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por Max Tafur
del Sitio Web
AndeSenios
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Aunque poco divulgado, uno de los enigmas que ha ocupado a muchos
científicos en el último tiempo son las llamadas Pirámides Peruanas.
Son formaciones que, en apariencia, pueden haber sido creadas por
causas naturales, pero las investigaciones apuntan a que por su
ubicación y formas, se trata de obras humanas. ¿Su función? Ese es
el misterio que aún se intenta revelar. |
Las pirámides peruanas están construidas con adobes. Se ha estimado
que se usaron 140 millones de adobes en la construcción de la Huaca
del Sol. Las pirámides no fueron construidas en un solo momento,
sino que sufrieron
muchas modificaciones y ampliaciones hasta tener los volúmenes
actuales.

El arqueólogo norteamericano Moseley ha visto en la Huaca
del Sol el corte 8 etapas en las que se construyó el monumento. El
volumen de la pirámide (a lo largo, ancho y alto) era ampliado
construyendo grandes columnas de adobes adosadas unas a otras.
Los adobes
Los adobes para la construcción de las pirámides, en particular para
la Huaca del Sol y otras de Moche (como la de Sipán o El Brujo)
tienen 2 características importantes: eran hechos con moldes y
tenían la marca del fabricante.
La fabricación con moldes permitía tener adobes con las mismas
dimensiones y calidad. En la cara superior del adobe se hacían unas
marcas. Estas eran puntos y rayas, o aspas. Se cree que las marcas
corresponden a la comunidad que los fabricó, y que servían para
controlar la cantidad de adobes con los que contribuían en la
construcción de la Huaca. En El Sol se han encontrado por lo menos
96 marcas distintas.
En base a los estudios de la arcilla de los
adobes, se ha determinado que secciones enteras de la Huaca están
construidas con adobes provenientes de una misma cantera, y tienen
un mismo tipo de marca.
Pirámides de Túcume
Las pirámides de Túcume son notables por su extraordinario tamaño:
según estimaciones, más de 130 millones de ladrillos de adobe
secados al sol fueron necesarios para construir la más grande de 450
m de largo, 100 de ancho y 40 de altura.
A diferencia de las de
Egipto, las pirámides de América del Sur y Central no poseían
puntas, pero sí grandes plataformas donde se situaban los templos.
 
