por Pablo Javier Piacente
12 Julio 2021

del Sitio Web Tendencias21




Vista del asteroide Bennu

expulsando partículas de su superficie

el 19 enero 2019.

Crédito: NASA/Goddard

University of Arizona/Lockheed Martin.




Científicos chinos

planean lanzar al espacio 23 cohetes

de 900 toneladas cada uno

para desviar el impacto del enorme asteroide Bennu,

que según la NASA tiene una pequeña posibilidad

de acabar con la vida en la Tierra entre 2175 y 2199.

 

Podrían desviarlo más de 9.500 kilómetros de su trayectoria

para evitar el posible fin del mundo futuro...
 

 


Una misión compuesta por 23 cohetes chinos podría salvar a la Tierra de un catastrófico impacto con el asteroide Bennu, una gigantesca roca espacial que cuenta con una mínima posibilidad de chocar con nuestro planeta a finales del siglo XXII, de acuerdo a estimaciones de la NASA.

 

El objetivo sería modificar su trayectoria y evitar una colisión que terminaría con toda forma de vida en la Tierra.

Según un estudio (Assembled Kinetic Impactor for Deflecting Asteroids by Combining the Spacecraft with the Launch Vehicle Upper Stage) desarrollado por investigadores del Centro Nacional de Ciencias Espaciales de China, que fue recientemente publicado en la revista Icarus, los impactos de asteroides representan una gran amenaza para la vida en la Tierra.

 

En ese marco, el impacto cinético (o sea algo que lo choque y cambie su curso) sigue siendo el método más factible para desviar a un asteroide en una trayectoria de colisión contra nuestro planeta.

 

 


Video:

recorrido por el asteroide Bennu,

realizado en base a datos altimétricos láser

e imágenes de alta resolución obtenidas por

la misión OSIRIS-REx de la NASA.

Crédito: NASA’s Goddard Space Flight Center.

 

 


Una energía descomunal

Para el caso de Bennu, una monumental roca espacial de alrededor de 80 millones de toneladas que produciría una energía de 1.200 megatones al impactar con la Tierra, los especialistas chinos piensan que es imprescindible sumar la fuerza de más de 20 cohetes Long March 5, cada uno con un peso de 900 toneladas, para empujar la roca simultáneamente y desviar su trayectoria.

De acuerdo a un artículo publicado en Live Science, el método chino evitaría una solución más radical y a la vez peligrosa:

lanzar una bomba atómica contra el asteroide, como en el film "Armageddon"...

El impacto de una bomba atómica generaría múltiples fragmentos del asteroide, cada uno de los cuales seguiría constituyendo un peligro para la integridad de la Tierra.

Previamente a la posible proeza china, la NASA y la ESA probarán esta clase de métodos para desviar asteroides al lanzar dos misiones conjuntas en noviembre de este año (2021).

 

La misión DART americana, buscará colisionar contra la luna del asteroide Didymos para desviar su curso, en tanto que la misión europea Hera supervisará el éxito en el cambio de su trayectoria.
 

 

 


Peligroso y digno de estudio

Hay que tener en cuenta las dimensiones de Bennu, que al impactar con nuestro planeta produciría una energía 80.000 veces mayor que la generada por la bomba lanzada sobre Hiroshima.

 

No se trata de una amenaza a desestimar:

Bennu posee un ancho de alrededor de 380 metros, cuando un asteroide ya es considerado potencialmente peligroso al alcanzar los 140 metros.

Sin embargo, la NASA cree que las posibilidades de colisión son mínimas, de alrededor de 1 entre 2700, entre los años 2175 y 2199.

 

Más allá de esta posibilidad de choque, la agencia espacial estadounidense ha concretado la misión Osiris-Rex, que busca obtener muestras de Bennu.

 

El asteroide presenta una gran cantidad de carbono y buena parte de los elementos primordiales que fueron necesarios para el desarrollo de la vida en la Tierra.

Por lo tanto, su estudio puede ser trascendente para desvelar los misterios del universo y de la vida en nuestro planeta, por lo menos antes de concretar un violento desvío que evite una colisión catastrófica.

 

La nave Osiris-Rex llegó a la zona donde se ubica Bennu en octubre de 2020, y ya ha logrado recoger piezas de su superficie.

 

La NASA prevé su regreso a la Tierra en 2023.

 

 

 


Referencia