por Mar de Miguel
09 Abril 2018

del Sitio Web ElMundo





Falange de Homo sapiens

encontrada en Al Wusta, Arabia Saudita

IAN CARTWRIGHT

 




El primer 'Homo sapiens' que salió de África

Un nuevo hallazgo en Arabia Saudita remueve los cimientos del conocimiento de nuestra propia evolución.

 

Este lunes, un grupo de científicos ha revelado el descubrimiento de una falange de Homo sapiens, fósiles de otros animales y datos geológicos que sugieren que el hombre pudo adentrarse en la Península Arábiga hace 85.000 años.

 

El hecho, dicen, se produjo en un momento en el que el clima de la región transformó los desiertos de la zona en húmedos pastizales, un ambiente más amable que permitió a nuestra especie salir de África, hacia Asia, por una ruta que no había podido ser demostrada hasta la fecha.

 

Se trata del resto fósil humano más antiguo encontrado fuera de África y de la llamada región del Levante (Oriente Próximo) y demuestra que estas poblaciones pudieron abandonar el continente por esta vía y expandirse, no de una manera esporádica, sino de forma prolongada tras adaptarse a este nuevo entorno.

 

Los autores de esta investigación, el arqueólogo Huw Groucutt, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), el antropólogo Michael Petraglia, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania) y sus colegas han publicado sus resultados (Homo sapiens in Arabia by 85,000 years ago) en la revista Nature Ecology & Evolution.

 

El estudio cuenta con participación española, ya que, con la colaboración del investigador Mathieu Duval, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH) ha proporcionado los datos para la datación del yacimiento.

 

 

 

 

El hueso, una falange de 3,2 centímetros, fue desenterrado en 2016 en el sitio arqueológico de Al Wusta, que se encuentra en pleno desierto de An-Nafud, en el norte de Arabia Saudita.

 

Para su identificación, los científicos han hecho una reconstrucción tridimensional del fósil que han analizado morfométricamente y asignado a la especie Homo sapiens.

 

Al compararlo con datos de neandertales y de otros primates, este dedo parece ser más grácil que el de estas especies.

 

Como curiosidad, los investigadores describen que la falange presenta un entesofito (espolón óseo), una calcificación producida por estrés en la mano y que Groucutt y Petraglia ven compatible con la elaboración de herramientas como las que también han encontrado, un conjunto de 380 utensilios del Paleolítico Medio de cuarzo y roca cuarcita.

 

 

Yacimiento arquológico de

Al Wusta, Arabia Saudita

KLINT JANULIS

 

 

Para la datación del resto óseo se ha empleado el método del uranio, una técnica directa por la que se sustrae parte del tejido mediante una serie de orificios microscópicos y se calcula la desintegración de este elemento radiactivo en las muestras.

 

Los análisis de identificación y datación han durado dos años y han permitido concluir que la falange es de Homo sapiens y que tiene al menos 85.000 años de antigüedad.

La falange no es, no obstante, el único resto fósil hallado en el yacimiento.

 

La excavación ha sacado a la luz un total de 860 fósiles de animales de 90.000 años de antigüedad, entre los que se encuentran,

  • hipopótamos

  • pelorovis (un búfalo extinto de largos cuernos curvados)

  • cobos (un antílope)

  • reptiles

  • aves

  • grandes carnívoros

Esta fauna, ya extinguida en Arabia y muy similar a la africana, sólo pudo existir de haberse dado en la región un ambiente fangoso y ríos o lagos permanentes en el tiempo.

 

El estudio así lo constata, pues la geología de Al Wusta presenta depósitos de tierras lacustres en las que se ha visto la actividad de diatomeas y caracoles de agua dulce.

"Nuestro estudio sugiere la existencia de un lago, un fósil de Homo sapiens, herramientas de piedra y unos animales con una antigüedad de entre 95 y 85.000 años", ha afirmado a EL MUNDO Huw Groucutt.

 

Excavando en Al Wusta,

hoy un sitio en el corazón del desierto de al-Nefud,

pero en aquel entonces era un lugar

bastante más acogedor, aunque semiárido.

Klint Janulis.

 

 

 

 

Dos rutas asiáticas fuera de África

El desierto de An-Nafud, que hoy ocupa una extensión de 103.600 kilómetros cuadrados de arenas finas y dunas con forma de media luna, es una de las zonas más áridas del planeta.

 

Allí sólo llueve una o dos veces al año y sus fuertes vientos provocan violentas tormentas.

 

Esto no fue así en el pasado y, como demuestra el grupo de Groucutt y Petraglia, hace 90.000 años un clima húmedo pudo permitir a los humanos colonizar sus exuberantes praderas y hacer posible el paso de nuestra especie hacia Asia, fuera de África y el Levante (Oriente Próximo), adentrándose en Arabia.

 

 


Trabajos de excavación en

el yacimiento de Al Wusta, Arabia Saudita.

MICHAEL PETRAGLIA
 


Hasta este descubrimiento, se pensaba que las primeras dispersiones en Eurasia se limitaron a los bosques mediterráneos del Levante.

 

Un trabajo publicado por la revista Science a principios de 2018 ya corroboraba la presencia de Homo sapiens en Israel hace entre 177.000 y 194.000 años.

"Hace ya años que la evidencia apunta a la presencia de Homo sapiens fuera de África hace más de 60.000 años, pero la comunidad científica es reacia a cambiar el paradigma y siempre pide más evidencias.

 

Nuestro estudio obliga a reconsiderar la versión más clásica de los hechos", ha explicado a este periódico María Martinón, investigadora del CENIEH y coautora de la investigación realizada en Israel.

Sin embargo,

"la cuestión está en si se desplazaron más allá del Levante", ha remarcado Groucutt.

El hallazgo del sitio Al Wusta muestra ahora que las dispersiones fuera de África fueron múltiples y que se extendieron más de lo que se pensaba, favorecidas por las diversas ecologías de Eurasia en el Pleistoceno tardío.

"Nuestra especie se extendió antes de lo que pensamos, y no solo se limitó al Levante", ha aseverado Groucutt.

 

"Personalmente, no creo que los primeros humanos sobrevivieran durante cientos de miles de años en la pequeña área del Levante.

 

Creo que se extendieron repetidamente y luego se extinguieron", ha añadido.

Para el antropólogo Juan Luis Arsuaga, otro de los coautores de la investigación de Israel, la permanencia de nuestra especie en ese lugar pudo durar, no obstante, más de 80.000 años.

"Los fósiles de Misliya en Israel son muy antiguos, de hace 180.000 años. Hace 100.000 años vuelve a haber fósiles de humanos modernos en Israel.

 

¿Son los descendientes de Misliya?", ha comentado a este medio.

 

Los dos amplios corredores

que salen de África.

 

 

Los restos de Al Wusta, en todo caso, dan cabida a la hipótesis de que nuestra especie pudo dispersarse desde África hacia Asia tomando dos rutas, una al norte a través del corredor del Levante (apoyada por los fósiles encontrados en Israel) y otra al sur hacia Arabia (sostenida por la falange hallada en An-Nafud).

"El estudio de Al Wusta apoya definitivamente la presencia temprana de humanos modernos fuera de África.

 

Por fin el debate puede centrarse en discutir no ya si Homo sapiens estaba o no en Asia hace al menos 80,000 años, sino qué rutas siguió para dispersarse, qué adaptaciones o qué tecnología requirió para expandirse o en qué medida el clima influyó en nuestras migraciones", ha concluido Martinón.