Según mitos y leyendas, cada peldaño representaba una fase de
desarrollo en la vida humana, la cual tenía que ser disfrutada plena
e integralmente. La subida era penosa y al llegar a la cima, se
lograba un espíritu elevado y la ceremonia en aquel tiempo era un
acontecimiento festivo en la vida de aquellos seres humanos.
La cultura Moche se desarrollo principalmente en la costa Norte del
Perú en los departamentos de Lambayeque y La libertad, Aunque sus
manifestaciones llegan hasta los departamentos de Piura por el Norte
y Ancash por el Sur. Se trata de una cultura básicamente costera,
que se asienta en una región única en el Perú donde la costa es
bastante mas ancha que en el resto del litoral peruano, donde los
valles suelen ser bastante angostos y de poco potencial agrícola.
Al
ser esta costa de mayor tamaño permite la formación de valles
sumamente productivos por la cantidad de agua y facilitando la
aparición de manifestaciones culturales de gran envergadura como las
Moche.
"Cuando vine cruzando el bosque de algarrobos aislados de cultura,
pensé que estaba soñando. Nunca había visto algo así antes... el más
grande complejo de estructuras monumentales de adobe en el nuevo
mundo: 26 grandes pirámides y muchas otras menores agrupadas dentro
de un sitio sagrado de 500 acres. Me sentí literalmente de otro
planeta, no había nada como estas extrañas y colosales ruinas en
nuestra propia y familiar tierra".
Así describió Túcume el
aventurero noruego Thor Heyerdahl (quien en 1947 logró llegar en una
balsa, el famoso Kon Tiki, desde el puerto del Callao hasta las
islas de la polinesia), en 1987 cuando el arqueólogo Walter Alva lo
llevó al sitio.
Túcume se encuentra en la llanura costeña del norte del Perú,
privada de lluvias por la elevada cordillera de los Andes salvo los
años de Niño donde la abundancia y la brutalidad de las
precipitaciones pueden destruir un pueblo entero como fue el caso
del actual Túcume Viejo, abandonado por sus habitantes en el siglo
XVI a consecuencia de un destructor fenómeno de "El Niño".
Túcume se
inició durante el período clásico de la cultura Sicán,
convirtiéndose en el más importante centro urbano de la región. Por
ello, los conquistadores Chimu e Inca lo escogieron como centro de
su poder político administrativo.
Las pirámides de Túcume son notables por su extraordinario tamaño:
según estimaciones, más de 130 millones de ladrillos de adobe
secados al sol fueron necesarios para construir la más grande de 450
m de largo, 100 de ancho y 40 de altura. A diferencia de las de
Egipto, las pirámides de América del Sur y Central no poseían
puntas, pero sí grandes plataformas donde se situaban los templos.
Según mitos y leyendas, cada peldaño representaba una fase de
desarrollo en la vida humana, la cual tenía que ser disfrutada plena
e integralmente. La subida era penosa y al llegar a la cima, se
lograba un espíritu elevado y la ceremonia en aquel tiempo era un
acontecimiento festivo en la vida de aquellos seres humanos.
Al
igual que los demás conjuntos monumentales chimus o mochicas y junto
con Batan Grande, Túcume fue relacionado por los arqueólogos con los
grandes sistemas hidráulicos y los centros de poder político y
religioso de la región.
Un conjunto de mitos siguen asociados al sitio (como la leyenda que
evoca la existencia de una raya atrapada en el cerro al centro del
conjunto, huella de los dioses del pasado y que hacen de éste un
cerro encantado) lo que dificultó mucho las labores de investigación
arqueológica, demostrando que las creencias forjadas en el período
precolombino siguen profundamente enraizadas a siglos de
desaparecidas las condiciones socio-económica de su construcción.
Pirámide de la Luna
En esta hipotética reconstrucción, la Huaca de la Luna muestra su
imponente imagen durante el apogeo de la cultura Moche, con sus
plataformas escalonadas y altorrelieves de colores por los cuatro
costados. Sus patios ceremoniales y recintos fueron exclusivamente
destinados al uso ritual y funerario.

De no ser por su cerámica y su rica iconografía, poco se supo de los
moches hasta fines de la década pasada, cuando el hallazgo de la
fastuosa tumba del Señor de Sipán, los murales del complejo
arqueológico de El Brujo, en el valle de Chicama, y las
investigaciones en la Huaca de la Luna, sirvieron para reconstruir
el esplendor de una de las culturas más creativas y pujantes del
mundo americano antiguo.
Un proceso denominado por historiadores
como el renacer de los Mochicas.
Pirámide del Sol
La HUACA DEL SOL, vista desde la Huaca de la Luna separadas por la
extensa planicie ceremonial. Al fondo la extensa campiña y el río
Moche. La huaca del Sol delimita la zona de la campiña. Las
estimaciones más precisas sostienen que la Huaca del Sol tuvo más de
55 mil metros cuadrados de área (345 x 160 metros) y treinta metros
de altura, y que en su construcción se usaron no menos de 140
millones de ladrillos.

La zona fue el epicentro ceremonial de la
cultura Moche, que en pleno apogeo abarcó los actuales territorios
de Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash, hasta el puerto de
Huarmey. Incluso, ahora se sabe que el nombre de Huaca del Sol se
debe a una errónea interpretación de los cronistas españoles y que
su verdadero nombre habría sido Capuxaida.
Pirámides de Caral
La ciudad más antigua de América se encontraba en el norte del Perú,
en Caral, según las pruebas científicas, tiene una antigüedad
promedio entre 2.627 y 2.100 antes de Cristo aproximadamente. Al
mismo tiempo que Egipto florecía a orillas del Nilo, 5.000 años
atrás, una cultura similar en complejidad empezaba a despuntar en
Perú, donde los arqueólogos han encontrado los restos de la
civilización más antigua de América.
El lugar de nacimiento de la civilización americana: Caral posee
algunos de los mayores edificios encontrados en el valle de Supe,
con plataformas en las que caben dos estadios de fútbol y
construcciones de cinco plantas.
 
