en la vecindad toma la función de la porción
dañada. Esta sustitución nunca es tan perfecta, así pues, algunos déficits
en lo que concierne a la habilidad y los procesos psicológicos apropiados
pueden ser detectados, aun en casos de un daño muy pequeño, usando las
pruebas apropiadas.[…]
En cuanto a los factores patológicos de los procesos ponerogénicos, los
daños perinatales o de la temprana infancia tienen resultados más activos
que los daños que ocurren más tarde.
En sociedades con asistencia
médica altamente desarrollada, encontramos entre los grados más bajos de
las escuelas elementales, que de 5 a 7 % de los niños han sufrido
lesiones en el tejido cerebral, que causan ciertas dificultades
académicas o conductuales.[…]
Esto es realmente un figura que causa miedo. Si nos damos cuenta que aun un
porcentaje más alto de las generaciones previas han sufrido lesiones en el
tejido cerebral durante un tiempo donde los cuidados médicos perinatales o
neonatales no estaban altamente desarrollados, sin mencionar el daño que
pudiera sufrirse entre aquellas poblaciones ahora en donde tales cuidados
son todavía primitivos, podemos entender que mucho de nuestra propia cultura
ha sido formada por gente con daños cerebrales y nosotros nos enfrentamos
con tratar con un mundo en el cual individuos con daño cerebral tienen
influencia importante en las construcciones sociales.
Tenga en mente que si su abuelo sufrió daño cerebral neonatal o perinatal,
si esto afectó cómo el crió a alguno de sus padres, esto afecta en cómo este
padre lo crió a usted.
La Epilepsia constituye el resultado conocido más antiguo de tales lesiones;
se observa en relativamente pequeños números de personas que sufren tal
daño. Los Investigadores en estas materias están más o menos unánime en
creer que Julio César y luego más tarde Napoleón Bonaparte tenían ataques
epilépticos. El grado hasta el cual estas dolencias tienen un efecto
negativo sobre sus caracteres y toma de decisiones histórica, o desempeñó un
papel ponerogénico, éste puede ser tema de un estudio por separado. En la
mayoría de los casos, sin embargo, la epilepsia es una dolencia evidente, la
cual limita su papel como factor ponerogénico.
En una parte mucho más grande de los portadores de tejido cerebral dañado,
la deformación negativa de sus caracteres crece con el tiempo. Adquiere
varios cuadros mentales, dependiendo de las propiedades y localizaciones del
daño, su tiempo de origen y también las condiciones de vida del individuo
después de que esto ocurre. A los desórdenes de carácter resultantes de tal
patología los llamaremos “caracteopatías.”
Algunas caracteopatías juegan un papel importante como agentes patológicos
en los procesos del génesis del mal a una escala social grande. […]
Un ejemplo relativamente bien-documentado de tal influencia de una
personalidad caracteopática a escala macro-social fue el último emperador
alemán,
Wilhelm II. El estuvo sujeto a trauma cerebral en su nacimiento.
Durante y después de su reinado entero, su discapacidad física y psicológica
fue escondida del conocimiento público. Las habilidades motores de la
porción superior izquierda de su cuerpo estaban discapacitadas.
Cuando era un muchacho, él tenía dificultades para aprender gramática,
geometría y dibujo, lo cual constituye la típica tríada de las dificultades
académicas causadas por lesiones cerebrales menores. El desarrolló una
personalidad con rasgos infantiles y un control insuficiente sobre sus
emociones, y también un modo algo paranoico de pensar, lo cual fácilmente
evadió el corazón de algunos asuntos importantes en el proceso de esquivar
problemas.
Poses militares y un uniforme de general sobre-compensaba sus sensaciones de
inferioridad, y efectivamente disfrazó sus defectos. Políticamente, el
escaso control de sus emociones y los factores de rencores personales
entraron en juego. El viejo Canciller de Hierro tuvo que irse, ese astuto y
despiadado político quien había sido fiel a la monarquía y había acumulado
el poder prusiano.
Después de todo, el también era demasiado conocedor de los defectos del
príncipe, y había trabajado en contra de su coronación. Un destino similar
corrieron otras personas excesivamente críticas, quienes fueron substituidas
por personas con menos cerebro, más serviles y a veces con pequeñas
desviaciones psicológicas
Tuvo lugar una selección negativa.
Observe este último término: “tuvo lugar una selección negativa.”