No hay en América otro sitio que tenga similares características
sino hasta 1000 ó un área mucho mayor que la del valle de Supe (al
norte de Lima), y que había construido asentamientos de tipo urbano
a lo largo de este valle.
Caral tiene una antigüedad promedio entre
2.627 y 2.100 años antes de Cristo aproximadamente y dijo que en el
resto de América "el desarrollo urbano comienza 1.550 años después
que en Perú. En Caral, fueron halladas pirámides de más de 150
metros de planta, muros de hasta 20 metros de elevación y grandes
plataformas de piedra, habría tenido entre 500 y 600 años de
ocupación.
Caral rompe "todos los esquemas" que tenían los arqueólogos respecto
a que las civilizaciones complejas sólo pueden florecer en un
período en el que exista la cerámica.
A diferencia de otros sitios del período arcaico lo importante de
Caral es que es monumental, por eso nadie creía que era del
pre-cerámico. Caral, tiene más de 65 hectáreas de extensión y desde
1996 los arqueólogos peruanos iniciaron las excavaciones de las 32
estructuras piramidales.
Se ha excavado hasta la fecha tres estructuras piramidales de
diferente rango, extensión o tamaño y estamos excavando cuatro
sectores residenciales, diferenciados por su ubicación, por su
tamaño y la calidad del material constructivo. Caral, precisó, tuvo
a diferencia de las sociedades agrícolas de su época una economía
mixta que se sustentaba en actividades agrícolas y pesqueras, sus
habitantes consumieron grandes cantidades de anchoveta y hubo un
intenso comercio del algodón.
En Caral se han encontrado "productos
de la sierra y de la selva", lo que demuestra que hubo un
"intercambio sostenido" a pesar de las dificultades para la
comunicación en un territorio como el área del norte centro
atravesado por la Cordillera de Los Andes.
Pirámides de Paratoari
Hacía la tarde del 30 de diciembre de 1975, las zonas del parque
nacional del Manú era fotografiada por el satélite geoestacionario
de la N.A.S.A. Landsat II, el cuál se encargaba de explorar los
sectores selváticos de esta reserva del Perú.
Para sorpresa de los científicos una de sus fotografías denotaba la
extraña presencia de unos puntos perfectamente simétricos que se
extendían en un diámetro aproximado de 3 kilómetros en la cordillera
del Pantiacolla (una de las últimas estribaciones andinas).

Estos
puntos a los que bautizaron "dots", parecían enseñar una geografía
bastante diferente -a las accidentadas zonas del Madre de Dios-, ya
que se podía llegar a observar lo que al parecer no correspondía a
fallas naturales, si no a construcciones increíblemente
desarrolladas, y en un sector totalmente inexplorado.

"Pirámides" de
Pantiacolla / Paratoari fotografiadas por el satélite SPOT II
© CNES 1998
Al principio la incertidumbre era presa de todos los científicos por
lo que decidieron utilizar el método del rayo infrarrojo que lograba
captar más que el ojo humano, y el misterio se elevaba cada ves más
ya que los dots aparecían de color blanco, demostrando que había
algo más indescriptible en esos parajes del bosque tropical.
De esta
manera se hicieron análisis de todo tipo tratando de llegar a una
conclusión objetiva detrás de tan importante descubrimiento, de esta
forma decidieron enviar las fotos satelitales al "Interamerican
Geographic Institute" donde el ingeniero cartográfico A.T. Tizando
recalcó lo sorprendente de las estructuras y defendió la teoría de
que no podían haber sido creadas por la naturaleza, si no por el
hombre.
Bibliografia
-
José Canziani Amico. Asentamientos Humanos y Formaciones Sociales en
la Costa Norte del Antiguo Perú. Instituto de Estudios Andinos
(INDEA). 1989. Lima - Perú.
-
Ruth Gallardo C. y Jorge Narro Carrasco. "Revisión de la
Arquitectura de la Huaca del Sol. Sección 2". Revista del Museo de
Arqueología N. 4.Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional
de Trujillo. 1993. Perú.
-
Markus Reindel. "Arquitectura Monumental del Intermedio Temprano de
la Costa Norte del Perú". Revista del Museo de Arqueología N.
1. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Trujillo.
1990.
Perú.
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