Esto es por decir, un cabecilla de estado seleccionó su personal, su
gobierno, basado en su propia visión del mundo patológicamente dañada. Estoy
seguro que el lector podrá percibir cuan peligrosa puede ser tal situación
para las personas gobernadas por tal grupo “negativamente seleccionado”.
Lo importante a considerar aquí es que efecto tuvo esto en las
construcciones sociales bajo la regla de tales individuos.
Lobaczewski explica:
La experiencia de gente con tales anomalías se sale del mundo humano normal
al cual pertenecen por naturaleza. Así, su manera diferente de pensar, su
violencia emocional y su egotismo encuentran relativamente fácil entrada
hacia las mentes de otras personas, y son percibidos dentro de las
categorías de la visión natural del mundo.
Tal comportamiento por parte de personas con tales desórdenes de carácter
traumatiza las mentes y sentimientos de las personas normales, disminuyendo
gradualmente su habilidad para usar su sentido común. A pesar de su
resistencia, las personas se acostumbran a los rígidos hábitos del
pensamiento y la experiencia patológica. En gente joven, como resultado, la
personalidad sufre un desarrollo anormal, conduciendo a una mal formación.
Esto, pues, representa factores patológicos ponerogénicos, los cuales, pues
su actividad encubierta, fácilmente engendra nuevas fases en el génesis
eterno del mal, abriendo la puerta a una activación más tarde de otros
factores que asumen el control sobre el papel principal. […]
[En el caso del efecto de Wilhelm II], muchos alemanes fueron
progresivamente privados de su habilidad para usar su sentido común, debido
al choque del material psicológico del tipo caracteopático, ya que el pueblo
es propenso a identificarse con el emperador…
Una nueva generación creció con deformidades en cuanto a realidades morales,
psicológicas sociales y políticas. Es extremadamente típico que en muchas
familias alemanas haya un miembro que no es muy normal psicológicamente, se
volvió una cuestión de honor (incluso excusando una conducta infame) para
esconder este hecho de la opinión pública – y aun la conciencia de amigos
cercanos y parientes. Grandes porciones de sociedad ingirieron material
psicopatolólgico, junco con esa manera irrealista de pensad, donde los lemas
adquieren la energía de argumentos y los datos reales son sujetos a
selección subconsciente.
Esto ocurrió durante una época de historia estaba creciendo a través de
Europa, incluyendo una tendencia de que las emociones dominaran y que el
comportamiento humano contuviera un el elemento de drama. […] Esto
progresivamente asumió el control de tres imperios y otros países en el
continente.
¿En que medida contribuyó Wilhelm II a esto, junto con otros dos emperadores
cuyas mentes tampoco admitieron los hechos más reales de historia y
gobierno? ¿En que medida fueron ellos mismos influenciados por una
intensificación de histeria durante sus reinados?
Este sería un interesante tópico de discusión entre historiadores y
ponerologistas.
Se incrementaron las tensiones internacionales; el Archiduque Fernando fue
asesinado en Sarajevo. No obstante, ni el Kaiser ni ninguna otra autoridad
gubernamental en su país poseyó razón. (Debido al proceso de selección
negativa ya mencionado.) Lo que entró en juego fue la actitud emocional de
Wilhelm y los estereotipos de pensamiento y acción heredadas del pasado.
Estalló la Guerra. Los planes generales de Guerra fueron preparados con
anterioridad, los cuales habían perdido su actualidad bajo las nuevas
condiciones, se desplegaron más como maniobras militares. Incluso aquellos
historiadores familiares con el génesis y carácter del estado prusiano,
incluyendo su tradición ideológica de sangriento expansionismo, intuyen que
esas situaciones contenían alguna actividad de una incomprendida fatalidad,
la cual elude el análisis en términos de causalidad histórica.
Muchas personas pensantes siguen preguntándose la misma pregunta ansiosa:
¿Cómo pudo, la nación alemana, haber elegido por Caudillo a un payaso
psicópata quien no hizo secreta su visión patológica del gobierno del super
hombre?
Bajo su dirección, Alemania, entonces desencadenó una segunda Guerra,
criminal y políticamente absurda. Durante la segunda mitad de esta guerra,
los oficiales del ejército altamente entrenados, ejecutaron honorablemente
órdenes inhumanas, totalmente sin sentido desde el punto de vista político y
militar, emitidas por un hombre cuyo estado psicológico corresponde al
criterio de ser forzosamente confinado a una hospitalización psiquiátrica.
Cualquier tentativa de explicar las cosas que ocurrieron durante la primera
mitad de nuestro siglo por medio de categorías generalmente aceptadas en el
pensamiento histórico, deja una sensación de inadecuación. Solamente un
abordamiento ponerológico puede compensar este déficit en nuestra
comprensión, ya que hace justicia al papel de varios factores patológicos en
el génesis del mal en cada nivel social.
Alimentado durante generaciones en material psicológico, patológicamente
alterado, la nación alemana cayó en un estado comparable a lo que vemos en
ciertos individuos criados por personas que son caracteópatas histéricas.
Los psicólogos saben por experiencia cuántas veces esa gente, entonces,
comete actos que seriamente lastiman a otros. […]
Los alemanes inflingieron y sufrieron enorme dolor durante la primera Guerra
Mundial; no sentían, así, ninguna culpabilidad substancial, e incluso creían
que habían sido maltratados, ya que se comportaban de acuerdo con su
acostumbrado hábito de no se conscientes de sus causas patológicas. La
necesidad para cubrir este estado en heroico garbo después de la guerra,
para evitar una amarga desintegración se volvió muy común.
Se levantó un
misterioso anhelo, como si el organismo social se … volvió adicto a alguna
droga. Esta era el hambre de material psicológico patológicamente modificado
un fenómeno conocido a la experiencia psicoterapéutica. Esta hambre solo
podía ser satisfecha por otra personalidad y sistema de gobierno, ambos
similarmente patológicos.
Una personalidad caracteopática abrió la puerta al liderazgo por un
individuo psicopático.
Lo que es interesante a este punto en el discurso de
Lobaczewski es su
indicación que este patrón se repite a sí mismo una y otra vez en la
historia: un individuo con el cerebro patológicamente dañado crea
circunstancias que condicionan al público de cierta manera, y esto,
entonces, abre la puerta para que el psicópata venga a accionar.
Mientras leo esto, pensé en los últimos 45 o 50 años de la historia en los
Estados Unidos, y realicé que la “Guerra fría”, la amenaza nuclear, el
asesinato de JFK, las bufonadas de Nixon, Johnson, Reagan, Clinton, la
manipulación de los estadounidenses por medio de los medios de comunicación
fueron tales acondicionamientos caracteopáticos que abrieron la puerta para
los Neocons y su marioneta nominal, George W. Bush, quien puede ser
ciertamente descrito como,
“un psicópata payaso quien no esconde su visión patológica del
super-gobierno estadounidense.”
Incluso podemos ver en el grupo que está reunido alrededor de
George W.
Bush, la misma “selección negativa” de consejeros y funcionarios de gabinete
como los describe Lobaczewski que estaban reunidos alrededor del Emperador
Wilhelm.
Así, pues, comenzamos a comprender cuan importante esta “ciencia del mal
adaptada para propósitos políticos” puede ser y de cuánto entendimiento
carecemos nosotros, como sociedad.
Para entender exactamente cómo una sociedad entera, aun una nación entera
puede convertirse en Patocracia, necesitamos entender un poco acerca de los
tipos de individuos que componen la base de tal “conspiración.”
Lobaczewski discute las más frecuentes
caracteopatías y su relación a
lesiones cerebrales, dando algunos ejemplos.
Desórdenes Paranoicos de Carácter
Es característico de una conducta paranoica que la gente sea capaz de un
razonamiento y discusión relativamente correcto, mientras la conversación
involucre diferencias menores de opiniones. Esto para abruptamente cuando
los argumentos del otro comienzan a minar sus ideas sobrevaloradas, machacan
sus estereotipos de razonamiento largamente sostenidos, o los fuerzan a
aceptar una conclusión que subconscientemente han rechazado antes. Tal
estímulo libera sobre el otro un torrente de elocuciones insultantes
pseudo-lógicas, muy para-moralísticas, las cuales siempre contienen algún
grado de sugerencia.
Elocuciones como éstas inspiran aversión entre las personas lógicas y
cultivadas, pero esclavizan a mentes menos críticas, es decir a personas con
otras clases de deficiencias psicológicas, quienes fueron anteriormente
objetos de influencias egotistas por individuos con desórdenes de carácter,
y en particular una gran parte de los jóvenes. […]
Sabemos hoy que el mecanismo psicológico del fenómeno paranoide es doble:
uno es causado por daño en el tejido cerebral, el otro es funcional o
conductual. […]
En personas libres de daños en el tejido cerebral, tal fenómeno ocurre más
frecuentemente como resultado de ser criados por personas con caracteopatía
paranoides, junto con el terror psicológico de su niñez. Tal material
psicológico es, entonces, asimilado, creando rígidos estereotipos de
sufrimiento anormal. Esto hace difícil que el pensamiento y la visión del
mundo se desarrollen normalmente, y el contenido, bloqueado por el terror,
se transforma en centros congestivos funcionales permanentes. […]
Caracteopatía Frontal
Las áreas frontales de la corteza cerebral (10ª y B, según la
división Brodmann -
Brodmann division) no están virtualmente presentes en ninguna otra
criatura excepto el hombre; están compuestas del tejido nervioso
filogenético más joven. Su cito-arquitectura es similar a las áreas de
proyección visual más antiguas en el polo opuesto del cerebro. Esto sugiere
alguna similitud funcional. […] Como descrito por investigadores (Luria y
otros), las funciones de estas áreas – la aceleración y la coordinación del
proceso de pensamiento parecen ser el resultado de esta función básica.
El daño en ésta área … ha sido significativamente reducido, debido a la
mejorada asistencia médica en mujeres embarazadas y recién nacidos. El
espectacular papel ponerogénico, que resulta de los desórdenes de carácter
causados por esto, pueden ser considerados algo característico de
generaciones pasadas y de culturas primitivas.
El daño a la corteza cerebral en éstas áreas selectivamente deteriora la
función arriba mencionada, sin deteriorar la memoria, la capacidad
asociativa, o, en particular tales sensaciones basadas en el instinto y
funciones, como por ejemplo la habilidad de intuir una situación
psicológica. No obstante, la inteligencia general de un individuo no es
grandemente reducida. […]
El carácter patológico de tales personas, generalmente conteniendo un
componente de histeria, se desarrolla a través de años. Las funciones
psicológicas no-dañadas se vuelven sobre desarrolladas para compensar, lo
cual significa que predominan las reacciones instintivas y afectivas. Las
personas relativamente vitales se vuelven beligerantes, brutales, y les
gusta tomar riesgos, tanto en palabras como en hechos.
Las personas con talento innato para intuir situaciones psicológicas tienden
a tomar ventaja de este don de manera egotista y despiadada. En el proceso
de pensamiento de tales personas, se desarrolla un camino de atajo, el cual
puentea la función de discapacidad, conduciendo así, de asociaciones
directamente a palabras, hechos y decisiones las cuales no están sujetas a
ninguna disuasión.
Tales individuos interpretan su talento para intuir situaciones y tomar
decisiones sobre-simplificadas en fracciones de segundo, como signo de su
superioridad comparados a las personas normales, quienes necesitan pensar
durante mucho tiempo, experimentando auto-duda y motivaciones que están en
conflicto. El destino de tales criaturas no merece ser largamente ponderado.
Tales “caracteres Stalinísticos” traumatizan y activamente hechizan a otros,
y su influencia encuentra excepcionalmente fácil puentear los controles del
sentido común. Una gran proporción de gente tiende a acreditar a tales
individuos con poderes especiales, sucumbiendo así a sus creencias
egotistas. Si un padre manifiesta tal defecto, sin importar cuan mínimo,
todos los hijos de la familia evidencian anomalías en el desarrollo de la
personalidad.
El autor estudió una generación entera de gente mayor y educada, donde la
fuente de tal influencia era la hermana mayor, quien sufría de daño
perinatal en los centros frontales. Desde la temprana niñez, sus cuatro
hermanos menores asimilaron material patológicamente alterado
psicológicamente, incluyendo el componente cada vez mayor de la histeria de
la hermana.
Ellos retuvieron bien hasta bien entrados los sesenta años las deformidades
de personalidad y visión del mundo, así como rasgos histéricos, causados
así, cuya intensidad disminuyó en proporción a la mayor diferencia en edad.
La selección subconsciente de información hizo imposible para ellos percibir
algún comentario crítico relacionado con el carácter de su hermana, también
éstos eran capaces de ofender el honor familiar. Los hermanos aceptaron como
reales las alucinaciones y quejas acerca de su “mal” esposo (quien era
realmente una persona decente) y su hijo, en quien ella encontró un chivo
expiatorio para vengarse de sus faltas.
De tal modo participaron en un mundo de emociones vengativas, considerando a
su hermana una persona completamente normal, a quien estaban preparados a
defender – por métodos infames, si fuese necesario – en contra de cualquier
sugerencia a su anormalidad. Ellos pensaban que las mujeres normales eran
insípidas e ingenuas, buenas para nada, siendo solamente una conquiste
sexual. Ni uno entre los hermanos creó jamás una familia saludable, o
desarrolló siquiera una sabiduría promedio de vida.
El desarrollo del carácter de éstas personas también incluía muchos otros
factores dependientes del tiempo y lugar en el cuales fueron criados: el
cambio de siglo, con un padre patriótico polonés y una madre alemana que
obedecía a la costumbre contemporánea, formalmente aceptando la nacionalidad
de su esposo, pero quien permaneció siendo defensora del militarismo y
aceptando la histeria intensificada que cubría a Europa en ese entonces.
Esa era la Europa de los tres Emperadores: El concepto del triunfo
santificado por el “honor”. El mirar a alguien fijamente durante mucho rato
era suficiente pretexto para un duelo. Estos hermanos fueron, pues criados
para ser valientes duelistas llenos de cicatrices de sablazos; sin embargo,
las rayas verticales que ellos inflingían a sus oponentes eran más
frecuentes y mucho peores. […]
[Dejando de lado las consideraciones del tiempo y lugar], si la hermana no
hubiera sufrido daño cerebral y en los factores patológicos no hubieran
existido, el mal [de estos hombres] sembrado demasiado liberalmente durante
sus vidas, no hubiera existido para nada, o bien hubiera sido reducido a un
alcance acondicionado por factores patológicos más remotos. […]
Las consideraciones comparativas también guiaron al autor a concluir que
Iosif Vissarionovich Dzhugashvili también conocido como Stalin, debería ser
incluido en la lista de esta caracteopatía ponerogénica, la cual se
desarrolló contra el contexto del daño perinatal a sus campos cerebrales
pre-frontales de su cerebro.
La literatura y las noticias acerca de el abundan en indicadores: brutal,
con encanto de encantador de serpientes; emisor de decisiones irrevocables;
crueldad inhumana, venganza patológica dirigida hacia cualquiera que se
interpusiera en su camino; la creencia egotista de su propio genio en la
parte de una persona cuya menta era, de hecho, promedio. Este estado explica
también su dependencia psicológica de un psicópata como Beria. Algunos
fotógrafos revelan la típica deformación de su frente, la cual aparece en
personas que sufren un daño muy temprano de las áreas mencionadas arriba.
[…]
Caracteopatías inducidas por Drogas
Durante las últimas pocas décadas, la medicina ha comenzado a usar una serie
de drogas con serios efectos secundarios: éstas atacan el sistema nervioso,
dejando daño permanente detrás. Estas desventajas, generalmente discretas, a
veces dan cabida a cambios de personalidad, los cuales son a menudo
socialmente dañinos. La estreptomicina ha probado ser una droga muy
peligrosa; como resultado, algunos países han limitado su uso, mientras que
otros la han quitado de la lista de drogas permitidas.
Las drogas citostáticas [tratamientos del cáncer], usadas para tratar
enfermedades neoplásticas a menudo atacan el tejido filogenético cerebral
más viejo, el principal portador de nuestro substrato instintivo y
sensaciones básicas. Las personas tratados con tales drogas tienen
progresivamente a perder su color emocional y su habilidad para intuir una
situación sicológica. Ellos retienen sus funciones intelectuales, pero se
vuelven unos egocéntricos anhelando constante alabanzas, fácilmente
dominados por personas que saben cómo tomar ventaja de esto.
Se vuelven indiferentes a los sentimientos de otras personas, y el daño que
están inflingiendo sobre ellas, cualquier crítica de su propia persona o
comportamiento es pagado con una venganza. Tal cambio de carácter en una
persona que recientemente gozaba de respeto por parte de su ambiente o
comunidad, que persevera en las mentes humanas, se vuelve un fenómeno
patológico, causando, a menudo, resultados trágicos.[…]
Similar al cuadro descrito anteriormente, tales resultados pueden ser
causados por toxinas endógenas o virus. Cuando a veces las paperas operan
con una reacción cerebral, deja en su estela una pálida sensación o carencia
de sensaciones y una leve disminución en eficiencia mental. Un fenómeno
similar es visto después de un combate difícil con la difteria. Finalmente,
la poliomelitis también ataca el cerebro. [..]
La gente con parálisis de piernas raramente manifiesta estos efectos, pero
aquellos con parálisis de la nuca y/u hombros debe considerarse con suerte
si no lo hacen. Además, de carencia afectiva, las personas manifestando esos
efectos usualmente evidencian una discapacidad para comprender la raíz de
una cuestión o bien ingenuidad. […]
Las anomalías de carácter que se desarrollan como resultado de daño en el
tejido cerebral se comportan como factores insidiosos ponerogénicos. Como
resultado de los rasgos arriba descritos, [influencias ponerogénicas]
fácilmente se anclan en las mentes humanas, traumatizando nuestras psiquis,
empobreciendo y deformando nuestros pensamientos y sentimientos, y limitando
la capacidad de los individuos y sociedades de usar el sentido común y
reconocer una situación psicológica o moral.
Esto abre la puerta para otros caracteres patológicos que más frecuentemente
acarrean algunas desviaciones psicológicas hereditarias. Ellos, entonces,
empujan a los individuos caracteopáticos hacia las sombras y proceden con su
trabajo ponerogénico. Esto es porqué varios tipos de caraceopatías
participan en los períodos iniciales del génesis del mal, tanto a escala
macro-social como a escala individual de familias humanas.
Un sistema social mejorado del futuro debe, pues proteger a individuos y
sociedades previniendo de personas con las desviaciones antedichas, o con
las características a ser discutidas más abajo, de cualquier función social
en donde el destino de otra gente dependería de su comportamiento. Esto, por
supuesto, aplica principalmente a las posiciones gubernamentales superiores.
Tales preguntas deberán ser decididas por una institución apropiada,
compuesta de personas con una reputación de sabiduría y con entrenamiento
médico y psicológico. Los rasgos de las lesiones de tejido cerebral y sus
resultados de desórdenes de carácter son mucho más fácilmente detectadas que
cualquier otra anomalía hereditaria.
Así, el sofocante proceso ponerogénico, quitando estos factores del proceso
de la síntesis del mal es efectivo durante las fases tempranas de tal
génesis, y mucho más fácil en la práctica.
Desviaciones Heredadas
La ciencia ya protege a las sociedades de los resultados de algunas
anomalías psicológicas, las cuales son acompañadas por ciertas debilidades
psicológicas. El trágico papel jugado por la hemofilia hereditaria entre la
realeza europea es bien conocido. Las personas responsables hoy en día están
ansiosas de no permitir que un portador de tal gen se vuelva rey o reina.
Cualquier sociedad que prodiga tanto cuidado entre individuos con
insuficiencia de coagulación sanguínea protestaría si un hombre con esta
anomalía estuviese designado a este alto cargo.
Este modelo conductual debería extenderse a muchas otras anomalías
hereditarias.
Las personas daltónicas con una capacidad deteriorada de distinguir los
colores rojo y verde del color gris tienen ahora una barrera de profesiones
en las cuales este impedimento podría causar alguna catástrofe. También
sabemos que esta anomalía está acompañada por una disminución de la
experiencia estética, emociones y la sensación de estar vinculado a una
sociedad de personas que pueden ver normalmente los colores. Los psicólogos
industriales son cautelosos si debería confiarse en tales personas para un
trabajo que implica dependencia de un sentido autónoma de responsabilidad,
ya que la seguridad de los trabajadores es un contingente sobre este
sentido.
Hace mucho tiempo fue descubierto que esta anomalía es heredada por medio de
un gen ubicado en el cromosoma X, y rastreando la transmisión a través de
muchas generaciones, no se encuentra con dificultad. Los genetistas también
han estudiado la herencia de otras características de los organismos
humanos, pero ponen escasa atención a las anomalías que nos interesan.
Muchos rasgos de carácter humano tienen base hereditaria en genes ubicados
en el mismo cromosoma X; aunque no es una regla. Algo similar podría aplicar
a la mayoría de las anomalías discutidas abajo. […]
Los problemas severos son causados por el kariotipo XYY (XYY karyotype), el
cual produce hombres que son altos, Fuertes y emocionalmente violentos…pero
su número y papel en el proceso ponerogénico es muy pequeño.
Mucho más numerosos son aquellas desviaciones que juegan un papel
correspondientemente mayor que los factores patológicos involucrando
procesos ponerológicos; son muy probablemente transmitidos a través de
maneras hereditarias normales.
Sin embargo, este reino de la genética se enfrenta con |